<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - elDiario.es]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - elDiario.es]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright eldiario.es]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <image>
      <url><![CDATA[https://www.eldiario.es/assets/img/logos/eldiario-default.h-3190b80928a7e6cf79571e28cef7bdca.png]]></url>
      <title><![CDATA[elDiario.es - elDiario.es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/]]></link>
    </image>
    <atom:link href="https://www.rioja2.com/rss/opinion/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Hecha la ley (de vivienda), hecha la trampa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hecha-ley-vivienda-hecha-trampa_129_13548496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef99f915-421a-4991-8e7b-baf5e4baa973_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x924y423.jpg" width="1200" height="675" alt="Hecha la ley (de vivienda), hecha la trampa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si algo ha demostrado el lobby inmobiliario en las últimas décadas es imaginación, creatividad, fantasía incluso para saltarse las leyes. Toda la imaginación que parece faltarle a los gobiernos para legislar en materia de vivienda. Los fondos, inmobiliarias y grandes tenedores van siempre un paso por delante del gobierno, y detrás de ellos muchos pequeños caseros</p></div><p class="article-text">
        Si quieres conocer el contenido, el alcance y la letra peque&ntilde;a de los decretos de vivienda, mejor que leer el BOE echa un vistazo a Idealista. Cualquier cambio legislativo a favor del inquilino se entiende antes buscando piso en la famosa plataforma inmobiliaria, que leyendo el literal de la ley: en unos d&iacute;as veremos los primeros anuncios de alquileres que sortean las nuevas restricciones usando todo tipo de inventos.
    </p><p class="article-text">
        De los creadores del &ldquo;alquiler de temporada&rdquo; para saltarse los l&iacute;mites a las subidas, y de la partici&oacute;n de pisos por habitaciones para sacar m&aacute;s beneficio, ahora llegar&aacute; cualquier invento con el que seguir exprimiendo rentas. &iquest;Alquileres por horas? &iquest;Te alquilo un bol&iacute;grafo a 1.000 euros y te regalo un apartamento, como se hac&iacute;a en tiempos con la reventa de entradas de f&uacute;tbol? &iquest;Alguna genialidad con nombre en ingl&eacute;s terminado en -ing? No sigo, que no quiero dar ideas.
    </p><p class="article-text">
        Si algo ha demostrado el lobby inmobiliario en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas es imaginaci&oacute;n, creatividad, fantas&iacute;a incluso. Toda la imaginaci&oacute;n que parece faltarle a los gobiernos para legislar en materia de vivienda. Los fondos, inmobiliarias y grandes tenedores van siempre un paso por delante del gobierno, y detr&aacute;s de ellos muchos peque&ntilde;os caseros que se dejan flotar en la corriente para llevarse tambi&eacute;n su parte.
    </p><p class="article-text">
        Leo en los titulares de este martes que los decretos limitar&aacute;n las subidas desmadradas de alquiler, proteger&aacute;n a los inquilinos frente a los abusos, impedir&aacute;n los desahucios de personas vulnerables, pondr&aacute;n coto a los fondos buitre y los pisos tur&iacute;sticos&hellip; No me hagas mucho caso, pero jurar&iacute;a que para todo eso se hizo la ley de vivienda de hace unos a&ntilde;os, y algunas leyes auton&oacute;micas posteriores. Y s&iacute;, los rentistas encontraron la forma de salt&aacute;rselas y dejarlas en papel mojado, con la inestimable colaboraci&oacute;n de algunas comunidades y ayuntamientos que hacen la vista gorda (&iquest;cu&aacute;ntos alcaldes han anunciado &ldquo;moratorias de pisos tur&iacute;sticos&rdquo; que nada frenaron?). Y por supuesto gracias a la flojera del gobierno progresista que ha dormido la siesta de la vivienda durante cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La ley de vivienda ya era una garant&iacute;a contra todo lo que ahora van a combatir los decretos, pero se convirti&oacute; en un coladero para que los de siempre mantuviesen el negocio intacto. Tambi&eacute;n se supon&iacute;a que ya no hab&iacute;a que pagar varios meses de fianza, ni comisi&oacute;n obligatoria a la inmobiliaria, ni aceptar determinados requisitos abusivos, todo lo cual sigue ocurriendo sin mucho disimulo, como sabe cualquiera que en este septiembre busque piso en esa selva que es el mercado del alquiler, donde si dudas un segundo al firmar, pierdes el piso.
    </p><p class="article-text">
        Digo m&aacute;s: la propia ley de vivienda se hizo porque no se cumpl&iacute;a una norma anterior y muy superior: la mism&iacute;sima Constituci&oacute;n, que supuestamente consagra el derecho a la vivienda. Medio siglo salt&aacute;ndose a la torera leyes de vivienda, ya ven. Espero que el gobierno tenga en cuenta esa habilidad de algunos para sortear cualquier decreto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hecha-ley-vivienda-hecha-trampa_129_13548496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 21:03:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef99f915-421a-4991-8e7b-baf5e4baa973_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x924y423.jpg" length="1737420" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef99f915-421a-4991-8e7b-baf5e4baa973_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x924y423.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1737420" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hecha la ley (de vivienda), hecha la trampa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef99f915-421a-4991-8e7b-baf5e4baa973_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x924y423.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Maricarmen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retratarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/retratarse_131_13548662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/344be004-e006-439e-b748-d93f11f06fe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retratarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Feijóo anuncia que permitirá que las mutuas den el alta en las bajas médicas
</p></div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Vergara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/retratarse_131_13548662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/344be004-e006-439e-b748-d93f11f06fe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="280528" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/344be004-e006-439e-b748-d93f11f06fe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="280528" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Retratarse]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/344be004-e006-439e-b748-d93f11f06fe7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Constitución es más lista que el constituyente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/constitucion-lista-constituyente_132_13548208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a2c20e7-cdf5-485a-996b-9e68bee4d18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Constitución es más lista que el constituyente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La rebelión contra la aplicación de la ley de amnistía ha sido bastante insólita, pero no se había llegado a una rebelión contra la interpretación que de la misma pueda hacer el TC, máximo intérprete de la Constitución. ¿Se atreverá el Supremo a dar ese paso?</p></div><p class="article-text">
        La Inteligencia Artificial nos informa que &ldquo;la frase la Constituci&oacute;n es m&aacute;s lista que el constituyente es una adaptaci&oacute;n del cl&aacute;sico aforismo alem&aacute;n que afirma que la ley es m&aacute;s lista que el legislador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y efectivamente as&iacute; es. En la fase inicial de imposici&oacute;n del Estado Constitucional que va desde finales del siglo XVIII hasta la Primera Guerra Mundial, la Constituci&oacute;n no tiene el car&aacute;cter de norma jur&iacute;dica, sino de documento pol&iacute;tico. El mundo del Derecho no gira en torno a la Constituci&oacute;n, sino en torno a la Ley. Habr&aacute; que esperar a que con el final de la Primer Guerra Mundial se abra paso el sufragio universal masculino y femenino para que el principio de legitimidad democr&aacute;tica se convierta en la &uacute;nica forma de legitimaci&oacute;n aceptable. Dicho principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica encontrar&iacute;a resistencias para imponerse en la pr&aacute;ctica. Tantas, que ser&iacute;a necesaria una Segunda Guerra Mundial para conseguirlo en la parte occidental del continente europeo con las excepciones de Grecia, Portugal y Espa&ntilde;a, y la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n para conseguirlo en la parte oriental.
    </p><p class="article-text">
        Una vez conseguida la imposici&oacute;n del principio de legitimaci&oacute;n democr&aacute;tica, la Constituci&oacute;n adquiere el car&aacute;cter de norma jur&iacute;dica y en torno a ella gira el universo jur&iacute;dico. La Ley sigue siendo una norma muy importante, pero ya no es la norma de cabecera del ordenamiento jur&iacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        La Ley era el centro de gravedad del Estado Constitucional predemocr&aacute;tico. La Constituci&oacute;n lo es del Estado democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el hecho de que el Estado Constitucional predemocr&aacute;tico pudiera operar sin la Constituci&oacute;n como norma jur&iacute;dica, no quiere decir que lo pudiera hacer sin un &ldquo;m&iacute;nimo jur&iacute;dico constitucional&rdquo;, que en Espa&ntilde;a se expresar&iacute;a en el T&iacute;tulo Preliminar del C&oacute;digo Civil. Sigue figurando en el C&oacute;digo Civil tras la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n de 1978, pero nadie discute que su contenido es constitucional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero decir con esta introducci&oacute;n que el aforismo aplicable al Estado Constitucional predemocr&aacute;tico le es de aplicaci&oacute;n exactamente igual al Estado Constitucional democr&aacute;tico con el cambio de la Ley por la Constituci&oacute;n. Ni el Estado Constitucional predemocr&aacute;tico hubiera podido operar sin dicho aforismo, ni tampoco podr&iacute;a hacerlo el Estado Constitucional democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Era la Ley publicada en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado y no la voluntad subjetiva de los parlamentarios que la aprobaron la que presid&iacute;a el ordenamiento jur&iacute;dico predemocr&aacute;tico. Es la Constituci&oacute;n tal como figura en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado y no la voluntad subjetiva de los constituyentes que la aprobaron la que preside el ordenamiento jur&iacute;dico democr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no fuera as&iacute;, el ordenamiento quedar&iacute;a petrificado y no se podr&iacute;a dar respuesta con base en el mismo al cambio incesante que se produce en una sociedad que no descansa econ&oacute;micamente en el &ldquo;valor de uso&rdquo;, sino en el &ldquo;valor de cambio&rdquo;. Si la Constituci&oacute;n y los grandes C&oacute;digos que encabezan las distintas ramas del derecho tuvieran que cambiar a la misma velocidad a que lo hacen las condiciones materiales de existencia, desaparecer&iacute;a la &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo;. Tambi&eacute;n desaparecer&iacute;a si la interpretaci&oacute;n de tales normas se tuviera que limitar a reproducir la opini&oacute;n de las personas que las redactaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado Constitucional, tanto el predemocr&aacute;tico como el democr&aacute;tico, han podido operar como f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas para la direcci&oacute;n de la sociedad porque tanto los poderes p&uacute;blicos como las personas f&iacute;sicas y jur&iacute;dicas hemos estado sometidos al imperio de la Constituci&oacute;n y de la Ley y no a la voluntad individual de los constituyentes y legisladores que las aprobaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto se les explica a los alumnos en el primer a&ntilde;o de estudio en una Facultad de Derecho. La Constituci&oacute;n dice lo que dice y no lo que los diputados y senadores que la aprobaron dicen que ellos dijeron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los padres de la Constituci&oacute;n pueden decir que ellos rechazaron que la Ley de Amnist&iacute;a apareciera en la Constituci&oacute;n, pero en el texto de la Constituci&oacute;n se posibilita que se pueda aprobar una Ley de Amnist&iacute;a por iniciativa del Gobierno, del Congreso de los Diputados, del Senado e incluso de las Asambleas de las Comunidades Aut&oacute;nomas. &Uacute;nicamente se proh&iacute;be que se pueda aprobar mediante la iniciativa legislativa popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo dice expresamente el art&iacute;culo 87 de la Constituci&oacute;n, que no es un art&iacute;culo cualquiera, sino que es el art&iacute;culo con el que empieza la regulaci&oacute;n constitucional de la potestad legislativa de las Cortes Generales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n dedica el Cap&iacute;tulo II del T&iacute;tulo III (&ldquo;De las Cortes Generales&rdquo;) a la &ldquo;Elaboraci&oacute;n de las Leyes&rdquo;. El constituyente procede de una manera singular, ya que empieza regulando las excepciones, Ley Org&aacute;nica (art. 81), Ley de Delegaci&oacute;n (arts. 82 a 85), Decreto-ley (art. 86). A continuaci&oacute;n, regula la &ldquo;norma&rdquo;, es decir, la elaboraci&oacute;n de la ley sin adjetivos o, lo que es lo mismo, el ejercicio general de la potestad legislativa.
    </p><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otra manera la Constituci&oacute;n empieza en el art&iacute;culo 87 con la regulaci&oacute;n de la iniciativa. En el apartado 1 atribuye la iniciativa &ldquo;al Gobierno, al Congreso y al Senado&rdquo;. En el apartado 2 contempla la posibilidad de la iniciativa de las Asambleas de las Comunidades Aut&oacute;nomas, de la que podemos prescindir. Y en el apartado 3 regula la &ldquo;iniciativa popular&rdquo; en unos t&eacute;rminos que s&iacute; merecen ser reproducidos literalmente: &ldquo;Una ley org&aacute;nica regular&aacute; las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentaci&oacute;n de proposiciones de ley. En todo caso se exigir&aacute;n no menos de 500.000 firmas acreditadas. No proceder&aacute; dicha iniciativa en materias propias de ley org&aacute;nica, tributarias o de car&aacute;cter internacional, nI en lo relativo a la prerrogativa de gracia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n no impone l&iacute;mite material alguno al Gobierno para remitir a las Cortes un proyecto de ley, ni tampoco al Congreso o al Senado para aprobar una proposici&oacute;n de ley. S&iacute; lo impone a la iniciativa popular. En consecuencia, resulta indiscutible que el Gobierno podr&iacute;a haber aprobado un proyecto de ley de amnist&iacute;a y que el Congreso y el Senado han podido aprobar una proposici&oacute;n de ley de amnist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La resistencia a la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a, a pesar de su constitucionalidad inequ&iacute;voca, as&iacute; como tambi&eacute;n a su no contradicci&oacute;n con el derecho europeo, se mantiene todav&iacute;a frente a las pr&oacute;ximas sentencias del Tribunal Constitucional mediante las que se resolver&aacute;n los recursos de amparo de Carles Puigdemont y otros dirigentes independentistas contra la decisi&oacute;n del Tribunal Supremo de no aplicarles la ley de amnist&iacute;a, manteniendo incluso la orden de detenci&oacute;n y entrega contra algunos de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n contra la aplicaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a ha sido bastante ins&oacute;lita, pero no se hab&iacute;a llegado todav&iacute;a a una rebeli&oacute;n contra la interpretaci&oacute;n que de la misma pueda hacer el Tribunal Constitucional, que el m&aacute;ximo int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n. &iquest;Se atrever&aacute; el Tribunal Supremo a dar ese paso?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/constitucion-lista-constituyente_132_13548208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4a2c20e7-cdf5-485a-996b-9e68bee4d18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1787102" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4a2c20e7-cdf5-485a-996b-9e68bee4d18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1787102" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Constitución es más lista que el constituyente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4a2c20e7-cdf5-485a-996b-9e68bee4d18b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amnistía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vox y la vivienda: cuando la solución no cabe en un tuit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vox-vivienda-solucion-no-tuit_129_13546780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b75d96b8-d780-4634-8eb0-67f1f4eb9cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y370.jpg" width="1200" height="675" alt="Vox y la vivienda: cuando la solución no cabe en un tuit"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para ellos, el problema se resuelve señalando culpables: si no puedes pagar el alquiler, acabas convertido en un okupa; si no puedes comprar una casa, el culpable es el inmigrante; y, si todo falla, siempre queda el comodín Sánchez</p></div><p class="article-text">
        Hay problemas cuya soluci&oacute;n no cabe en un tuit. El de la vivienda, por ejemplo. El precio medio del alquiler en Espa&ntilde;a ronda ya los 1.176 euros mensuales y el de compraventa creci&oacute; un 12,8% interanual. M&aacute;s del doble que la media europea.
    </p><p class="article-text">
        Para solventar la cuesti&oacute;n, Vox ofrece &mdash;como para casi todo&mdash; una soluci&oacute;n muy sencilla: menos inmigraci&oacute;n, m&aacute;s <em>desokupaci&oacute;n</em> y seguir se&ntilde;alando a S&aacute;nchez. Para ellos, el problema se resuelve se&ntilde;alando culpables: si no puedes pagar el alquiler, acabas convertido en un <em>okupa</em>; si no puedes comprar una casa, el culpable es el inmigrante; y, si todo falla, siempre queda el comod&iacute;n S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos mensajes son ideales para esas redes sociales que demandan mensajes cortos y f&aacute;ciles de viralizar. Pero &iquest;qu&eacute; propone exactamente Vox en sus programas electorales?
    </p><p class="article-text">
        Porque el hecho es que, cuando atendemos al perfil de una franja importante de sus votantes &mdash;sectores trabajadores que se han alejado de la izquierda&mdash; encontramos una significativa contradicci&oacute;n. Y es que para los trabajadores menos cualificados la vivienda es, con diferencia, el problema que m&aacute;s destacan en las encuestas del CIS: el 35%, frente al 4,1% que recibe la inmigraci&oacute;n. Pero, a esa masa m&aacute;s menesterosa de potenciales votantes, Abascal les ofreces en realidad exactamente lo contrario de lo que necesitan: la agenda habitacional del partido sigue centr&aacute;ndose en liberar suelo, reducir regulaci&oacute;n, proteger al propietario, facilitar la construcci&oacute;n de renta libre y combatir la ocupaci&oacute;n con desalojos en menos de 48 horas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esas medidas que favorecen a los grandes tenedores, alientan la especulaci&oacute;n inmobiliaria y perjudican a un <em>precariado </em>cada vez m&aacute;s numeroso no se quedan solo en el papel del programa electoral, sino que escalan a los acuerdos auton&oacute;micos que Vox ha firmado con el PP este a&ntilde;o, donde se despliega sin tapujos todo este viejo recetario neoliberal, ali&ntilde;ado adem&aacute;s con ese nuevo mantra electoral de la &laquo;prioridad nacional&raquo;. Una cantinela que tiene mucho gancho electoral, cosa de la que Vox es perfectamente consciente: el pasado junio llevaron al Congreso una moci&oacute;n para que los espa&ntilde;oles tuvieran preferencia para comprar, alquilar o acceder a vivienda social. Fue rechazada por 314 votos frente a 33, lo que los sit&uacute;a como &uacute;nico referente electoral que defiende los intereses de los &laquo;verdaderos&raquo; espa&ntilde;oles frente a la &laquo;invasi&oacute;n&raquo; inmigrante.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, a todos aquellos que defienden pol&iacute;ticas sociales m&aacute;s redistributivas o una mayor intervenci&oacute;n estatal del mercado, solo les espera la demonizaci&oacute;n m&aacute;s descarnada. El caso de Maricarmen lo mostr&oacute; con especial crudeza. La gran aportaci&oacute;n de Abascal al debate fue un tuit en el que llam&oacute; &laquo;milicias de S&aacute;nchez&raquo; a los manifestantes que salieron a la calle y acamparon en Sol. Adem&aacute;s, con una paronomasia supuestamente ingeniosa, alent&oacute; esa teor&iacute;a conspiranoica que asegura que las fuerzas tradicionales &mdash;esas que se opusieron a su moci&oacute;n&mdash; est&aacute;n particularmente interesadas en sustituir a la poblaci&oacute;n blanca y cristiana europea por un nuevo contingente de poblaci&oacute;n inmigrante que les sea electoralmente fiel: &laquo;toda Espa&ntilde;a sabe que, si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, tendr&iacute;a casa&raquo;, escribi&oacute;. La teor&iacute;a del Gran Reemplazo sintetizada en 13 palabras. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la frase, con ser supuestamente ocurrente, no explica por qu&eacute; comprar o alquilar una vivienda cuesta hoy un 80% m&aacute;s que hace una d&eacute;cada ni qu&eacute; problemas causan la concentraci&oacute;n de la propiedad, los fondos de inversi&oacute;n, el alquiler tur&iacute;stico y de temporada o un parque p&uacute;blico que apenas representa el 2,5% del residencial, frente al casi 10% de la media europea. Para eso no sirven los retru&eacute;canos, los calambures ni otros juegos de palabras que tan bien quedan en un tuit. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; el PP. Esta t&aacute;ctica simplista y simplificadora, que supone una ventaja competitiva para Vox, es un problema para un PP que, seg&uacute;n las encuestas, liderar&iacute;a un futuro gobierno de coalici&oacute;n. Porque si ahora la cuesti&oacute;n es qui&eacute;n puede ofrecer el titular m&aacute;s duro contra los okupas o los inmigrantes, el a&ntilde;o que viene el problema ser&aacute; qu&eacute; pol&iacute;ticas concretas podr&iacute;an evitar que m&aacute;s personas sean expulsadas del mercado residencial. La pr&oacute;xima votaci&oacute;n parlamentaria sobre vivienda ser&aacute; un buen test para identificar la posici&oacute;n del PP en este complicado asunto, una bomba de explosi&oacute;n retardada que le puede estallar cuando encabece ese futuro gobierno &laquo;limpio y decente&raquo; que garantice &laquo;los servicios p&uacute;blicos y la igualdad de los espa&ntilde;oles&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la emergencia habitacional no desaparecer&aacute; en un a&ntilde;o. Seguir&aacute;n faltando viviendas asequibles en un mercado desregulado, un mayor parque p&uacute;blico, los alquileres seguir&aacute;n presionando los salarios y miles de j&oacute;venes continuar&aacute;n retrasando su emancipaci&oacute;n, aunque sea en una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n de un piso compartido &mdash;con nevera y una peque&ntilde;a cocina, con suerte&mdash;, una soluci&oacute;n de &uacute;ltimo recurso que, aun as&iacute;, no para de aumentar de precio porque ahora mismo la vivienda no es un derecho, sino una mercanc&iacute;a de alto valor especulativo, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nacionalismo-catastrofista-problemas-enquistados_129_13529325.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dadas las garant&iacute;as que ofrece el marco legal espa&ntilde;ol a los propietarios</a>. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;, una frase ocurrente puede que sirva para ganar votos ahora. Pero solucionar &mdash;o simplemente paliar&mdash; el problema exige y exigir&aacute; implementar medidas concretas, osadas y, sobre todo, efectivas. Porque, cuando no funcionen, ya no estar&aacute; S&aacute;nchez para cargar con las culpas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vox-vivienda-solucion-no-tuit_129_13546780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b75d96b8-d780-4634-8eb0-67f1f4eb9cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y370.jpg" length="2112423" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b75d96b8-d780-4634-8eb0-67f1f4eb9cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y370.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2112423" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vox y la vivienda: cuando la solución no cabe en un tuit]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b75d96b8-d780-4634-8eb0-67f1f4eb9cc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y370.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución del sueño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-sueno_129_13546497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dddacd4-2dfd-4426-bd8f-4db1a2bfebc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución del sueño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde hace demasiados años, las ciudades se han convertido en lugares inhóspitos y ajenos a la vida. A ellas acudimos para trabajar, a ellas nos atraen para gastar, pero no las podemos habitar</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, en su libro sobre la pandemia, Judith Butler formul&oacute; una pregunta clave para la escena pol&iacute;tica: &iquest;cu&aacute;les son las condiciones para querer vivir en este mundo? La pregunta es decisiva porque de sus respuestas se deduce la diferencia entre la mera supervivencia y una vida digna de ser vivida. Y no digna por sus relatos, sus nostalgias o la altisonancia de sus valores. Antes bien, digna por gustosa y placentera, por materialmente digna. &iquest;C&oacute;mo afirmamos la vida, en colectivo y cotidianamente? &iquest;De d&oacute;nde nos vienen las ganas de otra ma&ntilde;ana, de imaginar escenas y planes y noviazgos, de quedarnos un rato m&aacute;s aqu&iacute; juntas? &iquest;Y cu&aacute;les son las infraestructuras materiales, el espacio y los tiempos, para que tales relaciones y momentos puedan darse? De nada sirve la pol&iacute;tica si no atiende a estas preguntas, si no vela porque nuestras vidas, cualquier vida, valga la pena de ser vivida y tenga pleno acceso a sus garant&iacute;as sociales. De nada sirve la pol&iacute;tica si no observa esta suerte de principio democr&aacute;tico fundamental: todas las vidas valen lo mismo; cualquier vida, con independencia de su obra, su herencia o su m&eacute;rito, vale igual que las dem&aacute;s, y por ello ha de contar con lo requerido para ser vivida, para querer ser vivida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta de Butler obliga a interrogarnos por lo que me gustar&iacute;a llamar, con Kristin Ross, una belleza banal. La belleza aqu&iacute; no es una categor&iacute;a est&eacute;tica, ni refiere a la armon&iacute;a matem&aacute;tica de las formas, sino que se trata de una categor&iacute;a pol&iacute;tica: alude antes bien al regocijo y al bienestar de los cuerpos, a la dimensi&oacute;n p&uacute;blica del cuidado. La banalidad de esta belleza politizada &mdash;que est&eacute; al alcance de cualquiera y se presente de ordinario&mdash; reclama una redistribuci&oacute;n equitativa de los bienes, los placeres y las atenciones. Algunos la llaman &ldquo;lujo p&uacute;blico&rdquo;; otras, &ldquo;socializaci&oacute;n del trabajo reproductivo&rdquo;. Podemos llamarla tambi&eacute;n lucha de clases, una lucha por recuperar los frutos, todos los frutos, de nuestro trabajo, de modo que no vivamos para trabajar, sino que haya vida, mucha y deliciosa, al otro lado del tiempo productivo. El derecho a la belleza, del que hablaba Emma Goldman en su autobiograf&iacute;a, y que hace poco defend&iacute;an Zadie Smith y Edouard Louis, clama por el acceso a la riqueza social, por su disfrute y su celebraci&oacute;n, para todos y todas, sin m&aacute;s prop&oacute;sito o proyecto que habitar este mundo, que repararlo aqu&iacute; y ahora, que acolchar el presente para que sea respirable y vivible para todas, para que no nos asfixie. En el coraz&oacute;n de la belleza banal y de las respuestas a la pregunta de Butler se encuentra el buen descanso y todas las infraestructuras del reposo.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos mucho tiempo so&ntilde;ando con una revoluci&oacute;n, y estos d&iacute;as ha acontecido en la Puerta del Sol una revoluci&oacute;n del sue&ntilde;o. Los cuerpos insomnes y exhaustos de la ciudad, privados de las condiciones m&iacute;nimas para el descanso y la intimidad, hemos abarrotado la plaza porque no aguantamos m&aacute;s. No soportamos vivir en una ciudad que convierte nuestras casas en objetos de especulaci&oacute;n y nos expulsa cada d&iacute;a a convivir y yacer a otra parte.&nbsp;No soportamos una ciudad que pide mano de obra y buena cartera, pero no cuerpos ni personas; que nos exige lo m&aacute;ximo y lo extraordinario, pero nos priva de lo m&iacute;nimo y lo m&aacute;s b&aacute;sico. Por ello, hemos armado una protesta horizontal, donde la frustraci&oacute;n y el cansancio, la rabia y la impotencia, pero tambi&eacute;n el amor por nuestros barrios y nuestra gente, se han convertido en la prodigiosa fuerza popular para decir basta, para negarnos a reducir nuestra vida al trabajo y al consumo, sin un espacio, un techo y una casa para todo lo dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde hace demasiados a&ntilde;os, las ciudades se han convertido en lugares inh&oacute;spitos y ajenos a la vida. A ellas acudimos para trabajar, a ellas nos atraen para gastar, pero no las podemos habitar. Y no las podemos habitar porque en ellas no podemos dormir, porque nuestro techo y nuestras calles se han vuelto inaccesibles e inutilizables. Si solo vivimos para trabajar, si solo a trav&eacute;s del consumo disponemos de lo necesario, si no contamos con tiempo holgado para perdernos, para mirar al cielo o fumar un cigarro, pasear o leer, cantar o follar y charlar tranquilas, nuestra vida no nos pertenece; la noche no nos pertenece; el tiempo que dicen que es nuestro no nos pertenece. El r&eacute;gimen neoliberal nos ha arrebatado hasta el techo, y ha trocado nuestro descanso y nuestra holgura en letargia digital, estr&eacute;s y ansiol&iacute;ticos. Convertida en centro comercial de la existencia, la ciudad nunca duerme, y no sue&ntilde;a m&aacute;s que con el espect&aacute;culo de su propia aniquilaci&oacute;n. Una vida que no duerme ni descansa se parece demasiado a la servidumbre y la supervivencia. Y por eso, en nombre de la vida que nos falta, nos tumbamos y decimos basta, con todo el agotamiento de nuestros cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido que salir de casa para reclamar el derecho a tener una; hemos tenido que dormir en la calle para defender el derecho a la ciudad y la vivienda. En un mundo en que el descanso se privatiza y se torna un privilegio para unos pocos, all&iacute; donde la desigualdad social se realiza como plan urban&iacute;stico y se traduce en el cruel reparto entre desahucios y &aacute;ticos, all&iacute; donde solo nos ense&ntilde;an a so&ntilde;ar con el dinero y el &eacute;xito mientras no podemos dormir, la &uacute;nica respuesta posible es sacar las camas a la calle. Evocar la fecunda memoria de la revoluci&oacute;n que subyace en cada plaza y hacer de ella un inmenso dormitorio urbano, donde quepamos todas, donde queramos vivir todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Evaristo Valls Boix]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-sueno_129_13546497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2dddacd4-2dfd-4426-bd8f-4db1a2bfebc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="184929" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2dddacd4-2dfd-4426-bd8f-4db1a2bfebc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="184929" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La revolución del sueño]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2dddacd4-2dfd-4426-bd8f-4db1a2bfebc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España: ellos y nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana_129_13547563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02e82936-2949-4dd1-91ae-1e6fbb5591ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x855y671.jpg" width="1200" height="675" alt="Apenas hay sitio ya en Sol: las tiendas de campaña llegan casi a los extremos de la plaza."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se levanta en hartazgo supremo la España que siempre es relegada, mientras la otra no deja de oprimir. Un retrato rotundo de lo que vale y de lo que no. De lo imprescindible a solucionar, de lo fútil a desechar y lo que tendría mejor lugar en la basura</p></div><p class="article-text">
        A veces Espa&ntilde;a se retrata a s&iacute; misma con una claridad rotunda. Y eso est&aacute; ocurriendo en este final de septiembre. Una y otra vez son las dos versiones de esta sociedad que apenas cambian en lo fundamental a trav&eacute;s del tiempo. Ojal&aacute; no fuera as&iacute; por ese pasado de violencia y dolor dif&iacute;cil de olvidar, pero es. Se levanta ahora en hartazgo supremo la que siempre es relegada, mientras la otra no deja de oprimir.  Estamos en un momento decisivo para decidir qu&eacute; Espa&ntilde;a quieren quienes expresan su voluntad a trav&eacute;s de las urnas y ven luego que las opciones elegidas no les responden como deben. Lo que est&aacute; ocurriendo ahora es una enmienda seria a esa pol&iacute;tica. No lo olviden diputados y senadores.
    </p><p class="article-text">
        Amanece la &uacute;ltima semana de septiembre con la Puerta del Sol de Madrid en la que apenas caben m&aacute;s tiendas de campa&ntilde;a. Crecen, despu&eacute;s, acampadas por otras ciudades espa&ntilde;olas. El desahucio de Maricarmen ha sido la gota que colma el vaso. La imagen de una anciana de 87 a&ntilde;os sacada en camilla por la polic&iacute;a del que fue su hogar durante m&aacute;s de 70 a&ntilde;os, ha dado la vuelta al mundo. Nunca dej&oacute; de pagar el alquiler convenido, hasta que los nuevos propietarios lo subieron a una cantidad inasumible. Miles de j&oacute;venes que viven ya en precario ven su futuro en ella. Todos sabemos de los abusos que se han cometido, desde el fest&iacute;n de los fondos buitre a una legislaci&oacute;n sesgada. Todos, con conciencia. Claro que no hay derecho a lo que ocurre con la vivienda. Claro que hace mucho tiempo que tuvo que hacerse mucho m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Todos... con conciencia.  Porque comparece montada en su infinita soberbia y la acreditada impunidad de la que goza, la presidenta de Madrid. Parece que ninguno de los pisos de lujo en lo que ha venido habitando dispone de aseos adecuados para algo tan simple como lavarse el pelo siquiera en la ducha, pero la lengua s&iacute; se le suelta ligera para ser la voz de &ldquo;los otros&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2104515259730133226?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; edad se deja de pagar el alquiler, dice con su historial? Todav&iacute;a solivianta m&aacute;s al personal. Ayuso lleva a su espalda -con gran soltura, hay que reconocerlo- el piso de sus pap&aacute;s con Avalmadrid que terminamos por pagar todos los ciudadanos, los &aacute;ticos milagrosos de un amigo en pandemia, los dos pisos del novio imputado por fraude fiscal o el fallido &aacute;tico de 6.300.000 a costa del erario p&uacute;blico. &iquest;Me olvido de algo? 
    </p><p class="article-text">
        Su maestra, Esperanza Aguirre, que con una mochila bien llena de atropellos sigue teniendo voz en los medios, se despacha en una entrevista afirmando que el tema Maricarmen es &ldquo;una cortina de humo del Gobierno de Pedro S&aacute;nchez&rdquo; y que &ldquo;el t&iacute;o no quiere la alternancia electoral&rdquo;. El periodista Jes&uacute;s Soria la ha o&iacute;do decir tambi&eacute;n, &iexcl;ag&aacute;rrense!, que &ldquo;quiz&aacute;s se necesita un Tamayazo&rdquo;. A qu&eacute; nivel de tolerancia a la m&aacute;s corrupta desfachatez puede llegar un pa&iacute;s para que esta se&ntilde;ora -tras llegar a la Presidencia de Madrid por este m&eacute;todo- presuma de ello y anime a repetirlo. Otra consecuencia de la impunidad judicial de la que goza el PP. Madrid es la comunidad donde se construyeron viviendas p&uacute;blicas con los impuestos de todos y muchas de ellas acabaron vendidas a fondos buitre. As&iacute; lo decidi&oacute; la alcaldesa Ana Botella, se&ntilde;ora de Aznar, en un caso tambi&eacute;n de flagrante impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Avanzado el lunes, compareci&oacute; Feij&oacute;o. Dice que le dejen a &eacute;l y arregla el problema de la vivienda. Junto a su pareja posee 11 propiedades inmobiliarias. Votar&aacute; no a los decretos, dice. Igual que Vox.
    </p><p class="article-text">
        Bull&iacute;a la Puerta del Sol de Madrid cuando apareci&oacute; a liarla el agitador ultra Bertrand Ndongo. Le echaron de la plaza al grito de &ldquo;No queremos fascistas en nuestros barrios&rdquo;. Unas horas m&aacute;s tarde, fue Vito Quiles, el protegido del PP, quien correr&iacute;a la misma suerte, a pesar de que acudi&oacute; a la Puerta del Sol con fornidos guardaespaldas.  
