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El 3 de mayo de 2010

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Los tres acusados de atentar en la T4 de Barajas se niegan a declarar

Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián se enfrentan a 900 años de cárcel cada uno por su supuesta participación en un atentado que se cobró la vida de dos ciudadano ecuatorianos en 2006.

Miembros de ETA acusado de atentar en la T4 de Barajas

Europa Press

Los tres presuntos etarras Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián, acusados de ser los autores del atentado ocurrido el 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), se negaron hoy a declarar ante el tribunal de la Audiencia Nacional, que comenzó esta mañana a juzgarles por la explosión que provocó la muerte a los ciudadanos ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

En la primera sesión del juicio, que tiene previsto prolongarse hasta el próximo jueves, Portu, Sarasola y San Sebastián rechazaron responder a las preguntas del fiscal Daniel Campos, las acusaciónes particulares, la acción popular ejercida por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y la abogada de la defensa, que no formuló ninguna cuestión. "No reconozco a este juzgado fascista y no voy a declarar", afirmó Sarasola. Portu aseguró que todo lo que "debería decir aquí" lo declaró "bajo tortura" y San Sebastián fue el último en negar el tribunal y acusarlo de "aceptar la tortura".

Los tres entraron en la sala pasadas las 10.15 horas, con 45 minutos de retraso respecto a la hora fijada para el inicio de la sesión, y saludaron con sonrisas y gestos disimulados a una decena de amigos y familiares presentes entre el público. Al juicio también han acudido parientes de los fallecidos y de las asociaciones de víctimas Dignidad y Justicia y Asociación de Víctimas del 11-M.

Nada más comenzar el juicio, el presidente del tribunal, el magistrado Alfonso Guevara, dio traslado a las partes de una nueva prueba pericial, cuya aportación a la causa ha sido admitida, y que consiste en una prueba caligráfica de una nota manuscrita por San Sebastián, hallada en su casa, con los números de teléfono de Bomberos de Madrid, a los que se avisó de la colocación de la bomba. Fuentes fiscales destacaron la importancia de esta prueba, que corrobora que este presunto etarra es el autor de las anotaciones y aporta nuevos indicios de su participación.

Antes del receso ordenado minutos antes del mediodía por Guevara, declararon tres testigos, funcionarios de Policía que intervinieron en las diligencias tras el atentado. El primero de ellos relató las dificultades iniciales para localizar la furgoneta cargada de explosivos, tras las llamadas telefónicas que, según el relato de la Fiscalía, realizó Portu para avisar del atentado, ya que en los datos aportados "bailaba un número" de la matrícula. El segundo testigo confirmó que hubo un error en los dígitos para la identificación del vehículo, aunque no pudo precisar si partió del informante de ETA o si, por el contrario, partió de la persona que tomó los datos de la llamada.

IMÁGENES DEL CONDUCTOR DE LA FURGONETA-BOMBA
Además, el segundo funcionario de Policía explicó cómo se desarrollaron las primeras gestiones para identificar a los autores y localizar a testigos que pudieran haberlos vistos. En concreto, indicó que se visualizaron las imágenes grabadas por las diferentes cámaras de seguridad colocadas en la terminal del aeropuerto, hasta que en una de ellas se encontró la imagen de un individuo que "resultó muy llamativo por la indumentaria que llevaba", ya que portaba una muleta, una gorra con visera y una mascarilla "para no ser reconocido".

Según explicó, en el análisis de las imágenes se pudo comprobar que, a pesar de andar con la muleta, el individuo caminaba "perfectamente" por una zona que, además, es de largo recorrido. Además, en las grabaciones registradas también se hallaron imágenes de la furgoneta, que había sido aparcada un día antes, y de su conductor, que, según este testigo, "llevaba una gorra" con un anagrama "parecido" al que portaba el individuo de la muleta.

Según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, el ex jefe miliar de ETA Garikoitz Aspiazu 'Txeroki' fue quien dio a los acusados las indicaciones de cómo llevar a cabo el atentado, e incluso les dijo cómo debían ser la caracterización de Sarasola en el momento del atentado.

Los tres acusados se enfrentan a 900 años de cárcel cada uno por su supuesta participación en el atentado. En concreto, el fiscal les considera responsables de dos delitos consumados de asesinato terrorista, uno de estragos terroristas y 41 de intento de asesinato, en relación con el número de personas que resultaron heridas a causa de la explosión.

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