Rioja2

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Mercedes CLA Q4 2019
El 27 de octubre de 2009

Tiempo de lectura: 02:56
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Cardiópatas y madres

Pacientes con cardiopatías congénitas y mujeres mayores con enfermedades cardiacas empiezan a preguntar a sus médicos por la probabilidad de tener hijos. Las respuestas son dispares.

Redacción

El asesoramiento del cardiólogo en materia de salud reproductiva, embarazo y métodos anticonceptivos para pacientes afectadas por cardiopatías congénitas es una cuestión que se aborda cada vez con más frecuencia. Los expertos en salud cardiovascular se están implicando con otros especialistas, como ginecólogos, genetistas y neonatólogos para dar respuesta a las muchas preguntas que empiezan a plantearse sus pacientes. Por una parte, cada vez más mujeres con este tipo de patología se plantean tener familia y, por otro lado, al retrasarse la edad de la maternidad, empiezan a ser también más las mujeres en las que el embarazo puede coincidir en el tiempo con la enfermedad cardiovascular, fundamentalmente con la cardiopatía isquémica.

Actualmente, se estima que entre 8 y 10 de cada mil niños nacidos en España padecen una cardiopatía congénita. A fecha de hoy, el 85 por ciento de esos pacientes alcanzan la edad adulta, y es posible que se planteen tener hijos. Eso se traduce en una población potencialmente fértil de entre 100.000 y 125.000 personas. Entre ellas, las mujeres que quieren ser madres plantean a los médicos el reto de diseñar planes individualizados de atención durante el embarazo.

ATENCIÓN CRECIENTE

“La salud reproductiva de las mujeres afectadas por este tipo de dolencias es un tema candente en el campo de la Cardiología, y ha sido objeto de atención creciente en los últimos encuentros científicos, por la sencilla razón de que estamos ante pacientes que hace unos años fallecían antes de llegar a la edad adulta. Afortunadamente ahora, en virtud de los recientes avances en este campo, ven aumentada su esperanza de vida y empiezan a preguntarse cosas como si podrán quedarse embarazadas, qué riesgos afrontarían en caso de hacerlo y cuáles son las probabilidades de que sus hijos hereden la condición que ellas sufren”, explica M. Teresa Subirana Domenech (Barcelona), moderadora del encuentro sobre esta cuestión, celebrado en el marco del Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares 2009.

“En primer lugar –aclara esta especialista- es crucial discernir entre las pacientes en las que un embarazo está claramente contraindicado y aquellas en las que una atención multidisciplinar y un seguimiento estrecho pueden ofrecer un margen de riesgo asumible, siempre en función de las preferencias de la propia paciente y su pareja”.

Dado el amplio espectro de factores a tener en cuenta en este tipo de casos, la Dra. Subirana apuesta contundentemente por los equipos multidisciplinares (en el encuentro, de hecho, uno de los ponentes es especialista en Ginecología y Obstetricia y el otro, un cardiólogo): “No se trata únicamente de cardiólogos y obstetras o ginecólogos, sino también de neonatólogos y genetistas”. También admite que no son unidades de las que dispongan todos los hospitales, pero insiste en que es el tipo de atención médica que las pacientes requieren y el modelo al que hay que aproximarse.

SUPERESPECIALISTAS

“El hecho de que los pacientes vivan con la enfermedad hasta llegar a adultos desdibuja en cierto modo la clasificación convencional de las especialidades médicas”, explica esta experta.

“Es frecuente entre quienes tratan a estos pacientes encontrar a médicos ‘superespecializados’ en determinados aspectos de la Pediatría y la Cardiología. Si, además, tenemos en cuenta que la edad media de iniciación de las relaciones sexuales son los 12 años, como indica la Sociedad Española de Pediatría, nos enfrentamos a la necesidad de informar a las niñas con cardiopatías congénitas sobre cómo cuidar su salud sexual, qué contraceptivos son los más adecuados para ellas y cuáles serían, en cada caso individual, los riesgos adicionales de embarazos no deseados”, asegura. “Los anovulatorios con estrógeno y progestágenos (la ‘píldora’), por ejemplo, pueden no ser los adecuados en una gran mayoría de casos, y es imperativo evitar que este tipo de advertencias se pasen por alto”, advierte.

“En realidad, para cualquier intervalo de edad siempre que se habla de cardiopatías congénitas, este tipo de información es realmente importante”, concluye.

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