Japón empieza a resurgir entre los escombros

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La cantidad de residuos generados en la prefectura japonesa de Miyagi por el terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo es de entre 15 y 18 millones de toneladas, lo que equivale aproximadamente a la cantidad de residuos que se producirían en 23 años en condiciones normales, según ha informado este domingo el gobernador de Miyagi, Yoshihiro Murai.

En realidad, la cantidad total es probablemente mucho mayor, porque la estimación hecha por las autoridades de la prefectura no incluye ni los automóviles ni la tierra. Ahora se pretende diseñar un plan para la eliminación de los residuos con el objetivo de que dentro de tres años se hayan destruido en su totalidad.

Este lunes se ha empezado a retirar los residuos de las calles de la ciudad costera de Ishinomaki, una de las localidades más perjudicadas por la catástrofe. De momento se dejarán en un sitio cercano al puerto, pero dentro de un año se llevarán a otro lugar para separar los distintos residuos y eliminarlos.

Mientras, el periódico “The Manichi Daily News” informa este lunes de que las personas que se han refugiado en centros de evacuación pequeños o en sus propias casas en el noreste de Japón tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Según este diario, las autoridades locales no han sido capaces de funcionar con normalidad para asistir a todas las personas evacuadas, aunque los artículos de ayuda sí que están llegando a los refugios de mayor tamaño.

Shoji Ueno, de 49 años, ha sobrevivido comiendo algo de arroz y ciruelas pasas que tenía en su casa de Otsuchi -en la prefectura de Iwate-, donde las gasolineras y las tiendas aún no han reabierto sus puertas.

Hace una semana fue a la ciudad de Kamaishi y consiguió algo de comida en conserva, suficiente para tres días. Ahora vive con su esposa y tres familiares y no tiene ninguna fuente de ingresos porque ha perdido su empleo. “Me gustaría que los artículos de ayuda llegasen no solo a los centros de evacuación, sino también a las víctimas que se refugian en sus casas”, ha declarado.

En el distrito de Hirata de la ciudad de Kamaishi, una mujer de 43 años, estaba recibiendo bolas de arroz diariamente en un centro de evacuación cercano a su casa, pero cuando se restableció el suministro eléctrico, un responsable del Gobierno local le dijo que iba a dejar de recibirlas.

El argumento de las autoridades es que ahora puede usar una arrocera eléctrica. “Hay personas mayores que se han ido de sus casas porque no tenían nada que comer. Me pregunto cuánto tiempo va a durar esta situación”, ha comentado.

El Gobierno de Iwate ha negado que “el suministro de bienes sea insuficiente” y ha afirmado que ha estado distribuyéndolos según las necesidades de cada ciudad o pueblo.

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