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Mercedes Clase A Q4 2019
Violencia de Género Gobierno
El 13 de diciembre de 2009

Tiempo de lectura: 03:10
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El machismo perjudica la salud

Las conductas sexistas generan sobre todo problemas de salud mental en las afectadas.

El machismo perjudica la salud

Redacción

Las mujeres que se sienten discriminadas a causa de su sexo perciben peor su salud. La relación entre sexismo y malestar es evidente en países como España con una fuerte tradición patriarcal. Esta es la principal conclusión de una investigación realizada en nuestro país, la primera que analiza dicha relación en un país del sur de Europa. “Se ha estudiado mucho cómo la discriminación según raza (racismo) puede afectar a la salud pero no tanto cómo el sexismo puede hacerlo también”, asegura la profesora Carme Borrell, experta de la Agencia de Salud Pública de Barcelona y principal autora de este estudio, que hoy ha participado en Madrid en el Encuentro RANM con la Salud de la Mujer en Tiempos de Crisis, organizado por la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) en colaboración con el Instituto Novartis de Comunicación en Biomedicina.
 
“El sexismo percibido como un determinante de salud en España” es el nombre de este trabajo cuyos resultados serán publicados próximamente en la revista Journal of Women’s Health. El objetivo fundamental fue analizar la relación entre la discriminación a causa del sexo y la mala salud percibida por las mujeres afectadas. También se estudió si a mayor proporción de sexismo aumentaban los indicadores de peor salud (lesiones físicas, salud mental, hipertensión, tabaquismo, salud percibida,…). Los investigadores trabajaron con datos de la Encuesta de Salud Española de 2006 relativos a 10.927 mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años. La prevalencia de machismo percibido fue de un 3,4% (372 casos).
 
Según los resultados, el sexismo se asoció con resultados negativos en la mayoría de indicadores analizados, fundamentalmente en la salud percibida, el bienestar mental, el tabaquismo y la incidencia de lesiones físicas en los diez últimos meses. “Además confirmamos que aquellas que sufrían más sexismo eran también las que declaraban peor salud. Fue más común entre mujeres jóvenes, separadas o divorciadas, y también entre inmigrantes procedentes de países poco desarrollados”, añade la profesora Borrell. 
 
MENOS SEXISMO DEL ESPERADO
Los autores del estudio aseguran que la prevalencia de sexismo descubierta es más baja de lo esperable y esto es algo que debe entenderse en el contexto de la realidad social española. “Países como Portugal, Grecia y España han tenido un desarrollo más tardío que las naciones del norte de Europa. Algunos han pasado por largas dictaduras, como es nuestro caso, con lo que eso implica en el trato a la mujer en aspectos como el divorcio, el aborto o la incorporación al mundo laboral; es decir con sus derechos subordinados a los de los hombres. Todo ello puede explicar que aquí se esté tardando más en reconocer y asumir la existencia de conductas sexistas”, comenta esta experta.
 
Por eso, como se indica en el estudio, era más común que las mujeres jóvenes de clase social avanzada denunciaran una situación de machismo. Son aquellas que experimentan la frustración de no alcanzar sus expectativas laborales debido al denominado “techo de cristal”, que es como suele denominarse esa barrera invisible que muchas mujeres encuentran en un momento determinado de su desarrollo profesional y que las impide alcanzar las metas para las que están preparadas. En el estudio español, el 53,1% de las mujeres que declararon sexismo confesaron que esta discriminación la vivían en su lugar de trabajo. Entre las inmigrantes procedentes de países pobres, se observó que en ocho de cada diez casos la lesión física se produce en el hogar, sin embargo cuatro de cada diez de estas mujeres no declararon sexismo percibido.
 
En este sentido, la profesora Borrell asegura que al analizar el sexismo  como determinante de salud es importante estudiar la clase social pero también el país de origen. “Vimos que entre las mujeres que declaran sufrir sexismo perciben peor su salud las que además son inmigrantes. La variable de inmigración debe tener un peso cada vez mayor en la investigación, especialmente en España donde el número de inmigrantes ha aumentado tanto en tan poco tiempo”.
 
Esta investigación concluye que, puesto que el sexismo puede tener un efecto sobre la salud en los marcos más diversos, deberían implementarse programas contra la discriminación de género en el mayor número de áreas posible.

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