Lunes 29 de Noviembre de 2021Actualizado 17:51

El 12 de agosto de 2010

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Mujer latinoamericana, hoy ciudadana riojana

Por Mónica Trillo R.

Redacción

Los cambios que ocurren a nuestro alrededor pueden significar el comienzo del verdadero significado de la inmigración en materia de superación o pueden significar también un importante retroceso de los "pocos" logros que hemos alcanzado hasta ahora.


Las mujeres latinoamericanas, ciudadanas riojanas, podemos percibir fácilmente y comprender lo que pasa a nuestro alrededor y sobre todo no nos dejamos sorprender fácilmente con falsas promesas. Por la misma vida y las experiencias que hemos captado en nuestros países de origen, donde la lucha por la igualdad y la verdad sigue siendo un reto cada día.


Los retos en el proceso de la migración, sobre todo en el de las mujeres, son una revolución sin precedentes que nos plantea diferentes cambios (tanto personales y familiares) y la participación activa dentro de la sociedad que nos acoge, adecuarnos a los nuevos esquemas establecidos.


Es indiscutible que la presencia de la mujer en la vida activa de la sociedad ha ayudado a la renovación de ésta y ha planteado asuntos que ponen de manifiesto la incapacidad de las viejas estructuras actuales para dar soluciones apropiadas y satisfactorias a mujeres y hombres.


Las mujeres latinoamericanas han hecho abandono de antiguos modelos y esquemas de dominación patriarcal y sexista y demandan un rol de participación en el nuevo código social. La violencia ha sido un dominante de subordinación, sometimiento y violación de los derechos más elementales en la vida de las mujeres. Hoy las mujeres repudian la violencia como un factor de dominación y de subordinación a través del aumento de una demanda de voz, pensamiento y presencia como una condición mínima para un diálogo individual y colectivo.


Objetivos y reivindicaciones


Las mujeres latinoamericanas, hoy ciudadanas riojanas, demandamos una profunda reconstrucción de la vida diaria, de la sociedad, del estado, de la cultura, de la educación, para la erradicación de la violencia como un método ejercido durante siglos en nuestra historia, en nuestra vida diaria y en las utopías.


El proceso de construcción de un nuevo código social debe contar en su elaboración con la participación de las mujeres y de los hombres en un total plano de equidad de género y donde el humanismo de mujeres y hombres sean las bases éticas que contribuyan, a la erradicación de la opresión y a la formación de mujeres y hombres libres.


La dignificación de la mujer es un objetivo que nos proponemos, reclamando para nosotras la participación política activa para la instauración de la democracia. La sociedad civil que ha sido renovada en gran medida gracias a la mujer, no puede conservarse como una estructura patriarcal. Debe evolucionar hacia formas de equidad y equilibrio entre las diferentes fuerzas sociales activas. No habrá democracia real ni sociedad civil sin la participación activa de la mujer. La presencia de la mujer en la vida civil es una condición de los nuevos tiempos y un elemento esencial para la nueva sociedad y para la construcción de una nueva ciudadanía basada en la ética y la equidad, el respeto a los derechos individuales y a los derechos que se refieran específicamente a la situación de las mujeres en el proceso de cambio y que son universales.


Hacemos reivindicación del amor como base del estado, y rechazamos la violencia, el autoritarismo, el exclusivismo y el sectarismo político, como destructivo para la conformación de una nueva civilización. Optamos por formas de participación directa y de pluralidad representativa para la gobernabilidad.


Como mujeres latinoamericanas demandamos un rol de participación activa en las decisiones políticas de esta comunidad. Reclamamos la dignidad, la ética y la equidad como principios de participación política. Reclamamos la reconstrucción social y mental del patriarcado.

 

Reclamamos la intervención política en la toma de decisiones políticas de primer rango y no simplemente como participantes de segundo plano, ni como acompañantes, ni como voluntarias ni subordinadas. Queremos construir un mundo donde quepamos todas/os y donde la libertad sea irrestricta, donde reine la paz, donde se use el pensamiento, se dé valor a la palabra donde se potencie el diálogo mutuo y el acuerdo entre hombres y mujeres.

Mónica Trillo R.
Asociación de Mujeres Latinoamericanas en La Rioja – AMDELAR.

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