Rioja2

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El 23 de marzo de 2011

Tiempo de lectura: 00:51
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Una presidencia bien vale un divorcio

El mandatario guatemalteco, Álvaro Colom, tendría que tomar esta decisión si su esposa se lanza a la carrera presidencial.

Álvaro Colom

Redacción

Álvaro Colom y su mujer, Sandra Torres, llevan nada menos que catorce años de amor, que ahora quieren romper de mutua coveniencia. Sí, conveniencia política, pero sobre ellos planea el peso de la ley. Sus deseos personal no son otros que las aspiraciones de la primera dama a convertirse en presidenta de su país, Guatemala, pero la principal traba es la Constitución. El texto recoge una prohibición expresa a los familiares del dignatario sucederle en el cargo presidencial.

Así las cosas, Colom y Torres sopesan estos días interpretar un divorcio para que la primera dama pueda colmar sus deseos de iniciar la carrera presidencial. Para la oposición de Guatemala, lo que está haciendo el matrimonio Colom no deja de ser "un fraude", porque remitiéndose al artículo 186 éste deja claro que los familiares cercanos (hasta cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad") no podrán suceder al mandatario.

De este modo la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) no podrá presentar, al menos de momento, a Sandra Torres como candidata a la presidencia guatemalteca a menos que el juez Midrel Roca, titular del juzgado segundo de Familia, ratifique una separación que ya ha sido hecha oficial y ratificada en la Corte Suprema de Justicia.

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