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Sábado 23 de Marzo de 2019Actualizado 21:14

Mercedes GLA
Premios La Rioja Capital
El 20 de febrero de 2016

Tiempo de lectura: 04:47
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¿Otra vez tú, Garoña?

Andrés Barrio

Este marzo de 2016 harán 3 años desde que nuestro compañero Pedro, de Ecologistas en Acción Rioja, descorchara una botella de cava en la puerta de la central nuclear de Santa María de Garoña. En aquel marzo de 2013 y por decisión propia de la compañía propietaria, Nuclenor (participada al 50% por Endesa y al 50% por Iberdrola), la central echaba el cierre temporal ante la inviabilidad económica para acometer la reformas que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) le exigía,  tras la incomprensible prórroga concedida en 2009 por el gobierno socialista de Jose Luis Rodriguez Zapatero.

Ahora, tres años después, vemos que aquel festejo, realizado por las organizaciones del Norte del Estado que han trabajando por el cierre de este mamotreto nuclear, fue un canto prematuro y volvemos a la matraca del 'Garoña cierre YA'. Un canto que nos suena al 'OTAN no', 'bases fuera' o al 'Mili KK viva la insumisión'. Por eso, desde la coordinadora contra Garoña estamos nuevamente convocando charlas, impulsando mociones en ayuntamientos y sacando del cajón los carteles del 'Nucleares No, gracias'.

Algo que desde el punto de vista técnico no hay por donde cogerlo, y que más adelante intentaré resumir, tiene esta vez origen en un movimiento puramente político y empresarial. Y es que si ahora estamos hablando de la reapertura de esta central nuclear, no es por otra razón que por el golpe de estado que el Gobierno en funciones del Partido Popular ha dado en el CSN. Éste, cuya composición ha sido históricamente formada por dos delegados del PSOE y PP más uno de CiU, ha sufrido un cambio de forma totalmente irregular en este periplo hasta que se forme nuevo gobierno, siendo eliminado el representante de CiU y nombrando a Javier Dies Llovera, un “tecnócrata” de toda la vida, fuertemente vinculado al PP de Barcelona.

Aprovechando esta mayoría irregular y contraria a la actual composición del Congreso de los Diputados el CSN ha comenzado a estudiar el expediente de reapertura, que el Ministerio de Industria respalda y da ya por descontado su reenganche a la red eléctrica el próximo año. Esta reapertura se planea a 15 años, para que la inversión de 153 millones para solventar los graves problemas de seguridad que presenta le salga rentable a Nuclenor. Esto llevaría a la central a los 60 años de vida útil, 20 años más de los 40 con que suelen contar y algo inaudito en una central nuclear que fue diseñada para 25 años.

Aquí se encierra el primer punto clave de la maquiavélica táctica de las grandes energéticas, poner el horizonte de funcionamiento de las centrales nucleares a 60 años. Este horizonte haría que si un gobierno decidiera poner fin a la era nuclear en el Estado Español, se debería enfrentar a unas indemnizaciones por lucro cesante a 60 años y no a 40 como lo sería ahora.

Pero fuera de juegos políticos y económicos, esos que han llenado los consejos de administración de las grandes energéticas de expolíticos populares y socialistas a través de las puertas giratorias, Garoña es una verdadera bomba de relojería, tanto por sus fallos de diseño como por su edad e impactos medioambientales. Además de ser un saco sin fondo económicamente hablando, por mucho que se empeñen en vendernos la energía nuclear como algo barato y necesario para nuestro sistema energético.

Ya en 1982 el CSN y Nuclenor reconocieron la existencia de grietas en la vasija el reactor, un grave problema que se mantuvo oculto durante años. Este hecho quedó explicado cuando en agosto de 2014, el gobierno belga reconocía los mismos problemas en dos reactores hermanos al de Garoña: Tihange 2 y Doel 3. Esto era consecuencia de un error de fabricación de la empresa Holandesa “Rotterdam Droogdok Maatschappij” y pedía a la Comisión Europea que ordenara el cierre de los 20 reactores existentes en toda Europa fabricados por esta empresa que, por cierto, son iguales que el infausto reactor Fukhusima-1.

Además del grave problema de sus grietas, durante su funcionamiento Nuclenor ha aplazado dos exigencias del CSN a la central de Garoña, como la renovación del cableado eléctrico y la mejora de la ventilación de emergencia en el edificio de contención, por lo que esta central nuclear ha estado operando sin cumplir con las condiciones exigidas por el organismo regulador de la industria nuclear.

