Más peso, menor fertilidad

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Nuestro actual estilo de vida en el que priman las horas sentados frente al ordenador, por encima de la práctica de deporte, y la comida “rápida” en lugar de una dieta equilibrada, son algunos de los factores que están provocando que aproximadamente el 15% de los españoles sufra obesidad.

Las complicaciones en la salud son múltiples: sobrecarga en las articulaciones, riesgo de diabetes, alteraciones cardiovasculares, respiratorias e incluso infertilidad. “La obesidad influye en la capacidad de ovular correctamente, probablemente, porque el sobrepeso se relaciona con determinadas alteraciones de tipo hormonal que son de vital importancia para el funcionamiento correcto de los ovarios”, explica Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la Clínica de reproducción asistida Ginefiv.

Según el estudio “Impact of overweight on assisted reproduction treatment”, con sólo una pérdida del 5-10 % de peso corporal, la situación reproductiva de la paciente puede mejorar de forma significativa, especialmente cuando se logra reducir el tejido adiposo, sobre todo el que se localiza en la zona abdominal. Además, “las mujeres obesas que necesitan ciclos de reproducción asistida ven reducidas sus posibilidades de embarazo en casi un tercio y a la mitad en el caso de las muy obesas”, asegura la Dra. Verdú.

Es por esta razón que antes de comenzar el tratamiento se aconseja perder peso, ya que no se debe obviar que un embarazo aumenta en alrededor de diez a quince kilos el peso de una mujer y si ésta ya sufre sobrepeso u obesidad, podría tener serios problemas durante la gestación.

“Una mujer obesa puede tener más riesgo de sufrir durante el embarazo hipertensión inducida por el embarazo o diabetes gestacional. Además, puede tener más dificultades en el parto que una mujer con peso normal lo que puede llevar a un aumento de cesáreas”, afirma la Dra. Victoria Verdú. De hecho, según un estudio multicéntrico realizado con más de 6.000 mujeres obesas, el 15% de ellas tuvo un parto por cesárea. Asimismo, puede aumentar el riesgo de pérdidas sanguíneas en el parto y/o en el puerperio, las infecciones como la endometritis, infecciones de la cicatriz de la cesárea o las tromboembolias. Se relaciona, además, con una elevación del riesgo de abortos, defectos en el tubo neural del feto y en el embrión.

El control del peso puede mejorar la función reproductiva. Aunque bajar de peso no es fácil es posible con algunas recomendaciones. “Es conveniente incrementar la actividad física y evitar el sedentarismo. Con respecto a la alimentación, ésta debe ser saludable con alimentos con poca grasa, y un consumo alto de frutas, verduras, pescado blanco y cereales. Se debe, asimismo, repartir la alimentación en cinco comidas al día y beber abundante agua, entre 1,5 y 2 litros. Siguiendo los consejos del médico y con su fuerza de voluntad, podrá perder aquellos kilos de más que pueden dificultar su deseo ser madre”, aconseja la Dra. Verdú.

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