Rioja2

Sábado 17 de Abril de 2021Actualizado 22:47

El 18 de junio de 2017

Tiempo de lectura: 04:43
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El incendio de la torre Grenfell

Íñigo López-Araquistáin

El incendio de la torre Grenfell: ¿Seguridad frente a sostenibilidad o deontología profesional?

Lo ocurrido en la Torre Grenfell de Londres, donde han fallecido varias decenas de personas a causa de un terrible incendio, entre otras causas provocado por la rápida propagación a través del revestimiento de fachada, me ha hecho reflexionar acerca de si realmente nuestra normativa referente a la seguridad y protección frente a incendios ( en España el CTE DB SI) está correctamente armonizada con la normativa de eficiencia energética y sostenibilidad, así como a los nuevos sistemas constructivos.

Este planteamiento no es nuevo para mí, y de hecho soy bastante crítico y reacio a recomendar, salvo que sea estrictamente necesario, el uso de sistemas constructivos de aislamiento térmico por el exterior y recubrimiento de fachadas, tanto por razones económicas (porque es bastante costoso) como de seguridad.

En muchas ocasiones, aprovechándose de la coyuntura actual de preocupación por la sostenibilidad y la eficiencia energética, y fomentado por las propias administraciones, así como por cuestiones más estéticas que técnicas, y sobre todo por intereses particulares de los agentes intervinientes, entre ellos nosotros, los propios técnicos, así como las empresas de construcción y los fabricantes de este tipo de sistemas constructivos, se ha abusado de este tipo de soluciones sin antes acometer otras probablemente más prioritarias y efectivas.

Me parece surrealista que se realicen este tipo de trabajos sin otro tipo de soluciones tan básicas como la sustitución de ventanas y mejora de carpinterías, cajas de persianas, o intervenciones puntuales en los encuentros entre fachada y forjado, que en definitiva es donde se producen las mayores transmitancias térmicas.

Estos nuevos sistemas constructivos, cada vez más industrializados, así como nuevas reglamentaciones y exigencias en cuanto a eficiencia y sostenibilidad energética, han supuesto un cambio fisionómico de nuestras construcciones y un nuevo paradigma al que otras normativas como puede ser la protección contra incendios, parecen no haberse adaptado.

Los que hemos estudiado arquitectura, arquitectura técnica o ingeniería civil en los últimos tiempos, recordamos cómo en nuestra etapa universitaria aprendimos las ventajas de los sistemas de aislamiento térmico por el exterior, en tanto a que son más eficientes térmicamente. Además, en casos de rehabilitación de edificios, por razones obvias, es más fácil recubrir por el exterior que por el interior.

Pero por otro lado, y esto no se estudia suficientemente, la propagación del fuego a través de las fachadas es fundamental, tengamos en cuenta que se trata de una superficie vertical, en constante contacto con el aire, y por tanto de oxígeno, además expuesta por otro lado a factores esenciales que intervienen en la propagación del fuego como es la acción del viento.

Hay diversas formas de propagación debidas a diferentes acabados constructivos y factores geométricos, materiales, de exposición, etc. Pero muchas veces, medidas que en tanto a eficiencia y sostenibilidad son positivas, repercuten negativamente en la seguridad frente a incendios. Y lo que me temo es que nos hemos centrado mucho en las medidas de eficiencia y sostenibilidad con nuevos sistemas constructivos y mayores exigencias técnicas, mientras que a su vez, no hemos armonizado y actualizado a este nuevo paradigma las medidas de seguridad, requisitos de estos nuevos materiales y protección pasiva frente a incendios.

Una de las formas de propagación del fuego más letales y rápidas es el “efecto chimenea”, muy común en fachadas ventiladas. En cambio, si de eficiencia energética se trata, por sus características higrotérmicas es uno de los mejores sistemas posibles gracias a la circulación natural del aire a través de la cámara, esta característica se convierte en crítica si se produce un incendio y no se han tomado medidas constructivas de compartimentación de la cámara y colocación de barreras, cosa que en la normativa vigente se establecen unos mínimos en mi opinión muy poco realistas.