    </p><p class="article-text">
        Ellos y nosotros. Nosotros y los otros. Las negociaciones de varias horas, bajo la mediaci&oacute;n del Ayuntamiento, con la representaci&oacute;n legal de Maricarmen y Ricardo Alonso de Urbagesti&oacute;n son una rectificaci&oacute;n en toda regla: Maricarmen puede volver a su casa pagando un alquiler justo. Alonso viene proclamando su inocencia y el que dice es un complot contra su empresa -a pesar de las pruebas que obran en su contra- y termina acudiendo para contar su versi&oacute;n a Iker Jim&eacute;nez, Susana Griso y Jim&eacute;nez Losantos. Ellos con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Con tensiones previas hasta &uacute;ltima hora entre PSOE y Sumar, se llega a acuerdos. El Gobierno aprueba, en dos decretos separados, la prohibici&oacute;n de desahucios hasta 2030 y la prohibici&oacute;n de compra especulativa de viviendas de los fondos buitre hasta 2028.  Regula el alquiler de temporada y de habitaciones. Establece bonificaciones fiscales a inquilinos con ingresos inferiores a 33.000 euros anuales y a los caseros que pongan el alquiler por debajo de la media de mercado. <a href="https://www.eldiario.es/economia/nuevo-decreto-vivienda-aprobado-gobierno_1_13546389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute; m&aacute;s detalles</a>. Y fija los alquileres indefinidos con pr&oacute;rroga autom&aacute;tica de contratos, en el segundo decreto que es el que no suele salir.  Es, precisamente, la causa por la que Junts no quiere dar su voto afirmativo: dice que afecta a peque&ntilde;os propietarios. Peque&ntilde;os&hellip; como sus propios diputados, <a href="https://twitter.com/AntonioMaestre/status/2104673524405387473" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n informaba el periodista Antonio Maestre</a>.  Tampoco gusta en el PNV. Veremos qu&eacute; votan en el pleno extraordinario del viernes.
    </p><p class="article-text">
        Fuertes cr&iacute;ticas de la izquierda, Podemos sobre todo, y de algunos medios que hablan de parche temporal. El Sindicato de Inquilinas pide un &uacute;nico decreto con todas las medidas y espera a leer la letra peque&ntilde;a para decidir sus pr&oacute;ximos pasos, ha dicho en principio. Luego, llamado &ldquo;a sostener y expandir la indignaci&oacute;n de hoy por la vivienda hasta dar con soluciones estructurales y definitivas&rdquo;. En su primera gran Asamblea de Sol han acordado iniciar una huelga general por la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        El PP, completamente desplazado por la realidad, lanza una campa&ntilde;a en X y medios -qu&eacute; barato sale machacar con mentiras- contando sus historias sobre la pol&iacute;tica de vivienda del PSOE. No tienen autoridad moral para hacerlo con su historial y sus proyectos adelantados en las comunidades que gobiernan. La mayor&iacute;a del Estado espa&ntilde;ol.  Almeida y Ayuso conminan al gobierno a desalojar la Puerta del Sol &ldquo;antes de 48 horas&rdquo;. Consideran, al parecer, que la plaza es suya. Y, no, es de los ciudadanos. Tampoco se privan de plantarnos sus saraos donde les parece. <em>Casualmente,</em> la Comunidad inaugura una exposici&oacute;n de loa al trumpismo en la Casa de Correos el d&iacute;a 1, al que s<a href="https://www.telemadrid.es/noticias/madrid/De-Sol-a-Plaza-de-Espana-Madrid-toma-las-calles-del-2-al-12-de-octubre-para-celebrar-la-Hispanidad-0-2925907394--20260915114520.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eguir&aacute;n grandes festejos, &ldquo;tomando las calles&rdquo;, publicitan</a>. Recordar&aacute;n que se cumple un aniversario del &ldquo;faro del mundo libre&rdquo; como llam&oacute; Ayuso a Estados Unidos y ella quiere ser part&iacute;cipe. De momento, tal como denuncian los acampados, est&aacute;n haciendo sonar las campanas por la noche cada 15 minutos. Parece una puerilidad y, simplemente, es repugnante. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a acabado el lunes con el programa de RTVE, 'La Revuelta', que llev&oacute; a los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/medicos-espanoles-crean-trasplantes-futuro-yassine-nora-viven-organos-vida-rechazo_1_13486590.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos m&eacute;dicos inventores de una nueva t&eacute;cnica para los trasplantes que elimina el rechazo</a> y cuya eficacia est&aacute; probada durante seis a&ntilde;os ya. Son Antonio P&eacute;rez, onc&oacute;logo, y Paco Hern&aacute;ndez, cirujano pedi&aacute;trico, ambos de Granada, que desarrollan su trabajo en el Hospital la Paz de Madrid. Lo primero que piden en la entrevista con David Broncano es financiaci&oacute;n para investigar m&aacute;s y que la nueva t&eacute;cnica se haga extensiva a toda la sanidad p&uacute;blica de Espa&ntilde;a. Es <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/medicos-espanoles-crean-trasplantes-futuro-yassine-nora-viven-organos-vida-rechazo_1_13486590.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un hallazgo merecedor de un Nobel</a>. El cuerpo tiende a rechazar &oacute;rganos ajenos y los trasplantados han de tomar medicaci&oacute;n inmunosupresora de por vida, que, por supuesto, la condiciona. Tienen m&aacute;s riesgos de infecci&oacute;n por ello. Nada que no compense, sin embargo, a vivir y hacerlo con calidad muy aceptable. Evitar la inmunosupresi&oacute;n y el rechazo es un hallazgo de primera magnitud.
    </p><p class="article-text">
        A las llamadas preguntas cl&aacute;sicas de Broncano, Antonio P&eacute;rez dijo que hay 3.000 euros en su cuenta del banco. Paco Hern&aacute;ndez, apenas unos pocos euros, pero explic&oacute; que tiene cuatro hijos. Est&aacute;n casados ambos con enfermeras que tambi&eacute;n trabajan. Aclararon que para ellos el dinero no es lo m&aacute;s importante, lo primero es lo que se logra con su profesi&oacute;n. A la mayor&iacute;a de nosotros nos ocurre igual, a los otros justo al contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Toda esa sucesi&oacute;n de hechos compone un retrato rotundo de esta Espa&ntilde;a: de lo que vale y de lo que no. De las necesidades reales. De cuanto merece la pena. De lo imprescindible a solucionar, de lo f&uacute;til a desechar y lo que tendr&iacute;a mejor lugar en la basura. No pierdan el norte los pol&iacute;ticos y periodistas honestos y hagan lo que hay que hacer. Lo que piden los ciudadanos. Sin miedo. Por encima de todo.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa María Artal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana_129_13547563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02e82936-2949-4dd1-91ae-1e6fbb5591ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x855y671.jpg" length="255983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02e82936-2949-4dd1-91ae-1e6fbb5591ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x855y671.jpg" type="image/jpeg" fileSize="255983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[España: ellos y nosotros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02e82936-2949-4dd1-91ae-1e6fbb5591ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x855y671.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos decretos: uno para Junts y otro para Sumar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/decretos-junts-sumar_129_13548404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5011c972-704d-4ca5-8873-cf06618b435b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1734y2894.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos decretos: uno para Junts y otro para Sumar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bienvenido sea un viraje con medidas paliativas que, aunque insuficientes y tardías para mucha gente, se explica por la presión de la calle </p><p class="subtitle">Catalunya, laboratorio de regulación de la vivienda: qué funciona y qué no</p></div><p class="article-text">
        El periodista I&ntilde;aki L&oacute;pez lo ha resumido a la perfecci&oacute;n: &ldquo;Habr&aacute; dos decretos. Uno de fogueo. El otro, para que pase el visto bueno de PNV y Junts&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos se han movido para llegar a los dos textos. Obligados y ya veremos con qu&eacute; resultado, pero lo han hecho. Son medidas paliativas e imprescindibles, un escudo social mejorado para hacer frente a una situaci&oacute;n de emergencia. No aborda cambios estructurales porque requerir&iacute;an modificaciones legislativas que no se hacen en una semana y tampoco existe una mayor&iacute;a parlamentaria que lo permita. Menos a&uacute;n en tiempo de descuento electoral.
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ha aceptado propuestas que antes hab&iacute;a rechazado. La primera, plantar cara a los fondos buitre, tal y como Sumar hab&iacute;a reclamado sin &eacute;xito. Tambi&eacute;n ah&iacute; Junts ha avanzado en el sentido correcto. Bienvenido sea un viraje que llega tarde para mucha gente y que solo se explica por la presi&oacute;n de la calle.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/politica/psoe-sumar-llegan-acuerdo-aprobar-decreto-vivienda-dan-inicio-consejo-ministros_1_13545592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El decreto que tiene m&aacute;s opciones de prosperar</a> plantea una mayor protecci&oacute;n frente a desahucios hasta 2030; regulaci&oacute;n del alquiler de temporada y por habitaciones; prohibici&oacute;n de compras de vivienda por fondos buitre hasta 2028, y la pr&oacute;rroga de dos a&ntilde;os para los contratos que vencen antes de 2029. El voto de Podemos puede ser el que decida si se acaba convalidando o no. Si lo hace en contra, al lado de PP y Vox, lo tumbar&iacute;a. Pero tiene una opci&oacute;n intermedia, que es la de una abstenci&oacute;n que permitir&iacute;a que se aprobase igualmente. De esta manera, expresar&iacute;a su rechazo al texto por considerar que se queda demasiado corto, pero dejar&iacute;a que saliese adelante. Ione Belarra afirma que esta vez el &ldquo;divide y vencer&aacute;s&rdquo; del Gobierno no funcionar&aacute; con ellos. La pregunta es si su alternativa puede ser un &ldquo;todo o nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/economia/quedan-prorrogas-alquiler-nuevos-decretos-vivienda_1_13546690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El segundo decreto</a> es el que propone la renovaci&oacute;n autom&aacute;tica de los alquileres. Es una medida que tiene sentido porque, aunque haya quien quiera interpretarlo como una vulneraci&oacute;n de los derechos del propietario, en realidad no es as&iacute;. A modo de resumen: el casero puede recuperar el piso si es para un familiar directo o para venderlo. Pa&iacute;ses como Francia, Alemania o Reino Unido cuentan con f&oacute;rmulas parecidas que podr&iacute;an explorarse, incluso con cl&aacute;usulas frente a incumplimientos del inquilino.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos de inquilinos defienden que <a href="https://idrabcn.com/es/publicacion/alquiler-inseguridad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9 millones de espa&ntilde;oles que viven hoy de alquiler est&aacute;n en riesgo</a> de ser expulsados del piso en contra de su voluntad. Y no les falta algo de raz&oacute;n: cuando vencen sus contratos, renovarlos est&aacute; en manos del casero. Si se trata de un fondo buitre aumenta el riesgo, pero que sea otro tipo de propietario no es garant&iacute;a de nada. Actuar como un buitre es una actitud: hay propietarios que son as&iacute; y otros que no. Por eso es importante acabar con la idea de que en Espa&ntilde;a es muy f&aacute;cil echar a la gente de su casa, m&aacute;s a&uacute;n despu&eacute;s de la ca&iacute;da del escudo social, la conocida como moratoria antidesahucios, a principios de a&ntilde;o en el Congreso. Tampoco es cierto que estas renovaciones puedan equipararse a los contratos de renta antigua, <a href="https://elpais.com/espana/catalunya/2026-09-29/nueve-millones-de-maricarmenes.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucho m&aacute;s r&iacute;gidos</a> y con subrogaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jaime Palomera, experto en vivienda en el Instituto de Investigaci&oacute;n Urbana de Barcelona, recuerda que, cuando Blackstone quiso desembarcar en Dinamarca, con la compra de 160 propiedades con 2.300 viviendas en la capital danesa solo entre 2017 y 2019, lo que hizo all&iacute; el Gobierno fue endurecer las condiciones y aprob&oacute; la conocida como <em>norma anti-Blackstone</em>. Una de las decisiones fue aplicar una moratoria de 10 a&ntilde;os en los aumentos de alquiler.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo no puede ser otro que frenar la especulaci&oacute;n, la fomente quien la fomente, y construir vivienda protegida a gran escala. Ah&iacute; es donde las administraciones, en especial las auton&oacute;micas y municipales, deben aplicarse. Toca liberar suelo, buscar solares donde parece que no los hay, reconvertir oficinas que ya nunca m&aacute;s lo ser&aacute;n o ejercer el derecho de compra preferente de viviendas para ampliar el parque p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, pocos niegan que la soluci&oacute;n a la crisis tambi&eacute;n pasa por construir m&aacute;s debido a la creciente demanda, aunque esperemos que sin cometer errores del pasado como la liberalizaci&oacute;n masiva de viviendas protegidas.
    </p><p class="article-text">
        El Banco de Espa&ntilde;a<a href="https://www.eldiario.es/economia/banco-espana-eleva-750-000-viviendas-faltan-anticipa-deficit-agravara-proximos-anos_1_13313634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/economia/banco-espana-eleva-750-000-viviendas-faltan-anticipa-deficit-agravara-proximos-anos_1_13313634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha calculado que se necesitan 750.000 viviendas</a>. La mitad se concentra en Madrid, Barcelona, Val&egrave;ncia, Alicante y M&aacute;laga. Miren d&oacute;nde est&aacute;n los pisos tur&iacute;sticos y de temporada y encontrar&aacute;n que una parte importante de la explicaci&oacute;n est&aacute; ah&iacute;. Otro dato de ese informe: los precios de compra y alquiler suben por encima de los salarios. Actualmente, todos los hogares en alquiler de Espa&ntilde;a deber&iacute;an destinar 6,8 a&ntilde;os de renta &iacute;ntegra para comprar una vivienda. Pero, para las capitales de provincia m&aacute;s tensionadas, como Madrid o Barcelona, puede superar los 10 a&ntilde;os. Ahora miren qui&eacute;n est&aacute; en las plazas y en las manifestaciones de esta semana y tambi&eacute;n encontrar&aacute;n una parte de la explicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        P. D. Feij&oacute;o, ya antes de conocer el contenido, avanz&oacute; que, cuando los decretos lleguen al Congreso, el PP se opondr&aacute;. Que no sorprenda no significa que no sea noticia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/decretos-junts-sumar_129_13548404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 20:31:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5011c972-704d-4ca5-8873-cf06618b435b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1734y2894.jpg" length="3075978" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5011c972-704d-4ca5-8873-cf06618b435b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1734y2894.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3075978" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dos decretos: uno para Junts y otro para Sumar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5011c972-704d-4ca5-8873-cf06618b435b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1734y2894.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Gobierno,Desahucios,Maricarmen,Junts,Sumar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maricarmen, ¿principio o final?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maricarmen-principio-final_129_13547415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88b30b93-9c7d-444b-98d9-6d119295b1b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y412.jpg" width="1200" height="675" alt="Maricarmen, ¿principio o final?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la vivienda no se protege de la especulación, su vertiente como derecho constitucional y universal se diluye en las arcas de quienes la utilizan sólo como un activo económico</p><p class="subtitle">Estas son las medidas de los decretos de vivienda del Gobierno: escudo antidesahucios y prórroga de alquileres
</p></div><p class="article-text">
        Mucho se habla de Maricarmen, la arrendataria octogenaria de un piso de Madrid en el que ven&iacute;a viviendo desde ni&ntilde;a, hasta que su propietaria la desahuci&oacute; siguiendo el guion de un cuento de Dickens. Su caso ha detonado el hartazgo de un sector de la poblaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s numeroso, que se ahoga en el mar de especulaci&oacute;n que inunda el mercado de la vivienda. Pero, Maricarmen, &iquest;es el principio o es el final?
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es el principio y espero que no sea el final. El principio se sit&uacute;a 47 a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando la Constituci&oacute;n incluy&oacute; art&iacute;culos que son esenciales para entender la dimensi&oacute;n del problema: el 33, que eleva la propiedad privada y la herencia a derecho constitucional; el 38, que lo hace con el derecho a la libertad de empresa; y el 47, que hace lo propio con el derecho de acceso a una vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos 47 a&ntilde;os enga&ntilde;ados, porque se nos ha transmitido que los dos primeros art&iacute;culos son antag&oacute;nicos al tercero, cuando en realidad son complementarios. No hay antagonismo y esa falsa creencia es la que nos est&aacute; matando. Ha servido para alimentar a   bandos opuestos que libran una guerra que no deber&iacute;a existir. El de los que creen que el derecho a la vivienda es s&oacute;lo un principio no vinculante que no puede tocar a los derechos protegidos de propiedad y libertad de empresa, y los que consideran que el derecho de acceso a una vivienda es el derecho preferente al que se deben subordinar los otros dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no hay tal colisi&oacute;n, aunque haya quien quiera buscarla para reforzar su argumento. Los art&iacute;culos 33 y 38 lo que dicen es que Espa&ntilde;a se configura como un Estado de libre mercado. El art&iacute;culo 47 lo que dice es que, precisamente por eso, hay que proteger la vivienda, porque resulta que la vivienda, adem&aacute;s de ser un bien de contenido econ&oacute;mico, es tambi&eacute;n, como los otros dos, un derecho constitucional y, adem&aacute;s, universal. La Constituci&oacute;n nos dice que los poderes p&uacute;blicos deben impedir la especulaci&oacute;n, que es propia de la actividad econ&oacute;mica en los pa&iacute;ses de libre mercado en cualquier clase de bienes, cuando el objeto de la actividad econ&oacute;mica sea la vivienda. Eso tiene toda la l&oacute;gica, porque hay un tipo de bienes de contenido econ&oacute;mico (como la vivienda) que resultan ser esenciales porque es necesario acceder a ellos, siempre y en todo caso, para poder vivir.
    </p><p class="article-text">
        Si la vivienda no se protege de la especulaci&oacute;n, su vertiente como derecho constitucional y universal se diluye en las arcas de quienes la utilizan s&oacute;lo como un activo econ&oacute;mico, haciendo que cada vez menos gente pueda ejercitarlo, hasta el punto qu&eacute;, quien ya lo hab&iacute;a hecho, como Maricarmen, pueda llegar a perderlo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en 1978 la Constituci&oacute;n encomend&oacute; a los poderes p&uacute;blicos proteger la vivienda de la especulaci&oacute;n en su art&iacute;culo 47, habilit&aacute;ndoles para adoptar las medidas necesarias para eliminarla. El precepto no establece ninguna. S&oacute;lo permite que se adopten y eso ya es mucho. Por tanto, no basta con invocar el precepto como un mantra, sino hay que hacer lo m&aacute;s importante para darle todo su sentido y alcance: pensar las medidas y aplicarlas. Y creo que ese es el problema, que los poderes p&uacute;blicos han permanecido, mudos, sordos y ciegos durante 47 a&ntilde;os y poco o nada han hecho en casi cinco d&eacute;cadas para adoptar las medidas adecuadas en cada momento para eliminar la especulaci&oacute;n creciente en materia de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Y sin resistencia, toda burbuja se hincha m&aacute;s r&aacute;pido. Mucho m&aacute;s en un mundo globalizado que considera que la clave del &eacute;xito est&aacute; m&aacute;s en el pelotazo que en el talento. En las ciudades espa&ntilde;olas, los especuladores han encontrado en la vivienda el chollo de sus vidas porque aqu&iacute; no hay freno para especular con ella. Y si en otros pa&iacute;ses se ponen serios con este tema, los especuladores de all&iacute; pueden venir aqu&iacute; invocando la libre circulaci&oacute;n de capitales, para acabar de asfixiarnos. Cuanto m&aacute;s pase el tiempo sin adoptar medidas limitativas contra la actuaci&oacute;n especulativa del mercado inmobiliario, m&aacute;s complicado va a ser encontrar alguna eficaz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora hay una oportunidad para los poderes p&uacute;blicos de estar a la altura. Los poderes p&uacute;blicos no son s&oacute;lo el Gobierno central o los auton&oacute;micos y locales, sino que lo es tambi&eacute;n la oposici&oacute;n pol&iacute;tica de esos gobiernos, los poderes econ&oacute;micos, las patronales, los sindicatos, las instituciones sociales, los &oacute;rganos judiciales, los &oacute;rganos consultivos, las asambleas y hasta los colegios profesionales. Espero que todos ellos comprendan, de una vez por todas, que el problema de la vivienda es transversal. Espero que vean que la especulaci&oacute;n no se frena s&oacute;lo con medidas paliativas, sino con estrategias y que la soluci&oacute;n no pasa s&oacute;lo por construir m&aacute;s, sino por permitir que todos tengan acceso a lo construido. Espero que se den cuenta de que no basta con construir m&aacute;s vivienda protegida porque hay una masa de poblaci&oacute;n con sueldos estables cada vez mayor que ni tiene acceso a la vivienda en el mercado libre porque es pobre para acceder a ella, ni tiene acceso a la vivienda protegida porque es rica para optar por ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espero que entiendan que el problema de la vivienda no se arregla s&oacute;lo mejorando la infraestructura ferroviaria, porque las ciudades han de ser accesibles a todas las capas sociales. Ese es el principio rector del urbanismo sostenible y lo contrario est&aacute; prohibido porque ya ninguna Ley del Suelo del Estado admite que en Espa&ntilde;a haya ciudades para ricos y periferias para pobres. Espero que constaten que hace falta adoptar medidas urgentes mediante legislaci&oacute;n de urgencia y medidas definitivas mediantes legislaci&oacute;n ordinaria para evitar el da&ntilde;o que produce ver frenado el exceso por haberse pasado de frenada. Espero que, por fin, los poderes p&uacute;blicos prefieran la eficacia al tacticismo y los debates a las tertulias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, lo que espero es que Maricarmen, aunque no sea el principio, no sea el final.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Feu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maricarmen-principio-final_129_13547415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2026 14:24:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88b30b93-9c7d-444b-98d9-6d119295b1b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y412.jpg" length="733229" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88b30b93-9c7d-444b-98d9-6d119295b1b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y412.jpg" type="image/jpeg" fileSize="733229" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maricarmen, ¿principio o final?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88b30b93-9c7d-444b-98d9-6d119295b1b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x966y412.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maricarmen y la razón de ser de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maricarmen-razon-izquierda_129_13545390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4aec081c-fdab-4a22-a72a-d1b468e036bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1149y1087.jpg" width="1200" height="675" alt="Maricarmen y la razón de ser de la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la última década la vivienda se ha convertido –en España y en toda Europa– en un activo de inversión, y la demanda que busca un lugar para vivir compite intensamente con la de quienes buscan obtener una rentabilidad y ampliar su patrimonio</p><p class="subtitle">Irene Montero pide que el decreto permita “expropiar viviendas a los fondos buitre para ponerlas en alquiler social”
</p></div><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda no ha comenzado con el caso de Maricarmen. Pero su desahucio ha hecho que resulte imposible seguir mirando hacia otro lado, al conectar una dram&aacute;tica historia individual con un profundo malestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Este malestar llevaba a&ntilde;os gest&aacute;ndose. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, los precios de la vivienda han crecido muy por encima de la renta de los hogares. Para algunos grupos sociales &ndash;particularmente para los j&oacute;venes y para quienes viven de alquiler&ndash; la intensa creaci&oacute;n de empleo y las mejoras salariales de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no se han traducido en una vida m&aacute;s desahogada. En el mejor de los casos han permitido seguir pagando el mismo techo, y en muchos casos ni siquiera eso ha sido posible.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad opaca desde hace ya tiempo buena parte de los logros alcanzados por el Gobierno de Coalici&oacute;n, que no son pocos, y desequilibra el balance que la ciudadan&iacute;a hace de esta experiencia de gobierno. Porque una expansi&oacute;n econ&oacute;mica pierde legitimidad cuando una parte de la sociedad no participa de la prosperidad que se genera.
    </p><p class="article-text">
        Las causas del problema son ya conocidas. En la &uacute;ltima d&eacute;cada la vivienda se ha convertido &ndash;en Espa&ntilde;a y en toda Europa&ndash; en un activo de inversi&oacute;n, y la demanda que busca un lugar para vivir compite intensamente con la de quienes buscan obtener una rentabilidad y ampliar su patrimonio. Adem&aacute;s, el ritmo de construcci&oacute;n tras la burbuja inmobiliaria de 2008 ha sido muy lento. As&iacute;, la intensa demanda para invertir y la d&eacute;bil respuesta de la oferta han llevado a que los precios se hayan disparado.
    </p><p class="article-text">
        Para intentar paliar esta situaci&oacute;n, el Gobierno de Coalici&oacute;n aprob&oacute; en 2023 la Ley de Vivienda, que ha mostrado luces y sombras. En aquellas Comunidades Aut&oacute;nomas donde se ha aplicado &ndash;Catalu&ntilde;a, Euskadi, Navarra o Galicia&ndash; se han contenido las subidas de los alquileres, frente a otras &ndash;como Madrid&ndash; donde estos han seguido subiendo intensamente. La regulaci&oacute;n ofrece algunos resultados positivos, por tanto, pero es necesario dar cuenta de ellos sin simplificaciones, porque tambi&eacute;n ha conllevado que una parte importante de la oferta de alquiler se desplace hacia el alquiler de temporada. Este agujero &ndash;del que ya se advirti&oacute; en su momento&ndash; ha mermado la capacidad de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, y paralelamente, las &ldquo;manos muertas del mercado&rdquo; llevan a&ntilde;os frenando la construcci&oacute;n. Como ha se&ntilde;alado Ignacio Ezquiaga en su libro <em>El sistema ya no financia burbujas: escasez de vivienda y ca&iacute;da del cr&eacute;dito</em>, hoy existe suelo en avanzado estado de desarrollo urban&iacute;stico suficiente para albergar cerca de tres millones de nuevas viviendas en &aacute;reas urbanas. No obstante, sus propietarios &ndash;entre otros, importantes fondos de inversi&oacute;n&ndash; no los orientan a la promoci&oacute;n y los mantienen congelados a la espera de una venta rentable, con la consiguiente restricci&oacute;n de oferta y subida de precios.
    </p><p class="article-text">
        Con ello, la vivienda se ha convertido en un mecanismo que absorbe las mejoras salariales de amplios grupos sociales, ampl&iacute;a la desigualdad patrimonial y erosiona la credibilidad del gobierno progresista. Ahora bien, se ha abierto una ventana de oportunidad para cambiar esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El desahucio de Maricarmen ha supuesto un punto de inflexi&oacute;n en la conciencia ciudadana, espoleando una fuerte movilizaci&oacute;n social. Esta es una movilizaci&oacute;n que no distingue entre gobiernos y atribuye responsabilidades tanto a los gobiernos auton&oacute;micos como al gobierno de la naci&oacute;n. Pero, al mismo tiempo, es una movilizaci&oacute;n de car&aacute;cter n&iacute;tidamente progresista, que permite cambiar la conversaci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico, resitu&aacute;ndola all&iacute; donde la izquierda tiene m&aacute;s capacidad de intervenci&oacute;n: el territorio de los derechos sociales. Si la izquierda es capaz de estar a la altura, esta puede ser una oportunidad para recuperar el tiempo y el terreno perdidos.
    </p><p class="article-text">
        Al volver a situar el derecho a la vivienda en el centro de la agenda pol&iacute;tica, la movilizaci&oacute;n social obliga a que el gobierno tenga que actuar y a que lo haga con eficacia. Este es el aut&eacute;ntico parteaguas de la actual legislatura.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n social refuerza la posici&oacute;n de quienes &ndash;dentro del Gobierno de coalici&oacute;n&ndash; abogan por medidas m&aacute;s ambiciosas y genera fuertes incentivos a la unidad de acci&oacute;n entre los partidos situados a la izquierda del PSOE, devolvi&eacute;ndoles protagonismo, un motivo y capacidad de intervenci&oacute;n. Adem&aacute;s, esta movilizaci&oacute;n eleva el coste electoral que sufrir&aacute; cualquier grupo parlamentario que pretenda oponerse a las medidas que se adopten.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n necesaria, en todo caso, para aprovechar esta oportunidad pasa porque el Real Decreto que ha de aprobar el Consejo de Ministros este martes est&eacute; realmente a la altura de las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, es imprescindible empezar a sentar las bases para ampliar la oferta de vivienda en Espa&ntilde;a, pero no cualquier tipo de oferta servir&aacute;: urge terminar con las &ldquo;manos muertas del mercado&rdquo;, forzando la edificaci&oacute;n en aquellos terrenos ya urbanizados que hoy tienen infraestructuras y comunicaciones suficientes, con el objetivo de construir un parque p&uacute;blico de viviendas sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos enga&ntilde;emos, estas medidas &ndash;por muy bien orientadas que puedan estar&ndash; tardar&aacute;n a&uacute;n demasiado tiempo en producir resultados, y estos son imprescindibles en el corto plazo. Por ello, el gobierno debe asegurar medidas clave: regular el alquiler de temporada y por habitaciones, cerrando las v&iacute;as que permiten utilizar estas modalidades para eludir las garant&iacute;as del alquiler residencial; proteger la estabilidad de las personas que viven de alquiler, prolongando la duraci&oacute;n de sus contratos &ndash;con una pr&oacute;rroga extraordinaria o con una nueva regulaci&oacute;n&ndash;; y, tambi&eacute;n, limitar los incrementos que se pueden producir en los precios con la renovaci&oacute;n de los contratos. Con ello, se priorizar&iacute;a la funci&oacute;n social de la vivienda y se podr&iacute;a frenar la fuerte demanda de inversi&oacute;n actual, reorient&aacute;ndola desde la compraventa de viviendas ya construidas hacia la promoci&oacute;n y edificaci&oacute;n de vivienda nueva.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda encuentra su raz&oacute;n de ser cuando convierte la acci&oacute;n de gobierno en mejoras concretas de las condiciones de vida de la ciudadan&iacute;a, especialmente de las clases trabajadoras. Pero esta no es s&oacute;lo una oportunidad para que el Gobierno de coalici&oacute;n produzca resultados eficaces ante la crisis de habitabilidad que vive una parte de nuestro pa&iacute;s. O una oportunidad para que una determinada izquierda protagonice y empuje nuevos derechos sociales, revitalizando los logros del Gobierno de Coalici&oacute;n. Esta es una oportunidad para cambiar la conversaci&oacute;n del pa&iacute;s, y para empezar a hablar de aquello que muchos votantes progresistas &ndash;y no progresistas&ndash; est&aacute;n demandando: qu&eacute; hacer para garantizar nuestra democracia, c&oacute;mo evitar que se deteriore, c&oacute;mo ampliarla y profundizarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maricarmen-razon-izquierda_129_13545390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:56:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4aec081c-fdab-4a22-a72a-d1b468e036bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1149y1087.jpg" length="418396" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4aec081c-fdab-4a22-a72a-d1b468e036bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1149y1087.jpg" type="image/jpeg" fileSize="418396" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maricarmen y la razón de ser de la izquierda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4aec081c-fdab-4a22-a72a-d1b468e036bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1149y1087.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Maricarmen,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La acampada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/acampada_131_13545372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b88d2a61-d99a-41fb-b310-cf7c37478e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x254y183.jpg" width="1200" height="675" alt="La acampada"></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/acampada_131_13545372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b88d2a61-d99a-41fb-b310-cf7c37478e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x254y183.jpg" length="389536" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b88d2a61-d99a-41fb-b310-cf7c37478e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x254y183.jpg" type="image/jpeg" fileSize="389536" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La acampada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b88d2a61-d99a-41fb-b310-cf7c37478e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x254y183.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Puerta del Sol,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Cornford, la fe y el verso en un solo acto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/john-cornford-fe-verso-acto_129_13543640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e63b79c2-5da9-4eb2-a037-dcca9e023b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1308y849.jpg" width="1200" height="675" alt="John Cornford, la fe y el verso en un solo acto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Era apenas un muchacho de veinte años cuando llegó a Barcelona, el 8 de agosto de 1936. Había pasado por Cambridge, donde se graduó en historia, y aún había encontrado tiempo para escribir poesía y para “dedicar catorce horas al día a la política”, según recordaba un compañero de estudios</p></div><p class="article-text">
        A los 90 a&ntilde;os del inicio de nuestra guerra civil y de la venida a Espa&ntilde;a de m&aacute;s de 35.000 voluntarios, de 50 pa&iacute;ses, para defender la Rep&uacute;blica, es imposible no mitificar a uno de ellos, el poeta brit&aacute;nico John Cornford; no verlo como un h&eacute;roe byroniano o, mejor, hom&eacute;rico. Era apenas un muchacho de veinte a&ntilde;os cuando lleg&oacute; a Barcelona, el 8 de agosto de 1936. Hab&iacute;a pasado por Cambridge, donde se gradu&oacute; en historia, y a&uacute;n hab&iacute;a encontrado tiempo para escribir poes&iacute;a y para &ldquo;dedicar catorce horas al d&iacute;a a la pol&iacute;tica&rdquo;, seg&uacute;n recordaba un compa&ntilde;ero de estudios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; nuestra guerra, vino inmediatamente. Quer&iacute;a escribir sobre lo que suced&iacute;a, pero al poco tiempo envi&oacute; una carta a su padre: &ldquo;Despu&eacute;s de tres d&iacute;as en Barcelona, me ha quedado claro, primero, que la situaci&oacute;n es muy grave; segundo, que un periodista sin conocer ni una palabra de espa&ntilde;ol no sirve para nada. He decidido unirme a las milicias.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Fue a alistarse al Hotel Col&oacute;n, entonces sede del PSUC, en la plaza de Catalunya, y, como explicaba a&ntilde;os despu&eacute;s un compa&ntilde;ero suyo, encontr&oacute; all&iacute; &laquo;a unos alemanes amables pero muy estrictos, que hab&iacute;an aprendido de Bismarck y de los a&ntilde;os de exilio que era necesario tener a punto y en todo momento los papeles necesarios. Le dijeron que no pod&iacute;a unirse al grupo Thaelmann ni a ninguna otra unidad de voluntarios extranjeros organizada por el PSUC, hasta tener alg&uacute;n documento o a alguien conocido que lo avalara&raquo;. No quiso esperar y se uni&oacute; a las milicias del POUM, en el frente de Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En oto&ntilde;o enferm&oacute;, pas&oacute; unas semanas en el hospital y regres&oacute; a Inglaterra, donde aprovech&oacute; para persuadir a algunos de sus amigos para que marcharan con &eacute;l a luchar en Espa&ntilde;a. Uno de ellos, Bernard Knox, lo recordaba as&iacute;: &ldquo;quer&iacute;a reclutar una peque&ntilde;a unidad brit&aacute;nica que diera ejemplo de entrenamiento y disciplina (&hellip;) Me pidi&oacute; que me uniera a ella y lo hice sin pens&aacute;rmelo dos veces.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reclut&oacute; a doce amigos, y se incorporaron a las Brigadas Internacionales, en Albacete. En noviembre estaban en Madrid, donde Cornford fue herido en la cabeza. En diciembre volvi&oacute; a la primera l&iacute;nea, donde ya se hab&iacute;a formado un batall&oacute;n brit&aacute;nico. Muri&oacute; en combate en el frente de Andaluc&iacute;a, en Lopera, el 27 de diciembre de 1936, el d&iacute;a en que cumpl&iacute;a veinti&uacute;n a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Essays ancient and modern</em> (1989), Bernard Knox recuerda que, cuando lleg&oacute; al frente de la Ciudad Universitaria, lo destinaron al servicio de una ametralladora emplazada frente a un edificio que llevaba la inscripci&oacute;n &laquo;Filosof&iacute;a y Letras&raquo;. Result&oacute;&nbsp;herido y, ca&iacute;do en el suelo y con mucha sangre brotando, pens&oacute; que se mor&iacute;a: &laquo;Estaba consumido por la rabia: una rabia furiosa y violenta. &iquest;Por qu&eacute; yo? Ten&iacute;a solo 21 a&ntilde;os y apenas hab&iacute;a empezado a vivir mi vida&raquo;. Tal vez su vocaci&oacute;n&nbsp;se sell&oacute; all&iacute;: sobrevivi&oacute; y se convirti&oacute; en profesor de griego en la Universidad de Harvard, donde dirigi&oacute; el Centro de Estudios Hel&eacute;nicos desde 1962 hasta su jubilaci&oacute;n, en 1985 (muri&oacute; en 2010). De su amigo Cornford dec&iacute;a que era &laquo;la persona m&aacute;s extraordinaria que he conocido jam&aacute;s, quiz&aacute; porque pensaba y actuaba con una determinaci&oacute;n f&eacute;rrea&raquo;. De si mismo, en su vejez, dec&iacute;a: que era &ldquo;uno de aquellos que fue a Espa&ntilde;a y dej&oacute; all&iacute; su coraz&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En el frente de Arag&oacute;n, Cornford escribi&oacute; un poema que Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo tradujo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A Margot Heinemann: / Alma del mundo desalmado, / alma m&iacute;a, tu recuerdo / es el dolor que siento en mi costado, / la sombra que ensombrece cuanto veo. /&nbsp;Al atardecer se alza el viento / a recordarnos que el oto&ntilde;o viene, / yo, yo tengo miedo a perderte, / y tengo miedo a mi miedo. / Camino de Huesca, en el &uacute;ltimo tramo, / &uacute;ltima barrera para nuestro honor, / tan tiernamente pienso en ti, mi amor, / como si t&uacute; estuvieras a mi lado. / Y si la suerte acaba con mi vida / dentro de una fosa mal cavada, / acu&eacute;rdate de toda nuestra dicha; / no olvides que yo te amaba.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En <em>La memoria y los signos</em> (1960&ndash;65), Jos&eacute; &Aacute;ngel Valente le dedic&oacute; un poema (&ldquo;<em>John Cornford 1936&rdquo;</em>.). Unos versos dicen as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; est&aacute;s igual a ti mismo
    </p><p class="article-text">
        con la pasi&oacute;n que aqu&iacute; te trajo.
