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El 18 de enero de 2011

Tiempo de lectura: 03:01
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Sarah Palin sigue defendiéndose de las críticas

La que fuera candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos se excusa por utilizar la expresión antisemita “libelo de sangre”. Mientras, la congresista Giffords va mejorando.

Sarah Palin

Redacción

La atención de la que están siendo objeto los miembros del Tea Party en Estados Unidos tras la tragedia de Tucson (Arizona), parece no gustar a la ex gobernadora de Alaska y ex candidata republicana a la vicepresidencia del país, Sarah Palin.

Muchas voces han criticado el discurso radical del Tea Party y lo han relacionado directamente con el tiroteo que acabó con la vida de seis personas y dejo varios heridos. Desde un primer momento, ante estas críticas, Palin respondió utilizando la expresión de origen antisemita “libelo de sangre”.

“Libelo de sangre, obviamente significa ser falsamente acusado de tener sangre en las manos. En este caso, eso es exactamente lo que estaba pasando”
, dijo Palin en una entrevista concedida a la cadena Fox, en sus primeras declaraciones desde que surgiera la polémica.

De esta manera, Palin rechazaba las acusaciones de aquellos que apuntan que el discurso crispante del Tea Party, movimiento al que Palin pertenece, fue el detonante del ataque contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords.

La polémica se desató porque se trata de una construcción léxica antisemita utilizada en la Edad Media para procesar a judíos, acusándoles de matar a niños católicos para recrear la muerte de Jesucristo durante la celebración de la Pascua, acusación que en la mayoría de las ocasiones conllevaba la pena capital y que fue recuperada por el nazismo.

A esta controversia hay que sumar la generada por la divulgación, a través de la página Web de Palin, de un mapa de Estados Unidos en el que los congresistas partidarios de la reforma sanitaria impulsada por el presidente, Barack Obama, aparecen señalados con una mirilla de arma, entre ellos Giffords.

Sin embargo, Palin consideró que ninguna de estas dos actuaciones merecen una disculpa por su parte. A su juicio, ambas son un ejemplo del “vigoroso” debate político que hace “excepcional” a Estados Unidos, por lo que animó a sus colegas a continuar por esa senda.

Interrogada por su futuro político, ya que en algunos círculos se ha especulado con la posibilidad de que sea la candidata republicana a las elecciones presidenciales de 2012, Palin rehusó adelantar noticia alguna. “No estoy dispuesta a hacer ningún anuncio, pero os diré que no voy a quedarme sentada, no voy a callarme”, sentenció.

Mientras la republicana se defiende de las críticas, la demócrata objeto del ataque de Tucson sigue ingresada, pero todavía en situación grave. Así lo ha confirmado el marido de Giffords, Mark Kelly, quien ha asegurado que ésta está haciendo buenos progresos después del impacto de bala que recibió en la cabeza.

“Es típico en ella que no importe cómo de mala pueda ser la situación para ella [...] siempre se está preocupando por los demás”, dijo en declaraciones al canal ABC. Este astronauta de la NASA le ha recordado a la congresista que necesita descansar porque todavía se encuentra en cuidados intensivos.

De esta forma coincide con el cirujano Michael Lemole, quien aseguró que la paciente se recupera bien de la intervención en la que se le retiraron fragmentos óseos de la cuenca del ojo.

El domingo los médicos rebajaron la condición de Giffords de “crítica” a “grave”, pues consiguieron desconectar con éxito la respiración asistida.

Por otro lado, Kelly expresó su deseo de reunirse con los padres del presunto autor del tiroteo, Jared Lee Loughner, quienes emitieron un comunicado para trasladar su profundo rechazo.

Tras el tiroteo, Estados Unidos ha vivido un período de conmoción pero al mismo tiempo de crispación, pues días después de la tragedia uno de los heridos amenazó de muerte al líder del movimiento ultraconservador Tea Party, Trent Humphries.

James Eric Fuller, quien recibió un disparo en la rodilla, ha pedido perdón las amenazas a Humphries. En un comunicado ha admitido que su actitud estuvo “fuera de lugar”. “No correspondía con el espíritu de lealtad y sentimientos de cercanía de unos hacia otros como ciudadanos de este gran país”, ha recogido la BBC de dicho escrito.

Fuller fue detenido bajo los cargos de alteración del orden público y amenazas, y posteriormente sometido a un examen mental después de sus pronunciamientos.


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