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El 21 de noviembre de 2016

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Carreteras, vías de comunicación y regiones secundarias

Sergio Andrés Cabello

A lo largo del presente año, durante no pocas ocasiones había estado en la lista de artículos la cuestión de la N-232 y, en general, las comunicaciones en la región. Ante el cariz que iban tomando los acontecimientos, con accidentes y fallecimientos en un goteo dramático y constante, surgían numerosos artículos, voces que, de forma más autorizada, analizaban la situación y con las que compartía su punto de vista. Ahora me sumo, creo que hay que denunciar de forma alta y clara la situación en la que se encuentra La Rioja en relación a sus comunicaciones e infraestructuras, y en este caso tenemos que dirigir la mirada hacia el gobierno central en primer lugar. Hace unas semanas asistíamos a la comunicación del Ministerio de Fomento señalando que el desdoblamiento de la N-232 no era una prioridad. Aquellas declaraciones indican muy a las claras donde se sitúa La Rioja para los gobiernos centrales (sean del color que sean), y me pongo victimista conscientemente pero legitimado por unas cifras que son apabullantes: dieciocho personas han perdido la vida en lo que va de año en las carreteras riojanas, siete en la N-232, y en los últimos quince años en esa misma vía lo han hecho ciento setenta y cuatro personas.

El Ministerio de Fomento considera no prioritario un desdoble de la vía de comunicación principal de una región, sin comentarios. En una región donde la mayor parte de la población y de las actividades productivas se concentran en el norte, en el valle del Ebro, de Haro a Alfaro, y en una vía que miles de riojanos y riojanas tienen que coger diariamente, no estamos hablando de una obra cuestionable por otros argumentos como por ejemplo la necesidad (no voy a hablar del Aeropuerto pero sí de las autovías que se querían realizar de Arnedo a Calahorra y de Haro a Ezcaray, carreteras que precisan mejoras obviamente pero no hasta ese punto seguramente), sino de una necesidad. El gobierno central vuelve a mostrar una gran insensibilidad, una vez más y no es la primera (ni el primero, independientemente del color político). Ah, claro, que sólo contamos con cuatro escaños en Madrid y que ya tendríamos que estar contentos con tener nuestra propia Comunidad Autónoma. Eso sí, la lista de promesas de liberalizar la A-68 es tan amplia que da vergüenza ajena porque, si no lo vas a cumplir, ¿para qué prometerlo?, así nos ahorramos todos y todas el bochorno.

He recorrido prácticamente todas las carreteras de la región, por conocerla y por trabajo, he subido los puertos que jalonan nuestras sierras, he estado en carreteras comarcales, he viajado por vías muy olvidadas que me han llevado a descubrir paisajes y pueblos increíbles, pero nunca he tenido tanto miedo como en la N-232. Su volumen de tráfico, sus camiones, la velocidad que cogen algunos vehículos en rectas como la de Ausejo o la de San Asensio me siguen poniendo los pelos de punta. He tenido camiones presionando mi coche saliendo de El Recajo, donde no puedes ir a más de 50 kilómetros por hora, he visto adelantamientos de dejarte blanco (y los he sufrido), y en época de vendimias compartes la carretera con tractores y remolques, algo inevitable en nuestra región. Siempre que puedo, me voy por la A-68, con el coste consiguiente, y me enfado al ver el volumen de vehículos que lleva mientras que miro a mi izquierda o derecha en función de donde venga o a donde vaya, y observo el tránsito en la N-232 paralela.

Cuando realicé mi tesis doctoral sobre la identidad riojana hace ya muchos años, en las entrevistas que mantuve mucha gente señalaba que, en las décadas de los 60 y 70, la región se sentía muy agraviada y, uno de los motivos era el estado de las vías de comunicación, especialmente si se comparaban con las vecinas Álava y Navarra. Obviamente, hemos mejorado muchísimo y no dejo de recordar los cambios en la N-111 que fue por la que discurrió buena parte de mi infancia y juventud al subir a Cameros casi semanalmente. Pero todavía nos queda mucho por avanzar y la N-232 es un ejemplo clarísimo. Me atrevo a afirmar que todos los políticos riojanos, sean del signo que sean, viven esa situación como el resto, no dejan de ser tan usuarios como los demás, pero de nuevo parece que nos falta una idea de región, una visión de conjunto por encima de partidismos y prima el echarse en cara los unos a los otros la situación en función del color del gobierno en Madrid.

Mientras tanto, no debemos dejar de reivindicar algo que es una necesidad, una liberalización de una autopista como la A-68 que ofrezca un servicio no sólo a una región sino a los miles de vehículos que transitan de paso por la misma, tampoco lo olvidemos (no somos sólo nosotros). Sabemos que es muy difícil, la concesión está ahí, pero hay que seguir demandando una solución a esta situación como hacen numerosos colectivos y plataformas. Y necesitamos esa visión de región, por encima de partidismos, no sólo en estas cuestiones.

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Sergio Andrés Cabello
Espejo retrovisor es una forma de mirar lo que se va quedando atrás pero también una forma de estar atento a todas las señales y cosas que pasan.
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