    </p><p class="article-text">
        Un solo acto de vida y muerte,
    </p><p class="article-text">
        la fe y el verso en un solo acto.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Las armas y las letras </em>(2019), Andr&eacute;s Trapiello cita mal a Cornford, me temo que adrede: &ldquo;Lo dijo John Cornford, prometedor poeta que perder&iacute;a la vida en esta guerra con veinti&uacute;n a&ntilde;os: &rdquo;<em>This is a fine war</em>&ldquo;. Una guerra bonita.&rdquo; Pero Cornford dijo exactamente lo contrario: &ldquo;<em>No wars are nice, and even a revolutionary war is ugly enough</em>.&rdquo; Trapiello deber&iacute;a haberlo transcrito con respeto: &ldquo;Ninguna guerra es bonita, e incluso una guerra revolucionaria es muy fea.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Somos el futuro&raquo;, conclu&iacute;a uno de los &uacute;ltimos poemas de Cornford. En un volumen conmemorativo publicado al a&ntilde;o siguiente de su muerte, un compa&ntilde;ero de estudios record&oacute; haberle o&iacute;do decir &ldquo;Estoy aprendiendo a vivir viviendo&rdquo;, y coment&oacute; que &ldquo;en realidad, estaba aprendiendo a morir&rdquo;. Ve&iacute;a in&uacute;til su sacrificio. No lo fue, si pervive en nuestra memoria y ayuda a mover voluntades frente a nuevas amenazas.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raimon Obiols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/john-cornford-fe-verso-acto_129_13543640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e63b79c2-5da9-4eb2-a037-dcca9e023b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1308y849.jpg" length="3131901" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e63b79c2-5da9-4eb2-a037-dcca9e023b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1308y849.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3131901" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[John Cornford, la fe y el verso en un solo acto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e63b79c2-5da9-4eb2-a037-dcca9e023b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1308y849.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una nueva sociedad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-sociedad_129_13543601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bc5961e-3d0b-40b5-95d7-c5551558d5b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Una nueva sociedad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El “eso no se hace” del consenso común ha desaparecido. Lo único importante es lo que uno quiere, siente, piensa, lo que le gusta o no le gusta. El individuo como medida de todas las cosas</p></div><p class="article-text">
        Con frecuencia seguimos usando palabras para definir realidades que han cambiado y ya no se ajustan a lo que significaban en el pasado. Por ejemplo, seguimos usando &ldquo;familia&rdquo; para referirnos a personas consangu&iacute;neas o unidas por lazos conyugales y que muchas veces conviven bajo el mismo techo, cuando hace ya bastante tiempo que las familias han dejado de ser eso y hay mucha m&aacute;s variedad de formas. Por eso hablamos, por ejemplo, de &ldquo;familia elegida&rdquo; cuando engloba a cierto n&uacute;mero de amigos o &ldquo;familia ensamblada o recompuesta (patchwork)&rdquo; en los casos en los que una pareja convive con hijos de distintas relaciones anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me da la sensaci&oacute;n de que con el t&eacute;rmino &ldquo;sociedad&rdquo; est&aacute; empezando a pasar lo mismo. Seguimos hablando de &ldquo;la sociedad&rdquo; como si fuera lo mismo que exist&iacute;a hace cincuenta a&ntilde;os sin darnos cuenta de que lo que defin&iacute;amos as&iacute; ha cambiado tanto (y sigue cambiando a una velocidad enloquecida) que casi ha dejado de existir como lo conoc&iacute;amos. Seg&uacute;n el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola, &ldquo;sociedad&rdquo; es el &ldquo;conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo unas normas comunes&rdquo;, y justamente eso es algo que ya empieza a no ser del todo cierto porque, aunque las leyes nos sigan obligando a todos, las normas est&aacute;n dejando de ser comunes. En su segunda acepci&oacute;n &ldquo;sociedad&rdquo; es &ldquo;agrupaci&oacute;n natural o pactada de personas, organizada para cooperar en la consecuci&oacute;n de determinados fines&rdquo;. Tambi&eacute;n nos plantea ciertos problemas eso de &ldquo;agrupaci&oacute;n natural&rdquo;. &iquest;A qu&eacute; se refiere exactamente? &iquest;Qu&eacute; es lo natural?
    </p><p class="article-text">
        Anta&ntilde;o se viv&iacute;a en una comunidad en la que todos sus componentes aceptaban como fundamentales y verdaderas ciertas normas que reg&iacute;an la convivencia: hab&iacute;a comportamientos correctos, normativos, adecuados, que se basaban en general en la religi&oacute;n, la tradici&oacute;n y las leyes imperantes; y hab&iacute;a comportamientos que se sal&iacute;an de esas normas y eran repudiados y en ocasiones castigados por la mayor&iacute;a. Quienes se comportaban despreciando esas normas establecidas quedaban fuera de la sociedad; incluso en los casos en los que ese comportamiento no fuera ilegal, sino simplemente extra&ntilde;o o poco habitual, los individuos eran apartados de la convivencia social por no ajustarse a sus normas, a lo que se consideraba correcto o no. Me limito a se&ntilde;alar un hecho hist&oacute;rico. No estoy diciendo que me parezca una buena idea.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el concepto de aceptaci&oacute;n social ha cambiado much&iacute;simo (en general para bien, en mi opini&oacute;n) y todo el mundo tiene derecho a rechazar normas con las que no se identifica y a hacer o no hacer cosas que unos a&ntilde;os atr&aacute;s eran imperativas y ahora han dejado de serlo: desde cosas de poca monta como ponerse zapatillas de deporte para acudir a un funeral a cosas de m&aacute;s enjundia como no relacionarse con ciertos miembros de la familia porque sus parejas no nos caen bien.
    </p><p class="article-text">
        No estoy diciendo que lo antiguo fuera mejor que lo actual. Solo me planteo -porque soy muy aficionada a plantearme precisamente las cosas para las que a&uacute;n no he hallado respuesta- si no estaremos empezando a dejar de ser &ldquo;sociedad&rdquo; para convertirnos en otra cosa. Me explico:
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un ambiente (&iquest;social? &iquest;cultural? &iquest;pol&iacute;tico?) en el que la mayor parte de comportamientos y actitudes van encaminados al individuo, no a la colectividad. Desde muy j&oacute;venes educamos a nuestros hijos e hijas a pensar primero en s&iacute; mismos, cuando no <em>&uacute;nicamente</em> en s&iacute; mismos. Valores como el sacrificio, la compasi&oacute;n, la solidaridad, la ayuda al pr&oacute;jimo han ido desapareciendo del programa. Los entrenamos (y nos entrenamos a nosotros mismos, no importa la edad que tengamos), a ponerse en el centro absoluto de todo: lo que me sienta bien, lo que deseo, lo que me agrada, lo que no contradice mis opiniones, lo que me hace feliz&hellip; mis rutinas, mis horarios, mis necesidades. 
    </p><p class="article-text">
        Es un &ldquo;yo,mi, me, conmigo&rdquo; constante que ha empezado a convertirse en el mantra actual. No queremos saber nada de los dem&aacute;s, especialmente cuando los dem&aacute;s no est&aacute;n dispuestos a adaptarse a nosotros. Cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil reunirse con conocidos y amigos porque tienen que coincidir los horarios de todos y casi nadie est&aacute; dispuesto a ceder y renunciar a algo que ya ten&iacute;a planeado para poder adaptarse a los dem&aacute;s. Hay temas de conversaci&oacute;n que se ha decidido no tocar cuando se sale en grupo para que las opiniones divergentes no molesten a nadie. Ya no se acepta un sano debate apoyado en argumentos basados en hechos probados. Es mejor, simplemente, no hablar de ciertas cosas y en paz.
    </p><p class="article-text">
        No conocemos a nuestros vecinos ni tenemos el menor inter&eacute;s en llegar a conocerlos. Cuando los hay. Porque cada vez m&aacute;s, si vivimos en una ciudad medianamente grande, puede suceder que en nuestro edificio haya varios pisos tur&iacute;sticos en los que los &ldquo;vecinos&rdquo; cambian cada dos o tres d&iacute;as. La mayor parte de las decisiones que nos afectan en nuestro trabajo o en la escuela de nuestros hijos se toman en grupos de WhatsApp o en reuniones telem&aacute;ticas, lo que nos evita tener que aguantar a la pesada de siempre o tener que inventar una excusa para no ir despu&eacute;s de la reuni&oacute;n a tomar un caf&eacute; con este o aquel que no nos cae bien.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, cada uno o una de nosotras se va retirando a una burbuja propia donde la informaci&oacute;n est&aacute; hecha a medida de lo que le gusta, gracias a los algoritmos; donde tus opiniones se ven confirmadas gracias a las IA; donde no tienes por qu&eacute; ver la misma pel&iacute;cula que quiere ver tu pareja o tu compa&ntilde;era de piso o tu padre, porque cada uno tiene su tableta y puede ver lo que le apetezca sin tener que fastidiarse y compartir lo que quiere la otra persona.
    </p><p class="article-text">
        Nos vamos apartando de la sociedad real y a cambio nos metemos en ese suced&aacute;neo llamado &ldquo;redes sociales&rdquo; (&iquest;sociales?) que nos confirma en la idea de que lo que hacemos est&aacute; bien. Sea lo que sea. Porque t&uacute; eres t&uacute; y tienes derecho.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe PISA ha dejado bien claro que nuestros j&oacute;venes no saben leer. Saben juntar las letras y descifrar las palabras, pero no son capaces de sacarle el sentido a lo que leen y mostrarse de acuerdo o no con el contenido. Est&aacute;n perdiendo la capacidad anal&iacute;tica y, por tanto, la capacidad cr&iacute;tica. Cuando se re&uacute;nen, ya no hablan de temas de inter&eacute;s general, porque el inter&eacute;s general ha dejado de existir. Ahora lo que se lleva es el inter&eacute;s particular, lo que da como resultado eso que ya parece un clich&eacute;: una familia de cuatro personas, de vacaciones, sentados en un restaurante esperando la comida y cada uno pegado a su m&oacute;vil viendo cosas que no est&aacute;n all&iacute;, cerrando los ojos a las maravillas que est&aacute;n a su alrededor y sin compartir nada con sus compa&ntilde;eros de mesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento se est&aacute; extendiendo a los grupos y lo &uacute;nico que a&uacute;n une a una masa de gente es el amor com&uacute;n por un cantante o un equipo de f&uacute;tbol, o el odio com&uacute;n contra un pol&iacute;tico o un equipo de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Se han perdido las tradiciones, las f&oacute;rmulas de cortes&iacute;a, el concepto mismo de lo que est&aacute; o no est&aacute; bien para convivir en sociedad. El &ldquo;eso no se hace&rdquo; del consenso com&uacute;n ha desaparecido. Lo &uacute;nico importante es lo que uno quiere, siente, piensa, lo que le gusta o no le gusta. El individuo como medida de todas las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Esa deriva hacia el individualismo no me parece casual. Creo que es una manera de aislarnos a unos de otros. La famosa t&aacute;ctica b&eacute;lica de Julio C&eacute;sar, el &ldquo;divide y vencer&aacute;s&rdquo; est&aacute; empezando a funcionar hoy en d&iacute;a por el procedimiento de separar a los individuos de manera que no tengan grupos en los que apoyarse cuando lo necesiten. Para eso est&aacute;n las IAs que te dar&aacute;n consejos y ayuda a cualquier hora del d&iacute;a o de la noche y te convencer&aacute;n de que no est&aacute;s solo. Lo tienes a &eacute;l, o a ella.
    </p><p class="article-text">
        Es un proceso de destrucci&oacute;n de lo que antes llam&aacute;bamos &ldquo;sociedad&rdquo; y que ahora se est&aacute; convirtiendo simplemente en una masa de gente sola y aislada que no se identifica con normas ni ideales que sirvan para unirnos a todos en un proyecto com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea una evoluci&oacute;n natural como dicen algunos, aunque yo veo poco de natural en una evoluci&oacute;n orquestada por los grandes billonarios, los nuevos se&ntilde;ores feudales de nuestro tiempo. A m&iacute; me parece que hemos llevado demasiado lejos ese derecho a la individualidad y que dentro de poco ser&aacute; tarde para retroceder y cambiar la direcci&oacute;n del camino que hemos emprendido. Ojal&aacute; me equivoque.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elia Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nueva-sociedad_129_13543601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0bc5961e-3d0b-40b5-95d7-c5551558d5b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="76406" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0bc5961e-3d0b-40b5-95d7-c5551558d5b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76406" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Una nueva sociedad?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0bc5961e-3d0b-40b5-95d7-c5551558d5b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que quieren cosechar sin haber sembrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-cosechar-haber-sembrado_129_13544802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" width="1200" height="675" alt="Los que quieren cosechar sin haber sembrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al mantra de “es que me lo he ganado", lo primero que cabe cuestionar es quién se lo ganó. Cerca del 70% de la desigualdad en la riqueza total de nuestro país viene asociada a las herencias y donaciones, y en el caso de los inmuebles la cifra roza el 75%. Y la herencia es el caso más paradigmático de ausencia de mérito</p></div><p class="article-text">
        Al comienzo de la segunda parte de su 'Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres', Rousseau nos cuenta c&oacute;mo el primer ser humano que, cercando un terreno, tuvo la ocurrencia de decir &ldquo;esto es m&iacute;o&rdquo; fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Este sujeto no estaba solo en el vac&iacute;o, sino que encontr&oacute; gentes lo bastante simples para creerle, porque la propiedad no se adquiere con una mera proclamaci&oacute;n individual, sino que requiere el asentimiento de los dem&aacute;s. Maldito asentimiento. &ldquo;&iexcl;Cu&aacute;ntos cr&iacute;menes, guerras, asesinatos; cu&aacute;ntas miserias y horrores habr&iacute;a evitado al g&eacute;nero humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso [...]!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El que clav&oacute; las estacas tambi&eacute;n pens&oacute; que se lo hab&iacute;a ganado con su m&eacute;rito. A fin de cuentas, conseguir el material, pulirlo, apilarlo y sujetarlo de manera que aguante en pie y sea funcional al prop&oacute;sito del cercado conlleva un cierto esfuerzo f&iacute;sico. Pero, &iquest;qu&eacute; cercaba? La tierra no la hizo &eacute;l, el trabajo solo consisti&oacute; en la valla y lo dem&aacute;s lo tom&oacute; por ser el primero. El suelo estaba en su sitio antes de que &eacute;l llegara y, sin valla, ya daba sus frutos.
    </p><p class="article-text">
        Marx llam&oacute; a este momento la acumulaci&oacute;n originaria, y advirti&oacute; que desempe&ntilde;a en la Econom&iacute;a pol&iacute;tica el mismo papel que el pecado original en la teolog&iacute;a. Eva mordi&oacute; la manzana y desde entonces la humanidad fue condenada a ganarse el pan con su propio sudor. Pero la versi&oacute;n econ&oacute;mica del mito nos relata una an&eacute;cdota que nos es conocida y de cuyo esquema se sigue abusando cada vez que hay que explicar por qu&eacute; a unos les va bien y a otros no: en tiempos lejanos habr&iacute;a existido una peque&ntilde;a &eacute;lite trabajadora y ahorradora que acumulaba riqueza merecida, mientras la mayor&iacute;a holgazana y derrochadora consum&iacute;a recursos que no se hab&iacute;an ganado. Los primeros ya nunca tendr&iacute;an que sudar para comer, los segundos, expulsados del para&iacute;so, acabaron por no tener nada m&aacute;s para vender salvo su propia piel.
    </p><p class="article-text">
        En la historia real, encontramos los papeles cambiados. Los expulsados del para&iacute;so no hab&iacute;an pecado de nada: eran precisamente los campesinos que trabajaban las tierras comunales, cercadas durante siglos por se&ntilde;ores que cuando lo ve&iacute;an claro hac&iacute;an leyes a su medida y cuando no, utilizaban la fuerza. Los que se quedaron dentro fueron quienes mandaron levantar una valla que ni siquiera levantaron ellos. Es curiosa la idoneidad etimol&oacute;gica de &ldquo;para&iacute;so&rdquo;, que proviene del persa antiguo y significaba recinto cercado. Marx relata c&oacute;mo esa historia se escribi&oacute; con sangre y fuego. El m&eacute;rito lleg&oacute; despu&eacute;s, para justificarla.
    </p><p class="article-text">
        Los expulsados siguen existiendo. A Maricarmen la desahuciaron el mi&eacute;rcoles pasado con 87 a&ntilde;os a la espalda. Su casa no era ning&uacute;n jard&iacute;n del Ed&eacute;n, pero viv&iacute;a en ella desde sus 17. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, el Sindicato de Inquilinas planta sus tiendas de campa&ntilde;a en la Puerta del Sol, quince a&ntilde;os despu&eacute;s de que otra acampada llenase la misma plaza. Lo que reclaman es tan poco antisistema como pr&oacute;rrogas autom&aacute;ticas de los contratos, contratos indefinidos y que nadie sea desalojado sin una alternativa donde vivir. Y lo reclaman en un pa&iacute;s donde el alquiler se lleva ya la mitad del sueldo, y donde un joven que quiera emanciparse solo tendr&iacute;a que entregar a otro casi todo lo que gana. Buena cosecha. Adam Smith, convertido hoy en santo patr&oacute;n del libre mercado, ya advert&iacute;a que en cuanto la tierra se convierte en propiedad privada, a los terratenientes les gusta cosechar donde nunca sembraron y exigen una renta incluso por sus frutos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado de la valla, como respuesta se erige un mantra claro: &ldquo;es que me lo he ganado&rdquo;. Lo primero que cabe cuestionar es qui&eacute;n se lo gan&oacute;. Cerca del 70% de la desigualdad en la riqueza total de nuestro pa&iacute;s viene asociada a las herencias y donaciones, y en el caso de los inmuebles la cifra roza el 75%. Gran cantidad de los pisos que hoy se alquilan no se compraron, se heredaron, y la herencia es el caso m&aacute;s paradigm&aacute;tico de ausencia de m&eacute;rito: la familia en que uno nace es una contingencia que en ning&uacute;n caso deber&iacute;a acotar las oportunidades de vida que se tendr&aacute;n. Incluso concediendo que las primeras viviendas se pagaran con largos a&ntilde;os de arduo trabajo, lo que hace subir su valor de mercado no lo gan&oacute; nadie. Los precios no suben porque el propietario pinte las paredes de vez en cuando, sino porque el barrio, la ciudad y quienes viven alrededor hacen que valga m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; su trampa. El m&eacute;rito, si es que significa algo, es actividad: construir, aportar, devolver algo a la comunidad que te permiti&oacute; ganarlo. La renta funciona al rev&eacute;s. Congela lo ganado y lo convierte en un mero t&iacute;tulo que te da derecho a cobrar, mes a mes, del trabajo ajeno. El diezmo de nuestro tiempo, m&aacute;s agresivo que el antiguo, que se conformaba con <em>solo</em> una d&eacute;cima parte de la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Comprar un piso para alquilarlo no a&ntilde;ade una sola vivienda al mundo. La casa sigue siendo la misma, cambia solamente qui&eacute;n cobra por habitarla. Es un negocio en el que nadie siembra: cada euro que engorda el patrimonio de unos pocos exprime, de la m&aacute;s improductiva de las formas, el salario ya de por s&iacute; maltrecho y congelado de la mayor&iacute;a.&nbsp;En estos t&eacute;rminos, cuesta hablar de creaci&oacute;n de riqueza. El rentista no construye, no produce, no revierte: extrae. Nos hablan de m&eacute;rito los que con su dinero hacen todo lo posible para dejar de tener que merecer el resto de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Si la propiedad necesita para resguardarse del asentimiento de los dem&aacute;s, en Sol ese asentimiento ha empezado a retirarse. No lo retira nadie de forma aislada: lo retiran las inquilinas organizadas, que han entendido que, frente a la valla, no sirve de nada negociar de una en una; y, con ellas, todos los que sostenemos con nuestra n&oacute;mina las estacas de quien se lleva nuestra cosecha. El grito que Rousseau ech&oacute; de menos: &ldquo;&iexcl;Guardaos de escuchar a este impostor; est&aacute;is perdidos si olvid&aacute;is que los frutos son de todos y la tierra de nadie!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Barreiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-cosechar-haber-sembrado_129_13544802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" length="4485690" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4485690" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los que quieren cosechar sin haber sembrado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5a095d6-1ac3-41dc-bf43-43964a0aea7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x999y795.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del 26S como fin del 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/26s-15m_129_13544984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf3ed5ed-ed78-42d2-aab5-7e97a55466d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x343y499.jpg" width="1200" height="675" alt="Del 26S como fin del 15M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué modelo de país tiene este gobierno en la cabeza? Más allá de defendernos de la extrema derecha y de arreglar las fechorías que hicieron los gobiernos de Rajoy, ¿dónde piensa que vivamos, de qué espera que trabajemos, cómo espera que criemos a nuestros hijos? Esta es la razón por la que hemos vuelto a la casilla de salida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;O cae el rentismo o cae el Gobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con este lema, la acampada del Sindicato de Inquilinas encarna estos d&iacute;as, en la forma y en el fondo, el esp&iacute;ritu de impugnaci&oacute;n que vivimos en Espa&ntilde;a en el a&ntilde;o 2011. Hace 15 a&ntilde;os, el 15M fue un se&ntilde;alamiento directo del &ldquo;r&eacute;gimen del 78&rdquo; y de los partidos que lo hab&iacute;an representado que propon&iacute;a inaugurar un ciclo nuevo en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Iban a ser los ciudadanos, organizados en asambleas, los que iban a estrechar la distancia que separaba al poder de la ciudadan&iacute;a. Eran los de arriba contra los de abajo. Asaltar&iacute;amos los cielos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno actual y las versiones que lo precedieron se formaron en gran medida por personas que hab&iacute;an participado del 15M. Del pu&ntilde;ado que durmi&oacute; aquella primera noche del 15 de mayo en Sol, varias acabaron despu&eacute;s en puestos de responsabilidad. Un n&uacute;mero muy significativo de quienes se volvieron relevantes en la plaza terminaron siendo concejales, asesores, diputados, intelectuales y t&eacute;cnicos de los partidos que nacieron en los a&ntilde;os siguientes, cuando no directamente ministros y hasta vicepresidentes del Gobierno. Incluso en el reci&eacute;n anunciado &ldquo;Frente Amplio&rdquo; que van a formar este a&ntilde;o los antiguos integrantes de Sumar cuesta trabajo encontrar a un dirigente que no tuviera un papel en aquellos d&iacute;as de 2011. Tampoco el PSOE se libr&oacute; del impacto. Es dif&iacute;cil imaginar que Pedro S&aacute;nchez hubiera llegado al poder sin el nuevo sentido com&uacute;n, tan contrario al <em>establishment</em>, que hab&iacute;an despertado las movilizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el nuevo r&eacute;gimen que quer&iacute;a traer el 15M no pudo desplazar del todo al antiguo, no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que lidiar con &eacute;l. Con el tiempo, las piezas fueron encajando en los huecos disponibles, y hoy no solo siguen vivos el PP y el PSOE, sino que tambi&eacute;n Vox se mueve dentro de ese mismo marco ideol&oacute;gico de la Constituci&oacute;n. Hasta Podemos ha dejado de ser ese movimiento asambleario y pretendidamente posmoderno que prometi&oacute; en sus inicios y ha ido virando hacia algo mucho m&aacute;s parecido a un partido de izquierda cl&aacute;sica del siglo XX. De manera que las distintas versiones de los gobiernos progresistas de la &uacute;ltima d&eacute;cada, en el Estado, en las comunidades y en los ayuntamientos, han sido forzosamente un pacto; un equilibrio muy precario entre el r&eacute;gimen del 78 y ese nuevo sentido com&uacute;n que se quiso levantar para abolirlo.
    </p><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que pese a esa aparente fragilidad ideol&oacute;gica, estos han sido quiz&aacute;s los gobiernos m&aacute;s eficaces de la historia democr&aacute;tica; los m&aacute;s capaces de enfrentar los cambios y de proponer medidas que hubieran sido impensables hace unas d&eacute;cadas. Solo en los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os han enfrentado una pandemia, el temporal Filomena, un volc&aacute;n, la guerra en Ucrania y en Ir&aacute;n, la Dana de Valencia, el enfrentamiento con Trump, un apag&oacute;n, varios incendios, otro amago de un virus potencialmente mortal en un crucero, una crisis migratoria en Canarias y ahora otra en Ceuta. Mientras tanto, estos equipos de gobierno han producido algunas transformaciones muy relevantes en la arquitectura econ&oacute;mica y social del pa&iacute;s, como la reforma laboral, la subida extraordinaria del SMI, la extensi&oacute;n &ndash;a&uacute;n imperfecta&ndash; del IMV, la reforma de la ley de dependencia, el impulso a las energ&iacute;as renovables y la ampliaci&oacute;n de los permisos de paternidad y maternidad. Los resultados, a la vista est&aacute;, son extraordinarios: Espa&ntilde;a marca r&eacute;cords de crecimiento y de creaci&oacute;n de empleo y hasta los intereses de la deuda, que fueron el canario en la mina del periodo anterior, est&aacute;n en m&iacute;nimos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, pese a toda su capacidad para la gesti&oacute;n, los partidos que conforman hoy el Gobierno parecen ser incapaces de escapar del paradigma impugnatorio del que nacieron. A&uacute;n hoy, aun despu&eacute;s de haber demostrado esa sobrada capacidad para ejecutar un programa de gobierno, tanto el PSOE como los partidos del Frente Amplio parecen seguir empe&ntilde;ados en ser la oposici&oacute;n a la oposici&oacute;n, los que mejor se&ntilde;alan todas las cosas que van mal e identifican a los culpables de todos los problemas. Ellos son los mejores para &ldquo;solucionar los problemas de la gente&rdquo;, como le gusta decir a Yolanda D&iacute;az, o para &ldquo;frenar a la extrema derecha&rdquo;, como dice Gabriel Rufi&aacute;n y repite incansablemente Pedro S&aacute;nchez, o para &ldquo;que el miedo cambie de bando&rdquo;, como afirma el ministro Bustinduy.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando no se trata de arreglar problemas causados por un maligno enemigo exterior, ni de corregir los desmanes del ciclo neoliberal, sino de enfrentar las contradicciones del modelo de pa&iacute;s que nos hemos dado, esa fragilidad ideol&oacute;gica que heredamos del 15M se revela como una verdadera, quiz&aacute; insalvable, debilidad de la izquierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incapaces de consensuar un paradigma nuevo y de liderar a grupos con intereses dispares en una misma direcci&oacute;n, estos partidos se vuelven torpes. Se traban. Se demuestran inoperantes y no saben qu&eacute; hacer. Y acaban dando vueltas como pollos sin cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que estamos observando en estos d&iacute;as, desde que el Sindicato de Inquilinas forz&oacute; al Gobierno a enfrentar el elefante en la habitaci&oacute;n de la legislatura. En menos de 24 horas el presidente del Gobierno ha afirmado que lo que hay que hacer es &ldquo;privilegiar el uso residencial frente al tur&iacute;stico&rdquo; &ndash;sea lo que sea que eso signifique&ndash;; Podemos ha pedido &ldquo;expropiar 650.000 viviendas&rdquo; &ndash;con cargo a los impuestos de todos los contribuyentes&ndash;; Yolanda D&iacute;az ha llamado a &ldquo;movilizarse contra el Gobierno&rdquo; &ndash;ese mismo Gobierno del que es vicepresidenta&ndash;; la ministra del ramo ha responsabilizado a los &ldquo;especuladores desalmados&rdquo; y a Ayuso, como si no fuera de su competencia que los especuladores no puedan ser desalmados; y por las redes se filtra una bater&iacute;a de medidas para aprobar hoy que, como nos tiene acostumbrados el Gobierno en este tema, disparan en distintas direcciones sin terminar de acertar en ninguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, es imposible conocer el modelo que tiene este Gobierno &ndash;ni su oposici&oacute;n&ndash; en materia de vivienda. &iquest;Persiguen los partidos del Gobierno que todos los espa&ntilde;oles vivamos en una casa en propiedad? &iquest;O est&aacute;n de acuerdo en que una parte de la poblaci&oacute;n viva toda la vida de alquiler? &iquest;Creen que la situaci&oacute;n actual, donde el 85% de las personas entre 25 y 45 a&ntilde;os que no tienen casa <a href="https://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2026/09/15/914173-dos-de-cada-tres-jovenes-aplazan-su-proyecto-de-vida-por-el-precio-de-la-vivienda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dicen que les gustar&iacute;a comprar una vivienda pero no pueden permit&iacute;rselo</a>, debe perpetuarse? &iquest;Qu&eacute; modelo de pa&iacute;s tiene este Gobierno en la cabeza? M&aacute;s all&aacute; de defendernos de la extrema derecha y de arreglar las fechor&iacute;as que hicieron los gobiernos de Mariano Rajoy, &iquest;d&oacute;nde piensa que vivamos, de qu&eacute; espera que trabajemos, c&oacute;mo espera que criemos a nuestros hijos? &iquest;Qu&eacute; papel deber&iacute;a tener Espa&ntilde;a en el mundo para estos partidos que llevan tantos a&ntilde;os gobern&aacute;ndonos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; paradoja que el ciclo pol&iacute;tico m&aacute;s exitoso de la izquierda espa&ntilde;ola en t&eacute;rminos de transformaciones concretas es el que ha producido un proyecto pol&iacute;tico m&aacute;s pobre, apenas capaz de enunciarse a s&iacute; mismo como muro para evitar que lleguen otros. Qu&eacute; paradoja que este gobierno que ha sabido arreglar una buena parte de los problemas del pa&iacute;s no se atreva a proyectar un pa&iacute;s nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la raz&oacute;n por la que hemos vuelto a la casilla de salida. Con una nueva acampada en las calles y una nueva generaci&oacute;n que quiere impugnar al gobierno porque no se encuentra representada. Porque siente que la distancia entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas y los ciudadanos ya es insalvable. La acampada del 26S es el final del ciclo del 15M.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer por la ma&ntilde;ana, los representantes del Frente Amplio comparecieron junto a los de Bildu, BNG y ERC frente al hospital donde est&aacute; ingresada Maricarmen. Portando carteles del Sindicato de Inquilinas pidieron que no se pongan parches y se atiendan &iacute;ntegramente las demandas del Sindicato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es bastante evidente que, adem&aacute;s del compromiso que han tenido estos partidos con este tema en los &uacute;ltimos meses, que es real y que es honesto, existe cierta tendencia a la sobreactuaci&oacute;n provocada por un temor a que esta nueva ola de impugnaci&oacute;n termine por impugnarles a ellos: &ldquo;Solo el pueblo salva al pueblo&rdquo;, dec&iacute;an algunos portavoces de los acampados.
    </p><p class="article-text">
        Y a m&iacute; me parece que el truco para no ser impugnados es sencillo. Y es que si algo demuestra esta acampada, si algo ha demostrado en estos meses el Sindicato de Inquilinas y demostr&oacute; en su d&iacute;a el 15M, es que cuando uno tiene una visi&oacute;n pol&iacute;tica y voluntad de universalizarla, hay margen, m&aacute;s all&aacute; de las mayor&iacute;as parlamentarias, m&aacute;s all&aacute; de los intereses particulares, para hacer nuevas mayor&iacute;as, para enarbolar consensos nuevos y empujar hasta a los m&aacute;s reticentes a tu visi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n: es que quiz&aacute; lo que necesita la sociedad para sentirse representada, para sentir que las personas que nos gobiernan trabajan con nosotros y no para ellos mismos, no es que nos &ldquo;resuelvan los problemas&rdquo;, ni que nos &ldquo;defiendan de la extrema derecha&rdquo;; ni siquiera es que nos ofrezcan un mundo f&aacute;cil de clientes pol&iacute;ticos, sino que nos convenzan y que nos involucren en un proyecto, en una visi&oacute;n de futuro en la que nos podamos encontrar reflejados y de la que todos podamos ser parte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/26s-15m_129_13544984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bf3ed5ed-ed78-42d2-aab5-7e97a55466d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x343y499.jpg" length="330884" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bf3ed5ed-ed78-42d2-aab5-7e97a55466d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x343y499.jpg" type="image/jpeg" fileSize="330884" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Del 26S como fin del 15M]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bf3ed5ed-ed78-42d2-aab5-7e97a55466d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x343y499.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El estallido de una casa que nunca poseímos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estallido-casa-poseimos_129_13543605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1884afb-de85-4b36-b1f9-313c873a0e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1394y1097.jpg" width="1200" height="675" alt="El estallido de una casa que nunca poseímos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de vulnerabilidad creciente, haber desdeñado o postergado el problema de la vivienda es imperdonable; con la responsabilidad compartida entre ayuntamientos, comunidades autónomas y el gobierno central, a menudo predispuestos a seguir convirtiendo nuestras ciudades en parques temáticos para el turismo </p></div><p class="article-text">
        Aquel 15M de 2011, yo ya hab&iacute;a emigrado. En la &uacute;ltima clase de espa&ntilde;ol que di en la Universidad de Texas &ndash;donde echaba horas a cambio de una beca de estudios&ndash; recuerdo haberles puesto a los muchachos unas diapositivas con las cifras de la crisis, y las t&iacute;midas respuestas que, por aquel entonces, emit&iacute;a Democracia Real Ya, grupo heredero <em>sui generis</em> del movimiento activista V de Vivienda. Dije algo as&iacute; como &ldquo;esto va a explotar&rdquo;, y lo hizo a los pocos d&iacute;as con las acampadas que todos conocemos. Tras mi vuelo de vuelta a Espa&ntilde;a, pas&eacute; unos d&iacute;as en Madrid que me permitieron renovar el visado de la emigraci&oacute;n y asistir a los &uacute;ltimos coletazos de aquella movilizaci&oacute;n masiva despu&eacute;s de que el PP hubiese arrasado en los comicios auton&oacute;micos y municipales. 
