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El 23 de diciembre de 2010

Tiempo de lectura: 05:46
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¿Navidades NO consumistas?

Llega la Navidad y con ella un consumo desmesurado en el que prima el despilfarro de los recursos energéticos y económicos.

Redacción

Ya ha llegado la Navidad, cálidas fechas en las que  la bondad, empatía, sensibilización, vulnerabilidad emocional y acciones de buena fe están presentes en los valores del ciudadano, los cuales están olvidados en algún resquicio de nuestra razón y sentimiento el resto del año.

En este contexto navideño se olvida la crisis, que tanto daño esta haciendo a los españoles, no se tiene en cuenta el paro, todos se vuelven ricos, unos siempre más que otros, y se va directamente a la larga trascendencia del consumo que viene produciéndose desde hace años en este festejo como en tanto otros: San Valentín, Día del Padre, de la Madre… y que no dejan de ser estrategias comerciales para fomentar un consumo exacerbado e insostenible.

Navidad significa básicamente ir de compras. El sentimiento religioso y  la fiesta católica del nacimiento del niño Jesús quedan relegados a unos pocos dando paso a innumerables carteles publicitarios, spots y escaparates. Sin darnos cuenta somos nosotros mismos los que nos hemos enganchado a una vorágine de compras compulsivas que tiene el objetivo de llenar el salón de casa de regalos que en la mayoría de los casos se escapan de lo necesario y la utilidad.

Aunque la crisis resista en los hogares y el modo de enfoque hacia la Navidad haya cambiando hacia un descenso en el consumo, como figura las estadísticas del 2009  en comparación con años anteriores, se sigue gastando de una manera descontrolada.

Según el estudio que realizó la empresa Deloitte España sobre el consumo navideño del año pasado, se puede obsevar esos cambios en los que el consumidor se ha vuelto más racional, busca productos más útiles y duraderos al mejor precio el cuál ha sido estudiado y buscado. Las realizaciones de las compras, en muchos casos, se adelantan o se atrasan para el periodo de rebajas, se mira con ojo de lupa el factor calidad/precio, dejando los regalos para los grandes almacenes y la compra alimenticia en los hipermercados, donde cada vez más venden sus marcas blancas. La tendencia a la búsqueda por Internet permite una comparativa de precios de una forma más rápida y cómoda e incluso se ha incrementado la compra on line.

Este despilfarro navideño no sólo incluye el gasto sin medida del ciudadano particular y del empresario en publicidad,  sino que estas fiestas se extienden a un gran desembolso económico colectivo y amenazante para el medio ambiente. Todos los elementos que hacen a la Navidad que se presente como unas fechas especiales no son más que gastos innecesarios que por medio de la sociedad se han ido inculcando en el individuo a nivel cognitivo y sin los cuáles seríamos incapaces de disfrutar y analizar esta fiestas como tal. En este sentido no se tiene en cuenta el acrecentado uso irresponsable de los recursos naturales que son y la generación de residuos en un claro ejemplo de insostenibilidad y en un mundo que esta luchando cada vez más por el desarrollo sostenible.

Repercusiones sociales y ambientales

Mientras que cada año se incrementa en el mundo el número de personas desnutridas, en estas fechas se tiran hasta el 40% de los alimentos producidos, debido a descartes por exigencias estéticas del mercado, los fallos en la distribución de tan grandes volúmenes y la abundante comida servida en la actividad culinaria de las reuniones puntuales de esto días. La cantidad de basura generada aumenta individualmente, cada persona genera dos kilos de basura al día frente al kilo y medio del resto del año. Este ascenso se materializa en los embalajes y envoltorios.

Por otro lado, los ayuntamientos también parecen enriquecerse. Mientras que durante todo el año se dedican a promover campañas de ahorro de agua y electricidad, en navidades, despilfarran poniendo durante dos meses millones de bombillas por toda la ciudad, pagando esta contaminación lumínica con el dinero de todos los ciudadanos. Este año se ha dedicado 3.085.000 euros con 4,4 millones de bombillas, el balance frente al año anterior es descendente en un 33% pero aún así es un gasto.


