Rioja2

Jueves 17 de Enero de 2019Actualizado 09:47

El 10 de noviembre de 2016

Tiempo de lectura: 04:07
|||

Una oposición que luche por su gente

Sara Carreño. Diputada de Unidos Podemos

Hace ya unos días, Pedro Sánchez causaba un gran revuelo en el programa Salvados explicando cómo los poderes fácticos maniobraron para evitar un gobierno de progreso, impidiéndole pactar con Unidos Podemos y presionándole para que otorgase el Gobierno al Partido Popular. Pedro se mostraba abatido, apesadumbrado por la situación pero, a la vez, cual David contra Goliat, se erigía en el futuro mesías del PSOE y de la izquierda, prometiendo recorrer España de punta a punta para reconstruir ese partido que hace tan sólo un mes le defenestró públicamente y de manera bochornosa.

Pedro promete ahora presentarse a la Secretaría General y luchar por un gobierno de izquierdas, por un gobierno de progreso, por un gobierno del cambio. Pedro se muestra ahora como el mártir que perdió la batalla. El problema, Pedro, es que jamás luchaste dicha batalla. Pedro Sánchez tuvo la oportunidad de hacer realidad lo que ahora promete, pudo gobernar junto a las fuerzas del cambio. Tuvimos la oportunidad de cambiar este país, de darle un giro radical a las políticas que han arrastrado a miles de ciudadanos y ciudadanas a la ruina, que han colocado a España a la cabeza del ranking de desigualdad en Europa, y de echar a los que han provocado el mayor retroceso en derechos laborales y libertades civiles jamás sufrido desde que nuestro país se constituyera en estado de derecho. Ahora, el Gobierno de Rajoy, de claro signo continuista, profundizará en los recortes y la austeridad, mientras día tras día las arcas públicas se ven mermadas para llenar los bolsillos de tantos corruptos. Y vosotros, mal-llamados socialistas, sois quienes lo habéis permitido. 

En la sesión de investidura de Mariano Rajoy se veían muchos rostros abatidos, caras desencajadas e incluso ojos lacrimosos. Precisamente aquellos con semblante más triste, uno a uno, pronunciaron la palabra “abstención”. Lo hicieron en voz baja, tal vez no querían oír su propia voz. Algunas añadieron “por imperativo”. Debieran saber, señorías, que sólo se deben ustedes a los intereses del pueblo. Si son conscientes de estarlos traicionando, no lloren, váyanse. La política no es terreno para  cobardes, la ciudadanía no necesita políticos que le pidan perdón, sino gente valiente que defienda sus derechos e intereses. El diputado riojano, César Luena, también parecía triste mientras traicionaba a sus votantes y a su propia palabra, pero aún así, lo hizo. Tal vez Luena optó por la abstención porque, de no haberlo hecho, su carrera política en el PSOE habría terminado ahí. Quien antepone sus intereses personales a los de la ciudadanía no se merece el escaño que ocupa.

Sánchez ha demostrado no tener madera de líder, porque su declaración nos llega demasiado tarde. En política hay que decir la verdad cuando uno está a tiempo de cambiar las cosas, no cuando sólo valen para llorar por lo que pudo haber sido y no es. 

En el momento en que debió decirlo, Sánchez sostenía posiciones radicalmente opuestas a las manifestadas a día de hoy, por lo que ya no merece ninguna credibilidad. Lo dicho, Pedro, ni mentirosos ni cobardes pueden cambiar este país.

Las afirmaciones vertidas en Salvados, no obstante, constaban lo que en Unidos Podemos llevamos mucho tiempo diciendo, lo mismo que ya proclamaron miles de personas en las plazas en mayo de 2011. Cuando los políticos responden ante grandes empresarios, banqueros o dueños de medios de información en lugar de ante la ciudadanía, entonces nuestra democracia ya no es tal. Si las papeletas depositadas en las urnas no sirven para decidir sobre las decisiones políticas, porque hay unos poderes fácticos que pueden dar una orden en contra de lo votado, entonces, ¿cómo podemos afirmar que la soberanía reside en el pueblo? 

En un sistema más democrático, la confesión de quien fuera candidato a la Presidencia del Gobierno, afirmando  que nuestro sistema democrático está en cuestión -que las normas de las que nos dotamos son ya papel mojado, frente a una realidad bien distinta- habrían abierto informativos y habrían sido el principal tema de interés durante bastantes días. Sin embargo, el desafortunado incidente entre Chenoa y Bisbal o la compraventa del piso de Espinar han sido los temas estrella de la semana.

Confían algunos medios informativos en ser capaces de manipular al pueblo, en crear cortinas de humo que desvíen la atención y en acabar también con las esperanzas de cambio dividiendo a Unidos Podemos. Pero el nuestro es un proyecto sólido, conformado por gente valiente que no tiembla al decir la verdad, gente que no se doblega al enfrentarse a los poderes económicos.

En los próximos meses el Gobierno echará a andar y sus reformas profundizarán en la desigualdad y el sufrimiento. Desde Unidos Podemos nos toca hacer firme oposición, estar del lado de la gente, con la gente en las plazas y las calles, y a la vez, ser la herramienta para trasladar las demandas del pueblo a  las instituciones. 

Tenemos el gran reto de configurarnos cómo una fuerza capaz de gobernar, hemos de llegar a las próximas elecciones como un sujeto único aunque plural. Nuestra fuerza reside en la unión entre todas las fuerzas del cambio y en saber trabajar codo con codo con todos aquellos que, de distintas maneras, luchan por defender los derechos sociales, laborales y civiles. 

“Nos quieren divididos, nos tendrán en común” pronunció Ada Colau antes de ganar la alcaldía de Barcelona. Sólo juntos seremos fuertes, solo unidos seremos valientes, solo así seremos capaces de ganar este país para devolverle la dignidad a su gente. 
 

|||


0 comentarios
Sara Carreño. Diputada de Unidos Podemos
Archivo:
USO DE COOKIES

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejorservicio, de acuerdo con tus hábitos de navegación. Si continuas navegando,consideramos que aceptas su uso. Puedes consultar nuestra Política de Cookies aquí