    </p><p class="article-text">
        Hice muchas fotos, y cre&eacute; un &aacute;lbum para Facebook &ndash;todav&iacute;a, red de los j&oacute;venes&ndash; llamado &ldquo;Sol en desolaci&oacute;n, desde la tierra cian&oacute;tica&rdquo;, pues azul era el color que provocaba la cianosis en la piel y as&iacute; se nos hab&iacute;a quedado el mapa electoral. Los recortes de Zapatero, que nos hab&iacute;an conminado a marchar y, a su vez, a cuestionar el significado de la soberan&iacute;a nacional por las presiones de Europa a un gobierno democr&aacute;ticamente elegido, fueron el disparador de una indignaci&oacute;n leg&iacute;tima, aunque lo peor estar&iacute;a por llegar: a&ntilde;os de la mal llamada <em>austeridad</em> &ndash;de empobrecimiento generalizado&ndash; que hemos seguido arrastrando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, cuando esa plaza matritense, tan inh&oacute;spita tras las obras, vuelve a abarrotarse con las carpas, talleres y reivindicaciones de una poblaci&oacute;n al l&iacute;mite, algunas sacudimos la memoria de aquel 15M que desat&oacute; tantas ilusiones como decepci&oacute;n aliment&oacute;, a largo plazo, su traducci&oacute;n institucional. Mi nostalgia, enti&eacute;ndase, es reflexiva &ndash;en la terminolog&iacute;a de Svetlana Boym&ndash; y agridulce, puesto que los sue&ntilde;os contenidos en aquellas pancartas nunca terminaron de materializarse y el mundo, as&iacute;, en general, ha ido bastante a peor.
    </p><p class="article-text">
        Pero hubo impulso en aquellas manos rebeldes, pronto organizadas. Antes de que el capitalismo de la vigilancia despegase en todo su esplendor y los tecno-oligarcas desplegasen sus ubicuos mecanismos de control, se consigui&oacute; subvertir la escena medi&aacute;tica a trav&eacute;s de las redes sociales, y crear una serie de canales informativos fieles a la verdad y orientados a lo social, como este peri&oacute;dico mismamente, fundado en 2012. La multitud callejera se acab&oacute; distribuyendo en &ldquo;mareas&rdquo; por sectores laborales &ndash;la blanca, la verde&hellip;&ndash;, que a&uacute;n mantienen su simbolog&iacute;a y regularmente se manifiestan. El feminismo brot&oacute; como la mayor fuerza antifascista de nuestro pa&iacute;s y, a nivel global, el neoliberalismo perdi&oacute; su p&aacute;tina de capital simb&oacute;lico, como ya se&ntilde;alase Mark Fisher. 
    </p><p class="article-text">
        Hay te&oacute;ricos que subrayan, asimismo, que el 15M retras&oacute; la aparici&oacute;n de Vox precisamente por su calado en el imaginario colectivo. Y, aunque los partidos de izquierda que de ah&iacute; nacieron o bajo su paraguas se reformularon hoy en d&iacute;a se hallan en horas bajas, debido a una mezcla infame de acoso exterior (judicial, medi&aacute;tico) y cainismo interior, su acci&oacute;n de gobierno logr&oacute; victorias importantes, solo hay que ver c&oacute;mo ha subido el salario m&iacute;nimo. Y, sin embargo, nada de esto parece haber sido suficiente frente a la trituradora de la historia que nos mantiene peque&ntilde;itos, jibarizados, a la intemperie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han estallado por los aires los cimientos de una casa que nunca pose&iacute;mos; sus vigas y pilastras se desplomaron; a trav&eacute;s de las ventanas difuminadas entre los escombros solo se contempla la codicia especulativa. Y esto ha ocurrido en mitad de la calcinaci&oacute;n de la casa com&uacute;n, nuestro planeta, de manera que andar al fresco tampoco es seguro. No son met&aacute;foras: la crisis habitacional se presenta a&uacute;n m&aacute;s da&ntilde;ina en mitad de la emergencia clim&aacute;tica, pues el hacinamiento, vivir en un bajo o en zonas inundables, en edificios ruinosos expone a la ciudadan&iacute;a a la pobreza energ&eacute;tica, las muertes por calor o las inundaciones; sin contar la desgracia del sinhogarismo. En un contexto de vulnerabilidad creciente, haber desde&ntilde;ado o postergado el problema de la vivienda es imperdonable; con la responsabilidad compartida entre ayuntamientos, comunidades aut&oacute;nomas y el gobierno central, a menudo predispuestos a seguir convirtiendo nuestras ciudades en parques tem&aacute;ticos para el turismo mientras la ciudadan&iacute;a se ve expulsada de sus lugares afectivos, la cercan&iacute;a a colegios o centros de trabajo. Pero voy a ir m&aacute;s all&aacute;, pues se han olvidado tambi&eacute;n las recomendaciones pand&eacute;micas de trabajar desde casa (&iquest;cu&aacute;l?), y hasta la gran fractura generacional que atraviesa los debates m&aacute;s perentorios de nuestro siglo. Sin el refugio de las cuatro paredes &ndash;as&iacute; como del ecosistema que las sostenga&ndash; ninguna sociedad puede considerarse a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Y, ahora, &iquest;qu&eacute; va a pasar? Un decreto guarda poco de varita m&aacute;gica y, lo que es m&aacute;s grave, ning&uacute;n partido de los denominados progresistas parece contar con las herramientas como para capitalizar el descontento popular, por lo que este corre el riesgo de vaciarse en el abstencionismo. Con Ceuta a&uacute;n por resolver, y el escenario internacional en contra, la vivienda viene a a&ntilde;adir m&aacute;s combustible al incendio ya latente, mientras la oposici&oacute;n se frota las manos al contemplar, en directo y viralizada, la ruta de las llamas. Pensando en clave electoral, es tarde para construir vivienda social en cantidades significativas, y mucho me temo que la cianosis ha regresado con sus cuerpos azulados. Aquel 15M actu&oacute; como denuncia de un fracaso civilizacional y catalizador de una energ&iacute;a social, barrial, hoy a medio gas y rodeada por la gimn&aacute;stica de distintos sectores de (ultra)derecha, tan en forma que da miedo. Algunas seguimos creyendo que el destino no est&aacute; escrito y, en cualquier momento, puede regalarnos profundos cambios hacia el bienestar, la alegr&iacute;a, el buen vivir&hellip; Pero los antecedentes son tan sombr&iacute;os; la memoria, tan sabia&hellip; y el futuro, &iexcl;ay!, ojal&aacute; no rime con la demolici&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Azahara Palomeque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estallido-casa-poseimos_129_13543605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d1884afb-de85-4b36-b1f9-313c873a0e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1394y1097.jpg" length="5660381" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d1884afb-de85-4b36-b1f9-313c873a0e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1394y1097.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5660381" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El estallido de una casa que nunca poseímos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d1884afb-de85-4b36-b1f9-313c873a0e5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1394y1097.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precio de no hacer nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precio-no_129_13543844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e48e0c2-583e-4db4-97e5-3376cde79371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y554.jpg" width="1200" height="675" alt="Unas seiscientas personas han amanecido este lunes acampadas en la madrileña Puerta del Sol en protesta por la situación de la vivienda."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gobierno y comunidades autónomas tienen la herramienta más poderosa para evitar la imparable escalada de precios de la vivienda y en casi 50 años decidieron no usarla. Por desidia, por cobardía, por intereses inconfesables, pero no han aplicado el 47 de la Constitución: “Regular la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”
</p><p class="subtitle">La acampada en la Puerta del Sol por la vivienda supera todas las expectativas: “Viendo este desborde, no se sabe cuánto estaremos aquí”</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;an la herramienta m&aacute;s poderosa para evitar la especulaci&oacute;n, pero eligieron no usarla. El art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n no solo reconoce el derecho a una vivienda digna. Dice m&aacute;s: &ldquo;Los poderes p&uacute;blicos promover&aacute;n las condiciones necesarias y establecer&aacute;n las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilizaci&oacute;n del suelo de acuerdo con el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n&rdquo;. IMPEDIR LA ESPECULACI&Oacute;N. No ignorarla. No fomentarla. No consolidarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mandato lleva 47 a&ntilde;os negro sobre blanco escrito en la Carta Magna y m&aacute;s de 40 transferidos a las comunidades aut&oacute;nomas. Son ellas las que tienen la competencia para regular el suelo y son ellas las que han decidido no hacerlo. Con la aquiescencia, eso s&iacute;, de todos los gobiernos centrales que ha tenido la democracia. Por desidia, por cobard&iacute;a, por intereses inconfesables, por lo que sea, pero no hicieron nada y ahora estamos pagando el precio. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/blog/el-boletin-del-director/desahucio-maricarmen_132_13539933.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El caso de Maricarme</a>n no es el &uacute;nico, pero es el que ha puesto rostro al drama que viven millones de espa&ntilde;oles, J&oacute;venes y mayores. Ella, con 87 a&ntilde;os y 71 en la misma casa del distrito de Retiro con una renta antigua de 500 euros desde 1954&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/economia/fallado-desahuciar-maricarmen-sentencia-supremo-intransigencia-urbagestion_1_13531415.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido v&iacute;ctima de la empresa Urbagesti&oacute;n, que le exig&iacute;a 2.650 euros mensuales</a> y ha acabado ech&aacute;ndola a la calle por no poder pagar un alquiler de m&aacute;s del triple de lo que pagaba hasta ahora y del doble de su pensi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ll&aacute;menlo especulaci&oacute;n, abuso, estafa&hellip; Como gusten, pero ah&iacute; estaba el art&iacute;culo 47 sin que nadie lo invocara. Y ah&iacute; estaba tambi&eacute;n el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n que la Comunidad de Madrid no invoc&oacute; para&nbsp;regular el uso del suelo. Ahora el Gobierno de Espa&ntilde;a negocia a la desesperada el decreto que evite casos como el de Maricarmen, que incluya tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/politica/psoe-sumar-pactan-decreto-vivienda-incluya-prorroga-alquileres-julio-2028_1_13398932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pr&oacute;rrogas de los contratos hasta 2028,</a> que suspenda los desahucios si los propietarios son fondos buitre, que aplique una subida del IVA tur&iacute;stico al 21%, que implemente bonificaciones fiscales para quienes bajen el precio del alquiler, que apruebe ayudas para los inquilinos y que vete la compra especulativa de viviendas a&nbsp;los fondos buitre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-ultima-decreto-vivienda-aprobarlo-martes-presionado-calle-exigencias-socios_1_13538460.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El acuerdo es complicado, aunque no inalcanzable.</a> Es cierto que hay que conciliar posiciones pol&iacute;ticas tan dispares como las de Junts y Podemos, si bien aquel que defienda posiciones de m&aacute;ximos e impida la aprobaci&oacute;n de la norma quedar&aacute; retratado a tan solo unos meses de las elecciones generales. Disfrute entonces cada cual de lo votado. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esto, ah&iacute; seguir&aacute; el art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n sin que nadie se decida, por ejemplo, a intervenir decididamente el suelo, a expropiar las parcelas urbanizables que llevan m&aacute;s de 5 a&ntilde;os paralizadas y sin construcci&oacute;n. Las autonom&iacute;as tienen la competencia y jam&aacute;s la han usado, pese a que hay toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes con trabajo -precarios casi siempre-, con dos diplomaturas, tres m&aacute;steres y cuatro idiomas que, pasados los 30, siguen en casa de los padres o compartiendo vivienda porque no alcanzan a pagar solos un alquiler que les permita tener un proyecto de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y todo porque la derecha nos vendi&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/consecuencias-liberalismo_129_11786546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mercado se autorregula solo y que con la liberalizaci&oacute;n del suelo</a> la oferta bajar&iacute;a los precios. Falso. Madrid, pero tambi&eacute;n otras grandes ciudades espa&ntilde;olas, es hoy una ciudad tomada por los pisos tur&iacute;sticos, por Sociedades An&oacute;nimas Cotizadas de Inversi&oacute;n en el Mercado Inmobiliario (socimi) que compran edificios enteros y por fondos buitre que han convertido el derecho a vivir en un producto financiero mientras gobiernos auton&oacute;micos y locales miran para otro lado y, adem&aacute;s, se permiten no aplicar la primera Ley de Vivienda aprobada en democracia, que no era la panacea, pero en algo ayudaba.
    </p><p class="article-text">
        Construir vivienda p&uacute;blica no da votos a cuatro a&ntilde;os vista y tampoco enfrentarse al lobby inmobiliario, por eso para quienes mandan es mucho m&aacute;s c&oacute;modo subvencionar el alquiler con 200 euros que no sirven para nada, que ponerse a levantar barrios enteros con vivienda social. El resultado es una Espa&ntilde;a que tiene el parque de vivienda p&uacute;blica m&aacute;s p&iacute;rrico de Europa, con menos del 2,5% del total del parque inmobiliario, mientras Francia tiene el 17% o Austria, el 23%.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Palomera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precio-no_129_13543844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e48e0c2-583e-4db4-97e5-3376cde79371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y554.jpg" length="356896" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1e48e0c2-583e-4db4-97e5-3376cde79371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y554.jpg" type="image/jpeg" fileSize="356896" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El precio de no hacer nada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e48e0c2-583e-4db4-97e5-3376cde79371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y554.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Alquiler,Comunidad de Madrid,Maricarmen,Gobierno de España,Especulación inmobiliaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU presumió de ser el 'arsenal de la democracia', ahora está desarmando a la prensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eeuu-presumio-arsenal-democracia-ahora-desarmando-prensa_129_13542001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8773bf9a-469c-4304-bc71-a74dadfcdcad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x545y412.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU presumió de ser el &#039;arsenal de la democracia&#039;, ahora está desarmando a la prensa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Administración Trump ha sido el principal impulsor de una campaña de ataque e intimidación contra los medios, frente a la que los intereses de las grandes corporaciones están prevaleciendo sobre el principio constitucional de la libertad de prensa</p></div><p class="article-text">
        En un discurso radiof&oacute;nico en diciembre de 1940, un a&ntilde;o antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, Franklin D. Roosevelt describi&oacute; a EEUU como &ldquo;el arsenal de la democracia&rdquo;. Hoy, cuando las armas callan en el frente occidental, el periodismo independiente, elemento vital de una democracia informada, se enfrenta a desaf&iacute;os existenciales, especialmente en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Las amenazas son de &iacute;ndole econ&oacute;mica y tecnol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n jur&iacute;dica y pol&iacute;tica. La segunda administraci&oacute;n Trump est&aacute; arremetiendo de forma agresiva contra los medios de comunicaci&oacute;n: interpone demandas multimillonarias, persigue a las fuentes mediante citaciones judiciales y libra una campa&ntilde;a de desprestigio contra cualquier periodista o editor que no se pliegue a sus exigencias.
    </p><p class="article-text">
        Hay pocos precedentes de este abuso de poder por parte del Ejecutivo. Ni siquiera Richard Nixon, en el punto &aacute;lgido del esc&aacute;ndalo Watergate, se acerca a la situaci&oacute;n actual. El ataque al periodismo independiente se est&aacute; llevando a cabo &mdash;a plena luz&mdash; utilizando el inmenso poder del gobierno federal. Los tribunales, &uacute;ltima l&iacute;nea de defensa, se han mantenido firmes hasta ahora; pero nadie puede estar seguro de qu&eacute; postura adoptar&aacute; en &uacute;ltima instancia el Tribunal Supremo de los Estados Unidos &mdash;con una contundente mayor&iacute;a conservadora a la que a&uacute;n le quedan a&ntilde;os&mdash; si el conflicto escala hasta &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia fundamental del Tribunal Supremo que defiende la libertad de prensa en Estados Unidos es <em>New York Times Co. v. Sullivan (1964)</em>, la cual estableci&oacute; que los cargos p&uacute;blicos no pueden demandar por difamaci&oacute;n a menos que demuestren la existencia de &ldquo;malicia real&rdquo;; es decir, que el editor supiera antes de publicar que la informaci&oacute;n era falsa o actu&oacute; con un menosprecio temerario hacia la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo caso clave es <em>New York Times Co. v. United States (1971)</em> &mdash;el conocido caso de los<em> Papeles del Pent&aacute;gono</em>&mdash;, en el que el Supremo restringi&oacute; considerablemente la capacidad del gobierno para ejercer la censura previa o impedir la publicaci&oacute;n de informaci&oacute;n relativa a la seguridad nacional.
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, los fallos del Tribunal Supremo establecieron un list&oacute;n muy alto para que el gobierno pudiera silenciar a los medios de comunicaci&oacute;n. Sin embargo, esas decisiones parecen ahora vestigios del pasado. Las d&eacute;cadas de 1960 y 1970 estuvieron marcadas por una profunda desconfianza hacia el gobierno federal, agravada por la guerra de Vietnam. El hecho de que los medios sacaran a la luz las mentiras empleadas por el ejecutivo para justificar dicha guerra otorg&oacute; a la prensa escrita, la radio y la televisi&oacute;n una nueva legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Medio siglo despu&eacute;s, el cinismo que afecta al conjunto de la sociedad se ha extendido tambi&eacute;n a los propios medios. Varias encuestas se&ntilde;alan que los periodistas se sit&uacute;an por debajo de los abogados y los agentes inmobiliarios en su valoraci&oacute;n p&uacute;blica. Es posible que parte de esa desconfianza se deba a errores y extralimitaciones, pero es el precio de una prensa libre. Hoy, cuando los algoritmos de las redes sociales priorizan la interacci&oacute;n &mdash;lo que a su vez recompensa el conflicto y la indignaci&oacute;n&mdash;, los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales son tachados de parciales y poco fiables. Y la Administraci&oacute;n Trump ha sido el principal impulsor de la campa&ntilde;a de ataque e intimidaci&oacute;n contra los medios.
    </p><p class="article-text">
        En 2024, The Walt Disney Company acord&oacute; pagar 15 millones de d&oacute;lares en donaciones a la biblioteca presidencial de Trump y un mill&oacute;n de d&oacute;lares en gastos legales para resolver una demanda por difamaci&oacute;n presentada contra ABC News, filial de Disney. La compa&ntilde;&iacute;a lleg&oacute; a ese acuerdo despu&eacute;s de que uno de sus presentadores estrella &mdash;George Stephanopoulos, que fue director de comunicaci&oacute;n de la administraci&oacute;n Clinton&mdash; afirmara que Trump hab&iacute;a sido declarado &ldquo;responsable de violaci&oacute;n&rdquo; (cuando un juez de Nueva York hab&iacute;a dictaminado que Trump era responsable de &ldquo;agresi&oacute;n sexual&rdquo; a la escritora E. Jean Carroll).
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 2025, Paramount acord&oacute; destinar 16 millones de d&oacute;lares a la biblioteca presidencial de Trump para resolver otra disputa legal. Esta, sobre la forma en la que se hab&iacute;a editado un programa informativo de la CBS que inclu&iacute;a una entrevista con la entonces vicepresidenta Kamala Harris. Trump aleg&oacute; que dicha edici&oacute;n &ldquo;inclin&oacute; la balanza&rdquo; en su contra durante la campa&ntilde;a presidencial de 2024, a pesar de que finalmente result&oacute; el claro vencedor frente a la candidata dem&oacute;crata.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Paramount no admiti&oacute; culpabilidad alguna, prefiri&oacute; llegar a un acuerdo en un momento en el que necesitaba el visto bueno del gobierno federal para su proyectada fusi&oacute;n multimillonaria con Skydance Media. Del mismo modo, Walt Disney calcul&oacute; que no val&iacute;a la pena intentar una defensa razonable ante los tribunales &mdash;basada en que la notoriedad de Trump lo convert&iacute;a en un demandante inmune a las demandas por difamaci&oacute;n&mdash;. En resumen, los intereses corporativos han prevalecido sobre el principio constitucional de la libertad de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Existen excepciones loables. The New York Times, The Wall Street Journal y la BBC se han negado a llegar a acuerdos en demandas multimillonarias presentadas por el presidente Trump. De hecho, The New York Times ha demandado al Pent&aacute;gono por su decisi&oacute;n de restringir el acceso a los periodistas. La BBC tambi&eacute;n est&aacute; impugnando una demanda por difamaci&oacute;n en la que Trump exige 10.000 millones de d&oacute;lares por un documental sobre el asalto al Capitolio. Est&aacute; previsto que el caso se juzgue en un tribunal de Florida el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Resulta tentador desestimar estos temores sobre la campa&ntilde;a contra la prensa tach&aacute;ndolos del producto de una imaginaci&oacute;n progresista exaltada. Sin embargo, llevo visitando Estados Unidos con regularidad desde hace 50 a&ntilde;os. Trabaj&eacute; como corresponsal extranjero del Financial Times durante una d&eacute;cada, primero en Washington y m&aacute;s tarde en Nueva York. Conozco el pa&iacute;s (he visitado 47 estados y sigo sumando) y considero amigos personales a decenas de periodistas estadounidenses. Las amenazas contra los medios de comunicaci&oacute;n, tanto grandes como peque&ntilde;os, constituyen un peligro claro y real.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lionel Barber es un periodista ingl&eacute;s. Fue director del diario econ&oacute;mico Financial Times entre 2005 y 2020, a cuya redacci&oacute;n se hab&iacute;a incorporado dos d&eacute;cadas antes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha codirigido el podcast sobre medios '</em><a href="https://open.spotify.com/show/0ef25iUBKNRkQdsKipbZlW?si=017d823638a6460c" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Media Confidential'</em></a><em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo forma parte de la campa&ntilde;a con motivo del </em><a href="http://worldnewsday.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>D&iacute;a Mundial de las Noticias</em></a><em>, un evento global que destaca el papel esencial del periodismo a la hora de aportar hechos y claridad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lionel Barber]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eeuu-presumio-arsenal-democracia-ahora-desarmando-prensa_129_13542001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 04:01:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8773bf9a-469c-4304-bc71-a74dadfcdcad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x545y412.jpg" length="4518395" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8773bf9a-469c-4304-bc71-a74dadfcdcad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x545y412.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4518395" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[EEUU presumió de ser el 'arsenal de la democracia', ahora está desarmando a la prensa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8773bf9a-469c-4304-bc71-a74dadfcdcad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x545y412.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Libertad de prensa,Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que “venderían” a su propia abuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venderian-propia-abuela_129_13542292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ee489a9-0f7d-4973-8e65-803a1fd7cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y564.jpg" width="1200" height="675" alt="Los que “venderían” a su propia abuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo curioso de los defensores entusiastas del orden económico y del mercado es que muchos no pertenecen precisamente a la élite que imaginan estar defendiendo. Y desde esa identidad confusa miran a quien está debajo con desprecio, sin darse cuenta de que el suelo que pisan es igual de inestable</p></div><p class="article-text">
        Hay un ecosistema de personas que lleva d&iacute;as explicando que Maricarmen tendr&iacute;a que haber invertido mejor, que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os ahorrando podr&iacute;a haberse comprado una vivienda, que ninguna pena, que hay que planificarse. Son los mismos que te aleccionaban sobre c&oacute;mo, de haber invertido bien en ETFs, ahora estar&iacute;as desayunando en la terraza de tu<em> penthouse </em>de Singapur. Son los que descubrieron hace tiempo (y lo repiten hasta la saciedad) que el principal obst&aacute;culo para comprarse un piso no es el precio de la vivienda, ni el volumen de pisos tur&iacute;sticos, ni los salarios, ni la precariedad, sino la ca&ntilde;ita. El viajecito. La suscripci&oacute;n a Netflix. La clasecita de pilates. Pedir comida un jueves porque has llegado a casa a las diez de la noche y no te apetece hervir unas jud&iacute;as mientras reflexionas sobre la importancia del <em>trading</em>. Si eliminas todos esos peque&ntilde;os vicios, te explican, alcanzar&aacute;s tu <em>financial freedom</em> como ellos y podr&aacute;s ser propietario. O incluso multi.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es gente cuya mirada siempre funciona hacia arriba y solo en esa direcci&oacute;n. Si miran al que tiene cien pisos en propiedad ven talento, visi&oacute;n empresarial, eficiencia, un ejemplo, algo profundamente aspiracional. El empresario con cien viviendas es su Messi, su ejemplo a seguir. Si miran hacia abajo, sin embargo, sienten incluso un poquito de asco. Ser&iacute;an capaces de &ldquo;vender&rdquo; a sus abuelas, dec&iacute;a, porque de lo &uacute;nico que saben hablar es de vender, invertir, rentabilizar, holdear y optimizar. Han aprendido a poner precio a casi todo y valor a casi nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso ante un desahucio cualquiera, sin importar la edad o la condici&oacute;n de salud de la persona en cuesti&oacute;n, pueden llegar a sentir una profunda empat&iacute;a, pero no por la persona desahuciada, sino por el mercado. Al mercado hay que tranquilizarlo, protegerlo y darle seguridad jur&iacute;dica. El mercado es amigo. Hablan de &eacute;l con tal cari&ntilde;o que por momentos parece que el mercado los llame despu&eacute;s cada par de d&iacute;as para saber c&oacute;mo est&aacute;n. Como si el mercado les hiciese tuppers de lentejas o sentara a su lado para escucharlos cuando est&aacute;n jodidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los &ldquo;mercadolibers&rdquo; son los que llevan todo el fin de semana tambi&eacute;n llamando perezosos a quienes hemos salido a la calle para exigir una vivienda digna mientras defienden con fervor el rentismo, que es probablemente la forma m&aacute;s c&oacute;moda (m&aacute;s perezosa siguiendo su terminolog&iacute;a) de existir en una econom&iacute;a. El suyo es un pensamiento profundamente individualista, pero si lo piensas tambi&eacute;n es muy c&oacute;modo porque permite contemplar el sufrimiento ajeno sin sentirse nunca interpelado. Todo se reduce al mantra de que si a alguien le va mal es porque ha tomado malas decisiones. Y ellos, por supuesto, est&aacute;n a salvo de cualquier vaiv&eacute;n del sistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente curioso de esta gente, de estos defensores entusiastas del orden econ&oacute;mico y del libre mercado, es que muchos de ellos no pertenecen precisamente a la &eacute;lite que imaginan estar defendiendo. Probablemente muchos son pura clase obrera, aunque tengan la autoestima de un fondo de inversi&oacute;n, as&iacute; que defienden con pasi&oacute;n los intereses de quien, llegado el momento, les tratar&aacute; exactamente igual que a Maricarmen. Y desde esa identidad confusa miran a quien est&aacute; debajo con desprecio, sin darse cuenta de que el suelo que pisan es igual de inestable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Taboada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venderian-propia-abuela_129_13542292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 21:02:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ee489a9-0f7d-4973-8e65-803a1fd7cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y564.jpg" length="1603289" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ee489a9-0f7d-4973-8e65-803a1fd7cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y564.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1603289" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los que “venderían” a su propia abuela]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ee489a9-0f7d-4973-8e65-803a1fd7cbd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y564.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Fondos de inversión,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El decreto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/decreto_131_13542464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f91c3a7-901e-4d5c-86e1-89d45f998ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El decreto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sánchez, tras las protestas: “Maricarmen, tengo un mensaje para ti, trabajamos para llevar el martes el decreto de vivienda”</p></div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Vergara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/decreto_131_13542464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f91c3a7-901e-4d5c-86e1-89d45f998ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="298302" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f91c3a7-901e-4d5c-86e1-89d45f998ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="298302" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El decreto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f91c3a7-901e-4d5c-86e1-89d45f998ec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Gobierno,Madrid,Puerta del Sol,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para la libertad de las mujeres, políticas feministas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/libertad-mujeres-politicas-feministas_129_13535513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b82d8f96-a7b6-4ca4-99f9-6917913e1733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para la libertad de las mujeres, políticas feministas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las palabras crean categorías jurídicas y las categorías jurídicas producen consecuencias materiales. Reconocer al concebido como integrante de la familia "desde la concepción" introduce en el ordenamiento la ficción de dos sujetos con intereses diferenciados</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres ya estamos sufriendo las pol&iacute;ticas que est&aacute;n poniendo en marcha las comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por las derechas, ya sea en coalici&oacute;n &mdash;Andaluc&iacute;a, Arag&oacute;n, Castilla y Le&oacute;n y Extremadura&mdash; o en solitario, como en Madrid. Su ataque a nuestros derechos reconocidos consiste en impedir que podamos ejercerlos en condiciones materiales de libertad e igualdad. Las feministas volvemos a estar en pie de guerra: ha vuelto Marea Violeta.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de septiembre, D&iacute;a de Acci&oacute;n Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, obliga a examinar las pol&iacute;ticas que est&aacute;n ideando y ejecutando los dos partidos de derechas en las comunidades aut&oacute;nomas para saber qu&eacute; har&aacute;n si llegan a gobernar Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hablo de las derechas porque, en relaci&oacute;n con los derechos de las mujeres, no es necesario especular sobre las condiciones que Vox podr&iacute;a imponer al Partido Popular. Basta con atender a sus propias decisiones. N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o ha anunciado que, si gobierna, extender&aacute; al conjunto del Estado la ley madrile&ntilde;a del &ldquo;concebido no nacido&rdquo; y, al mismo tiempo, asegura que mantendr&aacute; la actual ley de plazos. Esta es la estrategia &mdash;y no solo en relaci&oacute;n con el aborto&mdash;: erosionar los derechos sin necesidad de derogarlos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; haya quien crea que ambas posiciones son compatibles. No lo son. Las palabras crean categor&iacute;as jur&iacute;dicas y las categor&iacute;as jur&iacute;dicas producen consecuencias materiales. Reconocer al concebido como integrante de la familia &ldquo;desde la concepci&oacute;n&rdquo; introduce en el ordenamiento la ficci&oacute;n de dos sujetos con intereses diferenciados. De este modo, la interrupci&oacute;n del embarazo deja de presentarse como el ejercicio de la autonom&iacute;a reproductiva de las mujeres y comienza a construirse como un conflicto entre sus derechos y los supuestos derechos de quien todav&iacute;a no ha nacido.
    </p><p class="article-text">
        Feij&oacute;o parece haber aprendido de la derrota de la reforma de Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n. En 2014, el Tren de la Libertad convirti&oacute; la defensa del aborto en una movilizaci&oacute;n estatal, oblig&oacute; al Gobierno de Mariano Rajoy a retirar el anteproyecto y precipit&oacute; la dimisi&oacute;n del ministro. La estrategia actual evita aquella confrontaci&oacute;n directa: mantiene formalmente la ley de plazos mientras introduce, por otras v&iacute;as, el marco jur&iacute;dico y pol&iacute;tico del &ldquo;concebido no nacido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro acuerdos auton&oacute;micos de gobierno suscritos por PP y Vox comparten esa misma concepci&oacute;n pol&iacute;tica y forman parte de una ofensiva nacional e internacional dirigida a deslegitimar el feminismo y revertir los derechos conquistados.
    </p><p class="article-text">
        En todos ellos, las mujeres dejamos de aparecer como sujetos aut&oacute;nomos de derechos sexuales y reproductivos y somos situadas fundamentalmente en relaci&oacute;n con la familia, la maternidad y la natalidad. Ninguno articula una pol&iacute;tica integral de salud sexual y reproductiva basada en nuestra autonom&iacute;a y en el acceso efectivo al aborto, a la anticoncepci&oacute;n y a la educaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        Quiero detenerme en Andaluc&iacute;a, no solo porque es el territorio desde el que Marea Violeta Andaluc&iacute;a convoca la movilizaci&oacute;n de este 28 de septiembre, sino porque &mdash;como le sucedi&oacute; en su d&iacute;a a Gallard&oacute;n&mdash; el presidente andaluz goza de una imagen de moderaci&oacute;n que el acuerdo de gobierno desmiente. El pacto proclama una &ldquo;cultura de la vida&rdquo;, prev&eacute; un Plan Integral de Apoyo a la Mujer Embarazada que no reconoce nuestros derechos y convierte la &ldquo;perspectiva de familia&rdquo; en un criterio transversal de la acci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Me detengo en esta &uacute;ltima cuesti&oacute;n porque estas palabras tambi&eacute;n generan categor&iacute;as jur&iacute;dicas. La perspectiva de familia significa que las normas y las pol&iacute;ticas deben evaluarse por sus efectos sobre una instituci&oacute;n presentada como una unidad arm&oacute;nica. Desaparece as&iacute; la obligaci&oacute;n pol&iacute;tica de examinar sus consecuencias espec&iacute;ficas sobre las mujeres. La perspectiva de g&eacute;nero es sustituida por formulaciones aparentemente neutras que ocultan las relaciones de poder entre los sexos, diluyen los derechos individuales de las mujeres y excluyen la diversidad familiar y vital.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro pactos demuestran que la ofensiva contra el derecho a decidir no necesita comenzar con la derogaci&oacute;n de la ley del aborto. Puede avanzar mediante pol&iacute;ticas que convierten la natalidad en un objetivo p&uacute;blico y expulsan la libertad reproductiva de las prioridades gubernamentales. Despu&eacute;s puede materializarse dificultando el acceso al aborto en la sanidad p&uacute;blica, tolerando desigualdades territoriales, ampliando los efectos de la objeci&oacute;n de conciencia o sometiendo a las mujeres a itinerarios administrativos dise&ntilde;ados para disuadirlas.
    </p><p class="article-text">
        Vox radicaliza el discurso, acelera las medidas y ampl&iacute;a la ofensiva antifeminista, pero atribuirle en exclusiva el proyecto antiabortista permite al Partido Popular presentarse como un l&iacute;mite moderado. Su trayectoria y sus propios compromisos muestran lo contrario. La promesa de Feij&oacute;o de extender a todo el Estado la ley madrile&ntilde;a del &ldquo;concebido no nacido&rdquo; no constituye una concesi&oacute;n aislada a Vox, sino la formulaci&oacute;n nacional de un marco que ambos partidos ya comparten en sus acuerdos auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        El precedente del Tren de la Libertad contiene, adem&aacute;s, una ense&ntilde;anza pol&iacute;tica: estas medidas pueden ser derrotadas. El movimiento feminista consigui&oacute; detener la reforma de Gallard&oacute;n y hacer dimitir a un ministro. Marea Violeta Andaluc&iacute;a vuelve a movilizarse este 28 de septiembre con el mismo objetivo: frenar unas pol&iacute;ticas que atentan contra los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de 2023, impulsada por el actual Gobierno de coalici&oacute;n de izquierdas, reforz&oacute; el derecho al aborto y oblig&oacute; a las comunidades aut&oacute;nomas a garantizar su prestaci&oacute;n p&uacute;blica y accesible. Por eso, los acuerdos auton&oacute;micos de PP y Vox pueden vaciar materialmente este derecho mediante la gesti&oacute;n sanitaria y de la objeci&oacute;n de conciencia.
