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El 18 de agosto de 2019

Tiempo de lectura: 02:44
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¿Faltan albañiles?

Iñaki Gómez

Según algunas estadísticas, en España están trabajando, a fecha de hoy, cerca de medio millón de albañiles. El número puede parecer pequeño si consideramos que en el año 2008 eran más del doble, pero también puede parecer grande, toda vez que el sector presenta hoy un volumen de trabajo claramente menor a la mitad de entonces.

Es cierto que crece el número de obras en el conjunto del país, pero muchas de ellas son pequeñas, o muy pequeñas, reformas y rehabilitaciones. La obra nueva solo ha despegado en algunas comunidades autónomas, especialmente orientada para una clase media-alta, lo que no puede sorprender si consideramos, entre otros factores, la bolsa de más de tres millones de viviendas vacías en toda España. Pero aún así, y con todo, circula en la sociedad el convencimiento de que faltan trabajadores en el sector de la construcción, mano de obra suficientemente cualificada en albañilería, electricidad y fontanería.

Es un clamor que faltan también gruistas y personal para encofrar, soldar y colocar correctamente revestimientos y aislamientos. Y efectivamente, hasta donde yo alcanzo, esto es cierto, pero seguramente con un importante matiz: ¿falta mano de obra?, sí, pero sobre todo falta mano de obra experta, bien formada, que trabaje muy bien, en general y al detalle; esos trabajadores fantásticos, esas especialistas que resuelven con acierto las obras, con mucho oficio, y que por supuesto existen en número importante, pero cada vez menor, y no pueden atender, obviamente, toda la demanda que reciben.

Ya ha pasado más de una década desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, y en ese largo periodo de tiempo, muchas constructoras han desaparecido. Algunas lo hicieron de modo obligado, porque entraron en el sector sin calidad y a la llamada del enriquecimiento rápido. Pero también cayeron otras, aun siendo enormemente profesionales, trabajando bien y a buenos precios. Una auténtica lástima.

Y en ese proceso de caída, un pequeño sector de trabajadores resistió, muchos fueron al paro, algunos consiguieron empleo en otros sectores y hoy no vuelven a la construcción porque los salarios, en muchos casos, son claramente inferiores a los que tenían hace unos diez años, sobre todo si son subcontratados por empresas más grandes. Todos los que resistimos en el sector estamos viviendo esta realidad. La falta de mano de obra especializada retrasa los plazos, compromete la calidad de lo construido y posibilita de nuevo actitudes codiciosas como aquellas que tanto daño hicieron provocando la crisis de la construcción.

Porque, aunque parezca mentira, esta última década no ha traído, salvo fantásticas excepciones, nuevas generaciones bien formadas en construcción. El mundo educativo se entregó a las nuevas tecnologías, y aunque se han ofertado itinerarios educativos y cursos de formación de albañilería, muchos se han ido suspendiendo por falta de demanda. Es más atractiva una tablet que una paleta...

Y además, el ambiente social propicia formarse en trabajos más cómodos, menos manuales y menos duros. Es letal educativamente ver personajes que se enriquecen sin el mínimo esfuerzo ni aporte a su comunidad. Por otro lado, el envejecimiento natural de la plantilla, con más de la mitad de los trabajadores superando claramente los 45 años de media, ha supuesto la jubilación de decenas de miles de oficiales expertos en un tiempo de crisis en el que el personal más joven no ha podido aprender de ellos y reemplazarles de modo natural. Vamos, que se acabó lo de los zarramplines y los aprendices, al menos por el momento. ¿Tiene solución el problema? Por supuesto que sí, pero sin un profundo y urgente cambio educativo y también social, el asunto no va a resultar ni fácil ni rápido. Por el momento, seguirán faltando buenos albañiles...  

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Iñaki Gómez
Iñaki Gómez Díaz, arquitecto y profesor de expresión artística en ejercicio desde 1987. Vocal del Consejo Superior de Patrimonio y miembro del Consejo Social de la ciudad de Logroño. Especializado en restauración arquitectónica, ha sido colaborador de Radio 5 Todo Noticias así como de la Cadena Ser en La Rioja. Entre sus últimos trabajos, siempre en equipo, destacan la restauración del Palacio de Espartero para Museo de La Rioja y la Iglesia de San Bartolomé, ambos en la ciudad de Logroño.
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