En cuanto a la adquisición de los regalos que compramos en los grandes almacenes e incluso pequeños comercios, se olvida de donde proceden esos artículos y sólo predomina el valor del producto en una época en la que la crisis presiona. Un reducido precio se puede deber, entre otras causas, a un abaratamiento de los costes de producción a costa de los sueldos y condiciones de los trabajadores. Por ello, organizaciones y ONG reivindican hacer compras útiles en vez de exasperadas, porque en el fondo fomentamos este sistema injusto.

Alternativas ante un sistema consumista

Estas fechas son, han sido y serán fiestas, según se ha inculcado a gran parte de la población desde edad temprana y desde diversos ámbitos. No se puede cambiar la forma de ver la Navidad, pero se puede hacer un intento en la forma de gestionarla con un consumo más responsable tanto de los recursos como económico y no en el despilfarro desmesurado.

En este sentido organizaciones, voluntarios, ONG, asociaciones, blogs ecológicos, quieren hacer un llamamiento a todos los consumidores para que analicen las consecuencias sociales y ambientales de una celebración de este tipo, basada en la irresponsabilidad consumista. Para ello han plateado alternativas al tradicional modelo de consumo, modelos basados en el comercio justo, en el reciclaje, en la creatividad y en la sensibilización social:

-    la gente de Consume y Calla , un grupo de voluntarios que analiza, critica, y actúa en el entorno cuestionando la sociedad de consumo,  repartieron el 20 de diciembre a la salida del Metro Gran Vía de Madrid octavillas en blanco. “Hubo reacciones para todos los gustos... había quienes cogían la publicidad y marchaban, otros sonreían, había quienes la rechazaban... y quienes miraban con cara de enfado...”, comenta uno de los voluntarios que participó en el experimento. Con esta iniciativa se quería comprobar el contraste de la gente acostumbrada a recibir publicidad por todos los medios, y hacer una crítica directa al comercio queriendo decir que “venden nada”.

-    el 26 de noviembre se promovió el Día sin Compras apoyado por varias ONG como Ecologistas en Acción o Greenpeace, entre otros. A este acto le ha seguido el 21 de diciembre la Huelga de Consumo a nivel nacional. Estas dos inciativas van a plantear unas nuevas pautas de consumo como una crítica hacia un modelo de sociedad capitalista que ha fracasado social y ecológicamente y orientar esta reivindicación contra los grandes comerciales industriales y financieros.

-    En cuanto a los regalos, El Blog Infantil, propone una nueva forma de regalar, el Trueque . Otra alternativa, donde los juguetes se pueden cambiar sin coste monetario, mediante su página de Internet ponen en contacto a niños con la correspondiente autorización paternal para que intercambien libros, peluches o juguetes que ya no utilicen por otros que les resulten atractivos. Siguiendo en esta línea, el Blog Familia Libre , promueve Manualidades para Navidad  una inciativa mediante la cual las personas pueden subir al blog sus ideas creativas en la creación de regalos manuales. Intermon Oxfam pone a la disposición del consumidor en su página Web una tienda on-line donde se pueden adquirir productos provenientes del comercio justo, además  de esta manera también se ayuda a erradicar la pobreza en los países en vías de desarrollo. También pone en marcha otra iniciativa a nivel empresarial en que se ofrece la elaboración de una Cesta de Navidad con productos proveniente del comercio justo.

-    Por último, desde el Colegio de Ingenieros de Montes y el Colegio de Ingenieros Técnico Forestales de España, se recomienda la adquisición de abetos naturales para la decoración navideña en vez de plásticos. De esta manera se ayuda a combatir el cambio climático, ya que durante le crecimiento del árbol se captura mayor cantidad de dióxido de carbono y no se necesitan materiales de plástico para su elaboración que generan muchos gases de efecto invernadero. El árbol natural también permite su reutilización como abono.

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1 comentarios

#1
Maria25/12/2010 13:58h

Desde una economía de consumo hasta el sostenimiento de la vida, las claves para afrontar este reto, probablemente el mayor al que nos hayamos enfrentado nunca, en la siguiente dirección: http://viaincognita.blogspot.com/2010/09/desde-una-economia-de-consumo-hasta-el.html

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