    </p><p class="article-text">
        La reforma prolonga los avances promovidos por Gobiernos socialistas con la despenalizaci&oacute;n parcial de 1985 y la ley de plazos de 2010. Aunque con una lentitud denunciada por el feminismo, han sido las pol&iacute;ticas de izquierdas las que han ampliado los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Frente a quienes atacan nuestra libertad, necesitamos pol&iacute;ticas de izquierdas que sean verdaderamente feministas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Meli Galarza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/libertad-mujeres-politicas-feministas_129_13535513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b82d8f96-a7b6-4ca4-99f9-6917913e1733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1334364" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b82d8f96-a7b6-4ca4-99f9-6917913e1733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1334364" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para la libertad de las mujeres, políticas feministas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b82d8f96-a7b6-4ca4-99f9-6917913e1733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Aborto,Derecho al aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A mí no me van a desahuciar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-desahuciar_129_13542264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bce322a8-2c61-4799-9d42-465187c75119_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x895y833.jpg" width="1200" height="675" alt="A mí no me van a desahuciar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los desahuciados siempre son los otros, no nos va a pasar a nosotros. No nos damos cuenta de lo cerca que estamos de perder pie y caer mañana mismo, y de lo endeble que es nuestra red de seguridad</p></div><p class="article-text">
        Decimos que &ldquo;todos somos Maricarmen&rdquo;, pero es solo una forma de hablar: a ella la han desahuciado, a m&iacute; no me puede pasar, yo trabajo y tengo ingresos suficientes, pago puntual cada mes, vivo sin lujos pero tambi&eacute;n sin apreturas, y hasta me llega para unas cortas vacaciones. A m&iacute; no me van a desahuciar, no estoy en riesgo de pobreza, soy clase media, aunque sea clase media baja, incluso clase media muy baja, pero sigo siendo clase media, eh. A m&iacute; no me van a desahuciar porque, si todo sale mal, tengo familia que me apoya.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me van a desahuciar, aunque soy aut&oacute;nomo y ma&ntilde;ana mismo podr&iacute;a perder trabajos con los que contaba, sufrir un impago prolongado, que suban los tipos de inter&eacute;s y me revisen la hipoteca, que venga otra crisis econ&oacute;mica. A m&iacute; no me van a desahuciar pero puedo divorciarme y que ya no salgan las cuentas con un solo sueldo, tener un problema grave de salud que trastoque planes, meterme en un negocio que acabe mal, endeudarme y no poder devolverlo. A m&iacute; no me van a desahuciar pero aval&eacute; a mi hija y estoy atado a su suerte. A m&iacute; no me van a desahuciar pero, sin que me pase nada de lo anterior, puede llegar mi casero o el fondo que compr&oacute; mi bloque entero, y subirme el alquiler para echarme, como le pas&oacute; a Maricarmen.
    </p><p class="article-text">
        Los desahuciados siempre son los otros, no nos va a pasar a nosotros. Recuerdo cuando hace doce a&ntilde;os los desahucios abr&iacute;an a diario los informativos y las v&iacute;ctimas se organizaban en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Estuve en varias de sus asambleas para documentarme en algo que estaba escribiendo. Y siempre encontraba familias de esas que se dec&iacute;an &ldquo;a m&iacute; no me van a desahuciar&rdquo;, hasta que les lleg&oacute; el burofax. Trabajadores con buen sueldo, peque&ntilde;os empresarios, gentes que hab&iacute;an vivido desahogados hasta que la crisis econ&oacute;mica o una desgracia personal (o una mezcla de ambas) les hizo perder pie. Incluso padres con la casa pagada y sin problemas econ&oacute;micos, que hab&iacute;an avalado la hipoteca de un hijo y cayeron con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Todos entonaban el mismo &ldquo;yo jam&aacute;s pens&eacute; que me pudiera pasar a m&iacute;&rdquo;, y sus tristes historias recib&iacute;an m&aacute;s atenci&oacute;n de los medios y m&aacute;s empat&iacute;a ciudadana, lo que por cierto es una mierda: empatizamos m&aacute;s con ellos, que son &ldquo;como nosotros&rdquo; (clase media, jaja), como si el desahucio de familias pobres fuese el orden natural de las cosas. Recuerda a cuando decimos que en las familias de clase alta &ldquo;tambi&eacute;n&rdquo; hay violencia machista, como si en cambio fuese normal que la chusma se maltrate.
    </p><p class="article-text">
        A la vuelta de m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando se supone que no estamos en aquella crisis terrible sino en una de las econom&iacute;as con mejores indicadores de Europa, volvemos a hablar de desahucios (que nunca han cesado), y hasta regresan las acampadas indignadas a Sol. Pero seguimos pensando que los desahuciados son los otros, que no nos va a pasar, que el decreto esperado del gobierno est&aacute; muy bien porque ayudar&aacute; a los pobrecitos como Maricarmen (que no ten&iacute;a una pensi&oacute;n de pobrecita, y tampoco se libr&oacute;).
    </p><p class="article-text">
        No nos damos cuenta de lo cerca que estamos de acabar desahuciados la mayor&iacute;a de nosotros. No todos, claro: la desigualdad social asegura la salvaci&oacute;n de una minor&iacute;a privilegiada, pase lo que pase. Pero muchos estamos a no tanta distancia como creemos de perder pie, de tropezar ma&ntilde;ana mismo, encadenar varios tropiezos, trastabillar durante meses como esos traspi&eacute;s c&oacute;micos que parece que te caes, que te caes, que te caes, hasta que te caes. No nos damos cuenta de lo endeble que es nuestra red de seguridad y de lo mucho que necesitamos medidas urgentes para quienes m&aacute;s riesgo tienen de desahucio, y tambi&eacute;n para nosotros, que nunca, nunca, nunca vamos a ser desahuciados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isaac Rosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-desahuciar_129_13542264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bce322a8-2c61-4799-9d42-465187c75119_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x895y833.jpg" length="9184677" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bce322a8-2c61-4799-9d42-465187c75119_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x895y833.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9184677" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A mí no me van a desahuciar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bce322a8-2c61-4799-9d42-465187c75119_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x895y833.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Desahucios,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie en Sol está solo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-sol_129_13542221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1adde9c9-f488-4b3f-9102-e7404cacbb9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie en Sol está solo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de pasar un rato por Sol la primera noche, amigos que no durmieron allí hablan de que van a llevarse tiendas de campaña para dormir. Lo que hay es insostenible, pero si te acercas a Sol, comprobarás que nadie allí, por primera vez en mucho tiempo, mira su futuro con desesperanza</p></div><p class="article-text">
        Este fin de semana, en una tertulia televisiva, antes de que empezara o se anunciara siquiera la acampada del Sindicato de Inquilinas en Sol, se me pregunt&oacute;, de improviso: &ldquo;&iquest;Qu&eacute;, Elizabeth? &iquest;Tiene algo de esto aroma o aire a 15M?&rdquo;<em> </em>Respond&iacute; de la forma m&aacute;s sincera que se me ocurri&oacute;: la verdad es que no tengo ni idea, ni puedo tenerla. He le&iacute;do sobre el 15M, he visto sus consecuencias, pero cuando pas&oacute; todo aquello (&ldquo;dorm&iacute;amos, despertamos&rdquo;) yo ten&iacute;a diez a&ntilde;os. Como mucho lo vi alguna vez en la televisi&oacute;n, sin enterarme demasiado, y conoc&iacute;a mucho m&aacute;s sus causas que sus cauces: conoc&iacute;a la crisis econ&oacute;mica porque la estaba viviendo, como pr&aacute;cticamente cualquiera en Espa&ntilde;a. Conoc&iacute;a el ajuste y los recortes en la situaci&oacute;n que se viv&iacute;a en mi casa, aunque a&uacute;n no supiera del todo qu&eacute; era un recorte y qu&eacute; era un ajuste.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; conozco bien, en cambio, es lo que ha ido pasando con la vivienda en los &uacute;ltimos tiempos. El caso de Maricarmen ha sido el que m&aacute;s ha conmocionado, por su carga simb&oacute;lica (cu&aacute;nta brutalidad hay en la imagen de una mujer de 87 a&ntilde;os a la que expulsan a la fuerza de su casa; qu&eacute; cosa tan rara o&iacute;r a un polic&iacute;a que va a desahuciarla decirle &ldquo;nosotros, Maricarmen, estamos contigo, pero tenemos que hacerlo&rdquo;: si <em>tenemos que hacerlo </em>tiene por objeto <em>expulsar a una se&ntilde;ora de 87 a&ntilde;os de su casa</em>, algo va muy, muy mal). Pero es, en realidad, un caso entre much&iacute;simos, con finales a&uacute;n m&aacute;s tr&aacute;gicos, como el de la mujer de Santa Eul&agrave;lia que se suicid&oacute; el 7 de septiembre, cinco meses despu&eacute;s de haber sido desahuciada. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, digo, he visto a la mayor&iacute;a de mis amigos mudarse de sus casas, porque al t&eacute;rmino del contrato su casero decid&iacute;a subir el precio desaforadamente. He visto c&oacute;mo un fondo buitre compraba la totalidad del edificio de otros amigos, constituidos hoy como uno de los muchos bloques en lucha organizados por el Sindicato de Inquilinas. 
    </p><p class="article-text">
        He hablado con amigas que a&uacute;n sobreviven cerca del centro de las ciudades sobre c&oacute;mo cada d&iacute;a estos centros son m&aacute;s invivibles, convertidos en los parques tem&aacute;ticos de los turistas, confeccionados con mimo y esmero para que por ellos se paseen en tuctuc. He visto a gente irse de la ciudad porque no le quedaba otra y no encontraba alternativa (o volver a los 30 a&ntilde;os, y estos casi son afortunados, porque tienen ad&oacute;nde volver, a la casa de sus padres). De pronto, en las conversaciones sobre cualquier otra cosa, la cuesti&oacute;n del alquiler se colaba, la dificultad para ajustar el coste de la vida con lo que cada uno ganaba, la asfixia cuando el alquiler llegaba a suponer un 70% (o un 80%, o m&aacute;s) del salario. As&iacute;, entre todos los temas de conversaci&oacute;n, incluso cuando no se hablaba <em>tan </em>expl&iacute;citamente de pol&iacute;tica, emerg&iacute;a la vivienda, lo que le iba a pasar a cada uno en relaci&oacute;n con su vivienda, d&oacute;nde viv&iacute;a, d&oacute;nde iba a vivir, c&oacute;mo pod&iacute;a o no pod&iacute;a proyectar un futuro.
    </p><p class="article-text">
        La acampada por la vivienda (y para que no haya ni una Maricarmen m&aacute;s) no es, pues, otro 15M. El 15M estaba indignado bastante en general, tras una crisis que lo hab&iacute;a roto todo. La acampada de 2026 pide algo tan concreto como contratos de alquiler indefinidos y congelaci&oacute;n de las rentas. Este mismo diario contaba hace no mucho que l<a href="https://www.eldiario.es/economia/gran-transferencia-paga-recibe-28-000-millones-euros-alquileres-ano-espana_1_13336879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as transferencias de inquilinos a caseros en Espa&ntilde;a</a> pr&aacute;cticamente se han duplicado en la &uacute;ltima d&eacute;cada: ya casi 28.000 millones de euros y un 1,6% del PIB. Pero viene mucho m&aacute;s. La generaci&oacute;n de los nacidos en el<em> baby boom</em>, ahora en proceso de jubilaci&oacute;n, posee casi la mitad de los pisos en Espa&ntilde;a, pero esta no ser&aacute; distribuida de forma igual entre la poblaci&oacute;n: como siempre, los m&aacute;s pobres van a heredar menos de esa parte; como siempre, el decil m&aacute;s rico es quien m&aacute;s heredar&aacute;. Es decir: mientras existe una inoperancia absoluta, una inacci&oacute;n radical, la propiedad va a seguir instalando brechas profundas, brechas que se har&aacute;n m&aacute;s grandes. Es muy f&aacute;cil saltar de ah&iacute; a la rabia. Sobre todo, cuando (como es el caso de servidora) te cuentas entre aquellos que, por no heredar, no heredar&aacute;n ni un altillo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tantas cosas se acumulan, algo tiene que romperse. De hecho, poco se ha roto hasta el momento comparado con lo que se va a romper. Ya ha dejado a algunos sin discurso: si no, que se observe lo callado que est&aacute; Carlos H. Quero, el presunto diputado obrerista de Vox, que intent&oacute; ligar vivienda con migraci&oacute;n y lleva una semana sin decir absolutamente nada. Ning&uacute;n partido puede capitalizar el fuego que hay ahora mismo en Sol. A poco que una se acerque, entiende que la decepci&oacute;n y la frustraci&oacute;n, aunque no culpen a todos por igual, son con todos. Dif&iacute;cilmente habr&aacute; recuperaci&oacute;n pol&iacute;tica: muchos de los que est&aacute;n all&iacute; ya vieron c&oacute;mo termin&oacute; la &uacute;ltima vez que la calle quiso llegar a las instituciones. Las instituciones han fracasado demasiado. Pero si fracasan en su totalidad, si siguen fracasando, si son incapaces de dar siquiera un primer paso, algo se romper&aacute; de verdad. Ese paso ser&iacute;a aprobar el decreto Maricarmen el martes, aprobarlo con los contratos indefinidos. Despu&eacute;s de pasar un rato por Sol la primera noche, amigos que no durmieron all&iacute; hablan hoy de que van a llevarse tiendas de campa&ntilde;a para dormir. Lo que hay es insostenible, pero si te acercas a Sol, comprobar&aacute;s que nadie all&iacute;, por primera vez en mucho tiempo, mira su futuro con desesperanza. Nadie en Sol est&aacute; solo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-sol_129_13542221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1adde9c9-f488-4b3f-9102-e7404cacbb9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12832543" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1adde9c9-f488-4b3f-9102-e7404cacbb9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12832543" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nadie en Sol está solo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1adde9c9-f488-4b3f-9102-e7404cacbb9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Límite 48 horas, presidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/limite-48-horas-presidente_129_13542335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a1d901f-f0d9-4b64-a35a-1ba41b3dbd6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x511y905.jpg" width="1200" height="675" alt="Límite 48 horas, presidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los reproches sobre si se ha hecho poco o nada durante estos ocho años de gobierno de coalición son tan válidos como las quejas por las prisas que ahora ahogan al Ejecutivo. Otra cosa será cuánto le pueda importar ese debate a la gente convencida de que no hay justicia en el mundo que ampare las imágenes que hemos soportado esta semana</p></div><p class="article-text">
        El estado de &aacute;nimo de un pa&iacute;s se parece a un trasatl&aacute;ntico enorme y lento. A pesar de cuanto suele afirmarse alegremente, no vira a babor o a estribor con el pen&uacute;ltimo titular escandaloso o el &uacute;ltimo v&iacute;deo viral que incendie la red. Sus movimientos resultan complejos, pesados y requieren tiempo. Pero una vez que cambia el rumbo cabe hacer dos cosas: empujar en la direcci&oacute;n que se considere correcta y cueste lo que cueste, o estorbar. Corregir tu propio rumbo no garantiza acertar, pero ponerse en su camino a estorbar siempre acaba en un Titanic.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escandaloso desahucio de Maricarmen por parte de unas instituciones escondidas tras la legislaci&oacute;n vigente ha cambiado el estado de &aacute;nimo sobre el drama de la vivienda. Todos pod&iacute;an haber hecho algo. Desde la jueza a los gobiernos o la comitiva judicial. Ellos lo saben, nosotros lo sabemos; todos lo sabemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No m&aacute;s cifras, no m&aacute;s datos, no m&aacute;s excusas, no m&aacute;s coartadas: soluciones y ya. Claro que es una demanda pol&iacute;tica; para eso es la pol&iacute;tica, si no, &iquest;para qu&eacute;? Puede que Maricarmen no sea ni el peor caso, ni el m&aacute;s injusto, ni siquiera el m&aacute;s repetido. Pero es aquel que ha hecho click en la conciencia mayoritaria. Hasta los c&iacute;nicos propietarios de Urbagestion, Ricardo Alonso Fern&aacute;ndez y Fernando Alonso Fuentes, lo han entendido, aunque sea tarde y mal. No habr&aacute; paz para los malvados en esta historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los reproches sobre si se ha hecho poco o nada durante estos ocho a&ntilde;os de gobierno de coalici&oacute;n son tan v&aacute;lidos como las quejas por las prisas que ahora ahogan al Ejecutivo. Otra cosa ser&aacute; cu&aacute;nto le pueda importar ese debate a la gente convencida de que no hay justicia en el mundo que ampare las im&aacute;genes que hemos soportado esta semana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni la complejidad evidente del problema ni la selva competencial son ya escondites seguros para los responsables de todos los gobiernos. Ponerse ahora a hablar de si ha habido mil o dos mil desahucios menos, de si funciona o no el control de alquileres en Berl&iacute;n, de la ley de la oferta y la demanda, de si hay que juzgar a Pedro S&aacute;nchez por traidor, o de si hay que ir a elecciones significa no entender casi nada. Andar negociando por los pasillos del Congreso tal o cual rebaja fiscal es jugar con fuego a estas alturas&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;mite son las pr&oacute;ximas 48 horas. Estar trabajando contra reloj y pedir esfuerzos a los dem&aacute;s ya no basta. El gobierno y sus socios se juegan la legislatura y las pr&oacute;ximas elecciones como nunca antes. Es la hora de desconectar el piloto autom&aacute;tico que parece guiar a este Gobierno desde la entrada masiva en Ceuta, presidente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antón Losada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/limite-48-horas-presidente_129_13542335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 20:40:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4a1d901f-f0d9-4b64-a35a-1ba41b3dbd6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x511y905.jpg" length="648752" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4a1d901f-f0d9-4b64-a35a-1ba41b3dbd6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x511y905.jpg" type="image/jpeg" fileSize="648752" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Límite 48 horas, presidente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4a1d901f-f0d9-4b64-a35a-1ba41b3dbd6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x511y905.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Vivienda,Alquiler,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La acampada por los desahucios no es el 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acampada-desahucios-no-15m_129_13541359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7c6fb0a-be6c-4462-a494-2c642c22f82f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1145y976.jpg" width="1200" height="675" alt="La acampada por los desahucios no es el 15M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El 15M no vino por fallos de la socialdemocracia, ni lo organizó Podemos -que tardó tres años en formarse- y no propició en sí mismo el triunfo de Rajoy en todas las elecciones: generales, municipales, autonómicas y al parlamento europeo.
   
</p></div><p class="article-text">
        La acampada por el desahucio de Mari Carmen no es el 15M. No desmerece en absoluto la iniciativa, pero conviene asentarse sobre bases ciertas en toda acci&oacute;n que se emprende, y es algo que tambi&eacute;n se est&aacute; perdiendo. De momento, ha eclipsado la manifestaci&oacute;n ultra de la ma&ntilde;ana, y ha vuelto a poner el foco con rotundidad en el problema de la vivienda en Espa&ntilde;a que precisa urgente soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Asombra que en solo 15 a&ntilde;os desde el 15M se muestre tal desconocimiento de lo ocurrido porque esta vez ni siquiera parece la intenci&oacute;n habitual de manipular. Pero, desde luego, aquello no vino de fallos de la socialdemocracia, como dicen, ni lo organiz&oacute; Podemos -que tard&oacute; tres a&ntilde;os en formarse- y no propici&oacute; en s&iacute; mismo el triunfo absoluto del PP de Rajoy en todas las elecciones que siguieron: generales, municipales, auton&oacute;micas y al parlamento europeo.
    </p><p class="article-text">
        En el 15M, solo y nada menos, cristaliz&oacute; un hartazgo supremo que ven&iacute;a precedido de varios factores de enorme peso (no es que ahora falten ni mucho menos, pero no son exactamente los mismos). En primer lugar, la crisis del capitalismo de 2008, que nos hicieron pagar en recortes a los ciudadanos. &nbsp;A &ldquo;la socialdemocracia&rdquo; precisamente la cruji&oacute; la Troika para que se callara. Es decir, la Comisi&oacute;n Europea, el Banco Central Europeo y el FMI. A Grecia la machacaron y se ensa&ntilde;aron con Portugal y Espa&ntilde;a. El PP contribuy&oacute; a da&ntilde;ar a nuestro pa&iacute;s en su l&iacute;nea habitual. Rajoy se iba a Bruselas a poner las cosas peor de lo que estaban. &ldquo;Europa ha cantado las cuarenta a Zapatero&rdquo;, declar&oacute; de inmediato, en l&iacute;nea con toda la plana mayor de su partido. Desde hac&iacute;a tiempo ped&iacute;an menos gasto p&uacute;blico, algo que aplic&oacute; a rajatabla cuando lleg&oacute; a La Moncloa. Hasta <em>el bueno de Obama</em> llam&oacute; a Zapatero para que claudicara e impusiera tambi&eacute;n recortes. &nbsp;Y lo hizo. Hasta reformar la Constituci&oacute;n, a medias con Rajoy, &nbsp;para fijar como norma -y mantener el principio de &ldquo;estabilidad presupuestaria&rdquo;- pagar a los acreedores antes que atender las necesidades de los ciudadanos. &ldquo;Su pago gozar&aacute; de prioridad absoluta&rdquo;, dice textualmente. Y esto ocurri&oacute; ya en agosto, con las plazas llenas. Rajoy sab&iacute;a lo que firmaba, parece que sus votantes no.
    </p><p class="article-text">
        Pero hab&iacute;a mucho m&aacute;s. Las primaveras &aacute;rabes en particular, como precedente. All&iacute; fructificaba el esc&aacute;ndalo, revelado con pruebas por Wikileaks, de c&oacute;mo sus dictadores les hab&iacute;an robado mientras les manten&iacute;an en la pobreza. Las trampas reveladas influyeron en la revuelta en T&uacute;nez, el primer pa&iacute;s en estallar. Wikileaks confirm&oacute; que la familia de Ben Ali atesoraba un 60% del PIB de todo el pa&iacute;s. Y a ellos les hab&iacute;an subido un 50% el precio del pan. 
    </p><p class="article-text">
        El precio del pan fue decisivo en todas las revoluciones, es un cl&aacute;sico. Tambi&eacute;n conflu&iacute;a en 2010/11 una crisis alimentaria, especulativa, de productos b&aacute;sicos como el trigo y el ma&iacute;z en los mercados internacionales -donde cotizan y fluct&uacute;an-, paralela a la crisis financiera. El detonante fue en&nbsp;Tunez. Por el suicido de un joven de 26 a&ntilde;os, Mohamed Bouazizi, vendedor ambulante de fruta. La polic&iacute;a le confisc&oacute; su carrito violentamente. Y &eacute;l se inmol&oacute; prendi&eacute;ndose fuego. Sus llamas terminaron de prender la mecha. Una chispa que incendi&oacute; una reseca pradera de despotismo, corrupci&oacute;n y desigualdad social que iba -y sigue yendo- desde Marruecos al golfo P&eacute;rsico.
    </p><p class="article-text">
        Otros pa&iacute;ses levantaron su indignaci&oacute;n tambi&eacute;n a primer plano, a su manera y con sus problemas. Con el com&uacute;n denominador del hartazgo por el abuso del sistema sobre la sociedad. El FMI, solo o en compa&ntilde;&iacute;a de otros -la UE desde luego-, repart&iacute;a cr&eacute;ditos y tijera.
    </p><p class="article-text">
        El 15M espa&ntilde;ol -tambi&eacute;n hubo un Occupy WallStreet- fue considerado el movimiento m&aacute;s serio y riguroso de todos. All&iacute;, en aquellos c&iacute;rculos improvisados en el suelo, mucha gente aprendi&oacute; nociones de econom&iacute;a b&aacute;sica para saber detectar los cuentos de los que se vale la codicia para ejercer su explotaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Todo eso, como m&iacute;nimo, es el poso del 15M. Pero imaginen al sistema ante semejante perspectiva de una ciudadan&iacute;a informada y con el temple de no dejarse enga&ntilde;ar m&aacute;s. Y, como si hay dos Espa&ntilde;as, la otra, la derecha, se asust&oacute; en serio y corri&oacute; a votar al PP en todas las elecciones. Esta es la lecci&oacute;n que hay que aprender ahora. Porque en este tiempo, en estos 15 a&ntilde;os, han aprendido a protegerse mejor y se han extendido los bulos y con ellos la opini&oacute;n que quiere disolver toda idea con fundamento. Mientras se manten&iacute;an algunos problemas y se a&ntilde;ad&iacute;an otros. La vivienda como gran negocio para la especulaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los lemas del 15M, sin siglas, ni partidos, iban directos a un cambio profundo: &ldquo;No somos mercanc&iacute;a en manos de pol&iacute;ticos y banqueros&rdquo;. Votar al PP de Rajoy supuso mucha m&aacute;s tijera y rescatar con dinero p&uacute;blico al sistema bancario. No creo que ni uno solo del 15M votara eso pero parece que son m&aacute;s los acomodaticios, los cobardes, los que van directamente a apoyar a los especuladores porque a menudo algo les toca.
    </p><p class="article-text">
        Hay que solucionar el problema de la vivienda con la valent&iacute;a del 15M, con sus soluciones imaginativas, y con mucha menos ingenuidad para detectar los peligros. Andaban tambi&eacute;n por las calles de Madrid en la ma&ntilde;ana del domingo y, los que no en ese momento pero s&iacute; son iguales, se parapetan en sus c&oacute;mplices y hasta sicarios medi&aacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa María Artal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acampada-desahucios-no-15m_129_13541359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Sep 2026 09:42:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f7c6fb0a-be6c-4462-a494-2c642c22f82f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1145y976.jpg" length="367873" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f7c6fb0a-be6c-4462-a494-2c642c22f82f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1145y976.jpg" type="image/jpeg" fileSize="367873" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La acampada por los desahucios no es el 15M]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f7c6fb0a-be6c-4462-a494-2c642c22f82f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1145y976.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[15M,Maricarmen,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El debate de la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/debate-vivienda_131_13540951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2624bba5-6bbd-4a7e-bed9-bde8ca0b4cec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El debate de la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sumar no acudirá al próximo Consejo de Ministros si no se incluye la aprobación del decreto de vivienda en el orden del día</p></div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/debate-vivienda_131_13540951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2624bba5-6bbd-4a7e-bed9-bde8ca0b4cec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="237331" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2624bba5-6bbd-4a7e-bed9-bde8ca0b4cec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="237331" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El debate de la vivienda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2624bba5-6bbd-4a7e-bed9-bde8ca0b4cec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Pisos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Alianza Global y el camino para alcanzar la Agenda 2030]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alianza-global-camino-alcanzar-agenda-2030_129_13539365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3077f947-e575-489b-aa12-92095cc51a81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x687y339.jpg" width="1200" height="675" alt="La Alianza Global y el camino para alcanzar la Agenda 2030"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los próximos cuatro años serán decisivos. El hambre no es consecuencia de la falta de alimentos, sino de la desigualdad, la exclusión y las decisiones políticas</p></div><p class="article-text">
        Quedan apenas cuatro a&ntilde;os para cumplir los compromisos establecidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El tiempo apremia y el desaf&iacute;o es inmenso. De las 139 metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para las que se dispone de datos sobre tendencias, solo el 36% est&aacute;n bien encaminadas o muestran avances moderados, seg&uacute;n Naciones Unidas. A pesar de los progresos realizados, existe un riesgo real de llegar a 2030 sin haber cumplido una parte significativa de lo acordado por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero los &uacute;ltimos a&ntilde;os dejan tambi&eacute;n un importante mensaje para la esperanza: es posible avanzar. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO), el hambre en el mundo disminuy&oacute; de 733 millones de personas en 2023 a 645 millones en 2025. Y la evoluci&oacute;n de la pobreza demuestra que los avances sostenidos pueden transformar la realidad a largo plazo. Seg&uacute;n el Banco Mundial, desde 1990 el n&uacute;mero de personas que viven en pobreza extrema se ha reducido en m&aacute;s de un 60% y cerca de 1.500 millones de personas han salido de ella en una generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hambre y la pobreza no son inevitables. Cuando existe voluntad pol&iacute;tica y financiaci&oacute;n adecuada, podemos transformar la vida de millones de personas. Porque detr&aacute;s de los n&uacute;meros est&aacute;n las personas y cada una cuenta. El reto de los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os es acelerar estos avances y conseguir que lleguen tambi&eacute;n a quienes permanecen todav&iacute;a atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que el panorama mundial actual presenta dificultades: la escalada de los conflictos, el cambio clim&aacute;tico, el debilitamiento del multilateralismo y la disminuci&oacute;n de la ayuda oficial para el desarrollo, afectan de manera desproporcionada a las poblaciones m&aacute;s vulnerables. Se estima que m&aacute;s de 45 millones de personas adicionales podr&iacute;an verse empujadas a una situaci&oacute;n de hambre aguda como consecuencia de los impactos econ&oacute;micos de una guerra prolongada en Oriente Medio.
