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Lunes 10 de Agosto de 2020Actualizado 19:10

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El 19 de julio de 2020

Tiempo de lectura: 07:16
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La UDL saluda al fútbol profesional

Miño para dos penaltis en la tanda definitiva que permite a La Rioja ascender a la Liga Smartbank. Ousama provocó el penalti del empate (1-1) y dejó a los suyos más de media hora en inferioridad.

Victoria UDL

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Fútbol profesional en La Rioja. Algo desconocido durante muchos años (desde el año 2000) y posible gracias al ascenso de la UDL en una tanda de penaltis en las que Miño se erigió en protagonista con dos paradas que dejaron en una anécdota la impetuosa expulsión de Ousama, que fue, sin embargo, clave para forzar la prórroga. El fútbol vive de emociones y sentimientos que van aflorando en función de lo que se palpa sobre el terreno de juego. Cuestión que se acusó durante un partido con altibajos donde los blanquirrojos fueron a remolque cuando encajaron un gol al cuarto de hora en un saque de esquina; donde los blanquirrojos no acertaron con la tecla para darle la vuelta durante muchos minutos; donde los blanquirrojos se encontraron con la polémica con un gol fantasma de Rubén Martínez; donde los blanquirrojos, con Ousama en el campo, encontraron la vía de las tablas desde los once metros (Andy); donde los blanquirrojos sí que creyeron en el ascenso pese a estar en inferioridad durante más de media hora; donde los blanquirrojos confiaron en Miño, su portero, para sufrir durante la segunda mitad del tiempo extra; donde los blanquirrojos Gorka, Iñaki y Andy acertaron a marcar su penalti y donde otra vez Miño provocó que La Rioja alce la voz en la Liga Smartbank. Enhorabuena. 

Se pone fin así a once temporadas de travesía por la Segunda B, una categoría compleja que te puede llevar a la ruina y en el que dos más dos rara vez suman cuatro. Félix Revuelta llegó hace once años para devolver el fútbol profesional a La Rioja. Cumple parte de su promesa (quería estar en cinco años en Primera división) en la campaña en la que más énfasis se había puesto por ascender. Justo cuando el equipo estaba pulverizando todos los récords positivos existentes y cuando llega un coronavirus que hace tambalear la sociedad, obliga a nuevos hábitos y deja al fútbol profesional en una auténtica encrucijada -marionetas de la Federación Española- en la que tras dos meses confinados deben recuperar la forma para jugarse el todo por el todo en 90 minutos (finalmente han sido 120). Pues a pesar de las trabas, ahí está la UDL -olé sus narices- para firmar su primer ascenso de la historia e instalarse en la segunda división nacional.

En cuanto al encuentro, de partida, el respeto esperado existió pero con matices. El Castellón era consciente que debía hacer un duelo físico, de intimidación cuando hubiera una disputa, aunque sin renunciar a marcar los ritmos, cuestión que hizo durante muchos minutos. La UDL, más nerviosa en el arranque, pudo abrir el marcador con un gran pase en profundidad de Andy que dejó a Ander Vitoria ante Campos. El ‘9’ blanquirrojo chutó con la izquierda algo escorado y el capitán orellut envió a córner. Primer tiro entre los tres palos y único de los riojanos en la mitad inicial.

Los de Óscar Cano quisieron replicar al momento con un remate de cabeza de Ortuño tras un buen centro lateral desde el costado diestro. Daba la sensación de que ambos conjuntos querían imponerse. Lo hacían a golpes, sin continuidad. Hasta que Víctor sacó un córner al segundo palo donde Lapeña -un riojano-, sin oposición, se elevaba para colocar a los suyos por delante. El Castellón pausó el choque y enfrente se vieron las limitaciones porque Sergio Rodríguez, de inicio, apostó por dos extremos (Zelu y Ñoño) y prácticamente ni se les vio en los primeros 45 minutos. Casi inéditos. Apenas una o dos conducciones alborotadas. Iago López e Iñaki, laterales con recorrido, estuvieron por debajo de sus prestaciones esta campaña. 

Ander Vitoria era el referente al que Caneda insistía en buscar por abajo. Pero el ariete no encontró un acompañante con el que asociarse. De esta manera, el conjunto blanquinegro se dedicó a dejar hacer. Estaba cómodo. Demasiado. Salvador y Rubén Díez eran suficientes para superar a Sierra, Andy y Olaetxea -estos dos últimos como asustados por el envite-. La pausa de hidratación podía servir de ayuda para alcanzar el descanso con otra cara. Pues no. Las dos siguientes acciones se saldaron con dos cartulinas para los castellonenses. Declaración de principios. La UDL, más de lo mismo, es decir, la nada. Sólo hubo un resquicio en una falta lateral que se marchó a córner. El intermedio era necesario para virar el rumbo. Se necesitaba un plan B, era prioritario porque el fútbol profesional estaba a 45 minutos y la oportunidad se estaba esfumando.

El técnico logroñés optó por no mover sus piezas y dar continuidad. Al menos, después de la reanudación, la UDL acaparó la pelota, pero sin profundidad ni ocasiones para inquietar a un tranquilo Campos. Hubo que esperar hasta la hora de contienda (transcurrió un cuarto de hora sin que pasara absolutamente nada) para ver un doble cambio que además modificó el dibujo. Roni y Rubén Martínez debían revolucionar, mientras que Sierra y Ñoño descansaban. La idea era clara, dos puntas y muchos centros desde los lados.

