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El 19 de mayo de 2009

Tiempo de lectura: 03:14
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La Unión Europea y su lucha contra la piratería

Un nuevo reto internacional se plantea a los 27, quienes aún no tienen una estrategia clara para acabar con el fenómeno de la piratería en las costas del este de África.

Redacción

Cuando el terrorismo internacional y las guerras de Irak y Afganistán ocupaban las páginas de los periódicos y los telediarios,  los ojos del mundo seguían concentrados en la seguridad de Occidente. Algo ocurre en las aguas del cuerno de África que hace que todas las miradas se dirijan hacia allí.


El 10 de abril de 2005, se produce el primer secuestro de un navío por parte de los piratas somalíes. El petrolero MV Feisty de Hong Kong tuvo que pagar 315.000 dólares por su libertad  a los secuestradores, según asegura un informe de Naciones Unidas. Meses antes, los delincuentes habían realizado robos en algunos yates y navíos en las costas de Yemen.


A partir de esta fecha los robos y asaltos se multiplican hasta llegar a los 98 ataques que se registran durante todo 2008 en la región. En tres años un pequeño problema aumento su tamaño (de 200 millas afectadas en un principio se ha ampliado con las 12 millas de mar somalí) y características hasta convertirse en un nuevo problema internacional que perturba la paz y seguridad de las principales potencias occidentales.


Las medidas para acabar con los ataques de los piratas no llegaron hasta 2007 cuando se enviaron las primeras patrullas y se destruyó el primer barco de piratas. En 2008, las medidas se amplían con la creación de tres centros navales antipiratería en el golfo de Adén.


Pero llega 2009 y el fenómeno sigue aterrorizando a los barcos y navíos europeos y occidentales. La  Unión Europea aprueba la propuesta de España y Francia, de enviar en diciembre de 2008 entre seis y diez barcos para garantizar al máximo la seguridad en el golfo de Adén, en colaboración con la OTAN y EE.UU. Comienza la operación Atalanta, dirigida por las fuerzas navales británicas.


Sin embargo, las fuerzas europeas desplegadas en la zona no son suficientes. El problema de la piratería se extiende por el mar Índico y países como Somalia o Yemen temen por su seguridad. La respuesta de los 27 países miembros de la Unión Europea aún se espera frente a esta nueva etapa del fenómeno.


Por el momento, los ministros de Defensa y de Asuntos Exteriores han afirmado de manera unánime que es necesario ampliar la zona de protección de Atalanta a las islas Seychelles y su duración. Sin embargo, las ordenes todavía no se han dado y la presión internacional en la zona ha desplazado a los piratas hacia el sur y se acercan a las aguas en las que faena la flota comunitaria, con lo que quedan en situación de riesgo los buques más vulnerables.


Además, se suma un nuevo problema: qué hacer con los piratas detenidos. Según la decisión de la Unión, la operación militar está  “destinada a contribuir a la disuasión, a la prevención y a la represión de los actos de piratería y el robo a mano armada frente a las costas de Somalia”. Pero en ningún momento se concreta qué hacer con los detenidos. Pasan a disposición judicial de sus países,  o de la justicia de los países atacados, o de la de los países propietarios de las aguas por las que navegaban.


Por el momento, sólo Países Bajos se ha atrevido a llevar a juicio a cinco piratas apresados en el golfo de Adén, cuando intentaban asaltar mercante Samanyulo, con bandera de las Antillas holandesas. Los cinco jóvenes podrían enfrentarse a una pena de entre 9 y 12 años de prisión, pero Países Bajos no quiere que cumplan la pena en su territorio.


El comandante de la operación Atalanta también ha dado su opinión al respecto de este debate. “El objetivo es que sean juzgados, ahora bien, corresponde a cada Estado miembro que detiene a un pirata decidir lo que quiere hacer, qué camino seguir”, ha asegurado el  vicealmirante británico, Philip Jones. También, el comandante apuesta por la solución de juzgar a los piratas en Kenia, gracias al último acuerdo firmado entre la Unión y dicho país.


Los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa tampoco se olvidan de la función que desempeña Somalia dentro de este fenómeno. El país africano vive en una situación de caos continúo, con enfrentamientos diarios que hacen de él un Estado fallido. Este problema interno hace que para poder acabar con la piratería, se establezca un Estado de Derecho en Somalia.

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