Rioja2

Jueves 13 de Agosto de 2020Actualizado 17:55

8 Innovación Educativa UR cabecera
El 14 de marzo de 2016

Tiempo de lectura: 02:13
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Europa

Sergio Andrés Cabello

Nunca fui una persona europtimista pero tampoco tenía fobia hacia la Unión Europa, creía que sí, que era necesaria esa institución supranacional y más en un mundo globalizado como en el que nos encontramos. Sigo pensando que sí, que la Unión Europea tiene sentido. Pero, como decía, tampoco nadaba en esa ola de adoración por Europa de los 90 y comienzos del siglo XXI, que parecía que Europa era la solución de todos nuestros problemas y que iba a hacer realidad ese mundo fraternal de los pueblos y los ciudadanos. No, no me lo creía entonces, me apuntaba a la máxima aquella de “nadie da duros a cuatro pesetas”. Y sí, es cierto que para España entrar en Europa fue un salto cualitativo, y que no hubiésemos avanzado en muchas cuestiones, como por ejemplo en infraestructuras, de no ser por los fondos que nos llegaban de allí. Pero aquello no era gratis, de eso no cabe duda.

Europa podría haber sido, no sé si será ya. Los últimos años nos han demostrado que esa Europa idealizada estaba muy lejos de la realidad, comenzando por las políticas de la austeridad y de recortes, escenificadas explícitamente en el caso de una Grecia hundida y humillada, y alcanzando la infamia con el acuerdo que está a punto de firmarse en los próximos días con Turquía para afrontar la crisis de los refugiados. Nos indigna pero no nos sorprende, la actuación de la Unión Europea en esta materia ha sido lo más alejada de los supuestos ideales que vieron alumbrar y desarrollarse a esta institución, o al menos a los que se apelaba. Las imágenes que van llegando de Grecia son dantescas, por no decir otras metáforas ya empleadas, sin olvidar las miles y miles de personas que han fallecido en esas travesías por el Mediterráneo. Travesías que no dejan de ser la única opción para esos refugiados que huyen de la guerra y la muerte. Europa ha respondido con su peor cara.

Por lo tanto, la Europa de los mercados ha ganado, si es que alguna vez no lo hizo, y parece que su triunfo es inexorable. Atrás ha quedado la de los pueblos, ciudadanos y derechos, a pesar de las retóricas. El ascenso y consolidación de partidos de extrema derecha en Francia, Gran Bretaña, Alemania, etc., no deja de ser un indicador del fracaso de esa otra Europa. Al igual que de la manera que estamos tratando a los refugiados, como antes hicimos con la inmigración, también.

¿Está a tiempo Europa de dar un giro?, creo que no, da la sensación que estas dinámicas son imparables y que un mundo globalizado, en el que la Economía domina y marca a la Política, poco pueden hacer discursos bienintencionados pero que se quedan en mero “papel mojado”, y que me temo que parte de los que los enuncian ni se los creen. Eso no significa que debamos rendirnos y no seguir reivindicando esos viejos ideales que no son antiguos ni están pasados de moda, aunque nos quieran hacer creer lo contrario.

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Sergio Andrés Cabello
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