Por lo menos, los blanquirrojos apuntaban maneras cuando Ander Vitoria, a la media vuelta, cruzaba de más su tiro. Claro que el Castellón también refrescó uno de sus extremos con una sustitución que activó a los orellut cuando Rubén Díez asistió a César Díaz, que tampoco apuntó bien su lanzamiento. El tiempo pasaba excesivamente rápido para una UDL incapaz de generar y eso que los laterales ya estaban a su nivel, es decir, pisaban campo contrario con asiduidad; Roni le había dado movilidad en sus desmarques además de dudas a la zaga rival al aparecer entre líneas, algo parecido a lo que describió Rubén Martínez, con quizá menos presencia pero facilitando los espacios para Iñaki.

El riesgo es que a la espalda de la defensa blanquirroja el Castellón podía sentenciar. La tuvo. Serra se marchó por la derecha y cedió para que César Díaz marcara a placer, sin embargo, Caneda se lanzó, casi a la desesperada, para evitar el contacto del delantero con el balón. Suficiente para seguir con vida, entrar en el último cuarto de hora y buscar un gol con el que al menos poder alargar el choque treinta minutos más. Entonces apareció la polémica. Rubén Martínez cazó una volea de la nada, pelota al larguero y bote dentro. Sigan, sigan. Pese a todo, el cuadro logroñés se recompuso y Sergio Rodríguez se la jugó con otro doble cambio clave para forzar la prórroga. Ousama y Petcoff aparecían por Caneda y Olaetxea. El exjugador del filial pisó área en su primera aparición y provocó el penalti que Andy, el especialista, transformó.

Pero el marroquí, revolucionado, vio dos cartulinas amarillas por pasarse de frenada y no contenerse. De nuevo, el escenario cambiaba. La UDL, ahora, estaba agobiada. Necesitaba asentarse y esperar su oportunidad. El primer paso era llegar al tiempo extra. Lo consiguió y el preparador riojano aprovechó su sexta sustitución con Santos por Zelu en aras de contener a su oponente. El Castellón tomó la iniciativa, era lo que tocaba. Los papeles se habían intercambiado. El aspecto físico podía ser importante y pese a estar en inferioridad se veía a una UDL que sabía lo que tenía que hacer, casi lo contrario de lo que había pasado antes del empate. Eso sí, a las áreas, prácticamente, ni arrimarse. Daban miedo.

Faltaban 15 minutos para evitar la tanda de penaltis. El Castellón intensificaba su dominio y fruto de ello, Miño, en un remate de cabeza de Alcaina a bocajarro, salvaba a los suyos. Los de Óscar Cano se estiraban y, de nuevo, Alcaina se revolvía para estar cerca del ascenso. Tensión, nervios y calambres por todas partes. Los once metros iban a decidir una plaza para la Liga Smartbank. Muguruza abría la cuenta para los castellonenses. Gorka quitaba las telarañas. Muñoz volvía a adelantar a los suyos. Iñaki calcaba a Gorka, a la escuadra, pero en el otro lado. Rubén Díaz, pese a la tranquilidad que aparentaba, mandaba el balón a la grada. Andy engañaba a Campos. Gálvez tiraba de potencia y Miño le esperaba para dejar a Petcoff la posibilidad de ser la figura. Pero Campos le acertó la intención al argentino, así que César Díaz quería apurar las opciones de los suyos. Sin embargo, Miño, con una gran estirada, certificó el ascenso a la Liga Smartbank.

Ficha técnica

Castellón: Álvaro Campos; Muguruza, Lapeña (Muñoz, min. 106), Gálvez, Satrústegui; Jorge Fernández (Kako, min. 89), Rubén Díaz, Salvador, Víctor (Serra, min. 65); César Díaz y Ortuño (Alcaina, min. 100).

UD Logroñés: Miño; Iago López, Caneda (Ousama, min. 82), Zabaco, Iñaki; Andy, Sierra (Roni, min. 61), Olaetxea (Petcoff, min. 82); Zelu (Santos, min. 91), Ander Vitoria (Gorka, min. 85) y Ñoño (Rubén Martínez, min. 61).

Goles: 1-0, min. 16: Lapeña. 1-1, min. 84: Andy, de penalti.

Penaltis: Muguruza, gol. Gorka, gol. Muñoz, gol. Iñaki, Rubén Díaz, fuera. Andy, gol. Gálvez, para Miño. Petcoff, para Campos. César Díaz, para Miño.

Árbitro: David Gálvez Rascón (Comité Madrileño). Expulsó por doble amarilla a Ousama (mins. 85 y 90) por la UD Logroñés. Amonestó a Rubén Díez (min. 34), Ortuño (min. 35), Serra (min. 91), Salvador (min. 104) y Gálvez (min. 120) , por el Castellón; y a Caneda (min. 54), Iñaki (min. 56), Sergio Rodríguez (min. 88) y Andy (min. 107), por la UD Logroñés. 

Incidencias: La Rosaleda. Partido de campeones de play off de ascenso a Segunda división. Ascienda la UD Logroñés.

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