Rioja2

Miércoles 23 de Enero de 2019Actualizado 22:19

Mercedes Star Days
El 5 de noviembre de 2017

Tiempo de lectura: 03:29
|||

Vigilancia inspectora y control urgente

Álvaro Granell

El consumidor siempre lo tiene muy difícil frente a los retos del mercado a pesar de ser quién con su elección hace que unas empresas funcionen y otras no. Nos  hablan mucho de la globalización de las economías pero no tengo yo tan claro que llegue  a los modelos de consumo que los actores principales queremos adoptar.

Y lo que ocurre es que debe reforzarse la vigilancia y control sobre el cumplimiento de la normativa para la protección de los legítimos intereses de los consumidores y con ello lograr que el empresario se modernice y ofrezca un servicio acorde a las actuales tendencias del mercado y a la buena fe. Ante todo debe garantizarse el derecho de los consumidores a una información clara, veraz y fiable acerca de las características de los productos con el fin de que se obtenga una opción libre y responsable en el momento de la adquisición. Y si al mismo tiempo los poderes públicos fomentan la multiplicidad de la oferta mejor que mejor.

Voy a ilustrar lo expuesto con un caso completamente real que ocurrió en la estación de Autobuses de Logroño. Decidí tomar el autobús que llega hasta la Manga del Mar Menor y para ello acudimos, la familia y yo, a la taquilla, donde una persona atendía al personal muy amablemente. Tomamos tres billetes de ida y vuelta y como uno de ellos era para un menor nos dice que precisamos mostrar su documento nacional de identidad puesto que en el billete se debe introducir su número puesto que el conductor lo debe de comprobar así como una posible revisión policial.

En ese momento no llevábamos el documento a mano y hubo que ir a casa a por él. Como los niños son más listos que los mayores, a mitad de camino de ida a casa lo encuentra dentro de su teléfono móvil. Felices y contentos volvemos ufanos pensando que con ello todo se había solucionado. Llegamos, esperamos en taquilla otra fila más y cuando nos va a atender, nos dice que nos apartemos pues tienen prioridad los viajeros de Nájera ya que les parte el autobús inminentemente. Y así lo hacemos resignados, cuando nos vuelve a tocar turno de atención y la amable persona que nos atiende introduce el requerido y dichoso numerito de la menor en el billete, llegan dos chóferes de autobús que nos apartan de la ventanilla sin ningún miramiento ni rubor ni disculpa alguna notándose que era habitual hacerlo; y se ponen a hablar entre los tres de “si anoche no sé qué y cual”. Perplejos y mirándonos con infinita paciencia pensábamos que los billetes nunca serían nuestros.

Cuando al fin, marchan y parece todo normalizado, vamos a abonar el precio requerido, eran unos doscientos cincuenta euros más o menos, le sacamos la tarjeta electrónica y nos dice que no aceptan tarjetas que ha de ser efectivo. La subida de adrenalina es brutal y la mala leche también. Debemos abandonar la fila e ir a buscar el cajero automático correspondiente de nuestra entidad bancaria para el efectivo. Y lo logramos. Llegamos a una nueva fila más y cuando vamos a pagar nos vuelve a venir otro señor que porta un paquete y a “grito pelado” le dice que salga a nuestra interlocutora de la taquilla a por el paquete, ella obedece a la primera y nosotros otra vez parados en nuestra misión cuasi imposible.

Nos entretuvo toda una mañana obtener tres billetes de autobús y en mi opinión no puede ocurrir. Una ventanilla que no cobra con transacción económica, es una VERGÜENZA Y UNA DESCONSIDERACIÓN PARA CON EL CONSUMIDOR. Una ventanilla que te separan de ella sin consideración a conveniencia de los empleados de la empresa es MALTRATO EMPRESARIAL PARA QUIÉN LE PAGA SUS SERVICIOS.

Además tengo que decir que el documento nacional de identidad de la menor fue mal transcrito en su numeración y que no tuvimos problemas con ningún conductor porque nadie, nadie, nadie reparó en la menor, ni nos solicitó comprobar el numerito en cuestión.

Para terminar diré que la estación de autobuses de destino, Benidorm, estaba muy sucia y con mucha falta de mantenimiento, así como el bar restaurante con gran déficit de trabajadores, pero es otra historia.

Los procesos habituales de producción y consumo son cambiantes y el consumidor toma un papel activo y por ello crítico en su toma de decisiónes. Debemos tomar parte en forma más activa en los procesos de desarrollo, producción, diseño, innovación y decisión propios pues hemos dejado en la empresa éstas consideraciones que también son nuestras. Y el abandono de la Administración hacia los derechos de los consumidores es cada vez más preocupante y debemos exigirle que no nos aboque a la desaparición por inanición.   

|||


Álvaro Granell
Soy un apasionado en la defensa del ciudadano y del consumidor. Muchos años intentando ayudar a desentrañar lo desentrañable. Seguro de que el sistema no te permite avanzar cuando no estás a su favor. La filosofía del consumo es mi vida. El ciudadano también. No puedo con la injusticia ni con la mentira. La utopía me hace vivir en la ilusión de un mundo para las personas. Convencido de que el ciudadano y el consumidor deben escalar cotas más elevadas.
USO DE COOKIES

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejorservicio, de acuerdo con tus hábitos de navegación. Si continuas navegando,consideramos que aceptas su uso. Puedes consultar nuestra Política de Cookies aquí