A esto hay que sumar que los materiales aislantes más utilizados suelen ser orgánicos y por lo tanto son bastante combustibles. A mayores exigencias de eficiencia energética, más espesor, y a más espesor más material inflamable. Parece la pescadilla que se muerde la cola.

Por otro lado existen también revestimientos sin cámara de aire, consistentes en fijar sobre la fachada unos paneles sándwich con un acabado de chapa (como era el caso del edificio Grenfell), o de otro tipo de acabado, los hay incluso cerámicos que imitan el ladrillo, otros que imitan piedra, etc. Aunque la capa exterior no sea combustible, estos paneles están rellenos de material aislante, que como he dicho anteriormente, normalmente son materiales que sí que son altamente combustibles, que por un efecto de precalentamiento de la superficie que provoca una termólisis y una pirólisis en los materiales aislantes internos, se traduce en una intensa propagación de la llama y desprendimiento de material incandescente que afecta también a pisos inferiores, y sobretodo humos tóxicos y una fuerte radiación de calor que dificulta aún más si cabe los servicios de extinción y rescate de los cuerpos de bomberos.

Las exigencias básicas que establece nuestra normativa -que ojo, comparada con la de otros países es bastante exigente- está basada en ensayos controlados de comportamiento de materiales frente al fuego, pero bastante alejado de lo que sería una situación de incendio real. Para edificios de menos de 18 metros de altura ni siquiera hay apenas exigencias, y en caso de edificios más altos, los materiales mínimos recomendados para recubrimientos de fachada (B-s3,d2) son muy insuficientes en mi opinión. Y lo que es peor, no hay una exigencia mínima realista en cuanto a sistemas constructivos pasivos en fachada de protección frente a incendios, que en mi opinión serían recomendables, como la compartimentación de las fachadas ventiladas en cada planta, la sustitución de ventanas por otras más resistentes frente al fuego y al calor, etc. Por no hablar del uso de materiales de recubrimiento más adecuados.

Por tanto, deberíamos plantearnos si estos sistemas constructivos son estrictamente necesarios sin antes acometer otro tipo de soluciones y alternativas, y esto entra dentro de la propia deontología de nuestra profesión como técnicos. Y por otro lado, si se toman estas soluciones -que no tengo nada en contra de ellas y en determinados casos están muy justificadas- , las exigencias básicas hay que tomárselas como unos mínimos que hay que cumplir, pero siendo conscientes de que muchas veces son insuficientes, y como técnicos tenemos la responsabilidad de corregir y mejorar si es necesario.

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3 comentarios

#3
Íñigo López-Araquistáin26/06/2017 09:44h

Si lee con detenimiento verá que hablo de sistemas de compartimentación de fachadas ventiladas, de materiales minerales,etc. Desgraciadamente no es lo que se usa. La normativa solo establece compartimentaciones en fachada en edificios de más de 18 metros cada 3 alturas(y yo digo en el artículo que debería ser en cada planta), la normativa tampoco establece un requisito mínimo para los materiales en menos de 18 metros, y para más de 18m, B-s3,d2, incluso menos si hay compartimentación, que son materiales inflamables, y yo considero que debería intentar usarse materiales minerales, sobretodo en edificios altos. Igual el que tiene que volver a la escuela a que le enseñen comprensión lectora y las normativas es usted.

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#2
Íñigo López-Araquistáin26/06/2017 09:34h

Igual usted necesita comprensión lectora. Precisamente digo que hay soluciones constructivas que no se usan porque la normativa no es lo suficientemente exigente.

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#1
Arquitecto24/06/2017 21:50h

Parece que el autor del post debería volver a la escuela e informarse de las diferentes soluciones constructivas que existen en la actualidad para sectorizar edificios, inculuyendo aquellos con fachada transventilada.

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Íñigo López-Araquistáin
Escribir no es lo mío, pero aprendí a dibujar. Memorizar tampoco se me da muy bien, pero me enseñaron a razonar. Así que acabé de arquitecto...
Twitter: @lpezaraquistain
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