    </p><p class="article-text">
        Pero cada uno de esos retos es una raz&oacute;n para unirnos y redoblar esfuerzos. Debemos ir m&aacute;s all&aacute; de iniciativas aisladas y de una financiaci&oacute;n fragmentada. Necesitamos ampliar la escala de aquello que ya ha demostrado funcionar: pol&iacute;ticas sociales, alimentaci&oacute;n escolar, apoyo a peque&ntilde;os productores, inclusi&oacute;n econ&oacute;mica y resiliencia frente al cambio clim&aacute;tico. Este es precisamente el objetivo de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no podemos erradicar el hambre y la pobreza sin avanzar en la igualdad de g&eacute;nero. Las mujeres desempe&ntilde;an un papel fundamental en los sistemas alimentarios, la agricultura familiar y el sostenimiento de sus comunidades, pero siguen enfrent&aacute;ndose a barreras para acceder a recursos, financiaci&oacute;n, tierra, protecci&oacute;n social y oportunidades econ&oacute;micas. La igualdad de g&eacute;nero debe estar incorporada desde el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas, fortaleciendo la autonom&iacute;a econ&oacute;mica de las mujeres, su acceso a recursos y su participaci&oacute;n efectiva en las decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Alianza ofrece un modelo innovador de cooperaci&oacute;n que coordina esfuerzos para apoyar, a gran escala, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas eficaces y lideradas por los pa&iacute;ses. Desde su lanzamiento, durante la Presidencia brasile&ntilde;a del G20 en 2024, la Alianza ha seguido ampliando su capacidad de movilizaci&oacute;n. En 19 pa&iacute;ses ya apoya programas nacionales a gran escala en distintas etapas de preparaci&oacute;n e implementaci&oacute;n, de acuerdo con las prioridades definidas por cada gobierno. Entre ellos se encuentran programas de producci&oacute;n ganadera en Etiop&iacute;a y programas de protecci&oacute;n social y de transferencias monetarias en Zambia, por mencionar solo algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Con esta determinaci&oacute;n y este sentido de urgencia, durante un evento paralelo al 81&ordm; per&iacute;odo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, Brasil y Espa&ntilde;a, como copresidentes de la Alianza Global, reunimos a gobiernos y socios para debatir formas de acelerar la lucha contra el hambre y la pobreza en los cuatro a&ntilde;os que quedan hasta 2030.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario aumentar la inversi&oacute;n en pol&iacute;ticas integradas y alianzas capaces de conectar las prioridades de cada pa&iacute;s con el apoyo internacional, as&iacute; como fortalecer los mecanismos de financiaci&oacute;n que permitan salvaguardar los avances.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os ser&aacute;n decisivos. El hambre no es consecuencia de la falta de alimentos, sino de la desigualdad, la exclusi&oacute;n y las decisiones pol&iacute;ticas. Que lleguemos a 2030 con resultados significativos depender&aacute; de las decisiones concretas que tomemos ahora y de la acci&oacute;n que la Alianza ya est&aacute; poniendo en pr&aacute;ctica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Albares, Wellington Dias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alianza-global-camino-alcanzar-agenda-2030_129_13539365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3077f947-e575-489b-aa12-92095cc51a81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x687y339.jpg" length="332833" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3077f947-e575-489b-aa12-92095cc51a81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x687y339.jpg" type="image/jpeg" fileSize="332833" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Alianza Global y el camino para alcanzar la Agenda 2030]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3077f947-e575-489b-aa12-92095cc51a81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x687y339.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hambre,Agenda 2030,Desarrollo sostenible,Brasil,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa es de Maricarmen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/culpa-maricarmen_129_13540726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68ace7cb-fc0e-42ec-8984-5ee9b700ad7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x936y448.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa es de Maricarmen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Defender que no se puede poner de patitas en la calle a octogenarias que no han dejado de pagar el alquiler un solo mes de su vida supone, para algunos, defender que cada uno puede vivir donde le plazca sin pagar un euro y a costa de sufridos propietarios, que no serán fondos buitres pero parecen buitres sin fondo</p><p class="subtitle">Las 'otras' Maricarmen en vilo por la amenaza del desahucio: “De aquí no me muevo, es mi hogar y voy a defenderlo”</p></div><p class="article-text">
        Por no haber ahorrado, por vivir por 500 euros durante 70 a&ntilde;os en una de las mejores zonas de Madrid, por no haber previsto la crueldad del sistema, perd&oacute;n, la seguridad jur&iacute;dica que le esperaba en la &uacute;ltima etapa de su vida; por aprovecharse de leyes franquistas, por ir contra el sacrosanto derecho de propiedad, por privilegiada y por caradura y por dejarse utilizar por la izquierda perroflauta. Todo esto se ha dicho y escrito en redes sociales, digitales truchos, columnas de opini&oacute;n y tertulias varias, y se ha expresado a voz en grito y sin ahorrar calificativos porque est&aacute; de moda la crueldad y porque muchos buenos ciudadanos se est&aacute;n reposicionando a toda pastilla ante la posible llegada a la Moncloa de Feij&oacute;o y Abascal despu&eacute;s de 8 a&ntilde;os de comunismo bolivariano, es decir, de socialdemocracia flojita. Todos muy molestos porque, sin previo aviso, a la derecha c&oacute;modamente instalada en la crisis de Ceuta le ha salido una Maricarmen que desbarata su agenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el auge de la extrema derecha en Europa y la llegada de Trump al poder en su&nbsp;segundo mandato culmin&oacute; un proceso de descalificaci&oacute;n de la empat&iacute;a y el altruismo que ya se ven&iacute;a rumiando en un Occidente atravesado por diferentes crisis econ&oacute;micas, sociales y de identidad. Se impuso el &ldquo;malismo&rdquo; como contraposici&oacute;n al &ldquo;buenismo&rdquo;, un neologismo peyorativo usado por la derecha para hablar de posturas &eacute;ticas y solidarias que, seg&uacute;n ellos, son irreales y poco eficaces cuando no causan males mayores de los que pretenden remediar. Criticas que podr&iacute;an haber sido constructivas (alegar que la inmigraci&oacute;n es positiva, pero puede tener consecuencias negativas que hay que prever y paliar, tanto en las comunidades de acogida como en los propios inmigrantes) derivaron r&aacute;pidamente en crueldad y lo que Borges denominaba &ldquo;la l&oacute;gica peculiar que da el odio&rdquo; (la soluci&oacute;n es cazar y expulsar al inmigrante que viene a robar nuestros recursos y crear inseguridad).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se escribieron art&iacute;culos y libros sobre la empat&iacute;a t&oacute;xica, y a ese tren se subieron trumpistas y oligarcas, etnonacionalistas y populistas, neoliberales y antiguos conservadores, porque no hay nada m&aacute;s eficaz y que consuma menos esfuerzo que hablar a las tripas del votante y no a su capacidad cr&iacute;tica. Consensos y valores universales como los derechos humanos, la cooperaci&oacute;n y la ayuda a pa&iacute;ses y personas m&aacute;s vulnerables se han convertido en debilidades ideol&oacute;gicas propias de personas manipulables o, en el peor de los casos, manipuladoras. Ajenos a una realidad cada vez m&aacute;s desigual, se imponen las visiones de suma cero: si alguien gana algo es porque otro lo pierde. El progreso de todos es una utop&iacute;a: o eres cazador o eres cazado, si no quieres ser verdugo te convertir&aacute;s en v&iacute;ctima. Esa l&oacute;gica lo destruye todo, desde la cooperaci&oacute;n entre naciones a la convivencia en los barrios y se ha visto con toda crudeza en el desahucio de Maricarmen, s&iacute;mbolo de un problema estructural grav&iacute;simo en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses desarrollados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defender que no se puede poner de patitas en la calle a octogenarias que no han dejado de pagar el alquiler un solo mes de su vida supone, para algunos, defender que cada uno puede vivir donde le plazca sin pagar un euro y a costa de sufridos propietarios como los protagonistas de esta historia, que no ser&aacute;n fondos buitres pero parecen buitres sin fondo. Las derechas (y el PSOE) saben que muchos espa&ntilde;oles llevan un rentista codicioso dentro, aunque a duras penas lleguen a fin de mes, y que viven el cuento de la lechera disfrutando de la subida de los precios de su modesta vivienda en propiedad, olvidando que siempre necesitar&aacute;n un techo para ellos mismos y sus hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El trasvase brutal de rentas de inquilinos a propietarios contradice los relatos alarmistas de personas arruinadas porque el inquilino les dej&oacute; de pagar un alquiler tan excesivo que deber&iacute;a considerarse usura. La posibilidad de alquilar a precios no abusivos existe, pero no la utiliza ni el modesto due&ntilde;o de un trastero. El &uacute;ltimo argumento es que la defensa de Maricarmen acabar&aacute; perjudicando a las otras Maric&aacute;rmenes que no encontrar&aacute;n quien las alquile. Sorpresa: eso ya est&aacute; pasando, con Maricarmen o sin ella, desde hace a&ntilde;os. Hay herederos como los caseros de Paquita, otra anciana con orden de desalojo de su casa del madrile&ntilde;o barrio de La Latina, deseando que esas viejas que han construido comunidad se larguen de una vez, a una residencia o al otro barrio, para trufar el suyo de pisos tur&iacute;sticos. El que no vea que puede ser el pr&oacute;ximo o pr&oacute;xima Maricarmen est&aacute; ciego de solemnidad. Los centros de las ciudades no pueden ser coto exclusivo de ricos, expats y turistas en busca de sensaciones y experiencias porque el 90 por ciento de los ciudadanos acabaremos en guetos, sin posibilidad de prosperar y sin movilidad social, viajando cada d&iacute;a a los barrios pudientes para trabajar y dar servicio. No solo se heredan los pisos, tambi&eacute;n la desigualdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;nico que la movilizaci&oacute;n social ha causado en formaciones como Junts puede permitir al gobierno aprobar el decreto de vivienda que hab&iacute;a quedado enterrado. Quedan 48 horas para negociar, con la esperanza puesta en el pr&oacute;ximo martes y en un momento clave de final de legislatura. Si sale adelante tambi&eacute;n ser&aacute; culpa de Maricarmen, y su dignidad y lucha de a&ntilde;os para que no la echen de su casa y de su vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/culpa-maricarmen_129_13540726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/68ace7cb-fc0e-42ec-8984-5ee9b700ad7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x936y448.jpg" length="2544981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/68ace7cb-fc0e-42ec-8984-5ee9b700ad7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x936y448.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2544981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La culpa es de Maricarmen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/68ace7cb-fc0e-42ec-8984-5ee9b700ad7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x936y448.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién debe decidir España? Nacionalidad, residencia y voto tras la “ley de nietos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debe-decidir-espana-nacionalidad-residencia-voto-ley-nietos_129_13536207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f26f3136-7d50-47fd-a309-533ad1b628ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1400y800.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién debe decidir España? Nacionalidad, residencia y voto tras la “ley de nietos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verdadero debate no consiste en cuestionar la españolidad de quienes han recuperado legítimamente la nacionalidad de sus antepasados. Consiste en preguntarnos qué relación queremos establecer entre pertenecer jurídicamente a España, vivir bajo sus instituciones y participar en el poder que las gobierna</p></div><p class="article-text">
        La llamada &ldquo;ley de nietos&rdquo; naci&oacute; como una medida de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica de la mano de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022. Pero su aplicaci&oacute;n masiva plantea, quiz&aacute; de forma inesperada, una pregunta que va bastante m&aacute;s all&aacute; de la memoria democr&aacute;tica: &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n debe existir entre nacionalidad, residencia y derecho de voto?
    </p><p class="article-text">
        La disposici&oacute;n adicional octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica permiti&oacute; adquirir la nacionalidad espa&ntilde;ola de origen a determinadas categor&iacute;as de descendientes de espa&ntilde;oles. La dimensi&oacute;n del proceso ha sido considerable, y se calcula que ha dado pie a <a href="https://elpais.com/espana/2026-09-09/las-expectativas-frustradas-de-muchos-solicitantes-de-nacionalidad-por-el-colapso-de-la-red-consular.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 2.4 millones de solicitudes,</a> muchas pendientes de resoluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La legitimidad de esa reparaci&oacute;n y la cuesti&oacute;n de qui&eacute;n debe participar en las elecciones son, sin embargo, problemas diferentes. Podemos considerar justificado que una persona recupere la nacionalidad de sus padres o abuelos y, al mismo tiempo, preguntarnos qu&eacute; v&iacute;nculo deber&iacute;a exigirse para participar en las decisiones pol&iacute;ticas de un pa&iacute;s en el que quiz&aacute; nunca haya vivido.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; conviene distinguir la nacionalidad de la pertenencia democr&aacute;tica. La nacionalidad cumple muchas funciones: expresa una identidad, garantiza el derecho a regresar, proporciona protecci&oacute;n diplom&aacute;tica y reconoce jur&iacute;dicamente determinados v&iacute;nculos hist&oacute;ricos y familiares. Pero de ello no se deriva necesariamente que cualquier nacional, con independencia de su relaci&oacute;n efectiva con el pa&iacute;s, tenga que participar en id&eacute;nticas condiciones en la formaci&oacute;n de su voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n pertenece, ante todo, a la teor&iacute;a democr&aacute;tica. Una de las intuiciones centrales de la democracia es que quienes est&aacute;n sometidos de manera estable a un poder pol&iacute;tico deben tener voz en su constituci&oacute;n. Las leyes sobre impuestos, educaci&oacute;n, sanidad, vivienda, pensiones, trabajo o seguridad condicionan de manera continuada la vida de quienes residen bajo la jurisdicci&oacute;n del Estado. La residencia posee por ello una relevancia democr&aacute;tica propia: identifica, aunque imperfectamente, a quienes comparten las consecuencias ordinarias de las decisiones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que quien vive en el extranjero carezca necesariamente de intereses en Espa&ntilde;a. Puede tener aqu&iacute; familia, propiedades o inversiones, contribuir econ&oacute;micamente, seguir diariamente la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola o proyectar su regreso. Las tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n han vuelto adem&aacute;s poco convincente la idea de que quien vive lejos est&aacute; necesariamente peor informado. Pero el fen&oacute;meno que pone de relieve la ley de nietos es distinto del caso tradicional del emigrante. Podemos encontrarnos con ciudadanos espa&ntilde;oles que hayan nacido y vivido siempre en otro pa&iacute;s y cuya vinculaci&oacute;n con Espa&ntilde;a proceda exclusivamente de su ascendencia. Jur&iacute;dicamente son espa&ntilde;oles como cualquier otro. Democr&aacute;ticamente, sin embargo, cabe formular otra pregunta: &iquest;debe la nacionalidad formal ser por s&iacute; sola condici&oacute;n suficiente para participar en las decisiones colectivas de una sociedad en la que nunca se ha residido?
    </p><p class="article-text">
        No todas las democracias responden afirmativamente. Alemania exige a los ciudadanos que viven permanentemente en el extranjero, como regla general, haber residido al menos tres meses consecutivos en Alemania despu&eacute;s de los 14 a&ntilde;os y que esa residencia haya tenido lugar dentro de los 25 a&ntilde;os anteriores, aunque admite una v&iacute;a alternativa para quienes demuestren una vinculaci&oacute;n personal y directa con la realidad pol&iacute;tica alemana. Nueva Zelanda exige, para votar desde el extranjero, haber vivido en el pa&iacute;s durante m&aacute;s de doce meses continuados en alg&uacute;n momento de la vida y, trat&aacute;ndose de ciudadanos neozelandeses, haber estado en Nueva Zelanda al menos una vez durante los tres a&ntilde;os anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos ejemplos muestran que introducir alguna conexi&oacute;n entre residencia y sufragio exterior no es en s&iacute; mismo incompatible con la democracia. Expresa simplemente una determinada respuesta a una cuesti&oacute;n previa: qui&eacute;n forma parte del pueblo que adopta unas decisiones pol&iacute;ticas cuyas consecuencias recaer&aacute;n principalmente sobre quienes viven bajo esas instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero este razonamiento tiene un reverso que no podemos ignorar. Si atribuimos importancia democr&aacute;tica a estar sometido de forma continuada a las leyes de un pa&iacute;s, la misma l&oacute;gica obliga a mirar hacia quienes viven en Espa&ntilde;a sin tener nacionalidad espa&ntilde;ola. Nuestro sistema puede permitir participar en unas elecciones generales a una persona que ha adquirido la nacionalidad por descendencia y nunca ha vivido en Espa&ntilde;a, mientras excluye a quien lleva ocho o nueve a&ntilde;os trabajando aqu&iacute;, pagando impuestos, utilizando sus servicios p&uacute;blicos, criando aqu&iacute; a sus hijos y sometiendo su proyecto vital a las decisiones de las instituciones espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n no pretende afirmar que el primero carezca de v&iacute;nculos leg&iacute;timos con Espa&ntilde;a ni conduce necesariamente a reconocer autom&aacute;ticamente el sufragio nacional a todos los extranjeros residentes. S&iacute; obliga a preguntarse por la coherencia de nuestros criterios de inclusi&oacute;n pol&iacute;tica. Si la residencia y la sujeci&oacute;n estable al poder p&uacute;blico proporcionan una raz&oacute;n para limitar o modular el voto exterior, tambi&eacute;n proporcionan una raz&oacute;n para favorecer la incorporaci&oacute;n pol&iacute;tica de quienes residen de manera estable en Espa&ntilde;a. Esto podr&iacute;a hacerse ampliando determinados derechos electorales a los residentes no nacionales despu&eacute;s de cierto tiempo o, alternativamente, facilitando su acceso a la nacionalidad.
    </p><p class="article-text">
        El contraste es especialmente llamativo porque el ordenamiento espa&ntilde;ol exige, como regla general, diez a&ntilde;os de residencia legal, continuada e inmediatamente anterior a la solicitud para que un extranjero pueda acceder a la nacionalidad, adem&aacute;s de buena conducta c&iacute;vica y un grado suficiente de integraci&oacute;n. Al mismo tiempo, puede reconocer la nacionalidad &mdash;y con ella el derecho de voto en elecciones generales&mdash; a descendientes de espa&ntilde;oles que nunca han residido en Espa&ntilde;a. No se trata de negar la legitimidad de ninguno de estos v&iacute;nculos, sino de preguntarse por qu&eacute; el ordenamiento atribuye tanto peso pol&iacute;tico a la ascendencia y, comparativamente, tan poco a una residencia prolongada y efectiva.
    </p><p class="article-text">
        Desde la teor&iacute;a democr&aacute;tica, por tanto, la cuesti&oacute;n no deber&iacute;a formularse como una oposici&oacute;n entre &ldquo;espa&ntilde;oles aut&eacute;nticos&rdquo; y espa&ntilde;oles con v&iacute;nculos m&aacute;s d&eacute;biles. Tampoco tendr&iacute;a sentido convertir la ley de nietos en objeto de sospecha. La pregunta interesante es m&aacute;s general: &iquest;qu&eacute; debe contar para formar parte del <em>demos</em>? Si entendemos que basta la nacionalidad, aunque nunca haya habido residencia, tendremos que explicar por qu&eacute; atribuimos tan poco valor pol&iacute;tico a muchos a&ntilde;os de residencia sin nacionalidad. Si consideramos relevante vivir bajo las mismas instituciones y compartir sus consecuencias, tendremos que discutir simult&aacute;neamente tanto los l&iacute;mites del voto exterior como las v&iacute;as de inclusi&oacute;n de los extranjeros residentes.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; llega la teor&iacute;a democr&aacute;tica. A partir de aqu&iacute; comienza una cuesti&oacute;n distinta: la del Estado de Derecho. Incluso si consider&aacute;semos democr&aacute;ticamente aconsejable exigir alg&uacute;n v&iacute;nculo residencial para determinadas formas de sufragio exterior, esa conclusi&oacute;n no podr&iacute;a traducirse sin m&aacute;s en una restricci&oacute;n aplicada administrativamente. Las condiciones de ejercicio del derecho de voto deben establecerse mediante normas generales y respetando las garant&iacute;as constitucionales.
    </p><p class="article-text">
        Esto conduce a una segunda distinci&oacute;n esencial: no es lo mismo preguntarse qu&eacute; regulaci&oacute;n ser&iacute;a democr&aacute;ticamente m&aacute;s adecuada que determinar qui&eacute;n tiene competencia para adoptarla. La primera pregunta admite discusi&oacute;n pol&iacute;tica y te&oacute;rica. La segunda est&aacute; regulada por la Constituci&oacute;n. La eventual modificaci&oacute;n de las condiciones del sufragio exterior corresponde primariamente al legislador, y no a ninguna norma de rango inferior que suplante o altere la voluntad del mismo. Y ser&iacute;an posteriormente los tribunales &mdash;en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, el Tribunal Constitucional&mdash; quienes tendr&iacute;an que determinar si una regulaci&oacute;n que introdujera criterios como residencia previa, tiempo de ausencia o conexi&oacute;n efectiva resulta compatible con los derechos pol&iacute;ticos constitucionalmente protegidos. Lo que los tribunales no deber&iacute;an hacer es sustituir esa deliberaci&oacute;n legislativa por su propia concepci&oacute;n de qui&eacute;n merece formar parte del electorado. Lo que est&aacute;n obligados a hacer es a controlar la legalidad de la actuaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos y el principio de reserva de ley.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;ley de nietos&rdquo; ha hecho visible una transformaci&oacute;n mucho m&aacute;s amplia. Nacionalidad, residencia e integraci&oacute;n pol&iacute;tica han dejado de coincidir f&aacute;cilmente en sociedades marcadas por la emigraci&oacute;n, la inmigraci&oacute;n y la doble ciudadan&iacute;a. El verdadero debate no consiste en cuestionar la espa&ntilde;olidad de quienes han recuperado leg&iacute;timamente la nacionalidad de sus antepasados. Consiste en preguntarnos qu&eacute; relaci&oacute;n queremos establecer entre pertenecer jur&iacute;dicamente a Espa&ntilde;a, vivir bajo sus instituciones y participar en el poder que las gobierna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ruth Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debe-decidir-espana-nacionalidad-residencia-voto-ley-nietos_129_13536207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f26f3136-7d50-47fd-a309-533ad1b628ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1400y800.jpg" length="33839578" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f26f3136-7d50-47fd-a309-533ad1b628ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1400y800.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33839578" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Quién debe decidir España? Nacionalidad, residencia y voto tras la “ley de nietos”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f26f3136-7d50-47fd-a309-533ad1b628ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1400y800.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Derecho al voto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Occidente está en caída libre y lo peor es que estábamos advertidos y elegimos no escuchar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/occidente-caida-libre-peor-estabamos-advertidos-elegimos-no-escuchar_129_13534666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e82f480d-ab17-4314-89e0-4e863cc80b1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1104y442.jpg" width="1200" height="675" alt="Occidente está en caída libre y lo peor es que estábamos advertidos y elegimos no escuchar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Occidente está en declive porque después de la Guerra Fría sus élites declararon una victoria de la que nunca se han recuperado. Proclamaron, como un futuro inevitable, un modelo económico que canalizaba la riqueza hacia arriba, mientras daban a un ejército aparentemente invencible libertad para remodelar el mundo musulmán</p></div><p class="article-text">
        Los s&iacute;ntomas del declive est&aacute;n dondequiera que mires. El domingo, la extrema derecha alemana gan&oacute; otra elecci&oacute;n estatal, obteniendo casi el 40% de los votos en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Francia est&aacute; preparando un apret&oacute;n fiscal de 54.000 millones de euros, que podr&iacute;a ser un clavo m&aacute;s en un modelo social europeo que se hunde. En la Asamblea General de la ONU, Donald Trump amenaz&oacute; una vez m&aacute;s con &ldquo;aniquilar&rdquo; a Ir&aacute;n, a pesar de que la cuarta guerra occidental fallida contra una naci&oacute;n musulmana en este siglo ha agregado m&aacute;s de 100 mil millones de d&oacute;lares a las facturas de combustible de los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Hay poca discrepancia sobre los s&iacute;ntomas. La gran lucha de nuestra &eacute;poca es por el diagn&oacute;stico, y la derecha lo ha estado ganando durante a&ntilde;os. Su historia es simple y, como subrayan las &uacute;ltimas elecciones estatales alemanas, efectiva: Occidente est&aacute; muriendo a causa de los migrantes, los musulmanes, las personas trans, los &ldquo;woke&rdquo; y el &ldquo;Estado profundo&rdquo;. As&iacute; que cuando les dije a mis amigos que estaba escribiendo un libro llamado 'La ca&iacute;da de Occidente: c&oacute;mo realmente lo perdieron', les preocupaba que me hubiera transmutado en Liz Truss, quien, despu&eacute;s de haber durado menos en el cargo que una lechuga, produjo 'Diez a&ntilde;os para salvar a Occidente'.
    </p><p class="article-text">
        Mi diagn&oacute;stico es bastante diferente. Occidente est&aacute; en declive porque despu&eacute;s de la Guerra Fr&iacute;a, sus &eacute;lites declararon una victoria de la que nunca se han recuperado. Proclamaron, como un futuro inevitable, un modelo econ&oacute;mico que canalizaba la riqueza hacia arriba, mientras daban a un ej&eacute;rcito aparentemente invencible libertad para remodelar el mundo musulm&aacute;n. Ambas convicciones eran terriblemente convenientes para quienes se beneficiaban de ellas. El resultado ha sido catastr&oacute;fico: una econom&iacute;a que ya no ofrece avances sostenidos en los niveles de vida o los servicios p&uacute;blicos, y las intervenciones militares occidentales humilladas en Kabul, Bagdad, Tr&iacute;poli y ahora en el estrecho de Ormuz.
    </p><p class="article-text">
        En el extranjero, las pretensiones de superioridad moral de Occidente han sido incineradas, sobre todo por el genocidio del pueblo palestino en Gaza por parte de Israel. En el pa&iacute;s, la desilusi&oacute;n y la desesperaci&oacute;n generadas por estos desastres superpuestos han alimentado el surgimiento de la extrema derecha, amenazando a la democracia misma.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me impresion&oacute; al investigar para mi libro fue la frecuencia con la que la gente hab&iacute;a visto lo que ven&iacute;a y la poca diferencia que hab&iacute;an hecho sus advertencias.
    </p><p class="article-text">
        En la primavera de 1994, uno de los funcionarios m&aacute;s veteranos de la Embajada de Estados Unidos en Mosc&uacute; envi&oacute; a Washington un largo cable discrepante. Su argumento era lo suficientemente claro como para convertir a su autor en un marginado dentro del <em>establishment</em> de la pol&iacute;tica exterior.
    </p><p class="article-text">
        Wayne Merry no es precisamente un radical. Creci&oacute; en un asentamiento de trigales en Oklahoma llamado &mdash;no es broma&mdash; Kremlin, y admiraba al entonces presidente ruso, Boris Yeltsin. Pero hab&iacute;a pasado dos a&ntilde;os presenciando la &ldquo;terapia de choque&rdquo; &mdash;la conversi&oacute;n de una econom&iacute;a planificada en un casino&mdash; impuesta a los restos de la econom&iacute;a sovi&eacute;tica por Washington, los economistas de Harvard y el FMI. Merry hab&iacute;a empezado a llenar sus bolsillos con dinero en efectivo para ayudar a las ancianas que mendigaban en las calles, &ldquo;porque&rdquo;, me dijo, &ldquo;se estaban muriendo de hambre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rusia estaba gobernada por occidentalistas, pero el cable de Merry advirti&oacute; que &ldquo;las fuerzas democr&aacute;ticas en Rusia est&aacute;n en serios problemas&rdquo; y que &ldquo;no hay raz&oacute;n para creer que la econom&iacute;a rusa sea capaz de una r&aacute;pida reforma del mercado&rdquo;. Si Estados Unidos eligiera &ldquo;el papel de misionero econ&oacute;mico en vez del de verdadero socio&rdquo;, predijo, fortalecer&iacute;a a los extremistas y revivir&iacute;a una &ldquo;relaci&oacute;n adversa entre Rusia y Occidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como me dijo Merry: &ldquo;Estamos destruyendo los niveles de vida de la clase trabajadora y luego esperando que la gente vote por nosotros&rdquo;. La respuesta de Washington fue hacerlo <em>persona non grata</em>. El cable permaneci&oacute; clasificado durante tres d&eacute;cadas, y se abri&oacute; silenciosamente solo a finales de 2024. Para entonces, un estudio estim&oacute; que hubo 12,2 millones de muertes en exceso en Rusia durante la transici&oacute;n. Mientras tanto, el hombre fuerte que se levant&oacute; de los restos de la URSS llevaba casi tres a&ntilde;os de su invasi&oacute;n asesina a gran escala de Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres que ignoraban a Merry no se cortaban acerca de sus suposiciones. Rusia tuvo que avanzar hacia &ldquo;nuestra forma de hacer las cosas&rdquo;, dijo Strobe Talbott, el principal asesor de Rusia del presidente Bill Clinton. Si eso sonaba como &ldquo;una confirmaci&oacute;n desagradable de nuestra doctrina del excepcionalismo&rdquo;, la respuesta era simple: &ldquo;Bueno, as&iacute; somos nosotros, somos Estados Unidos. Somos excepcionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fue el problema estructural b&aacute;sico del orden posterior a la Guerra Fr&iacute;a. Nunca se ha ido. Por fuerte que fuera la evidencia detr&aacute;s de una advertencia, cuando chocaba con los intereses del poder occidental, la advertencia era deso&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; dos a&ntilde;os viajando de Bagdad a Pittsburgh, y de Nairobi a Ramallah, para el libro, y la experiencia de Merry result&oacute; ser menos la excepci&oacute;n que la regla. En una entrevista en 2005, el enviado estadounidense Edmund McWilliams dijo que hab&iacute;a advertido en 1988 que la pol&iacute;tica afgana de Washington estaba &ldquo;yendo muy, muy mal&rdquo;, ya que el armamento estadounidense flu&iacute;a hacia los fundamentalistas islamistas. Pero el objetivo primordial era derrotar a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. McWilliams dijo que fue aislado, tachado de enfermo mental, alcoh&oacute;lico y gay, y reasignado a otras funciones. Los propios analistas de la CIA hab&iacute;an advertido en 1987 que un r&eacute;gimen islamista victorioso podr&iacute;a heredar una &ldquo;monta&ntilde;a de armas&rdquo; y usarlas para armar o entrenar a guerrilleros islamistas en otros lugares. Las armas segu&iacute;an fluyendo.
    </p><p class="article-text">
        El mismo triunfalismo se afianz&oacute; en casa. Las econom&iacute;as occidentales no estaban privadas de riqueza: estaban cada vez m&aacute;s organizadas para extraerla que para invertirla. Como me dijo la economista Mariana Mazzucato, en este momento el 80% de las finanzas brit&aacute;nicas retornan a las finanzas, los seguros y los bienes ra&iacute;ces. Las econom&iacute;as occidentales se han vuelto cada vez m&aacute;s buenas para recompensar la propiedad, pero cada vez m&aacute;s malas para construir los cimientos productivos de los que depende la prosperidad.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 2007, un director ejecutivo del Banco Mundial le dijo a su amigo, el economista Ha-Joon Chang, que se avecinaba una gran crisis. Su evidencia era su limpiadora, de quien sospechaba que era indocumentada: ten&iacute;a una hipoteca de 300.000 d&oacute;lares. Los salarios estancados hab&iacute;an sido cubiertos con cr&eacute;dito barato &mdash;&ldquo;d&eacute;jalos comer cr&eacute;dito&rdquo;, como resumi&oacute; un economista el modelo&mdash; y el esquema estaba a punto de desgarrarse. Cuando lo hizo, el colapso deber&iacute;a haber terminado con este modelo econ&oacute;mico fallido. En cambio, la gente com&uacute;n se vio obligada a pagar para salvarlo, a trav&eacute;s de una provisi&oacute;n social cobrada a los triturados contribuyentes. 
    </p><p class="article-text">
        D&oacute;nde podr&iacute;a conducir esta ca&iacute;da ca&oacute;tica es aterrador. El genocidio de Israel ha normalizado la depravaci&oacute;n ilimitada. El trumpismo ha dado un nuevo prop&oacute;sito a la ret&oacute;rica y las instituciones de la &ldquo;guerra contra el terror&rdquo;, utilizada ahora para atacar la disidencia interna. El autoritarismo y la barbarie son futuros totalmente plausibles.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra posibilidad: que la izquierda presente un caso diferente. Que fue la b&uacute;squeda interminable y sin control de riqueza y poder por parte de las &eacute;lites occidentales, en el pa&iacute;s y en el extranjero, lo que nos trajo aqu&iacute;, y que la tarea es reconstruir lo que Margaret Thatcher trat&oacute; de destruir &mdash;la sociedad&mdash;, invirtiendo la riqueza que producimos colectivamente. O, como me dijo el hombre que escribi&oacute; ese cable enterrado: para de destruir el nivel de vida de las personas y esperar luego que voten por ti.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Owen Jones]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/occidente-caida-libre-peor-estabamos-advertidos-elegimos-no-escuchar_129_13534666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e82f480d-ab17-4314-89e0-4e863cc80b1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1104y442.jpg" length="2163953" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e82f480d-ab17-4314-89e0-4e863cc80b1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1104y442.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2163953" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Occidente está en caída libre y lo peor es que estábamos advertidos y elegimos no escuchar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e82f480d-ab17-4314-89e0-4e863cc80b1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1104y442.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Estados Unidos,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Genocidio,Gaza,Guerra en Irán,Trabajadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuerzas y cuerpos de inseguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/fuerzas-cuerpos-inseguridad_131_13540987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7654570-cd06-4402-a133-551a340c3dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x304y882.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuerzas y cuerpos de inseguridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mira todas las tiras de Manel Fontdevila y Bernardo Vergara</p></div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Vergara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/fuerzas-cuerpos-inseguridad_131_13540987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f7654570-cd06-4402-a133-551a340c3dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x304y882.jpg" length="2590779" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f7654570-cd06-4402-a133-551a340c3dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x304y882.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2590779" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Fuerzas y cuerpos de inseguridad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f7654570-cd06-4402-a133-551a340c3dab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x304y882.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Policía,Seguridad,Militares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cucarachas para los buitres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cucarachas-buitres_129_13540777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d71118b-7700-458c-ae80-aebf10ec511f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1147y977.jpg" width="1200" height="675" alt="Cucarachas para los buitres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mari Carmen nos ha enseñado que funciona la presión social. Que si conocemos el nombre de los buitres que se esconden tras un fondo, sicav o pyme vamos a organizarnos para señalarlos, presionarlos y hacerles la vida igual de jodida que ellos se la quieren hacer a quienes pueden perder sus casas</p><p class="subtitle">Las súplicas que ignoró Urbagestión antes del desahucio de Maricarmen: “Os ruego, por favor, que escuchéis la propuesta”
</p></div><p class="article-text">
        Un periodista contaba en Onda Cero que Ricardo Alonso Fern&aacute;ndez y Fernando Alonso Fuentes, los buitres que han desahuciado a Mari Carmen, estaban devastados porque cre&iacute;an que su empresa ir&iacute;a a la quiebra por la mancha de reputaci&oacute;n. Estaban asustados porque no paraban de recibir correos y llamadas que le ten&iacute;an la centralita colapsada y que hasta recibi&oacute; en la sede de la empresa el obsequio de una caja de animales vivos que inclu&iacute;a cientos de cucarachas. Al fin y al cabo no solo de Maric&aacute;rmenes se alimentan los buitres e igual necesitan m&aacute;s prote&iacute;na. 
    </p><p class="article-text">
        Gente a la que quiero mucho y que se encuentra de baja m&eacute;dica se ha dedicado estos d&iacute;as a llamar todo el tiempo a la empresa de los dos buitres desde la cama, a inundarlos de correos, a darles por saco lo que le ha permitido su situaci&oacute;n porque no pod&iacute;a a ir a manifestarse a su empresa. No son bots, son gente indignada que ha realizado un ejercicio de activismo para demostrar que somos muchos los que estamos dispuestos a hacerles sudar sangre a quienes crean que pueden hacer lo que quieren, destruir la vida de la gente humilde y continuar con sus negocios de mierda sin que les genere ning&uacute;n coste. 
    </p><p class="article-text">
        Los dos empresarios, los dos buitres, tuvieron miedo, solo un poco del que han hecho pasar estos a&ntilde;os a Mari Carmen y lanzaron un comunicado para decir que igual ahora s&iacute; dejaban que se quede a vivir en esa casa con un alquiler normal. Es tarde. Ya sabemos lo que pretenden cuando el miedo los ha acongojado, cuando se ha empezado a hablar de expropiarles el inmueble. Se cre&iacute;an que esta iba a ser otra vez m&aacute;s de esas que suceden con normalidad en la que pod&iacute;an humillar y machacar a una pobre mujer indefensa dej&aacute;ndole sin su techo. Se pensaban que era rutina, que mandar&iacute;an a la polic&iacute;a a dar hostias, que le dejar&iacute;an en la calle con los recuerdos de los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os y su cuerpo maltrecho en una silla de ruedas y que podr&iacute;an seguir con su miserable negocio esperando sacar beneficio del inmueble y seguir buscando otra vivienda con alg&uacute;n inquilino muerto de hambre dentro para comprarlo m&aacute;s barato, cambiarle las condiciones el alquiler de manera unilateral, joderle la vida y as&iacute; seguir girando la rueda de los beneficios a costa de la vida de la clase trabajadora. Pero esta vez no, esta vez nos ha encontrado organizados, valientes y con la rabia enquistada entre los dientes. 
    </p><p class="article-text">
        El Sindicato de Inquilinas tiene la capacidad de canalizar el miedo, la frustraci&oacute;n, el odio y la incertidumbre hacia la acci&oacute;n pol&iacute;tica y la autodefensa. La mayor&iacute;a de gente que est&aacute; a punto de perder su vivienda llama a esa puerta desesperada por encontrar alguna salida colectiva a su infierno individual. Y el sindicato se lo proporciona y cada vez tiene m&aacute;s fuerza. Ahora hay muchos rentistas, desalmados, propietarios, grandes o peque&ntilde;os, que saben que como se les ponga en frente esa masa colectiva que es el inquilinato organizado tiene que tener mucho miedo porque van a poner su cuerpo, van a tener un ej&eacute;rcito de hormigas tocacojones y van a se&ntilde;alarlos en sus propias casas y empresas. 
    </p><p class="article-text">
        Mari Carmen nos ha ense&ntilde;ado que funciona la presi&oacute;n social. Que si conocemos el nombre de los buitres que se esconden tras un fondo, sicav, pyme o su puta madre con siglas, vamos a organizarnos para se&ntilde;alarlos, presionarlos y hacerles la vida igual de jodida que ellos se la quieren hacer a quienes pueden perder sus casas. Vamos a ense&ntilde;ar vuestros nombres, vuestras caras, vamos a seguiros all&aacute; donde teng&aacute;is la empresa, os vais a quedar sin ese anonimato que os protege del mismo modo que hac&eacute;is que toda Espa&ntilde;a vea la intimidad desnuda de personas como Maricarmen. Os lo vais a tener que pensar dos veces antes de poneros enfrente del hartazgo de aquellas personas a las que despoj&aacute;is de todo. 
    </p><p class="article-text">
        Ser unos buitres no os va a salir a cuenta, ser un canalla no va a valer la pena y antes de que invirt&aacute;is para comprar una casa con un inquilino dentro tendr&eacute;is que meter en la cuenta de resultados lo que os va a costar limpiar las oficinas de cucarachas y el precio para el abogado que vais a usar para perseguir a los miles de ciudadanos que vais a tener detr&aacute;s haci&eacute;ndoos entender que cuando toc&aacute;is a uno toc&aacute;is a todos. Ya que la clase pol&iacute;tica no es capaz de dar soluci&oacute;n a las exigencias de quienes pueden perderlo todo vamos a hacer que esas empresas que quieren ganar dinero con la miseria ajena tengan que valorar si es conveniente tocar a otra Maricarmen, porque igual es el &uacute;ltimo negocio que hacen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Maestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cucarachas-buitres_129_13540777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5d71118b-7700-458c-ae80-aebf10ec511f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1147y977.jpg" length="1480013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5d71118b-7700-458c-ae80-aebf10ec511f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1147y977.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1480013" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cucarachas para los buitres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5d71118b-7700-458c-ae80-aebf10ec511f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1147y977.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Vivienda,Fondos buitre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una inversión está más protegida que tu abuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inversion-protegida-abuela_129_13540537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69a01c29-74d6-40ae-bf33-0253195a71c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x225y132.jpg" width="1200" height="675" alt="Una inversión está más protegida que tu abuela"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La única manera en que los dirigentes del PP o Junts pueden contrariar a sus votantes es ocultando el problema de la vivienda: por eso hablan de okupas e 'inquiokupas' y no de desahucios. Maricarmen acabó en una escena de Ken Loach y el país entero se conmocionó
</p></div><p class="article-text">
        Era una historia de Ken Loach, protagonizada por alguien peque&ntilde;o e indefenso golpeado en los huesos por el sistema: porque el porcentaje de discapacidad se quedaba corto, la fecha del contrato no entraba en el plazo correcto y, sobre todo, los buitres hab&iacute;an decidido ensa&ntilde;arse. Los personajes de Loach son maltratados hasta la extenuaci&oacute;n por gente sin cara. El agotamiento dio con Maricarmen en el hospital. Confieso que estaba convencida de que no ocurrir&iacute;a. Pens&eacute; que a la jueza se le ablandar&iacute;a el coraz&oacute;n, o que las instituciones presionar&iacute;an. Pero no. Acab&oacute; mal, como las pel&iacute;culas de Ken Loach.
