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Violencia de Género Gobierno
El 3 de enero de 2011

Tiempo de lectura: 02:16
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Morales asegura que los bolivianos no estaban preparados para la subida del combustible

Tras las fuertes protestas, el presidente de Bolivia decide cancelar el decreto que pretendía equiparar el precio de la gasolina y el diésel a los del mercado internacional.

Evo Morales

Redacción

Los bolivianos no vivirán una subida en el precio del combustible. Así lo ha anunciado el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien tras la fuerte movilización ha decidido echar atrás el decreto que permitiría una subida de hasta un 83% en la gasolina y el diésel. Morales ha reconocido que los bolivianos no estaban preparados para afrontar las consecuencias de dicha subida de precios, con la que el Gobierno pretendía equipararlos con los precios a nivel internacional, y ha dicho que por eso ha decidido cancelar el decreto correspondiente.

“El pueblo me escuchó y me enseñó y saluda la decisión que tomé en defensa de las familias más pobres”,
ha declarado en una rueda de prensa en la ciudad de Cochabamba, en el centro del país, según la Agencia Boliviana de Información.

“Como ha sido mi promesa al asumir la Presidencia de Bolivia, escucho y me someto al pueblo obedeciéndole, porque sus consejos son sabios”, ha señalado el mandatario, que ha dicho que deja para el futuro la aplicación de un decreto similar pese a que con la nivelación de los precios se evitaba una sangría en la economía nacional.

Durante el año 2010, Bolivia destinó 660 millones de dólares a la importación de combustible, de los que 380 millones sirvieron para subvencionar sus costos en el mercado nacional.

“Todos saben que la nivelación es necesaria para que los dineros que utiliza Bolivia en la subvención de los carburantes bien pueden ser utilizados en la ejecución de programas de desarrollo de amplio alcance social, como la educación, construcción de hospitales y caminos”, ha indicado.

Sin embargo, el mandatario boliviano ha admitido que el incremento de casi un 80 % en los precios de los combustibles que implicaba la aplicación del decreto haría inviable la economía de las familias más pobres.

Morales ha precisado que cuando se convirtió en presidente, en enero de 2006, comprobó que la importación de gasolina en año 2005 supuso para Bolivia un gasto de 108 millones de dólares, una cantidad que año tras año se ha ido incrementado hasta llegar a 660 millones en 2010.

La imposición del decreto desencadenó manifestaciones de protesta en las ciudades de La Paz y El Alto,
donde hubo enfrentamientos entre ciudadanos y la Policía. Morales ha asegurado que en esas protestas participaron no solo personas descontentas con la medida, sino también grupos violentos financiados por los partidos de derecha interesados en provocar la desestabilización de la democracia, y se ha referido concretamente al partido Movimiento sin Miedo (MSM).

El presidente ha adelantado que el tema de los carburantes y las subvenciones se analizará en una Comisión Nacional de nueva creación que estará integrada por representantes de varias organizaciones sociales. El objetivo, ha añadido, será elaborar un proyecto que impida que Bolivia tenga cada año los altos costes que suponen las subvenciones a la compra de carburante.

Por otro lado, el presidente de Bolivia anunció la derogación del decreto por el que se incrementaban los salarios mínimos en un 20 % para las Fuerzas Armadas, la Policía y los sectores de educación y salud, así como otras medidas paliativas.


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