'Amor sin barreras', la locura de una mujer de Lapuebla con los niños huérfanos de Nairobi

Rioja2

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Todo comenzó cuando en marzo de 2018 decidí irme de voluntaria a un orfanato de Nairibi donde 37 enanos se quedaron con un trocito de mi corazón”. Se llama Ana Baz Moreno y vive en Lapuebla de Labarca. La idea de realizar un voluntariado rondaba por su cabeza desde hacía tiempo. “Y en abril de 2018, busqué vuelo y un proyecto”, confiesa a Rioja2. Y así, el destino le llevó a un orfanato en Eastleigh, un suburbio de Nairobi.

Sólo estuvo dos semanas, tiempo suficiente como ella mismo reconoce, para que se quedara allí un trocito de su corazón. “Me vine con la sensación de que abandonaba a los niños y lo pasé realmente mal”. Y es que la realidad en la que viven allí los niños es dura. “Es normal ver como les pegan, te encuentras niños abandonados con muy pocas semanas de vida, mucha suciedad, incluso ha llegado alguno con las manitas quemadas”.

Y fue esa sensación de abandono la que le ha animado a poner en marcha este proyecto en el que cada vez se involucra más gente. “Ahora somos un grupo de gente con ganas de ayudar” pero Baz quiere oficializar su proyecto a través de la asociación 'Amor sin barreras'. Asociación que está en trámites de constitucióny espero que en un mes haya acabado todo el papeleo porque los estatutos ya están en el Gobierno Vasco”.

Una locura que cada vez cuenta con más locos

Pero mientras tanto, y hasta que 'Amor sin Barreras' sea oficial, Baz no se ha quedado cruzada de brazos. Durante las dos semanas que permaneció en el orfanato, “compraba comida y, cuando iba a los mercados apuntaba los precios de todos los alimentos”. Cuando regresó a Lapuebla de Labarca comenzó a enviar dinero cada semana. “Al principio en estos envíos de dinero sólo colaboraba mi familia pero pronto se empezó a animar la gente de mi pueblo y otras personas que están conociendo el proyecto a través de mis publicaciones en Facebook”.

Un grupo de personas solidarias que cada vez es mayor debido, quizás, a la enorme transparencia que hay. Y es que 'Amor sin Barreras' garantiza que cada euro que se dona llega a los niños”. Y lo demuestra con pruebas porque “cada diez días realizamos envíos de dinero con una lista de la compra”. Una lista de la compra con la que “reforzamos la dieta de los niños del orfanato que básicamente se limita a arroz y con estos envíos reforzamos los menús con carne, pescado, frutas, vegetales...”.

Una lista que, “inmediatamente comparto con la lista de WhatsApp en la que están unas 113 personas que donan dinero, una lista en la que también comparto los tickets de todas las compras”. Esta es, dice, una de las listas que hemos enviado en los últimos días, 40kaimati +40 mahambri 800shillings /28kgs pollo para dos días 9800shillings/ 32kgs pescado para dos días 9600 shillings /40yogures 2000 shillings /80 huevos para dos días 800shillings /40 manzanas 1200shillings/ 40 plátanos 400 shillings /40 aguacates 1200shillings /4piñas y 3 melones 1650 shillings. Y. junto a los alimentos que hay que comprar, también se comparte en este grupo de WhatsApp las donaciones de las personas.

Toda esta información, prosigue Baz, se la envío al coordinador para que sepa lo que tiene que comprar.El dinero que le envío va justo así que no hay mucho margen de error”. Y el coordinador, prosigue, “me envía fotos de la comida que ha comprado y, lo mejor de todo, los niños comiendo”.

Pero además de las aportaciones voluntarias en el número de cuenta, Baz también ha creado unas cajas blancas con un lazo verde que, “de forma voluntaria se coloca en los establecimientos que así lo deseen”. De momento, hay cajas blancas en distintos puntos del país; Logroño, Huelva, Galicia pero “también tenemos alguna en Méjico”, reconoce orgullosa.

Y así, poco a poco, Baz consigue que los niños de este orfanato tengan una dieta más rica y equilibrada “pero además tenemos un fondito de 7.000 euros para estos niños”. Con unos 300 euros, calcula, podemos reforzar la alimentación de 37 niños durante diez días, dice. Y es que, con muy poco, dice, allí se puede hacer mucho. “El pasado mes de noviembre volví al orfanato con dos chicas de Bilbao. Nos fuimos con 3.000 euros, pintamos el orfanato, realizamos mejoras en la cocina y nos llevamos a los niños de excursión consiguiendo así romper su monotonía”.

Esta es la locura de Ana Baz, una locura que le quita mucho tiempo pero que le hace feliz.

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