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El 29 de diciembre de 2020

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Encuentran las ruinas de la torre del homenaje del castillo de Nalda

Los restos muestran el aspecto que tuvo el edificio a principios del siglo XIX, cuando quedó arrasado por las tropas napoleónicas.

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Las excavaciones del Castillo de Nalda continúan. Los trabajos realizados sobre una zona intacta, el sector este de la cima, de la que se tenían escasos indicios han dado sus frutos y los resultados obtenidos han estado a la altura de las perspectivas. Bajo potentes capas de escombros han aparecido muros, suelos y paredes de distribución interna. Las estructuras conservan una altura de unos dos metros y configuran una planta compleja en la que hay al menos tres estancias. Los muros que delimitan los recintos son potentes, de casi dos metros de espesor, construidos con sillares de piedra caliza y enlucidos con cal en sus caras internas.

El montículo excavado, que se correspondía con el interior de la edificación, se situaba a unos tres metros por encima de la cota del resto del conjunto. La zona intervenida ocupa 300 m2. Se barajaba la hipótesis de que en ella se localizaría el hábitat principal de la fortaleza, la llamada "torre del homenaje".

Como es lógico, las estructuras que han aflorado se corresponden con la última fase de vida del castillo. En esta etapa, el edificio tuvo una función meramente administrativa. Alojaba el archivo personal de los señores de Cameros, era el lugar desde donde expedían los documentos oficiales y su residencia ocasional cuando acudían a solventar cuestiones relativas a la gobernanza del señorío.

La aparición de una línea de pilares y un pie derecho confirman que la edificación tuvo dos plantas, tal y como indicaba la descripción procedente del Catastro del Marqués de la Ensenada (1751). Es una referencia escueta que revela que tenía una planta de 50 varas de fondo (unos 41 m) por 50 de frente y una distribución en planta baja, un piso principal y un desván. Nada dice de los elementos propios de un castillo, tan solo que vigilaba en todas las direcciones.

Lo que hoy vemos se parece mucho a lo que vieron los soldados napoleónicos, en la Guerra de la Independencia. Según cuenta Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, los soldados entraron al castillo cuando iban tras el general Castaños, rompieron las puertas de hierro y los documentos quedaron a merced del vandalismo de los jóvenes que hicieron con ellos cartucheras y gorras de soldado y otras para divertirse viéndolos arder, en noviembre de 1808. Atendiendo a la documentación, en 1842 el castillo estaba arruinado completamente

Para el Alcalde de Nalda e Islallana, Daniel Osés, “seguimos dando pasos firmes en el proyecto de recuperación Castillo de Nalda Señorío de Cameros, y los trabajos arqueológicos en el interior de la Fortaleza están cumpliendo con las expectativas que teníamos depositadas, dándonos amplia e interesante información sobre la historia de nuestro Castillo y de Nalda”. Osés ha finalizado afirmando que “próximamente presentaremos los resultados sobre los interesantes materiales encontrados en la última campaña de excavaciones arqueológicas”.

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