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Martes 20 de Agosto de 2019Actualizado 17:02

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El 23 de junio de 2016

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Después de cambiar los ayuntamientos, cambiemos el país

Andrés Barrio y Gonzalo Peña. IU/Cambia Logroño

Cuando hace poco más de un año las candidaturas de unidad popular nos presentábamos a las elecciones municipales, pocos se podían pensar que en esos comicios se produciría un vuelco tan grande. El bipartidismo, ése que había gestionado los municipios a base de privatizaciones, rotondas y edificios vacíos, perdía varios de los ayuntamientos más importantes del Estado mientras que allí donde no lo hacía las fuerzas transformadoras entraban con suficiente auge como para generar un verdadero polo crítico y una oposición real a una política caduca y sin soluciones.

Un año después los cambios son claros. El Ayuntamiento de Madrid ha reducido su deuda en mil millones de euros, mientras que la Comunidad, gestionada por el impertérrito PP, la ha aumentado en casi dos mil millones. Zaragoza en Común por su parte ha comenzado la remunicipalización de la gestión de parques, jardines y limpieza después de destapar el desfalco al que FCC tenía sometido al ayuntamiento. Incluso, las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, han sido puestas como ejemplo de solidaridad por la ONU.

En lo que se refiere a Logroño, la coalición municipalista Cambia Logroño ha puesto fin a un período de turnismo plácido y neoliberal, generando una oposición firme y propositiva. Hemos impulsado la primera comisión especial de investigación, hemos destapado la gestión irresponsable que el PP  lleva en servicios como la asistencia a domicilio, el Centro de la Cultura del Rioja o las ludotecas. Hemos llevado al Pleno las políticas laborales que macroempresas como Urbaser y FCC tienen con sus trabajadores o hemos obligado a que la Gran Coalición demuestre su existencia, pactando entre ellos una fiscalidad injusta y regresiva, la composición del Consejo de Administración de Logroño Deporte o la hipoteca del endeudamiento del Ayuntamiento con la estación de autobuses o el túnel de Vara de Rey.

En sí, lo que todo esto representa es el cambio de unas políticas en beneficio de una pequeña minoría, donde el dinero público se deriva a las cuentas de grandes empresas y amigos, para transformarlo en una gestión pública, democrática y social, donde las personas y el medio ambiente estén en el centro de ella.

Pero la ola del cambio no puede quedarse ahí. Tenemos frente a nosotros/as un futuro verdaderamente incierto y oscuro. La Unión Europea, donde gobiernan sin despeinarse populares y socialdemócratas juntos, nos exige un recorte de 11.000 millones de euros, nuestra deuda pública ya supera el 100% del PIB y, como es de esperar, si no llevamos el cambio al conjunto del Estado, los recortes los volverán a soportar las clases populares de este país.

Queremos recuperar la ilusión robada por esa estafa llamada crisis. Una estafa que nos ha costado 107.000 millones de euros en rescates bancarios e inmobiliarios. Una estafa que ha precarizado el trabajo de la mayoría social hasta cotas inimaginables. Una estafa que ha expulsado a nuestros jóvenes en busca de futuro, donde en este momento soportamos la mayor emigración de nuestra historia reciente con 51.000 españoles que han emigrado en lo que llevamos de año. No lo olvidemos.

Por todo ello, desde el convencimiento de que esto no se puede arreglar haciendo lo mismo de siempre y tomando el ejemplo municipal de que la unidad de las fuerzas transformadoras hace posible el cambio, tenemos una opción para recobrar la sonrisa del país. Esa opción lo dice todo con su nombre porque Unidos y Unidas Podemos.

Porque podemos generar con la ayuda de todos/as un nuevo modelo social, económico y político que dé respuesta a nuestros anhelos colectivos de trabajo, sanidad, educación y democracia, que destierre las políticas de privilegios, corrupción y amnistías fiscales de una vez por todas.

Está siendo una campaña intensa, con un gran despliegue de energía, pero a la vez puede que sea la campaña de nuestras vidas. Una campaña de desborde y con corazón.  En ese corazón no sólo va un proyecto de cambio de país, va un nuevo mundo por construir. El domingo se levanta el telón para teñir sus tinieblas de color. Para atreverse a ser protagonistas de cambiar las cosas. Para soñar con hacer historia.

Al igual que llenamos las calles, que no debemos abandonar, tenemos que llenar ahora las urnas de ilusión, esperanza y sonrisas. El futuro está muy cerca. Un futuro para las generaciones actuales y venideras, pero un futuro, eso sí, que nos debemos ganar porque si se cree y se lucha, se puede. El 26J ganemos un país. #UnidosPodemos.

 

Andrés Barrio y Gonzalo Peña, miembros de IU y Cambia Logroño.

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Andrés Barrio y Gonzalo Peña. IU/Cambia Logroño
Archivo:
2016
El Rioja y 5 Sentidos 2019
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