Rioja2

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El 22 de enero de 2009

Tiempo de lectura: 03:34
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El Rincón del Buen Decir: el Rincón mudo

Esta semana nos hemos quedado sin palabras. En ocasiones los gestos que acompañan las conversaciones trasmiten más información que el propio vocabulario. Esta vez el lenguaje no verbal será el protagonista. 

Redacción

Mucha de la información que recibimos durante una conversación viene dada de la mano de los gestos que nos muestra nuestro interlocutor. En ocasiones, podemos saber si está contento, triste, nos está mintiendo o está siendo sincero con nosotros, más que por las palabras que nos diga, por los movimientos que las acompañen. Porque creemos que es importante conocer algunos de estos gestos, hemos decidido dedicar el Rincón de esta semana a estudiarlos más de cerca.

Desde cómo mirar, hasta cómo sonreír o cómo cruzar las piernas. Todas las partes de nuestro cuerpo trasmiten información a los que nos rodean. Por ello debemos tener cuidado con los gestos que realizamos para evitar que nuestro interlocutor obtenga de nosotros una imagen que no es la que queremos mostrar. Empezaremos por la mirada, para seguir con la sonrisa, los gestos y los movimientos que en ocasiones nos delatan.

“Hay miradas que matan” y es cierto, porque en ocasiones lo que no digan las palabras puede decirlo perfectamente una dura mirada. Los ojos tienen gran importancia en la comunicación.  Mirar prolongadamente sin parpadear tiene un significado amenazante, intimidador. Un contacto ocular poco duradero se interpreta como falta de atención o de sinceridad, inseguridad o timidez. Dejar de mirar a alguien bajando la mirada hacia el suelo será interpretado por la otra persona como un símbolo de sumisión. Parpadear muchas veces seguidas denota nerviosismo y hacerlo pausadamente tranquilidad. Mirar a una persona con frecuencia muestra implicaciones sexuales, y no mirarla sugiere rechazo. Si alguien observa el reloj mientras está hablando contigo date vidilla en terminar, porque se está intranquilizando y tiene prisa. En cuanto a llevar gafas oscuras mientras se charla, puede dar sensación de frialdad y muestra lo inaccesible de esa persona.

¿Qué se esconde detrás de esa sonrisa? Seguro que muchos piensan algo parecido cuando la persona que tienen en frente muestra incansablemente su blanca dentadura. ¿Será de verdad o será una sonrisa falsa? Sin palabras podremos saber qué se oculta y qué nos quiere decir alguien cuando sonríe incansablemente. Por ejemplo, una sonrisa sutil, de esas que a penas se notan, expresa inseguridad, falta de confianza. Si el gesto muestra una sonrisa sencilla pero intensa, en la que se ven los dientes superiores, fácilmente podremos saber que se trata de una persona de confianza. Cuando la sonrisa muestra todos los dientes puede ser o bien feliz o bien engañosa, de alguien que nos oculta la verdad. Pero cuidado, porque los labios pueden demostrar, si los apretamos exageradamente, cierta timidez o una actitud nerviosa.

Los movimientos de la cabeza describen también ciertas actitudes del hablante. Según sean los movimientos que acompañen a la conversación pueden querer trasmitir mensajes como de comprensión, cuando se agita afirmativamente la cabeza, comprensión pero confusión al mismo tiempo, cuando los movimientos son lentos, o de indicación de que se está escuchando, cuando la cabeza se inclina hacia delante y a un lado. Sin embargo, apoyar la cabeza en una o en las dos manos será muestra indiscutible de que nos estamos aburriendo como una ostra.

Con las manos y los brazos también podemos dar pistas a los que nos rodean de todo lo que queremos decir o expresar. Cruzar los brazos denota una postura defensiva e inseguridad; si además de estar cruzados mantenemos los puños cerrados, la postura indica señal de defensa, y aquel que las cruza en las espalda muestra una actitud dominante y de superioridad. Colocar las manos en la cintura dará a nuestro interlocutor la impresión de que lo estamos desafiando.

Si nos frotamos las manos es porque nuestras expectativas son positivas y si jugamos incansablemente con un objeto mostramos nerviosismo, inquietud y ansiedad. Mucho ojo con llamar la atención de nuestro interlocutor a golpes. Quiero decir, seguro que todos nos hemos encontrado con una de esas personas que cada dos palabras que dicen sueltan la mano y nos reclaman con un ligero toque, que a  veces no es tan ligero, en la espalda o el brazo. Más que llamar la atención, consiguen hacerse odiar por quienes las escuchan y evidenciar un alto grado de egoísmo.

Cuidado con los cruces de piernas. Mostramos una actitud defensiva cuando cruzamos las piernas al estar sentados; si lo hacemos estando de pie damos a entender incomodidad o tensión. Golpear el suelo repetidamente con los pies significará que estamos nerviosos o inquietos por algo, mientras que poner los pies sobre una mesa denota absoluta relajación y control total.

Taparse la boca, rascarse la cabeza u otra parte del cuerpo, alisarse continuamente la ropa o agitar los brazos y las manos con movimientos bruscos son otros de los gestos que realizamos al hablar. Sabemos que nos han quedado muchos en el tintero, por eso prometemos próximos Rincones en los que enseñaremos los movimientos apropiados para seducir o aquellos que nos delatan cuando mentimos. Si desean proponer algún otro tema sobre el que podamos hablar en el Rincón del Buen Decir no duden en mandar su comentario.

¿Te gustaría leer otros Rincones que hemos hecho? Estas son algunas de las páginas que han recogido nuestros artículos. Entra y échales un vistazo:

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