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El 17 de noviembre de 2009

Tiempo de lectura: 02:35
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Hasta un 5% de los pacientes con vértigo en España son niños

Las patologías otorrinolaringológicas en la infancia son frecuentes y, entre ellas, destaca el problema del vértigo.

Redacción

Así se ha puesto de relieve en el 60º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF).

El vértigo consiste en una ilusión de movimiento o de giro del entorno o de uno mismo, siendo la sensación de precipitación en el vacío lo más común. Se acompaña normalmente de náuseas, pérdida del equilibrio y mareo. El vértigo se relaciona casi siempre con una alteración del sistema vestibular, que se halla dentro del oído interno y coordina el mantenimiento del equilibrio así como de la postura, y puede ser momentáneo o durar horas o incluso días. Este trastorno puede afectar a cualquier persona, aunque en niños se presenta en forma de crisis espontáneas y pasajeras y en ancianos puede evolucionar hacia una inestabilidad crónica.

En el caso de la población infantil, “el vértigo no es un síntoma raro en los niños, aunque todavía no disponemos de datos de incidencia en España, calculamos que entre un 2 y un 5% del total de pacientes con vértigo en nuestro país son menores de 16 años”, ha explicado el Dr. Nicolás Pérez Fernández, Profesor titular de ORL en la Universidad de Navarra y director del departamento de ORL de la Clínica Universitaria de Navarra.

Según el Dr. Pérez Fernández, “la historia clínica o las explicaciones que te da un paciente adulto no tienen nada que ver con las de un niño. Un niño cuenta a veces cosas muy sorprendentes, puede no haber sufrido nunca un trastorno del equilibrio y no decir que lo padece o no percibirlo como tal. En los casos de vértigo infantil nos tenemos que fiar de las cosas que cuenta el niño y combinarlas con lo que cuentan los padres y lo que vemos por su comportamiento”.

En definitiva, se trata de una historia clínica diferente que exige al otorrino interpretar hechos y contextualizarlos en torno a los mecanismos de la patología vestibular. Esto habitualmente puede suponer más trabajo, pero por otro lado los antecedentes e historia clínica de un niño son muy moderados, lo que hace más fácil centrar el diagnóstico.

En el diagnóstico del vértigo hay que tener en cuenta tanto historia clínica, como la exploración clínica que se hace en la consulta (oído, función auditiva y función del equilibrio). Asimismo, a través de los reflejos del movimiento ocular (nistagmo) exploramos la capacidad de equilibrio del niño, su estabilidad y su capacidad para mantener una postura adecuada. Además, hay técnicas específicas de exploración de la función vestibular, pero son complejas para los niños, como por ejemplo la estimulación del oído interno por medio de pruebas rotatorias o la prueba calórica que consiste en echar agua en el oído, una prueba muy invasiva y complicada para un niño. 

“Pero en le caso de los niños no suele ser habitual tener que hacer una exploración profusa. Con la exploración del oído, del reflejo vestibular y de la capacidad auditiva en la consulta suele ser más que suficiente”, apunta el Dr. Pérez Fernández. En lo que coinciden todos los especialistas es en que ante los casos de vértigo infantil es fundamental el trabajo conjunto de pediatras, neuropediatras y otorrinolaringólogos, el diagnóstico no puede recaer solo en uno de ellos.

 

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