A esto hay que sumarle que la central no posee ni cúpula de protección, una doble vasija que impediría el escape de radiación en caso de accidente, ni torre de refrigeración, lo que hace que el agua se evacúe directamente al Ebro a unos 10ºC por encima de la temperatura media del río, con el consiguiente impacto por contaminación térmica que produce.

Para acabar con las deficiencias con que se encuentra Garoña, el cementerio nuclear con que toda central cuenta, se ha saturado al estar dimensionado para 40 años de vida útil, lo que obligaría a construir otro cementerio nuclear en la propia central o llevarse los residuos nucleares con la música a otra parte.

Por todo ello, la central no tiene viabilidad alguna. Lleva 3 años cerrada y no se ha conocido incidente alguno en el suministro eléctrico en la zona que abastece, por lo que la necesidad técnica de su suministro es totalmente irreal.

De igual manera, la cantinela económica en el precio de la luz es otra de las grandes mentiras de la industria. La energía nuclear no es barata, primero porque las centrales las seguimos pagando en el término fijo de la luz a través de la “moratoria nuclear”. Un invento del gobierno de Felipe Gonzalez para costear la construcción de estas centrales y que sirvió de ejemplo para que Rodrigo Rato hiciera lo mismo con el “déficit de tarifa”, utilizado para sufragar la construcción de centrales de ciclo combinado con dinero público.

Pero además, sólo le sale barata esta energía a las empresas productoras, pues la central está amortizada pero penaliza en el pool a 44€/MWh, ni asumen los costes derivados del riesgo de accidentes (pólizas y seguridad), ni de la gestión a largo plazo de sus residuos radioactivos, ni de la compra de combustible. Un negocio redondo amigos.

Así que, por seguridad, medioambiente, economía y para desbloquear la inversión en energía renovable, Garoña no puede reabrirse y como ella, cerrar el resto de centrales nucleares para dar luz verde a un modelo descentralizado, renovable, de producción a pequeña escala y cercano a los puntos de consumo. #GaroñaNiDeCoña.

 

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4 comentarios

#4
Pedro 24/02/2016 12:16h

El mismo problema que argumentas en el termino de potencia para la nuclear sucede con las renovables, que son una ruina y cuyo mecenazgo por parte del estado sólo ha conseguido enriquecer a los que disponían el dinero para acometer una inversión de rentabilidad, a costa de los bolsillos más humildes. Has olvidado comentar que las renovables también contaminan: los paneles solares están hechos de metales pesados, los molinos destruyen la fauna y vegetación, etc... . Por otra parte, es falso que la energía nuclear no sea rentable, aunque desconozco los problemas técnicos de esta central. Se le hace flaco favor al medio ambiente contando verdades a medias.

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#3
manuelito22/02/2016 00:21h

Es mentira.

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#2
Eneko22/02/2016 00:09h

Curioso que la central no tenga grietas cuando ha sido llamada históricamente la central de las mil y una grietas y que el CSN en su informe lo reflejará. Lo del impuesto, en mi opinion, no es un error del autor sino algo que se suma a las causas pq la empresa cierra.

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#1
cmanuel21/02/2016 22:02h

El autor de este artículo, probablemente tenga buena voluntad, pero se apoya en argumentos falsos. No hace falta mentir para decir lo que se piensa sobre las centrales nucleares. Si Garoña paró en 2012, no fue porque no quisiera invertir en seguridad, sino porque el ministro se sacó de la manga un impuesto retroactivo que la hacía poco viable. Por otra parte, las grietas que se vieron en centrales belgas no existen en Garoña. Todos los temas técnicos que se esgrimen en el artículo se pueden rebatir con facilidad. Técnicamente, Garoña no tiene ningún problema de seguridad. Otra cosa es que se quiera prescindir de ella por razones políticas. Pero entonces, hay que tenerlas y saber explicarlas de forma convincente. No escudarse en supuestas razones técnicas que no existen.

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Andrés Barrio
Como siempre suspendía Lenguaje me dio por estudiar ciencias y por alguna razón que no llego a entender, ahora me ha dado por escribir. Oceanógrafo de tierra firme e Ingeniero circunstancial. La Tierra no tiene prisa y cuando ya no estemos en ella, ella seguirá aquí.
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