Rioja2

Miércoles 23 de Octubre de 2019Actualizado 09:36

Adrenaline Webads
El 10 de junio de 2009

Tiempo de lectura: 05:37
|||

93 años de historia del Café Moderno

Mariano Moracia será el encargado de recoger la insignia de San Bernabé por ser el dueño de este mítico negocio logroñés que ha sobrevivido a tres guerras y que ahora resurge como el Ave Fenix con 'Fibra de pájaro'.

Redacción

Mariano dice ser un hombre de los de antes. No quiere oír hablar ni de ordenadores, ni de tarjetas de crédito ni, mucho menos, de móviles. Si le quieres localizar, tienes que llamar al Café Moderno. Al entrar en este emblemático local de Logroño parece detenerse el tiempo. Un reloj gran coppel de más de 100 años te recibe. Mariano nos cuenta que antiguamente eran los que se colocaban en las estaciones de tren y que es de cuerda, pero que han tenido que colocarle una maquinaria eléctrica. Más atrás, un sifón junto a la foto en blanco y negro que atestigua que pertenece a aquella época. Al fondo, una máquina registradora y una cafetera de, como se suele decir popularmente, cuando reinó Carolo. A eso hay que sumarle las decenas de imágenes que se agolpan en las paredes y que hablan de la historia de este café, que en 2016 cumplirá su primer centenario. Los ojos de Mariano se estremecen al hablar del Café Moderno, un bar regentado por su abuelo, su padre y ahora por él. Es su casa, su hogar, donde nació y donde probablemente estará hasta el fin de sus días.


¿Qué le parece que le vayan a entregar una de las Insignias de San Bernabé?

La insignia considero que es de todos porque el Moderno lo ha hecho la gente. Tiene casi 100 años y yo soy el último eslabón de la cadena. Estuvieron mis padres, mis abuelos y anteriormente lo regentó otra gente. Hay mucha gente que hace que el Moderno esté vivo, esté ahí. Los empleados, los clientes, las peñas, las cofradías, la tabacalera, el PSOE... hacen su vida aquí. Lo que pasa que alguien tiene que recogerla, pero para llegar hasta aquí... eso lo ha hecho posible mucha gente. De todas formas, estoy muy contento porque cuando tu vida es tu trabajo y siempre han estado los tuyos aquí, tus padres, tus abuelos y al final te dan algo, un pequeño reconocimiento, te hace sentir que merece la pena tirar para adelante. Es como un balón de oxígeno.

Si las paredes hablaran...

Llevamos dos años escribiendo un libro sobre la historia del local. Cómo se empezó a engendrar este rincón, esta plaza, el antiguo teatro...

En casi 100 años habrá pasado mucha gente importante por aquí.

En sus principios, cuando fue un café, era de lo mejor de Logroño. Los Zaporta y toda la élite de Logroño hacían su vida aquí. También por la vecindad del teatro, todos los artistas que pasaban. Me acuerdo de niño de Lina Morgan jugando a las cartas con Juanito Navarro, Quique Camoiras, Fernando Fernán Gómez, Florinda Chico... son tantos. Hasta el año 1956 fue café-teatro y estuvieron artistas como Machín o Pepe Blanco cuando estaban empezando. También han estado ministros y hasta creo que Zapatero cuando todavía no era presidente. Además estuvo comiendo aquí Betsy Blair cuando hizo el Camino de Santiago.

El Café Moderno también sale en la película 'Calle Mayor'. Usted todavía no había nacido,
pero, según le ha contado su familia, ¿qué supuso este rodaje para una ciudad como el Logroño de entonces?
Estaba aquí mi padre con 18 años. Fue espectacular la gente que movía la película. Dentro del local no se llegó a rodar, se rodó fuera. Se grabaron muchos exteriores para luego rodar en escenarios para abaratar costes. Ha venido mucha gente preguntando dónde estaban las escaleras que bajan al Moderno y les tenía que explicar que aquí no ha habido escaleras nunca y que sólo era un invento del cine. También ha estado rodando aquí Federico Luppi, que le gustó mucho. Además spots publicitarios y muchas cosas más. A la gente le encanta la fachada y, sobre todo, el reloj.

