Rioja2

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El 6 de octubre de 2008

Tiempo de lectura: 02:14
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Llegan los Nobel del cachondeo

Acaban de fallarse los premios anuales a los estudios más disparatados. Los trabajos premiados son reales, y algunos se han divulgado en publicaciones de prestigio. Este año ha ganado la Coca-cola espermicida.

Redacción

Un refresco de cola que funciona como espermicida y patatas fritas rancias que gustan a los consumidores son los dos ganadores de los premios 'IgNobel', la contrapartida gamberra de los Nobel de verdad.


Otros galardonados son un equipo de físicos que ha descubierto que cualquier cosa que pueda enredarse acaba enredándose sin remedio y unos biólogos que han demostrado que las pulgas de los perros saltan más que las de los gatos.


Los 'IgNobel' premian investigaciones reales, pero se plantearon como la alternativa divertida a los absolutamente serios Nobel de Medicina, Química, Física, Economía, Literatura y Paz.


Los editores de 'Anales de Investigación Improbable', una revista científica de humor, aclaran que todos los estudios se han llevado a cabo. Algunos se plantearon con intención humorística, pero otros no. Normalmente los galardonados se toman bien la broma.


A Deborah Anderson, de la Universidad de Boston, le ha tocado el de Química por un trabajo publicado en 1985 en la revista 'The New England Journal of Medicine', la 'biblia' de la investigación biomédica. En él planteaban que la Coca-cola mata espermatozoides. La investigadora ha declarado que su estudio se planteó en serio porque hay mujeres que estaban usando el refresco como espermicida y, en un paso más, como medio para protegerse contra el virus del sida.


"No sirve como anticonceptivo porque los espermatozoides nadan demasiado rápido", ha aclarado Anderson. No obstante, si la cola contiene azúcar, sí se puede observar que los destruye, es como si explotaran", ha declarado en una entrevista telefónica.


El comité del premio ha establecido una categoría especial sobre Nutrición, que se lleva el equipo de Massimiliano Zampini, de la Universidad de Trento (Italia) y Charles Spence, de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Estos dos profesores lograron hacer creer a los consumidores que las patatas rancias que consumían eran frescas. Su truco: les ponían sonidos crujientes cuando las masticaban.


El IgNobel de Biología es para investigadores franceses que han logrado demostrar que las pulgas de los perros saltan más que sus 'primas' las pulgas de los gatos. El de Medicina ha sido para la Universidad Duke (Estados Unidos), donde unos investigadores han demostrado que los placebos (sustancias inactivas) muy caros ayudan más a la salud que los falsos medicamentos de bajo precio.



Dorian Raymer, del Instituto Scripps, se lleva otro premio por la demostración matemática de por qué se enredan inevitablemente los cabellos o los carretes de hilo.


El de la Paz es para el Comité Ético Suizo de Biotecnología No Humana por adoptar el principio legal de que las plantas tienen dignidad y derechos morales. Investigadores de la Universidad de Sao Paolo (Brasil) han ganado el premio de Arqueología por demostrar que el armadillo (un roedor) puede estropear un yacimiento arqueológico.


En la categoría de Economía ha ganado un grupo de la Universidad de Nuevo México, por su demostración de que las bailarinas de barra ganan mayores propinas en sus semanas más fértiles. El británico David Sims se ha llevado el de Literatura por su 'bellamente escrito' ensayo titulado 'Tú, cabrón: Una Exploración Narrativa de la Experiencia de la Indignación contra las Organizaciones'.

 

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