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El 24 de junio de 2008

Tiempo de lectura: 03:47
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Un verano repleto de cariño

Cincuenta y dos niños saharauis disfrutarán del verano junto a familias riojanas como fruto del programa 'Vacaciones en paz'. 

Redacción

"Ir a la piscina, ir a la piscina, ir a la piscina". La actividad favorita de Bakina no deja lugar a dudas. Estas mismas palabras, quizás, carecerían de mayor importancia si las hubiese pronunciado un niño de aquí, pero en boca de esta delgada niña saharaui de 8 años adquieren otra dimensión.

Más aún si esta pequeña pataleta deriva en una especie de breve interrogatorio dirigido a quien escribe estas líneas, que también ha debido responder a la pregunta de qué es lo que más te gusta hacer en verano. La cosa no ha quedado aquí. Bakina le ha arrebatado el boli y ha escrito con su puño y letra su propio nombre en el cuaderno del periodista. Luego, ha invitado a su inseparable amiga Nuemi, un año mayor, a que hiciera lo mismo. Al redactor no le ha quedado otra que sonreír y esperar a que terminaran con el divertido juego.

Las perspicaces Bakina y Nuemi son dos de los 39 niños saharauis que han llegado a La Rioja para permanecer junto a familias de la región hasta el próximo 21 de agosto. Estos niños han recibido la cálida bienvenida de las autoridades regionales y locales, quienes les han deseado un formidable verano.

Peor suerte han tenido otros 13 niños que no pudieron llegar hasta Logroño el pasado sábado. “Para las respectivas familias ha supuesto un pequeño disgusto”, reconoce Gabriel Yanguas, de la Asociación de Amigos de la República Árabe Saharaui, promotora del programa Vacaciones en paz, que cuenta con la colaboración del Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Logroño . “Hemos empezado a hacer los trámites para que estos niños, que se han podido viajar por error a otras comunidades autónomas o, incluso, a otros países, lleguen a La Rioja cuanto antes”.

AMBIENTE FORMIDABLE

Más allá de este pequeño incidente, en el Ayuntamiento de Logroño se respiraba en la mañana del martes un ambiente formidable. Tras el saludo de algunos miembros de la corporación, los pequeños y sus familias de acogida han podido disfrutar de un pequeño ágape para saborear estos primeros días que permanecen juntos. La estancia se prolongará hasta el próximo 21 de agosto.

Ignacio espera que sea un verano inolvidable. Su reciente jubilación y la mayor disposición de tiempo libre le animaron a solicitar la acogida de un niño saharaui. Para ello no precisó de ninguna recomendación de algún amigo. Tan sólo se dejó llevar por un impulso. “Las cosas que dicta el corazón suelen salir bien”, afirma con una amplia sonrisa. En su caso, no pondrán ir a la piscina, pues Zaldierna no dispone de instalaciones de este tipo. A cambio, sí que podrán ir al río que se encuentra cerca de esta pequeña aldea situada en las inmediaciones de Ezcaray, donde vive apenas una veintena de personas. “Para ellos es una oportunidad muy buena”.

Leopoldo, de Haro, también ha decidido acoger a un niño por primera vez. “Es algo que siempre hemos querido hacer, pero que nunca habíamos llevado a cabo”. La edad de su hijo, 14 años, que le concede cierta independencia, les ha convencido de que era el momento para ponerla en práctica. Para el verano ya han previsto un montón de actividades lúdicas. “Vamos a hacer muchas excursiones”. Asimismo también tienen previsto acudir a las fiestas organizadas por las asociaciones Riojabaja de Calahorra, Solidad Jarrera con el Pueblo Saharaui y Alfareña de Ayuda al Pueblo Saharaui y Amigos de la República Árabe Saharaui en distintas localidades de la geografía riojana.

Tanto Ignacio como Leopoldo son conscientes que el final del verano resultará duro. No en vano, saben perfectamente que el cariño que van a compartir durante dos meses puede convertirse en tristeza con motivo de la separación. "Se les coge demasiado cariño", confirma Gabriel Yanguas, quien también pasará su verano junto a un niño saharaui.

OBJETIVOS
Para Ahmed-Salek Kaid, delegado saharaui en La Rioja, el programa Vacaciones en paz responde a un doble objetivo. Por un lado, “tiene un gran mérito humanitario preocuparse por sacar a estos niños de un ambiente que roza los cincuenta grados en verano y proporcionarles durante dos meses unas condiciones de vida mucho mejores de las que ellos disfrutan en sus hogares”. Al mismo tiempo, reconoce este profesional implicado en estas tareas solidarias desde hace ocho años, “supone acercar una causa que está casi olvidada y que afecta directamente a España”. “No olvidemos”, concluye, “que esto niños son pequeños embajadores del Sáhara”.

Los cincuenta y dos niños recibirán de forma gratuita una revisión médica gratuita, cuyo informe será remitido posteriormente a sus lugares de origen. Por otro lado, también resultan significativos los avances en español que pueden experimentar estos pequeños durante los dos meses que permanecen en La Rioja. Se trata de la lengua extranjera más hablada y estudiada en esta región. “Queremos conservar el español, pues es una marca de distinción en el mar de países francófonos que nos rodea”, concluye Ahmed-Salek Kaid.

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