    </p><p class="article-text">
        Para los pol&iacute;ticos hay un momento arriesgado: cuando la realidad entra en escena por la fuerza. Los partidos se esfuerzan en imponer en la agenda los temas m&aacute;s convenientes y el marco de discusi&oacute;n m&aacute;s favorable. El desahucio de Maricarmen es la realidad haciendo saltar por los aires todo c&aacute;lculo narrativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os, cuando el 15M ocup&oacute; las plazas, el debate sobre la vivienda se centraba en los desahucios. Poco despu&eacute;s vimos c&oacute;mo se forzaba la narrativa de la <em>okupaci&oacute;n</em> para hablar de vivienda. Hab&iacute;a mucho inter&eacute;s pol&iacute;tico y medi&aacute;tico en convencernos de que el gran problema era ese. Faltaban los hechos: 25.000 desahucios anuales, frente a 15.000 denuncias de ocupaci&oacute;n. Con una gran diferencia: los desahucios son el eslab&oacute;n m&aacute;s violento del problema de los precios de la vivienda, que condiciona a millones de personas. Tambi&eacute;n fue una gran oportunidad de negocio para las aseguradoras y los vendedores de alarmas.
    </p><p class="article-text">
        La realidad de los desahucios ha regresado, pero no seguimos en el mismo sitio, sino en uno peor: hemos dado muchas vueltas, hemos perdido 15 a&ntilde;os y mucha gente est&aacute; sufriendo. Que se vea esta realidad incomoda a muchos, porque da igual que uno sea izquierdista o de derechas: los desahucios, sobre todo de gente vulnerable, nos averg&uuml;enzan. No constituyen un modelo conservador de sociedad, sino un modelo cruel, con el que casi nadie se identifica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las encuestas del CIS, la vivienda figura como problema grave, primero o segundo, incluso entre quienes se ubican en el 6 y el 7 ideol&oacute;gico, es decir, derecha y centro-derecha. La &uacute;nica manera en que los dirigentes del PP o Junts pueden contrariar a sus votantes es reenmarcando el problema de la vivienda: por eso hablan de <em>okupas </em>e<em> inquiokupas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen acab&oacute; en una escena de Ken Loach, saliendo de su casa en camilla, y el pa&iacute;s entero se conmocion&oacute;. En su rostro cristaliz&oacute; la pregunta que a&uacute;n nos estamos haciendo todos: &iquest;vivimos en un pa&iacute;s donde, legalmente -y esta legalidad es lo m&aacute;s siniestro-, se protege m&aacute;s la inversi&oacute;n de dos se&ntilde;ores que a una se&ntilde;ora de 87 a&ntilde;os con un 50% de discapacidad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvo gente como Ayuso y Milei, casi nadie quiere vivir en un pa&iacute;s as&iacute;. Pero esa es la realidad que ha quedado al descubierto esta semana: no queremos vivir en un pa&iacute;s que protege m&aacute;s una inversi&oacute;n que a nuestra abuela. Y eso multiplica la presi&oacute;n sobre todos los partidos para alcanzar un acuerdo. El PSOE y Sumar se sienten urgidos a aprobar un decreto ley el pr&oacute;ximo martes y, en las semanas siguientes, el resto de los partidos tendr&aacute;n que pronunciarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a del desahucio de Maricarmen, la prensa pregunt&oacute; a Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o sobre ello: &ldquo;Vengo a otra cosa&rdquo;, dijo. Lo malo con Feij&oacute;o es que no sabemos bien a qu&eacute; ha venido. Con Ayuso no hay duda: vino a continuar dando guiones a Ken Loach mediante la operaci&oacute;n en la que lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada el PP de Madrid. Vendieron casi 5.000 viviendas p&uacute;blicas a fondos buitre en 2012 y 2013. El efecto llamada fue inmediato: desde entonces en el cielo de Madrid sobrevuelan gentes sin rostro que no nos ven como una ciudad con personas dentro, sino como un recurso a explotar.
    </p><p class="article-text">
        Somos un pa&iacute;s que avanza cuando los medios humanizan un problema complejo. Ocurri&oacute; con el asesinato de Ana Orantes en 1997. Su muerte oblig&oacute; a mirar una realidad violenta que el juez hab&iacute;a ordenado legalmente. Espero que la desgracia de Maricarmen surta el mismo efecto. Y esto vale para el Gobierno progresista: si ha venido a algo es a solucionar este problema.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inversion-protegida-abuela_129_13540537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/69a01c29-74d6-40ae-bf33-0253195a71c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x225y132.jpg" length="4228536" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/69a01c29-74d6-40ae-bf33-0253195a71c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x225y132.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4228536" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una inversión está más protegida que tu abuela]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/69a01c29-74d6-40ae-bf33-0253195a71c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x225y132.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios,15M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La complicidad y el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/complicidad-silencio_129_13538594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5702a55-2ead-4924-b259-65b6a196865c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x261y274.jpg" width="1200" height="675" alt="La complicidad y el silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gente que nos dedicamos a esto estamos comprometidos, lo queramos o no, con la realidad política del momento. Y quien no se comprometa, hace el juego sucio al poder real, me refiero al Capital; el verdadero poder que mueve los hilos de los gobiernos. Cosas que Bolaño sabía</p></div><p class="article-text">
        La historia va de un matrimonio formado por una mujer con vicios de escritora y un polic&iacute;a que tortura para Pinochet. Viven en un casopl&oacute;n al norte del Mapocho o as&iacute;. Y tras la fachada de la impunidad, la historia sigue con la esposa recibiendo en su sal&oacute;n a grupos de literatos, hombres y mujeres que cenan, beben, y&nbsp;<em>bla bla bla</em> acerca de Faulkner, Hemingway y toda la pandilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una noche, en una de aquellas reuniones, uno de los invitados, borracho como de costumbre y empu&ntilde;ando su vaso con la vejiga a punto para el mel&oacute;n, pide permiso y se levanta del sof&aacute;. Evita dar detalles fisiol&oacute;gicos innecesarios para decir que necesita aliviarse y baja las escaleras de camino al servicio. Pero se despista; la casta&ntilde;a que lleva no le permite orientarse. Busca un mingitorio y, al final de un pasillo, va y empuja una puerta donde le ha parecido escuchar ruido. Tras ella, un hombre amordazado sobre una silla se desmadeja como un mu&ntilde;eco de trapo. Todo a su alrededor est&aacute; cubierto de sangre. Como ya ha sido suficiente, y no quiere seguir mirando, el invitado cierra la puerta. Plam. Un lunar de orina se va extendiendo alrededor de la bragueta mientras una ola de ebriedad empuja su visi&oacute;n al olvido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero en cada resaca, vuelve otra vez a encontrarse con aquel hombre de la habitaci&oacute;n, roto, con se&ntilde;ales de tortura; una marioneta a la que han cortado los hilos. Julio Iglesias suena en el tocadiscos y alguien alcanza un libro de Marcel Proust: <em>A la recherche, </em>encuadernado en piel de chivo. Pasados los meses y <em>bla bla bla</em>, pongamos los a&ntilde;os, la anfitriona de aquellas fiestas gana un premio literario, y su invitado, el beodo que ha tenido la visi&oacute;n, no olvida aquella noche en la que camin&oacute; perdido, como un son&aacute;mbulo, por un pasillo secreto de la dictadura pinochetista; un pasillo abierto al horror bajo un sal&oacute;n literario de post&iacute;n. &iquest;Quiere t&eacute; con leche para mojar su magdalena o prefiere un g&uuml;isqui doble?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que, tras el impacto visual, rara es la noche que consigue conciliar el sue&ntilde;o. Cada vez que se levanta a orinar y vuelve a su cama, se encuentra que ha sido ocupada por el fantasma de aquel hombre; la marioneta a la que amputaron sus hilos. Esa es la historia de la literatura chilena, viene a decir Roberto Bola&ntilde;o en un art&iacute;culo pol&eacute;mico que, con el tiempo, formar&aacute; parte de su corpus literario en forma de novela: <em>Nocturno de Chile</em>.
    </p><p class="article-text">
        Leo las entrevistas a Bola&ntilde;o recopiladas por Alfaguara bajo el t&iacute;tulo <em>Notas para una autobiograf&iacute;a</em> y me encuentro con el Bola&ntilde;o que me gusta, el que escupe al cielo y escribe al comp&aacute;s de Lou Reed, Jim Morrison o Patti Smith, la misma que ha sido recibida por el Papa Santo de Roma. No s&eacute; qu&eacute; pensar&iacute;a Roberto Bola&ntilde;o de todo esto si anduviera por aqu&iacute;, sobre todo en lo referente a la Patti en el Vaticano. Cuando los mitos caen, es que no han sabido morirse a tiempo. Por eso mismo Bola&ntilde;o vive.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bola&ntilde;o muri&oacute; para ser llevado a los altares de las estanter&iacute;as donde hoy coincide su libro de entrevistas con una biograf&iacute;a minuciosa, escrita con pulso y sin dejar detalle. Se trata de <em>La sombra de los perros rom&aacute;nticos. </em>La firma Jose Serralvo&nbsp;y publica Navona. Pero tambi&eacute;n coincide con ese otro libro titulado <em>Letras torcidas, </em>publicado por Debate y escrito por Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a, periodista chileno que nos cuenta la historia del horror encuadernado en piel humana. Lo hace dando nombres y apellidos, pues la mujer con vicios de escritora es Mariana Callejas y su marido, el que tortura para Pinochet,&nbsp;se llama Michael Townley, un americano de sangre fr&iacute;a y ojos de reptil. Es un libro que abre el debate acerca del compromiso. Porque la gente que nos dedicamos a esto estamos comprometidos, lo queramos o no, con la realidad pol&iacute;tica del momento. Y quien no se comprometa, hace el juego sucio al poder real, me refiero al Capital; el verdadero poder que mueve los hilos de los gobiernos. Cosas que Bola&ntilde;o sab&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montero Glez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/complicidad-silencio_129_13538594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b5702a55-2ead-4924-b259-65b6a196865c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x261y274.jpg" length="62139" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b5702a55-2ead-4924-b259-65b6a196865c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x261y274.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62139" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La complicidad y el silencio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b5702a55-2ead-4924-b259-65b6a196865c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x261y274.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morris Katz, instrucciones para subir al cielo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/morris-katz-instrucciones-subir-cielo_129_13538669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab50e8c7-e1c0-4e87-921e-72f32ac9eb7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152045.jpg" width="398" height="224" alt="Morris Katz, instrucciones para subir al cielo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mirada rápida hace pensar que detrás de Mamdani hay un trabajo inteligente en los ejes estratégicos de la campaña y un uso virtuoso de las redes. Es verdad pero con detalles que convierten en vanguardia el trabajo de Katz</p></div><p class="article-text">
        Morris Katz es un joven &iquest;iracundo? que lleva varios a&ntilde;os en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y piensa <a href="https://www.thenation.com/podcast/politics/fighting-fascism-podcast-morris-katz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esto</a>: &ldquo;La gente no se traga la idea de que Donald Trump sea el enemigo por excelencia, y no les falta raz&oacute;n. Los dem&oacute;cratas ocuparon la Casa Blanca durante doce de los &uacute;ltimos diecis&eacute;is a&ntilde;os, tuvieron mayor&iacute;a en ambas c&aacute;maras durante varios per&iacute;odos de ese tiempo y, en realidad, no hicieron gran cosa para transformar de manera fundamental la vida de la gente. As&iacute; que, si nos limitamos a fingir que Donald Trump surgi&oacute; de la nada y no es un s&iacute;ntoma de un fracaso m&aacute;s amplio del que ambos partidos son responsables, eso carece de credibilidad. Es el resultado de un Partido Dem&oacute;crata que no estaba dispuesto a enfrentarse a los villanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una reflexi&oacute;n que comparte con Zohran Mamdani, un desconocido joven musulm&aacute;n natural de Uganda, a quien llev&oacute; a la alcald&iacute;a de Nueva York. No es poco. Tampoco lo son los enemigos en el propio bando. Es tal su radicalidad hacia la vieja guardia (a los que cataloga de farsantes, corruptos y, moderando el tono, bur&oacute;cratas) que el <a href="https://www.nytimes.com/2026/01/25/style/morris-katz-political-strategest-mamdani.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New York Times</em></a> sugiere que Holden Caulfield, el adolescente inconformista de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/literatura/el-guardian-entre-el-centeno-j-d-salinger-9788420674209/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El guardi&aacute;n entre el centeno</em></a> se sonrojar&iacute;a si le escuchara.
    </p><p class="article-text">
        Cuando comenz&oacute;, por cierto, no era mucho mayor que Holden con apenas veinte a&ntilde;os, al punto de subirse, por sugerencia de su entorno, dos a&ntilde;os la edad creyendo que aparentar&iacute;a mayor madurez. Solo despu&eacute;s del triunfo de Mamdani comenz&oacute; a decir que ten&iacute;a 26 y no 28 a&ntilde;os. La revista francesa <a href="https://revue21.fr/article/morris-katz-mamdaniser-gauche-europeenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revue21</em></a><a href="https://revue21.fr/article/morris-katz-mamdaniser-gauche-europeenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> m&aacute;s amable, le llama &ndash;una exageraci&oacute;n gala&ndash; el peque&ntilde;o Mozart de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica estadounidense, y lo cierto es que no son menores sus logros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una mirada r&aacute;pida hace pensar que detr&aacute;s de Mamdani hay un trabajo inteligente en los ejes estrat&eacute;gicos de la campa&ntilde;a y un uso virtuoso de las redes. Es verdad pero con detalles que convierten en vanguardia el trabajo de Katz. Por un lado, la base de la estrategia consisti&oacute; en hacer foco solo en tres necesidades claves en la vida cotidiana de los vecinos de Nueva York: transporte p&uacute;blico gratuito, vivienda accesible y guarder&iacute;as para los ni&ntilde;os desde las seis semanas de edad. No solo en la proclama: expuso la soluci&oacute;n y se&ntilde;al&oacute; a los culpables de todas las carencias (los de su mismo bando: no es f&aacute;cil el magisterio). Ahora hay que cumplir el plan pero no parece ir mal encaminado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte es tambi&eacute;n notable. Katz se propuso que el candidato estuviera en la calle las 24 horas de los siete d&iacute;as de la semana junto a la gente y en el escenario de las dificultades. Toda esta din&aacute;mica se cubri&oacute; con miles de v&iacute;deos en TikTok que se reproduc&iacute;an en nuevas versiones que elaboraban los seguidores contagiados por una creatividad simp&aacute;tica y cercana. Todo esto es interesante pero conocido. El efecto Katz consiste en convertir TikTok en un espejo del trabajo de Mamdani en la base. No eran simples v&iacute;deos de propaganda, era una transmisi&oacute;n continua del trabajo real del candidato en acci&oacute;n con la gente, en una parada de autob&uacute;s, en una guarder&iacute;a o en el supermercado. Esta es la novedad. Curiosamente, tiene una ra&iacute;z en el pasado, un regreso a lo b&aacute;sico. Era lo que hac&iacute;a treinta a&ntilde;os atr&aacute;s la CNN: &ldquo;est&aacute; pasando, lo est&aacute;s viendo&rdquo;. Ahora en el m&oacute;vil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, el fen&oacute;meno se produjo en Berl&iacute;n. En medio de la ola ultraderechista alemana, la candidata de la agrupaci&oacute;n de izquierda Die Linke, pinch&oacute; el huevo de la serpiente. Elif Eralp, una abogada laboralista e hija de inmigrantes turcos, <a href="https://www.publico.es/politica/mamdanizacion-die-linke-claves-victoria-berlin-izquierda-util-pegada-calle.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consigui&oacute; la victoria</a> en las elecciones municipales creciendo desde un t&iacute;mido 6% que le asignaban las encuestas hace un a&ntilde;o hasta el 25,7% de los sufragios que le dieron el triunfo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derecha y los ultras pusieron el eje en la seguridad y la inmigraci&oacute;n. Elif Eralp solo habl&oacute; de un tema que tiene a Berl&iacute;n (Par&iacute;s, Barcelona, Roma..., y Madrid, <a href="https://www.eldiario.es/politica/publicamos-noticia-ayuso-quiso-comprar-piso-chamberi-mes-aticazo_129_13521525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ciudad con un solo &aacute;tico libre</a> y ning&uacute;n piso asequible) en carne viva. &iquest;Cu&aacute;l es la promesa? Simple. Cumplir con el mandato de un refer&eacute;ndum que obtuvo m&aacute;s de la mitad de los votos en 2021: socializar, mediante indemnizaci&oacute;n unos 250.000 pisos en manos de grandes inmobiliarias. Al igual que en Nueva York, se reclut&oacute; a un ej&eacute;rcito de voluntarios y la campa&ntilde;a us&oacute; las pantallas para reproducir el pulso de la candidata con la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        James Carville es conocido por ser el consultor que escribi&oacute; para Bill Clinton la frase clave de la campa&ntilde;a: &ldquo;Es la econom&iacute;a, est&uacute;pido&rdquo;. Karl Rove, el asesor de George W. Bush, puso en boca del presidente el concepto &ldquo;conservadurismo compasivo&rdquo; para disimular la asim&eacute;trica econom&iacute;a republicana y Alastair Campbell, el <em>spin doctor</em> de Tony Blair, salv&oacute; de la hoguera a Buckingham cuando bautiz&oacute; a Diana Spencer como &ldquo;la princesa del pueblo&rdquo;. Morris Katz, a todas luces, no tiene menos talento que sus colegas pero para fulgir junto a ellos deber&aacute; llevar a un candidato a la Casa Blanca, o, quiz&aacute;s, una presidenta: Alexandria Ocasio-Cortez.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, la distancia que guarda Katz con todos sus precedentes es la misma que le acerca a <a href="https://revue21.fr/article/morris-katz-mamdaniser-gauche-europeenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Steve Bannon</a>. A pesar de las abismales diferencias ideol&oacute;gicas, ambos son militantes y comparten un modo de operar: el populismo. Si bien Katz se apresura a despreciar las ideas de Bannon, reconoce su enfrentamiento con algunos poderes olig&aacute;rquicos y la confrontaci&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n. El contraste que ve Katz en el modelo que bocetaron Ernesto Laclau y Chantal Mouffe (Bannon se reconoce lector de la pensadora belga) es que el trumpismo dej&oacute; en suspenso la transformaci&oacute;n social; no ten&iacute;an, argumenta, ning&uacute;n plan para mejorar la vida de la gente; simplemente se enriquecieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Morris Katz tiene desde hace un par de a&ntilde;os una agencia de comunicaci&oacute;n: <a href="https://www.fight.agency/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fight</em></a><a href="https://www.fight.agency/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> literalmente lucha, pelea o combate. No lleva a equ&iacute;vocos. Si bien ha tenido un par de tropiezos con la elecci&oacute;n err&oacute;nea de un candidato y la escaramuza de otro, ganador, que se pas&oacute; al bando republicano, la agencia ha ganado m&aacute;s de trescientas elecciones en Estados Unidos y no solo ha salido del pa&iacute;s para asistir a los berlineses, tambi&eacute;n est&aacute; en contacto con algunos laboristas del Reino Unido y, en <a href="https://revue21.fr/article/morris-katz-mamdaniser-gauche-europeenne/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruselas</a>, mantiene relaciones con la Alianza de la Izquierda Europea por los Pueblos y el Planeta (ELA, por sus siglas en ingl&eacute;s) que agrupa a partidos de diferentes pa&iacute;ses. Katz cree en un modo de trabajo global ya que en todas partes, opina, los problemas son similares pero lo que se desconecta es el lenguaje pol&iacute;tico y, asegura, &ldquo;hay que contar una historia que explique por qu&eacute; existen esas dificultades y qui&eacute;n es el responsable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un podcast de <a href="https://www.thenation.com/podcast/politics/fighting-fascism-podcast-morris-katz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Nation</em></a> explica con un claro ejemplo la deriva del lenguaje pol&iacute;tico. Cuenta que asisti&oacute; a un concierto de Lady Gaga en una antigua acer&iacute;a abandonada en Carrie Furnace, cerca de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania, para un mitin a favor del derecho al aborto. &iquest;C&oacute;mo es posible, se pregunta, que los dem&oacute;cratas se reunieran precisamente en una acer&iacute;a que hab&iacute;a dado trabajo a decenas de miles de personas pero hab&iacute;a quedado devastada por los acuerdos comerciales que ellos mismos hab&iacute;an impulsado, y no en otro sitio, cuando en ese lugar tocaba afrontar una cuesti&oacute;n obvia?
    </p><p class="article-text">
        Cort&aacute;zar escribi&oacute; en su libro de los cronopios las <a href="https://ciudadseva.com/texto/instrucciones-para-subir-una-escalera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instrucciones para subir una escalera</a>. En la descripci&oacute;n de lo evidente radica el valor de ese texto. Durante un tiempo la consigna de la izquierda fue asaltar el cielo sin darse cuenta de que lo necesario es subir a un piso, da igual el tama&ntilde;o, solo tiene que ser una vivienda. Eso es todo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Roig]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/morris-katz-instrucciones-subir-cielo_129_13538669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab50e8c7-e1c0-4e87-921e-72f32ac9eb7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152045.jpg" length="21793" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab50e8c7-e1c0-4e87-921e-72f32ac9eb7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152045.jpg" type="image/jpeg" fileSize="21793" width="398" height="224"/>
      <media:title><![CDATA[Morris Katz, instrucciones para subir al cielo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab50e8c7-e1c0-4e87-921e-72f32ac9eb7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152045.jpg" width="398" height="224"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España no tiene que elegir entre la OTAN y el desarme nuclear]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-no-elegir-otan-desarme-nuclear_129_13535379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35f70e4b-7f37-47f8-9b99-060bd86e89c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x968y694.jpg" width="1200" height="675" alt="España no tiene que elegir entre la OTAN y el desarme nuclear"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tratado del Atlántico Norte no menciona las armas nucleares ni una sola vez. La disuasión nuclear figura como política debido a un Concepto Estratégico introducido en 2010 por Estados Unidos, pero este es un documento político que no crea ninguna obligación jurídica</p></div><p class="article-text">
        El martes pasado, la Comisi&oacute;n de Asuntos Exteriores del Congreso vot&oacute; una proposici&oacute;n no de ley (PNL) que instaba al Gobierno a iniciar el camino hacia la adhesi&oacute;n de Espa&ntilde;a al Tratado sobre la Prohibici&oacute;n de las Armas Nucleares (TPAN), justo en la misma semana en la que se celebra el d&iacute;a para la Eliminaci&oacute;n Total de las Armas Nucleares. Si bien la PNL no prosper&oacute;, fue un avance en la conversaci&oacute;n que, desde la sociedad civil, vemos con buenos ojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene desmontar primero el argumento principal en contra, porque es falso. Se repite que firmar el TPAN es incompatible con la pertenencia a la OTAN. Sin embargo, el Tratado del Atl&aacute;ntico Norte no menciona las armas nucleares ni una sola vez. La disuasi&oacute;n nuclear figura como pol&iacute;tica debido a un Concepto Estrat&eacute;gico introducido en 2010 por Estados Unidos, pero este es un documento pol&iacute;tico que no crea ninguna obligaci&oacute;n jur&iacute;dica. De firmar el TPAN, Espa&ntilde;a mantendr&iacute;a intactos todos sus compromisos reales de defensa colectiva, tropas, misiones, gasto y mando integrado, con una posici&oacute;n propia, como pa&iacute;s soberano, frente al armamento nuclear. No es teor&iacute;a: Nueva Zelanda se declar&oacute; territorio libre de armas nucleares, apoya el TPAN y sigue siendo aliado militar de Estados Unidos, lo que demuestra que las alianzas sobreviven a las discrepancias doctrinales.
    </p><p class="article-text">
        Esto ser&iacute;a lo coherente para Espa&ntilde;a, que ya ha rechazado estas armas una y otra vez. El refer&eacute;ndum de 1986 para pertenecer a la OTAN incorpor&oacute; el rechazo a la instalaci&oacute;n, el tr&aacute;nsito y el uso en el territorio espa&ntilde;ol. Y el C&oacute;digo Penal las proh&iacute;be desde 2015 como armas de destrucci&oacute;n masiva. M&aacute;s a&uacute;n, los resultados de la &uacute;ltima encuesta de ICAN sobre la materia muestran que una abrumadora mayor&iacute;a del pueblo espa&ntilde;ol, el 80%, apoya la firma del TPAN. No ser&iacute;a un salto al vac&iacute;o, sino formalizar ante el mundo lo que ya es ley interna y voluntad popular.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a, tambi&eacute;n, cumplir una promesa. En 2018, en el marco de las negociaciones de presupuesto con su socio de gobierno, Pedro S&aacute;nchez afirm&oacute; p&uacute;blicamente que Espa&ntilde;a firmar&iacute;a el tratado. Y este a&ntilde;o, en la Conferencia de Seguridad de M&uacute;nich, fue m&aacute;s lejos que ning&uacute;n otro l&iacute;der de la OTAN al criticar duramente la disuasi&oacute;n nuclear. La rechaz&oacute; por cara (se gastaron 119.000 millones de d&oacute;lares en 2025 solo en armas nucleares) y arriesgada (de lo que sabemos p&uacute;blicamente, en seis ocasiones el mundo ha estado a punto de una guerra nuclear a gran escala por accidente). Y dijo que una estrategia que requiere cero errores y una constante correcci&oacute;n &ldquo;no es una garant&iacute;a; es una ruleta&rdquo;, cuestionando no solo las armas nucleares, sino la estrategia que las justifica. Es la coherencia que ya mostr&oacute; al negar las bases de Rota y Mor&oacute;n para una guerra ilegal y al apoyar a Palestina. Falta el paso que convierta la ret&oacute;rica en pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la urgencia no es ret&oacute;rica, es real. Desde enero de 2026, las agujas del Reloj del Apocalipsis (el instrumento did&aacute;ctico creado por el Bolet&iacute;n de Cient&iacute;ficos At&oacute;micos en 1947 para comunicar anualmente el riesgo de una guerra nuclear) est&aacute;n a 85 segundos de la medianoche, su punto m&aacute;s cr&iacute;tico en la historia. Este riesgo, seg&uacute;n explica el Bolet&iacute;n, se debe al debilitamiento del orden mundial, al efecto de la crisis clim&aacute;tica sobre la geopol&iacute;tica y a la influencia de las tecnolog&iacute;as emergentes como la inteligencia artificial, que incrementan el peligro de forma acelerada. Una guerra nuclear a gran escala ser&iacute;a una cat&aacute;strofe existencial que aniquilar&iacute;a a miles de millones de personas y acabar&iacute;a con la civilizaci&oacute;n. En cuesti&oacute;n de minutos.
    </p><p class="article-text">
        Al inicio de la era nuclear se nos vendi&oacute; la idea de que las armas nucleares traer&iacute;an paz, seguridad y estabilidad. La &ldquo;Pax Atomica&rdquo;. Y lo que ha ocurrido es lo contrario. Para entender esto, basta con ver qui&eacute;n est&aacute; atacando a qui&eacute;n: Rusia invade Ucrania; Israel y EE. UU. atacan a Ir&aacute;n; India y Pakist&aacute;n est&aacute;n enfrascados en un ciclo b&eacute;lico interminable. Lejos de traer la paz, las armas nucleares han envenenado las relaciones entre los pa&iacute;ses, debilitado el orden internacional y envalentonado actos de agresi&oacute;n bajo un paraguas de impunidad.
    </p><p class="article-text">
        La existencia de las armas nucleares no responde a la seguridad, sino a la necesidad de proyectar poder. Su principal justificaci&oacute;n, la disuasi&oacute;n nuclear, es insostenible. La disuasi&oacute;n es un mecanismo psicol&oacute;gico que depende de la percepci&oacute;n, la interpretaci&oacute;n y, en &uacute;ltima instancia, la cordura del adversario. No hablamos de un mecanismo infalible, sino de uno falible y fr&aacute;gil, condenado a fallar tarde o temprano. Los detractores del TPAN hablan de tener expectativas &ldquo;realistas&rdquo;, pero lo verdaderamente irreal es apostar la supervivencia de la humanidad a que todos los l&iacute;deres del mundo ser&aacute;n racionales para siempre y jam&aacute;s cometer&aacute;n un error. Esa l&oacute;gica es, como se&ntilde;al&oacute; Pedro S&aacute;nchez, una aut&eacute;ntica ruleta. La verdadera seguridad es colectiva: exige un orden internacional robusto y un multilateralismo funcional, basado en la confianza y no en la intimidaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa ruleta, existe una salida jur&iacute;dica y concreta: el TPAN, que, entre firmas y ratificaciones, ya suma el apoyo de<strong> </strong>101 pa&iacute;ses. Aliados de la OTAN como Alemania, Noruega, B&eacute;lgica y Pa&iacute;ses Bajos han asistido como observadores a las reuniones de los Estados partes del TPAN. Pero Espa&ntilde;a a&uacute;n no lo ha hecho.
    </p><p class="article-text">
        El apoyo crece. Ya son 132 los municipios espa&ntilde;oles adheridos al ICAN Cities Appeal, la iniciativa municipal de apoyo al tratado, y 65 las entidades que se han unido a la Alianza por el Desarme Nuclear. Firmar el TPAN es un ejercicio de soberan&iacute;a: el pueblo espa&ntilde;ol decide por s&iacute; mismo que su seguridad no descanse en la amenaza de aniquilar poblaciones enteras ni en capacidades que no controla.
    </p><p class="article-text">
        Si Espa&ntilde;a da el paso, ser&iacute;a, en este momento, el primer pa&iacute;s de la OTAN en sumarse al tratado. Esto tendr&iacute;a un efecto domin&oacute; importante en el debilitamiento del discurso que sostiene y legitima estas armas: caer&iacute;a el mito de la incompatibilidad y se debilitar&iacute;a la disuasi&oacute;n nuclear como estrategia de seguridad. Deslegitimar estas armas, convertirlas en tab&uacute;, es el paso esencial para generar la voluntad pol&iacute;tica del desarme.
    </p><p class="article-text">
        El desarme nuclear no solo es necesario, sino tambi&eacute;n posible, pero solo llegaremos a &eacute;l si caminamos en esa direcci&oacute;n. Y urge que lo hagamos, porque esta historia terminar&aacute; de una de dos maneras: o con el fin de las armas nucleares o con el nuestro. Depende de todos, pero especialmente de quienes est&aacute;n en el poder, determinar el desenlace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Umaña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-no-elegir-otan-desarme-nuclear_129_13535379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35f70e4b-7f37-47f8-9b99-060bd86e89c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x968y694.jpg" length="1529782" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35f70e4b-7f37-47f8-9b99-060bd86e89c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x968y694.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1529782" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[España no tiene que elegir entre la OTAN y el desarme nuclear]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35f70e4b-7f37-47f8-9b99-060bd86e89c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x968y694.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vivienda y la pobreza oculta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-pobreza-oculta_129_13538697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4912ca50-eb5b-4814-a8b1-df99d01168b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y495.jpg" width="1200" height="675" alt="La vivienda y la pobreza oculta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pobreza se ha medido tradicionalmente a través de la renta disponible. Es una medida útil, pero tiene una limitación clara: no informa de la capacidad económica que conserva un hogar después de afrontar un gasto prioritario, rígido y difícilmente ajustable a corto plazo como el de la vivienda</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es hoy un pa&iacute;s menos pobre y menos desigual que hace una d&eacute;cada. Pero esa mejora convive con una paradoja dif&iacute;cil de ignorar: para muchas familias, llegar a fin de mes no parece haberse hecho m&aacute;s f&aacute;cil. Parte de la explicaci&oacute;n puede estar en algo que nuestras estad&iacute;sticas de pobreza recogen de forma incompleta: cu&aacute;nto cuesta tener un techo.
    </p><p class="article-text">
        Dos hogares con la misma renta pueden tener capacidades econ&oacute;micas muy distintas. Uno puede vivir en una vivienda ya pagada; otro puede destinar cada mes una parte sustancial de sus ingresos al alquiler. En las estad&iacute;sticas convencionales pueden parecer igual de acomodados. En su vida cotidiana, claramente no lo son.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza se ha medido tradicionalmente a trav&eacute;s de la renta disponible. Es una medida &uacute;til, pero tiene una limitaci&oacute;n clara: no informa de la capacidad econ&oacute;mica que conserva un hogar despu&eacute;s de afrontar un gasto prioritario, r&iacute;gido y dif&iacute;cilmente ajustable a corto plazo como el de la vivienda. Cuando los costes residenciales son muy distintos, dos hogares con la misma renta pueden disponer de recursos muy diferentes para afrontar el resto de sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace d&eacute;cadas, la literatura sobre pobreza y bienestar viene advirtiendo de este problema. Lo relevante no es solo cu&aacute;nto ingresa un hogar, sino tambi&eacute;n cu&aacute;nto le queda despu&eacute;s de afrontar determinados gastos dif&iacute;cilmente evitables, y la vivienda ocupa un lugar central entre ellos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre entonces con la pobreza si tenemos en cuenta lo que queda de la renta despu&eacute;s de pagar la vivienda? Esa es la pregunta que nos planteamos en un estudio reciente publicado por FEDEA (ver <a href="https://bit.ly/4AaMv5S" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), utilizando los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida entre 2014 y 2025.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados no cuestionan la mejora econ&oacute;mica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La pobreza tambi&eacute;n disminuye cuando incorporamos la vivienda al an&aacute;lisis. Lo que cambia es el diagn&oacute;stico: el nivel es mayor y, sobre todo, cambia qui&eacute;n aparece como vulnerable. 
