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El 6 de octubre de 2011

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Muere Steve Jobs, el corazón de Apple

Steve Jobs ha muerto de cáncer a los 54 años. El gran creador, obsesionado por la tecnología y el diseño, tuvo siempre claro que alcanzaría el éxito. El iPod y, después, el iPhone le dieron la razón.  

Steve Jobs, Apple

EFE

Tardó en alcanzar el éxito, pero lo consiguió. Desde joven cumplió con las reglas del sueño americano desde un nimio taller de su casa de California. En aquel estado donde creció el mago de Apple tuvo claro que los estudios no le llevarían a alcanzar el éxito y el dinero, porque Jobs nació pensando en ser rico y lo consiguió. Era de quienes creía a pies juntillas que 'quien no arriesga no gana' y lo hizo muchas veces ya metido en su obsesiva meta de darle fama mundial, y posteriormente popularizar, al producto de la 'manzana', icono tomado de los Beattles y que también le ocasionó quebraderos de cabeza y no menos problemas judiciales ya resueltos.

Jobs, víctima de un cáncer de pancreas que padecía desde 2004 y que lo retiró en agosto, fue un visionario de las nuevas tecnologías. Siempre le pudo su lado creativo, original, moderno y vanguardista a su Jobs más técnico. De aquello ya se ocupaba entonces, en sus orígenes, el otro Steve, su amigo con el que comenzó a soñar en el imperio de Apple, que ahora queda en manos de Tim Cooks, a punto de presentar una reinvención del iPhone4, cuando todos esperan quizás algo más allá de su producto estrella del verano de 2010. Para llegar hasta aquí, con sólo 21 años ya soñaba con Steve Wozniak en dar realidad a sus ideas mágicas de artilugios tecnológicos, que iban a dar la vuelta al mundo y a ponerlo de patas arriba por la nueva concepción de la tecnología que implantaría poco a poco cuando se sacó de la manga el iTunes mediante la descarga de música legal. Aquella fue la clave del éxito que vino paso a paso.

Porque todo comenzó en Los Altos, California, donde Jobs ya comenzó a trabajar con las computadoras personales. Es mítico el primer Mac, con el que muchos profesionales del sector de la comunicación han trabajado y experimentado, desde su debut en 1984, pero que desde entonces ha evolucionado mucho, no solo en diseño sino también en funcionalidades y posibilidades. Es precisamente su obsesión por simplificar, de hacer fácil el acceso a un ordenador lo que ha traído de cabeza a sus competidores, con quienes también estuvo siempre obsesionado. La competencia le empujaba a superarse constantemente, tanto que desde la comercialización del iPod, el resto de reproductores quedaron relegados a una segunda fila. Lo mismo ha ocurrido recientemente con el iPhone, en países como España, no así en EEUU y otros países anglosajones donde sí había asentado sus bases de mercado. Su apuesta por un teléfono que a través de Internet aglutinará todo a modo de descargas de aplicaciones ha dado vida a un mundo nuevo en la tecnología en la que casi todo es posible a través de un aparato de telefonía móvil, que simplifica, una vez más, su uso y también facilita el trabajo de quienes son usuarios.

Como buen ejemplo del americano que sueña y alcanza el éxito, procedía de una familia de escasos recursos que le sirvió de acicate para lanzarse de lleno a buscar esa clave que le encumbrara en el futuro como uno de los mayores innovadores de la historia. Redefinió un ordenador personal, del que los usuarios desconfiaban por su alto precio y sus cuestionables funciones. Pero eso era al principio cuando el Macintosh no significaba más que el inicio de sus pasos en el hermanamiento de informática, diseño y tecnología.

Una buena muestra de ello es el de los reconocidos estudios Pixar, gracias a los que Disney se mantiene a flote hoy en día. Jobs demostró a través de la adquisión de Lucasfilm, que era posible dibujar y crear realismo con los Apple, siempre y cuando la imaginación y una alta creatividad, sólo propia de los genios, estuviera al servicio de la tecnología. Y lo consiguió con los taquillazos y ya clásicos de Toy Story o también de Up. De hecho, con este éxito comenzó la consolidación de Steve Jobs, quien tras varios pasos frustrados se reinventó con la empresa NeXT Computer, que no era más que una excusa inteligente para reinventar su sueño: Apple. Entonces, con 30 años, comenzó ya a ascender de forma imparable. Llegaría el iMac, también e iPod y la bofetada a la competencia directa con la innovadora tienda electrónica del iTunes para la descarga de música legal.

Tecnología y estética. Que la forma es tan importante como el fondo y que las cosas, por insignificantes que sean, entran por los ojos y después el camino está allanado es la idea que defendió hasta su muerte y que seguirá siendo una de las principales máximas de la marca Apple, que también se ha sabido caracterizar por el marketing, por el saber vender su producto y hacerlo imprescindible a un público de adeptos que no ha dejado de soñar en parte con cada uno de los productos estrella que Jobs fue ideando. Steve jobs creaba más allá de un producto, una necesidad para el ciudadano. Es el legado de un gurú del SXXI.
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