Martes 6 de Diciembre de 2022Actualizado 18:31

El 28 de febrero de 2011

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Los opositores a Gaddafi acechan Trípoli

Sin embargo, no descartan una respuesta por parte de las fuerzas gubernamentales. Mientras desde la Unión Europea se imponen sanciones a Libia como el embargo de armas.

Protestas en Libia

Redacción

La oposición que desde hace días ha salido a las calles de Libia para pedir el fin del largo régimen de Muammar al Gaddafi, 42 años de mandato, va ganando poco a poco posiciones en el pulso que mantiene con el mandatario quien parece no querer dejar el poder de ninguna manera. Las denominadas como fuerzas rebeldes han ido consiguiendo el control de diferentes ciudades, la última ha sido Misrata, a unos 200 kilómetros al este de Trípoli, en cuyas cercanías continúan los combates entre las fuerzas detractoras y partidarias de Gaddafi, según informaron testigos presenciales a Reuters.

Un testigo llamado Mohamed indicó que las fuerzas opositoras han derribado un avión del Ejército gubernamental “mientras sobrevolaba la emisora de radio local” y han “capturado a la tripulación”. “Los combates por el control de la base aérea militar, cerca de Misrata, comenzaron anoche y continúan”, prosiguió. “Las fuerzas de Gaddafi controlan solo una pequeña parte de la base y los opositores controlan una buena parte de esta base, en la que hay munición”, precisó. “Misrata sigue bajo control de los opositores”, añadió.

Sin embargo, la oposición es consciente de que Gaddafi no se quedará de brazos cruzados y esperan un posible contraataque de las fuerzas partidarias del mandatario. Los opositores han advertido de que alrededor de 2.000 combatientes leales a Gaddafi han rodeado Zawiya, situada a solo 50 kilómetros al oeste de la capital. “Vamos a hacerlo lo mejor que podamos para combatirlos, pero van a atacar pronto”, declaró un comandante de la Policía que se ha unido a los rebeldes. “Luchamos por la libertad y estamos dispuestos a morir por ello”, aseveró.

Los vecinos de algunos barrios de Trípoli han levantado barricadas en algunos puntos de la ciudad para enfrentarse a las fuerzas del gobierno y un general del este de Libia, donde el poder de Gaddafi se ha evaporado, ha asegurado a Reuters que sus tropas están dispuestas a ayudar a los rebeldes del oeste.

“Nuestros hermanos de Trípoli nos han dicho que están bien y que no necesitan ayuda, pero si nos la piden, estamos dispuestos a dársela”, declaró el general Ahmed el Gatrani, uno de los mandos militares más importantes del Ejército declarado en rebeldía en Benghazi.

Por su parte, el portavoz del gobierno libio, Musa Ibrahim, ha advertido de que podrían “perderse cientos de miles de vidas” si se intensifica el actual conflicto entre los partidarios y los detractores de Gaddafi, según informó la BBC.

El portavoz denunció, en un encuentro con los medios de comunicación, que las potencias occidentales y los islamistas de Al Qaeda comparten el mismo objetivo de sembrar el caos en Libia para apoderarse del petróleo del país.

Reacciones


Mientras el resto de actores internacionales parece haber activado sus mecanismos para responder a la situación que está viviendo Libia. Desde la Unión Europea (UE), los países miembros han acordado imponer un embargo de armas y material antidisturbios a Libia y han prohibido la entrada a territorio comunitario y congelado las cuentas de Gaddafi, varios de sus familiares y otros responsables de la represión violenta contra los manifestantes.

Con esta decisión, los Veintisiete aplican la resolución aprobada el pasado sábado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para castigar al régimen libio y añaden otras “sanciones autónomas” de la UE, según ha explicado el representante de la presidencia húngara, Tamás Fellegi.

En línea con la resolución de la ONU, la UE ha aprobado prohibir el suministro a Libia de armas, munición y material relacionado. Pero además de las medidas de Naciones Unidas, los Veintisiete vetarán la venta a Libia de material que pueda usarse para la represión interna. También se congelan las cuentas de Gaddafi y cinco miembros de su familia.

Por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, ha propuesto la congelación durante 60 días de todos los pagos financieros a Libia para evitar que el dirigente libio reciba dinero. “Estamos trabajando para garantizar que se cortan todos los flujos financieros”, ha señalado Westerwelle a la prensa en Ginebra, donde participa en la XVI Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU . “La nueva consideración es congelar todos los pagos a Libia durante los próximos 60 días”, ha precisado.

Desde Estados Unidos, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha defendido que ha llegado el momento de que Gaddafi “se marche” y ha denunciado que éste está empleando a “mercenarios y matones” para suprimir las manifestaciones en su contra.

“Ha llegado el momento de que Gaddafi se marche, ahora, sin más violencia ni demora”, ha defendido Clinton en su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. “Gaddafi y aquellos que le rodean deben rendir cuentas por estos actos, que violan las obligaciones internacionales y la decencia común”, ha subrayado, asegurando que la comunidad internacional no ha dejado ninguna posibilidad fuera de la mesa en cuanto a los próximos pasos a dar contra Libia.

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