    </p><p class="article-text">
        No podemos entender este fen&oacute;meno sin observar c&oacute;mo ha cambiado la forma en que los hogares acceden a la vivienda. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s mayoritariamente propietario, pero cada vez m&aacute;s personas dependen del alquiler.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, el 12,1% de la poblaci&oacute;n viv&iacute;a en alquiler de mercado; en 2025 lo hace ya el 17,4%. En apenas once a&ntilde;os, este r&eacute;gimen ha incorporado 2,88 millones de personas, m&aacute;s que todo el crecimiento de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola durante el mismo periodo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada vez m&aacute;s espa&ntilde;oles viven de alquiler</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/30275795"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/visualisation/30275795/thumbnail" width="100%" alt="chart visualization" /></noscript></div>
    </figure><p class="article-text">
        Ese desplazamiento importa porque no todos los reg&iacute;menes de tenencia dejan el mismo margen en el presupuesto familiar. En 2025, el gasto residencial total mediano &mdash;incluyendo adem&aacute;s de alquiler e intereses hipotecarios, los suministros, comunidad y reparaciones&mdash; de quienes viven de alquiler a precio de mercado ronda los 9.200 euros anuales. Entre los propietarios con hipoteca se sit&uacute;a en torno a 5.200 euros, mientras que entre los propietarios sin hipoteca apenas supera los 2.900 euros.
    </p><p class="article-text">
        La forma de acceso a la vivienda se ha convertido as&iacute; en un factor cada vez m&aacute;s relevante para entender cu&aacute;ntos recursos quedan en un hogar para afrontar el resto de necesidades. El alquiler de mercado es, adem&aacute;s, el r&eacute;gimen con mayor presi&oacute;n presupuestaria: en 2025, la proporci&oacute;n de personas en situaci&oacute;n de sobrecarga residencial alcanza el 26,8%, casi cuatro veces la media nacional. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/30276069"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/visualisation/30276069/thumbnail" width="100%" alt="chart visualization" /></noscript></div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>La vivienda cambia la foto de la pobreza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando incorporamos al an&aacute;lisis el coste de acceder a la vivienda, la foto cambia de forma significativa.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, la tasa de pobreza se sit&uacute;a en el 19,5% si solo tenemos en cuenta la renta disponible de los hogares. Pero, al descontar el coste de acceso a la vivienda &mdash;el alquiler o los intereses de la hipoteca&mdash;, asciende al 23,5%.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante es que la mejora observada durante la &uacute;ltima d&eacute;cada sigue existiendo. La pobreza convencional cae del 22,2% al 19,5% entre 2014 y 2025 y la medida que incorpora el coste de acceso a la vivienda tambi&eacute;n desciende, del 25,9% al 23,5%. La diferencia es que esta &uacute;ltima se mantiene sistem&aacute;ticamente en un nivel superior. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/30276272"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/visualisation/30276272/thumbnail" width="100%" alt="chart visualization" /></noscript></div>
    </figure><p class="article-text">
        La magnitud exacta del efecto depende, naturalmente, de c&oacute;mo se defina el umbral de pobreza. Si este se recalcula despu&eacute;s de descontar la vivienda, la diferencia se reduce. Pero el resultado de fondo se mantiene bajo las distintas alternativas: incorporar los costes residenciales modifica de forma sustancial qui&eacute;n aparece como vulnerable y qui&eacute;n no. 
    </p><p class="article-text">
        Es al observar qui&eacute;n vive de alquiler y qui&eacute;n en propiedad cuando la dimensi&oacute;n del fen&oacute;meno se vuelve especialmente visible. Entre quienes viven de alquiler de mercado, la tasa de pobreza pasa del 32,8% al 49,9% una vez descontado el coste de la vivienda. Es decir, pr&aacute;cticamente la mitad de las personas que viven de alquiler de mercado queda por debajo del umbral despu&eacute;s de pagarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la vivienda no solo incrementa el n&uacute;mero de personas que quedan por debajo del umbral. Tambi&eacute;n agrava la situaci&oacute;n de quienes ya lo estaban. Entre los inquilinos de mercado, la profundidad de la pobreza pr&aacute;cticamente se duplica y las situaciones m&aacute;s severas aumentan con mucha mayor intensidad. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/30276579"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/visualisation/30276579/thumbnail" width="100%" alt="chart visualization" /></noscript></div>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Dos millones de pobres que no aparecen en las estad&iacute;sticas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s visible de incorporar la vivienda es que aparecen casi dos millones de personas que las estad&iacute;sticas convencionales no identifican como pobres.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, 1,95 millones de personas est&aacute;n por encima del umbral si solo observamos su renta, pero caen por debajo de &eacute;l una vez descontamos el coste de acceder a la vivienda. A este grupo lo denominamos &ldquo;pobreza oculta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y esta pobreza est&aacute; extraordinariamente concentrada en el alquiler. Entre los inquilinos de mercado que inicialmente no son pobres, uno de cada cuatro cae por debajo del umbral despu&eacute;s de afrontar el coste de la vivienda. Aunque representan menos de una quinta parte de la poblaci&oacute;n, concentran casi tres cuartas partes de toda esta pobreza que permanece invisible cuando solo miramos los ingresos. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata &uacute;nicamente de personas que se sit&uacute;an unos pocos euros a uno u otro lado del umbral. Alrededor de 220.000 pasan directamente de no ser consideradas pobres a situarse por debajo del umbral de pobreza severa despu&eacute;s de pagar la vivienda. Adem&aacute;s, m&aacute;s de uno de cada cinco inquilinos de mercado que entra en esta &ldquo;pobreza oculta&rdquo; presenta tambi&eacute;n graves dificultades materiales para afrontar gastos b&aacute;sicos de la vida cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s llamativo es que este fen&oacute;meno apenas ha cambiado a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada. En 2014, esta pobreza oculta afectaba al 4,8% de las personas que no eran pobres seg&uacute;n su renta. En 2025 afecta al 5,0%.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la pobreza general se reduc&iacute;a, esta vulnerabilidad asociada a la vivienda permanec&iacute;a pr&aacute;cticamente intacta. La mejora de la renta de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha bastado para cerrar esa brecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Una medida m&aacute;s cercana a las dificultades reales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo no es simplemente si incorporar la vivienda hace aumentar la cifra de pobreza, sino si permite identificar mejor a quienes realmente afrontan dificultades econ&oacute;micas, entendiendo por ello limitaciones en el d&iacute;a a d&iacute;a como retrasos en los pagos de las facturas, incapacidad de mantener una temperatura adecuada en casa o no poder irse de vacaciones...
    </p><p class="article-text">
        Los resultados apuntan en esa direcci&oacute;n. La medici&oacute;n convencional identifica en 2025 al 46,7% de las personas que sufren carencia material y social severa. Cuando se descuentan los costes de alquiler e intereses hipotecarios, la cifra aumenta hasta el 56,9%; y cuando se incorporan, adem&aacute;s, los gastos de suministro, comunidad y reparaciones, alcanza el 66,1%. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los inquilinos de mercado, la diferencia es todav&iacute;a m&aacute;s clara: la medici&oacute;n convencional identifica como pobres a menos de la mitad de quienes sufren carencia material y social severa, mientras que las m&eacute;tricas que incorporan la vivienda alcanzan a casi ocho de cada diez. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-chart" data-src="visualisation/30276500"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script><noscript><img src="https://public.flourish.studio/visualisation/30276500/thumbnail" width="100%" alt="chart visualization" /></noscript></div>
    </figure><p class="article-text">
        Esto es importante porque sugiere que no estamos simplemente construyendo una medida que produce una cifra de pobreza m&aacute;s alta. Estamos captando situaciones de dificultad econ&oacute;mica que la renta disponible, por s&iacute; sola, identifica peor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Medir mejor para entender mejor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo esto tiene implicaciones que van mucho m&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo construimos una estad&iacute;stica. La forma en que medimos la pobreza condiciona tambi&eacute;n c&oacute;mo identificamos d&oacute;nde se concentra la necesidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la renta ha sido la principal referencia para hacerlo. Y sigue siendo una herramienta fundamental. Pero nuestros resultados muestran que, en una sociedad donde cada vez m&aacute;s personas acceden a la vivienda a trav&eacute;s del alquiler y donde los costes residenciales son muy diferentes seg&uacute;n la forma de tenencia, mirar &uacute;nicamente los ingresos puede ofrecer una imagen incompleta de las dificultades econ&oacute;micas que afrontan muchos hogares. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la vivienda absorbe una proporci&oacute;n elevada de los recursos disponibles, deja de ser un gasto m&aacute;s dentro del presupuesto familiar y pasa a convertirse en un factor determinante del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que debamos dejar de mirar la renta. Significa que, para entender mejor qui&eacute;n dispone realmente de menos recursos, no basta con preguntarnos cu&aacute;nto dinero entra en un hogar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n importa cu&aacute;nto queda despu&eacute;s de pagar algo tan b&aacute;sico como tener un techo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Álvaro Pinto Orbis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-pobreza-oculta_129_13538697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4912ca50-eb5b-4814-a8b1-df99d01168b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y495.jpg" length="154175" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4912ca50-eb5b-4814-a8b1-df99d01168b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y495.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154175" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vivienda y la pobreza oculta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4912ca50-eb5b-4814-a8b1-df99d01168b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x988y495.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aplicar las leyes con entusiasmo y violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aplicar-leyes-entusiasmo-violencia_129_13538018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a29f2f60-19d5-4a48-8c0c-663bae8350a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1131y814.jpg" width="1200" height="675" alt="Aplicar las leyes con entusiasmo y violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley permite desahuciar a Maricarmen, evidentemente. Lo que no hace la ley es obligar a desahuciarla, ni que haya que hacerlo pase lo que pase y caiga quien caiga; la ley solo abre una puerta, pero cruzarla o no es cosa de cada uno; en ese trecho que va de lo que se puede hacer a lo que uno decide hacer es donde cada cual se retrata</p></div><p class="article-text">
        Uno de los mantras que m&aacute;s he escuchado acerca del desahucio de la se&ntilde;ora Maricarmen es que la situaci&oacute;n de su alquiler estaba &ldquo;fuera de derecho&rdquo;. No segu&iacute; el caso desde el principio, pero cuando estuve leyendo los pormenores de lo que hab&iacute;a ocurrido en torno a su piso del barrio de Retiro pens&eacute; que, s&iacute;, seguramente y sobre el papel, el alquiler que la se&ntilde;ora, recordemos, de ochenta y siete a&ntilde;os, estaba pagando, no se ajustaba a derecho; cosa de la que, por otro lado, tampoco estoy seguro porque no soy jurista.
    </p><p class="article-text">
        Como es evidente, tengo est&oacute;mago, coraz&oacute;n y alma y, por m&aacute;s que Urbagesti&oacute;n, con la ley en la mano, pueda tener raz&oacute;n en que el piso es suyo y puede disponer de &eacute;l como quieran, no me entra en la cabeza c&oacute;mo alguien puede dormir tranquilo despu&eacute;s de sacar en camilla a una se&ntilde;ora de ochenta y siete a&ntilde;os de la casa en la que ha vivido setenta; una casa a la que lleg&oacute; a mediados de los a&ntilde;os cincuenta con un contrato firmado por su padre y de la que se ha largado a mediados de los dos mil veinte con una sentencia firmada por una jueza. Entre ambas firmas cabe un pa&iacute;s entero.
    </p><p class="article-text">
        Menos todav&iacute;a me entra en la cabeza los que lo aplauden desde fuera, los que defienden a capa y espada a los propietarios y, en &uacute;ltimo pero no menos miserable lugar, los que frivolizan con el drama de esta se&ntilde;ora. Hay que elegir y ser coherentes: o &ldquo;prioridad nacional&rdquo; o &ldquo;yo a esa vieja no la conozco&rdquo;. Hay toda una cadena de desalmados, que empieza por quien solicita el desahucio, pasa por quien lo firma, quien se pone un uniforme de polic&iacute;a y lo ejecuta, y acaba con quien lo jalea en Twitter. Esa gente tiene un argumento, y ese argumento es la ley. La ley es la ley, dicen, con la satisfacci&oacute;n del que acaba de encontrar la frase que le ahorra todas las dem&aacute;s; es un argumento lapidario que aparece para cerrar la conversaci&oacute;n, como un salvoconducto con el que uno puede atravesar un desahucio sin mancharse los zapatos y sin tener que preguntarse &mdash;porque pa' qu&eacute;&mdash; qu&eacute; va a ser de una se&ntilde;ora con una pensi&oacute;n de 1.300 euros en el Madrid de hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Porque, adem&aacute;s, la ley permite desahuciar a Maricarmen, evidentemente. Lo que no hace la ley es obligar a desahuciarla, ni que haya que hacerlo pase lo que pase y caiga quien caiga; la ley solo abre una puerta, pero cruzarla o no es cosa de cada uno; en ese trecho que va de lo que se puede hacer a lo que uno decide hacer es donde cada cual se retrata. Porque no es lo mismo cumplir la ley a rega&ntilde;adientes y sabiendo que algo falla en el sistema, que presentarte voluntario para aplicarla o jalearla, con entusiasmo y violencia, a cada m&iacute;nima ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que, durante siete d&eacute;cadas, la ley ha estado de lado de Maricarmen, pero ahora los devotos de la legalidad, que adem&aacute;s, por lo que sea, son todos de derechas, han estado calificando su contrato de renta antigua de chollo injusto; la ley se ha vuelto sagrada y perfecta el d&iacute;a en que empez&oacute; a jugar a favor del propietario. Pasa la misma cosa cuando la norma se inclina, aunque sea un poquito, hacia el lado de los que menos tienen: un tope &mdash;legal&mdash; a los precios del alquiler es intervencionismo; si un comit&eacute; de la ONU cuyas resoluciones Espa&ntilde;a se ha comprometido a atender pide que se suspenda un desahucio, es una injerencia o papel mojado; si se prorroga una moratoria para familias vulnerables, es un regalo a los okupas. En esos casos, da igual. La ley solo es la ley cuando jode a los de siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aplicar-leyes-entusiasmo-violencia_129_13538018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a29f2f60-19d5-4a48-8c0c-663bae8350a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1131y814.jpg" length="497749" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a29f2f60-19d5-4a48-8c0c-663bae8350a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1131y814.jpg" type="image/jpeg" fileSize="497749" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aplicar las leyes con entusiasmo y violencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a29f2f60-19d5-4a48-8c0c-663bae8350a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1131y814.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El triunfo de la dignidad y la presión social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/triunfo-dignidad-presion-social_129_13538925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18887350-28b1-4f45-a11b-c6f09103f7fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x692y359.jpg" width="1200" height="675" alt="El triunfo de la dignidad y la presión social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gente indignada por el desahucio de Mari Carmen parece haber llegado al límite de lo soportable. Ha sido tal el impacto que los propietarios buscan rectificar pero la bola ya ha salido y no será fácil pararla porque contiene demandas irrenunciables ya </p></div><p class="article-text">
        Nos dej&oacute; petrificados, indignados, conmovidos. La dignidad de Mari Carmen, la anciana desahuciada a los 87 a&ntilde;os del que ha sido su hogar durante casi toda su vida. Su padre le dijo que no se rindiera nunca. Y ella, a pesar de su dolor, contagiaba su fortaleza&nbsp;incluso sentada en una silla de ruedas dado que las piernas ya no la sostienen. Lo cierto es que el impacto de este desahucio ha movido voluntades como nunca, aqu&iacute; y fuera. Medio mundo sabe lo ocurrido con ella, lo han contado las principales cabeceras internacionales y ha protestado hasta la relatora de la ONU que hab&iacute;a pedido proteger a la anciana espa&ntilde;ola y ha censurado a la jueza que ejecut&oacute; la orden de desalojo. Ha tenido tal efecto que l<a href="https://www.eldiario.es/economia/urbagestion-ofrece-ahora-ayuntamiento-madrid-piso-maricarmen-desahuciarla_1_13538741.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">os due&ntilde;os de Urbagesti&oacute;n, dos primos leoneses, se retractaban y ofrec&iacute;an este viernes al Ayuntamiento de Madrid el piso de Mari Carmen para que le implemente un alquiler social</a>. Y tras haber rechazado incluso cobrar el abusivo total que ped&iacute;an, facilitado por personas que fueron a parar el desahucio. El Ayuntamiento de Madrid rechaza la oferta de Urbagesti&oacute;n para el piso de Maricarmen, porque dice no cumple los requisitos necesarios, pero se abre una mediaci&oacute;n. Suena a hueca la oferta. Pero la bola ya ha salido y no va a ser f&aacute;cil pararla porque  contiene razones irrenunciables ya. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por ejemplo y no es en absoluto accesorio: un fallo grave de la operaci&oacute;n ha sido permitir abusos como los ejecutados por la polic&iacute;a nacional contra los activistas que intentaban parar el desahucio, de gran violencia en algunos momentos. Hasta personas que pasaban por all&iacute; <a href="https://twitter.com/manelmarquez/status/2103176845642666320" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufrieron un trato inadmisible</a>. La delegaci&oacute;n del Gobierno en Madrid ha abierto una investigaci&oacute;n, dice. Aqu&iacute; hay un ministro que sobra, Grande Marlaska, tambi&eacute;n por acciones impropias de la polic&iacute;a en Ceuta. E igualmente Margarita Robles, por las palizas de militares a migrantes en la ciudad aut&oacute;noma, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/videos-confirman-palizas-militares-migrantes-ceuta_1_13536621.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acreditados en los videos que ha ofrecido en primicia elDiario.es</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a todo eso, y movidos por el desahucio de Maricarmen, lo llamativo -y alentador- es que hay miles de j&oacute;venes entre quienes le han mostrado su apoyo en las calles. No todos son, ni mucho menos, alevines de fascistas como gusta destacarse. Estos comprenden el problema de la vivienda porque tambi&eacute;n lo sufren, y afortunadamente parece que han encontrado en Mari Carmen un motivo para no rendirse. La empat&iacute;a y la humanidad tambi&eacute;n cuentan y es reconfortante comprobarlo.
    </p><p class="article-text">
        Hay una serie de puntos b&aacute;sicos en el marco general de la vivienda. Espa&ntilde;a apost&oacute; siempre por situarla como un producto de mercado, sujeto a especulaciones, que como un bien social. A diferencia de otros pa&iacute;ses europeos, por cierto. Tambi&eacute;n por la propiedad frente al alquiler, porque &ldquo;alquilar es tirar el dinero&rdquo;, se dec&iacute;a. Hasta que se ha ido imponiendo la codicia del lucro m&aacute;ximo, abierto a todo tipo de inversionistas, usureros y agiotistas y ya es inaccesible tanto comprar como alquilar. Al tiempo, convert&iacute;an las ciudades, sobre todo el centro, en parques tem&aacute;ticos para turistas expulsando a los vecinos de toda la vida. Con el benepl&aacute;cito o el dejar hacer de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tarea ardua revertir semejante dislate, con tanto dinero y poder detr&aacute;s. Pero se impone hacerlo. Y existen ya quienes se han propuesto conseguirlo, tanto pol&iacute;ticos como sus votantes. Nueva York ha apostado por ello eligiendo a Zohran Mamdani. Y Berl&iacute;n, esa isla en medio de la propia Alemania. Siempre fue diferente tambi&eacute;n en esto. 
    </p><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Garc&iacute;a, corresponsal de TVE en Berl&iacute;n entonces, elabor&oacute; una excelente informaci&oacute;n en el verano de 2011 ante la fuerte demanda de vivienda que se estaba dando en la capital alemana, incluso por parte de espa&ntilde;oles. Elena Noman, de inmobiliaria Brickberlin, declaraba: &ldquo;Por el precio de una plaza de garaje en una ciudad como Madrid o Barcelona de 30.000 &oacute; 50.000 euros, te compras un apartamento en Berl&iacute;n&rdquo; y &ldquo;por el precio de un piso bien ubicado en una zona buena de Madrid o Barcelona, aqu&iacute; te compras un edificio completo&rdquo;. Lo mostraba con un ejemplo gr&aacute;fico: acababa de vender una vivienda de 50 m2 a un inversor espa&ntilde;ol. Esa vivienda estaba ya alquilada por 550 euros al mes, aportando una rentabilidad anual bruta del 10%.
    </p><p class="article-text">
        La candidata de Die Linke, la izquierda, Elif Eralp, acaba de ganar las elecciones en Berl&iacute;n con las expropiaciones de vivienda a grandes tenedores inmobiliarios como bandera, habla de propietarios de m&aacute;s de 3.000 viviendas, que los hay. Por supuesto con indemnizaciones. El 80% de los berlineses viven de alquiler y tambi&eacute;n han padecido un brutal aumento de sus mensualidades. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, el canciller Merz, el gran derrotado, el que est&aacute; hundiendo a la conservadora CDU a niveles no conocidos por el partido, se ha revuelto como suele hacerlo el establishment y acelera una ley para detener las pretensiones de Die Linke. Los socialdem&oacute;cratas alemanes est&aacute;n con &eacute;l. El debate est&aacute; siendo duro estos d&iacute;as, pero Die Linke afirma que &ldquo;el Gobierno federal no lograr&aacute; imponer la prohibici&oacute;n de las expropiaciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
           Se puede. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2103225661246644368?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Y, si les parece &ldquo;muy fuerte&rdquo; la expropiaci&oacute;n -que no deber&iacute;a para determinados casos-,  se ha de&nbsp;implementar una legislaci&oacute;n que al menos acabe con los abusos en los desahucios. De propietarios particulares grandes tenedores, de fondos buitre sin duda y de bancos, pero otra vez nos topamos con el trato reverencial del que gozan por parte de los pol&iacute;ticos. No reflexionamos sobre el hecho de que, si cuesta lograr mayor&iacute;as sobre vivienda, es porque una buena parte del Congreso entiende que su p&uacute;blico electoral est&aacute; con los especuladores. Y habr&iacute;a que ser mucho m&aacute;s consciente de lo que se vota, y m&aacute;s coherente. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y no digamos en las Comunidades Aut&oacute;nomas. Cuando Ayuso habla con desprecio del caso de Mari Carmen -a quien ni siquiera cit&oacute; por su nombre-, una anciana m&aacute;s de quien prescindir, por cierto, es porque tiene muy claro para qui&eacute;n gobierna. Al parecer, muchos de sus votantes, no. Esto de 2025 lo repite cuando tiene ocasi&oacute;n, de hecho estuvo en una reuni&oacute;n de fondos buitre la v&iacute;spera del desahucio de Mari Carmen con similar discurso. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1977283033440174399?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Vivimos, a otros niveles, en un c&iacute;rculo vicioso. Si por las medidas de este Gobierno, sociales -nada radicales-, est&aacute;n haciendo al mandato de Aznar lo que pueden hacer quienes disponen de poder desestabilizador, y sufrimos una amenaza permanente de golpe de mano, &iquest;se puede ir m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, y se debe. Algunos lo intentan, y ya empieza a ser un clamor en la sociedad reclamarlo. Esas calles que se siguen llenando de gente indignada por el desahucio de Mari Carmen parecen haber llegado al l&iacute;mite de lo soportable. Y hay m&aacute;s signos de hartazgo incluso a altos niveles. No es ninguna an&eacute;cdota que la Asamblea general de la ONU casi se vaciara cuando iba a tomar la palabra el genocida Netanyahu.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2103185001810444636?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Algo s&iacute; est&aacute; ocurriendo y no sabemos si va a ser una actitud permanente de fuerza o algo que logren disolver los pol&iacute;ticos del sistema y los esbirros medi&aacute;ticos que trabajan para ellos que bien a fondo se emplean. Est&aacute; por ver si es el hartazgo extremo irrenunciable o volver&aacute; a ser apaciguado. As&iacute; lo han hecho otras veces. Desde luego, dudosamente la rectificaci&oacute;n de Urbagesti&oacute;n -caso de concretarse en t&eacute;rminos efectivos que en este momento est&aacute; bastante en duda- va a parar la indignaci&oacute;n desatada, hasta que no se resuelvan los problemas existentes.  Lo cierto es que afectan a muchas m&aacute;s personas. Hay desahucios todos los d&iacute;as, y dificultades para adquirir o alquilar una vivienda. Y es un tema de imprescindible y urgente soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con gran dolor por su parte, partiendonos el coraz&oacute;n a muchos verla abandonar su hogar, el detonante ha sido esa anciana de voluntad f&eacute;rrea, valiente como se es cuando se tienen muchos a&ntilde;os bien vividos, con coherencia precisamente. Ojal&aacute; vuelva en efecto a su casa, y le ayuden a limpiar el polvo mugriento que dej&oacute; su violenta expulsi&oacute;n. Y ojal&aacute; la pol&iacute;tica se dirija de verdad al bienestar de las personas. Ayuda el seguir en la brecha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa María Artal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/triunfo-dignidad-presion-social_129_13538925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18887350-28b1-4f45-a11b-c6f09103f7fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x692y359.jpg" length="3467846" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18887350-28b1-4f45-a11b-c6f09103f7fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x692y359.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3467846" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El triunfo de la dignidad y la presión social]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18887350-28b1-4f45-a11b-c6f09103f7fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x692y359.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La legislatura de la ley de amnistía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/legislatura-ley-amnistia_132_13536287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91f6b15-0267-46b0-8941-483af77116c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y931.jpg" width="1200" height="675" alt="La legislatura de la ley de amnistía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 6 de octubre se harán públicas las sentencias del TC en los recursos de amparo que se resolverán ese día, pero cuya doctrina será de aplicación inmediata a todos los que están pendiente de solución. La amnistía se habrá producido. Pero el coste para el sistema político ha sido enorme</p></div><p class="article-text">
        Desde que se conocieron los resultados electorales de julio de 2023 estuvo claro que la investidura del presidente del Gobierno exigir&iacute;a el compromiso de aprobar una ley de amnist&iacute;a para quienes hab&iacute;an participado, de una u otra manera, en el proc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El resultado electoral del nacionalismo de origen &ldquo;convergente&rdquo;, por entendernos, hab&iacute;a sido el peor de todos los obtenidos desde 1980, pero su concurso, imprescindible para la investidura de Pedro S&aacute;nchez, &uacute;nica posible, dada la presencia inexcusable de Vox en cualquier otra alternativa, le proporcionaba a Junts una posici&oacute;n inexpugnable. Con la composici&oacute;n del Congreso de los Diputados sin ley de amnist&iacute;a ser&iacute;a imposible que la legislatura iniciara su andadura.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue entendido por todas las fuerzas pol&iacute;ticas desde posiciones completamente antag&oacute;nicas respecto de la misma. Antes de que se constituyeran las Cortes Generales y antes de que se abriera el plazo para que el jefe del Estado hiciera la propuesta de candidato a la presidencia del Gobierno, el PP presion&oacute; para que su candidato, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, aunque no ten&iacute;a posibilidad de alcanzar una mayor&iacute;a de investidura, fuera propuesto por el rey para ser el protagonista del primer debate de investidura. La derecha le impuso al rey una interpretaci&oacute;n muy discutible del art&iacute;culo 99 de la Constituci&oacute;n, in&eacute;dita hasta el momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo hizo, adem&aacute;s, de manera fraudulenta, ya que el candidato propuesto no hizo el m&aacute;s m&iacute;nimo esfuerzo de negociaci&oacute;n con los dem&aacute;s partidos con representaci&oacute;n parlamentaria para intentar configurar una mayor&iacute;a parlamentaria ni tampoco para elaborar un programa de gobierno con base en el cual solicitar la confianza del Congreso de los Diputados. No hizo uso del encargo del rey para hacer lo que el candidato propuesto tiene que hacer, sino que se centr&oacute; en una operaci&oacute;n de anti-investidura del candidato socialista que ser&iacute;a propuesto a continuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la forma en que desempe&ntilde;&oacute; el encargo del rey, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o reconoci&oacute; impl&iacute;citamente que no estaba dando cumplimiento a lo dispuesto en la Constituci&oacute;n, sino que hac&iacute;a uso de manera torticera del art&iacute;culo 99 de la Constituci&oacute;n para anunciar que pon&iacute;a en marcha una oposici&oacute;n al futuro presidente del Gobierno sin respetar reglas de ning&uacute;n tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que su discurso del debate de investidura se dedicara a la ley de amnist&iacute;a que todav&iacute;a no exist&iacute;a. No se centr&oacute; en lo que har&iacute;a como presidente del Gobierno de ser investido, sino en descalificar lo que har&iacute;a el candidato socialista, una vez que, tras su fracaso, fuera propuesto por el rey.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde antes de que la legislatura diera su primer paso con la investidura real y efectiva de un candidato propuesto por el monarca, la ley de amnist&iacute;a ya hab&iacute;a hecho acto de presencia. En torno a ella, directa o indirectamente ha girado toda la legislatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con base en el rechazo frontal a la ley de amnist&iacute;a se intent&oacute; impedir la investidura de Pedro S&aacute;nchez, lleg&aacute;ndose incluso a mendigar un &ldquo;tamayazo&rdquo; para hacerla imposible. Y una vez fracasado ese intento, se ha recurrido a toda suerte de trampas reglamentarias para dilatar la aprobaci&oacute;n de la ley. Con &eacute;xito parcial, ya que no se consigui&oacute; impedir la aprobaci&oacute;n de la ley, pero si se retras&oacute; considerablemente dicha aprobaci&oacute;n, condicionando de esta manera la ejecutoria parlamentaria de Junts, que era el partido beneficiado por la ley de amnist&iacute;a, pero que no estaba dispuesto a pagar ning&uacute;n precio por ello m&aacute;s all&aacute; del que consideraba que hab&iacute;a pagado con la investidura de Pedro S&aacute;nchez. El retraso en la aprobaci&oacute;n de la ley dificultaba sobremanera cualquier acuerdo entre Junts y el partido socialista sobre cualquier otro tema, es decir, dificultaba que la mayor&iacute;a de investidura fuera mayor&iacute;a de Gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dilataci&oacute;n de la tramitaci&oacute;n parlamentaria posibilit&oacute; que se incorporara a la oposici&oacute;n pol&iacute;tica el poder judicial propiamente dicho, as&iacute; como su &oacute;rgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial. Operaciones in&eacute;ditas de constitucionalidad m&aacute;s que dudosa, por no decir abiertamente anticonstitucionales, como las manifestaciones de jueces ante las sedes de los Tribunales Superiores de Justicia de las distintas comunidades aut&oacute;nomas, redacci&oacute;n de manifiestos por el CGPJ y utilizaci&oacute;n de las redes sociales contra la Ley se han sucedido de manera ininterrumpida a lo largo de la tramitaci&oacute;n parlamentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez aprobada la ley y publicada en el BOE, la oposici&oacute;n (&iquest;rebeli&oacute;n?) judicial se mantuvo, incorpor&aacute;ndose a la jurisdicci&oacute;n propiamente dicha, la jurisdicci&oacute;n contable, ya que el Tribunal de Cuentas recurri&oacute; la ley ante el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (TJUE), por considerarla contraria al Derecho de la Uni&oacute;n. De hecho, ha sido el primer recurso que ha resuelto el TJUE en un sentido claramente favorable a la Ley parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        Pero ha sido el Tribunal Supremo (TS) quien ha dirigido en parte la oposici&oacute;n a la ley y en parte la rebeli&oacute;n contra ella. Primero la rebeli&oacute;n y despu&eacute;s la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n primero, porque el TS decidi&oacute; hacer algo que no puede hacerse, como es trocear la ley de amnist&iacute;a y decidir pronunciarse sobre el art&iacute;culo 2 de la misma antes de hacerlo sobre el art&iacute;culo 1.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La finalidad de ese troceamiento no era otra que la de retrasar lo m&aacute;s posible la aplicaci&oacute;n de la ley. La&nbsp;Sala Segunda sab&iacute;a perfectamente que no pod&iacute;a hacer lo que estaba haciendo, pero daba prioridad a su oposici&oacute;n pol&iacute;tica a la ley que a su an&aacute;lisis jur&iacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De elevar la cuesti&oacute;n de constitucionalidad de la ley de amnist&iacute;a al Tribunal Constitucional tal como hab&iacute;a sido aprobada, el asunto quedar&iacute;a resuelto de manera relativamente r&aacute;pida y Carles Puigdemont estar&iacute;a en Espa&ntilde;a desde hace meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que fuera as&iacute;, el TS decidi&oacute; pronunciarse en primer lugar sobre el delito de malversaci&oacute;n, afirmando que no ten&iacute;a dudas de que era constitucional siempre que se lo interpretara de una manera contraria a lo que la Ley dec&iacute;a. Carles Puigdemont y los dem&aacute;s consejeros se hab&iacute;an enriquecido porque no hab&iacute;an pagado el refer&eacute;ndum del 1 de octubre con su dinero, sino con dinero p&uacute;blico y hab&iacute;an cometido, por tanto, el delito de malversaci&oacute;n. Con esta condena se manten&iacute;a la orden de detenci&oacute;n dictada contra todos ellos, as&iacute; como la inhabilitaci&oacute;n de Oriol Junqueras y dem&aacute;s dirigentes nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, elev&oacute; una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad respecto de la Ley de Amnist&iacute;a salvo el art&iacute;culo 2. Cuesti&oacute;n completamente an&oacute;mala, ya que el TS se limita a un corta y pega de lo que se ha publicado por diferentes profesores y juristas sobre la anticonstitucionalidad de la Ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad ya ha sido resuelta por el Tribunal Constitucional en un sentido favorable a la decisi&oacute;n parlamentaria. La ley de amnist&iacute;a es inequ&iacute;vocamente constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quedaba la decisi&oacute;n del TS sobre la condena por el delito de malversaci&oacute;n, que en esta semana ya sabemos que el Tribunal Constitucional va a anular otorgando el amparo a Carles Puigdemont y a los dem&aacute;s condenados por la esperp&eacute;ntica interpretaci&oacute;n del delito de malversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 6 de octubre se har&aacute;n p&uacute;blicas las sentencias del TC en los recursos de amparo que se resolver&aacute;n ese d&iacute;a, pero cuya doctrina ser&aacute; de aplicaci&oacute;n inmediata a todos los que est&aacute;n pendiente de soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amnist&iacute;a se habr&aacute; producido. Pero el coste para el sistema pol&iacute;tico ha sido enorme, porque ha desbaratado el debate parlamentario sobre todos los dem&aacute;s temas sobre los que hab&iacute;a que debatir y porque ha generado una deriva pol&iacute;tica en el poder judicial, que est&aacute; poniendo en riesgo la supervivencia del Estado social y democr&aacute;tico de derecho definido en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto queda para un pr&oacute;ximo art&iacute;culo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pérez Royo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contracorriente/legislatura-ley-amnistia_132_13536287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:36:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a91f6b15-0267-46b0-8941-483af77116c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y931.jpg" length="16880182" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a91f6b15-0267-46b0-8941-483af77116c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y931.jpg" type="image/jpeg" fileSize="16880182" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La legislatura de la ley de amnistía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a91f6b15-0267-46b0-8941-483af77116c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y931.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ley de amnistía,Congreso de los Diputados,Junts]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resumen de la semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/resumen-semana_131_13539743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5043373c-18b5-499f-bc33-ab6db9a04a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resumen de la semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Madrid rechaza la oferta de Urbagestión para el piso de Maricarmen y abre una mediación</p></div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Fontdevila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/resumen-semana_131_13539743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2026 20:14:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5043373c-18b5-499f-bc33-ab6db9a04a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="365323" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5043373c-18b5-499f-bc33-ab6db9a04a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="365323" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Resumen de la semana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5043373c-18b5-499f-bc33-ab6db9a04a27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,PP - Partido Popular,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