Parece que no pasa el tiempo. Aunque se ha pintado y renovado, mantiene su esencia.

Hay gente que me comenta que es un sitio que siempre lo ves igual, que parece que aquí se detiene el reloj. A la gente le gusta el Moderno como es, un clásico.

Tiene 51 años y lleva toda la vida aquí.

He nacido aquí y de pequeño me tenían ahí en una cajita de Soberano. Me he criado aquí, pero hay clientes que llevan más años en el Moderno que yo. 60 años viniendo ¿Será posible? Anteriormente mi padre y mi abuelo. No hemos hecho otra cosa en la vida.

Conocerá historias muy curiosas.

Sí, muchas. En la Guerra Civil el café tuvo que cambiar de Oriental a Moderno por unos incidentes políticos. Uno de los camareros era afiliado a la FAI-CNT y tenía propaganda en el escenario. Cuando hubo disturbios, debieron encontrar propaganda en contra del régimen y hubo represalia contra el local. Entonces mi abuelo decidió cambiarle el nombre porque a la gente le daba miedo venir. O cuando vinieron los italianos aquí. Ponían la pistola encima de la mesa y decían que les cobraran. Mi abuelo les respondía que no, que daba igual. Mi abuelo además tenía un canon de 50 o 60 cafés que tenía que pagar a los mutilados de guerra.

Remontándonos a la actualidad, explíquenos el fenómeno 'Fibra de pájaro'.

Hay un grupo de amigos que se llaman los abutardos que han hecho su oficina en el Moderno. Un día oyeron esta canción, les encantó y empezaron a escribirla. Me la empezaron a pedir para cantarla, empezaron a repartir cuartillas y a cantarla todo el mundo. Como una bola de nieve, esto se empezó a hacer más grande. Y llega el sábado a las 12 de la noche y esto es un evento. Es increíble. La gente corriendo para estar aquí. Ves a un chavalito de 16 años y a una señora de 60 juntos cantando: ¡Fibra de pájaro! Como si todo el mundo se conociera de toda la vida. Hacemos piña.

Esta es una canción de Daniel Bravo, que actuaba todas las noches en Sir Leigton y de la noche a la mañana desapareció el cartel.

Comercialmente no debían de funcionar las cosas bien y ahora está en el 'Toscana'. Esta canción la cantaba él de toda la vida, muy antigua. Con este fenómeno ya llevamos cuatro años, pero cada vez se ha hecho más grande. Antes, los sábados la cantábamos los de casa, los que estaban cenando o tomando café, igual 150 personas. Ahora estamos desbordados, la gente no entra porque no hay sitio y está esperando todo el mundo que den las 12 para cantar la canción. La gente me pide mesa y me pregunta si pondré 'Fibra de pájaro' y yo les contesto: ¿Venís a cenar o a oír 'Fibra de pájaro'?

Qué más cosas se han fraguado aquí en el Moderno.

Por ejemplo el Foro del Moderno. El teatro querían tirarlo para hacer unas viviendas. Entonces se montó aquí una plataforma para intentar mantener el teatro. No lo conseguimos pero sí logramos que se hicieran los multicines. Hubo unos años de lucha, una lucha muy bonita además.

¿Cree que el Moderno es un icono de la ciudad?
Creo que sí. Un local que tenga la escuela que tiene el Moderno, un local de principios de siglo, que no haya estado cerrado, que haya pasado dos Guerras Mundiales, una Civil. Qué habrán visto estas paredes. Ha ido evolucionando con los tiempos porque siempre ha sido un local popular, de todos. Ha llegado la fibra, ha llegado el láser para cuando la gente baila un poco por la noche... Ahora vamos a reformar el suelo, sin tocarlo mucho. La última reforma que se hizo fue en el 80, hace casi 30 años. Manteniendo su estilo y su sabor, hay que intentar mantenerlo curioso.

 

TAGS:
|||

A favor 24 En contra 4

0 comentarios
USO DE COOKIES

Le informamos que utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejorservicio, de acuerdo con tus hábitos de navegación. Si continuas navegando,consideramos que aceptas su uso. Puedes consultar nuestra Política de Cookies aquí