Sábado 4 de Diciembre de 2021Actualizado 16:47

El 11 de mayo de 2021

Tiempo de lectura: 03:03
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Logroño ya es Ciudad 30: "un impulso en el objetivo de humanizar las ciudades”

La delegada del Gobierno y el alcalde de Logroño han valorado el nuevo reglamento de Tráfico, que busca el equilibrio entre movilidad y seguridad.

Muro del Carmen, Ciudad 30, Logroño

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La delegada del Gobierno en La Rioja, María Marrodán Funes, y el alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza, han valorado esta mañana la conversión de la capital riojana en Ciudad 30 para cumplir con la reforma del Reglamento de Circulación de la Dirección General de Tráfico.

Este martes, 11 de mayo, ha entrado en vigor el Real Decreto 970/2020, de 10 de noviembre, por el que se modifican el Reglamento General de Circulación (aprobado por Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre) y el Reglamento General de Vehículos (aprobado por Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre), e introduce diversas novedades en la regulación del tráfico urbano.

Una de las más destacadas es la reducción del límite de velocidad de circulación genérico en vía urbana de 50 a 30 km/h para aquellas calles que cuentan con un solo carril por sentido de circulación. El objetivo es reducir la siniestralidad vial, sobre todo la que afecta a los colectivos más vulnerables; garantizar la fluidez de los desplazamientos realizados en las grandes avenidas de la ciudad, y reducir el impacto negativo de la circulación de vehículos en la calidad del aire de las ciudades.

Por su parte, la delegada ha recordado que la gestión de la velocidad es una de las intervenciones estratégicas más efectivas de seguridad vial. “La reforma legal que limita a 30 km/h la velocidad en vías urbanas con un único carril por sentido de circulación se convierte en una medida de equilibrio entre la movilidad y la seguridad en la ciudad: por un lado, no supondrá una mayor ralentización del tráfico y, por otro lado, afectará directamente en la reducción de los accidentes”, ha concretado.

Marrodán Funes ha considerado que reducir la velocidad supone un “impulso en el objetivo de humanizar las ciudades” porque protege a los usuarios vulnerables y favorece una convivencia segura entre peatones, bicicletas, motocicletas y vehículos. De este modo, llevar una velocidad adecuada podría evitar prácticamente una cuarta parte de las muertes en los accidentes de tráfico.

En este sentido, los datos son contundentes: el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello es del 90 % a 50 km/h y se reduce al 10 % si la velocidad del vehículo que impacta es de 30 km/h. Además, experiencias existentes de zonas 30 demuestran el efecto positivo sobre la siniestralidad, con reducciones de los accidentes que han llegado a superar el 40 %.

Asimismo, la delegada del Gobierno ha añadido que a todas estas razones, se suma que la reducción de la velocidad en las ciudades a 30 km/h es una de las prioridades de la Agenda 2030 porque se cumple con el objetivo de convertir las ciudades en espacios más seguros al reducir el riesgo de sufrir un accidente y la gravedad del mismo.

De esta forma, “con esta limitación de velocidad se logran ciudades más humanas, donde coincidir y convivir, así como ciudades más activas y sanas al estimular que se realicen desplazamientos en medios activos a pie y en bicicleta, al percibirse el entorno más amable y seguro”, ha subrayado.

Antes de concluir su intervención ante los medios de comunicación, Marrodán Funes ha felicitado al alcalde por el reconocimiento que obtuvo la semana pasado la estrategia “Logroño Calles Abiertas” con el I Premio Nacional de Movilidad. “Esta distinción a las buenas prácticas e iniciativas en movilidad pone en valor la apuesta decisiva el Ayuntamiento de Logroño por instaurar en la ciudad soluciones de movilidad innovadoras y diferenciales”, ha destacado.

Pablo Hermoso de Mendoza, por su parte, ha agradecido a la delegada del Gobierno la implicación de la DGT en todas las acciones de calmado de tráfico que se llevan a cabo en la ciudad. “Logroño lleva adaptando sus calles desde el día 7 de marzo para convertirlas en calles 30 y en contacto directo y permanente con la Dirección General de Tráfico. Desde entonces hasta hoy han sido múltiples las reuniones de técnicos y responsables del Ayuntamiento de Logroño, Policía Local y DGT vinculadas a este cambio en el reglamento, así como numerosas las conversaciones con la Federación Española de Municipios y Provincias”.

“Nuestro objetivo es reducir los accidentes graves, aunque también se pretende favorecer la convivencia de los diferentes modos de transporte y reducir el ruido del tráfico en la ciudad. Reducir la velocidad máxima no significa que tardemos más en llegar al destino, al contrario, las evidencias demuestran que el tráfico puede ser más fluido si se unifica la velocidad de todos los usuarios de la vía”, ha señalado.

Por último, la jefa provincial de Tráfico, Beatriz Zuñiga, ha destacado la importancia de esta medida como “paraguas normativo” para que las ciudades cambien para ser más amables, seguras, saludables y sostenibles para toda la ciudadanía. Además, ha recordado que la próxima semana se celebra la IV Semana Mundial para la Seguridad Vial de Naciones Unidas, cuyo lema es "Construyendo calles para la Vida", centrándose precisamente en esta reducción de límite de velocidad en zonas urbanas a 30 km/h.

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