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Miércoles 27 de Enero de 2021Actualizado 11:54

El 30 de abril de 2019

Tiempo de lectura: 05:18
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Las mujeres de negro de La Barranca, las auténticas creadoras de la Memoria Histórica

Hijos y nietos de aquellas viudas de la represión franquista recuerdan sus historias en el 40 aniversario del cementerio civil. 

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"La Barranca no me trae más que malos recuerdos", dice José Caperos. Para Pedro Navarro sin embargo, La Barranca es símbolo de cariño, "porque ir allí era un día de fiesta". El primero tiene allí a su padre asesinado. El segundo, a su abuelo. Sensaciones opuestas, recuerdos diferentes pero un denominador común: una historia familiar de represión, dolor y heridas abiertas. 

El cementerio civil de La Barranca celebra este 1 de mayo su 40 aniversario. Cuatro décadas desde que se dignificó una fosa común que guarda bajo tierra la historia de 400 personas y sus familias, asesinadas y represaliadas durante la Guerra Civil, en los primeros años tras el alzamiento de Franco. 

Sus hijos y nietos son la memoria viva de lo que allí sucedió, la voz que no deja que la historia se apague, para tratar de garantizar así que no se repita. Todos ellos coinciden en una idea: sus padres y abuelos fueron asesinados y allí acabó su dolor, pero sus madres y abuelas son las auténticas heroínas de esta historia, las mujeres valientes que soportaron todo tipo de vejaciones, sacaron adelante a sus familias y consiguieron que aquel descampado cerca de Lardero no se convirtiese en olvido sino en dignidad. 

José Caperos: su padre fue asesinado y su madre fue una heroína

Miguel Caperos era concejal de Casalarreina en 1936. Eso le costó la muerte. Fue asesinado en una cuneta y enterrado en La Barranca. Su viuda, Teresa Lumbreras, se quedó sola con cinco hijos y un futuro pintado de negro. Aun así, salió adelante. 

José Caperos, uno de los hijos menores, recuerda perfectamente aquellos años. "Mi madre nos tuvo que mandar a Bilbao con un tío a mi hermano y a mí porque se estaba preparando para ser maestra, aunque nunca pudo ejercer. Mis primeros recuerdos son los de los bombardeos en Bilbao, cuando las sirenas atronaban sobre la ría y teníamos que salir como locos a refugiarnos". El Gobierno vasco evacuó en 1937 a los niños y las mujeres en un barco rumbo a Francia. "Allí me regalaron el primer y único regalo de Reyes que he tenido en mi vida", recuerda José emocionado, "un avión de cartón lleno de caramelos". 

Tenía apenas cinco años cuando volvió a Casalarreina. "En la estación de Hendaya nos esperaban mi madre y mi tía. A mi madre le habían cortado el pelo, porque no valía con asesinar, tenían que meter el miedo en el cuerpo a los supervivientes. Cuando la vi la abracé con fuerza, pero mi hermano pequeño no la conocía, tenía miedo y se agarraba a mi tía", recuerda Caperos en un vídeo documental que su sobrino, actual alcalde de Casalarreina, encargó como homenaje a los asesinados y represaliados del municipio. 

"A mi madre le he visto llorar muchas veces desconsoladamente", continúa, "nos reunía en una habitación a los tres hermanos pequeños y, en las noches de invierno nos contaba quién había hecho daño a mi padre y nos decía una frase que se me quedó grabada para siempre: ay hijos, el pobre es el peor enemigo del pobre". 

Le preguntamos, con motivo del 40 aniversario de La Barranca, qué supone este lugar en su memoria y no lo piensa ni un segundo. "La Barranca no me trae más que malos recuerdos, allí tuve por primera vez conciencia de la muerte", comienza, "con los escasos recursos que tenía mi madre nos llevaba cada año en tren desde Casalarreina a Lardero y luego desde allí andando, en los primeros años medio escondidos. Era un páramo en medio del monte con tres montículos rectos. 'Ahí está vuestro padre, fue uno de los últimos en morir', nos explicaba". 

A pesar de esos malos recuerdos, José cree que La Barranca es fundamental "para mantener vivo lo que pasó". A su madre la recuerda como "una auténtica heroína porque fueron ellas las que aguantaron, a las que vejaron. Nosotros éramos niños y en la calle jugando se olvidaba todo pero ellas tuvieron que ser valientes y salir adelante. Mi madre era inteligente, arriesgada, nos contó siempre lo que pasaba y nos inculcó que huyéramos de la política porque no traía más que problemas". 

A pesar de todo, José considera que hay algo en lo que tiene suerte: "nosotros al menos tenemos hasta certificado de defunción de mi padre y sabemos dónde está, hay otros muchos que no". 

Pedro Navarro: la memoria viva de La Barranca

Pedro Navarro era un niño cuando su abuela le montaba en una borriquilla cada 1 de noviembre para ir desde su pueblo, Villamediana, hasta La Barranca. "A un lado de la burra ponía las flores y al otro la merienda", recuerda, "me sentaba delante de ella y así atravesábamos el Iregua para ir a ver a mi abuelo". 

Para él, el monumento a las Mujeres de Negro que se instaló en La Barranca es "una auténtica maravilla" porque "a mi abuelo lo mataron, pero mi abuela se quedó sola, con tres hijos pequeños y todas las dificultades por delante". Por eso considera que "la Memoria Histórica no se inventó en el año 2007, la inventaron las viudas que iban a La Barranca desde el 1 de noviembre de 1939, la primera vez que hay constancia". 

Navarro, actual secretario de La Barranca, recuerda aquellos primeros años en los que las viudas tenían que pelear con la policía para poder entrar. "Todo estaba rodeado de alambre de espinos y había policía continuamente merodeando y vigilando, pero todo fue siempre pacífico. Les decían que no podían entrar y ellas, sin levantar la voz contestaban: 'cómo no vamos a entrar si ya estamos dentro', porque allí estaban sus maridos", cuenta, "poco a poco, la cosa se fue flexibilizando y ya en el año 51 un informe de la Policía reconocía que las mujeres iban cada año de forma pacífica y que no había impedimento para dejarlas pasar". 

Por eso, acudir ahora a La Barranca, convertida en un auténtico cementerio, en un monumento al recuerdo, es todo un orgullo para él. "Si levantasen la cabeza los que están ahí y vieran lo que se ha conseguido"...

Aquello marcó su vida para siempre. "Por ser nieto de uno de La Barranca se me ha represaliado, cada vez que pasaba algo en Villamediana, nos llevaban a mí y mis amigos al cuartel de la Guardia Civil. Nos trataban de comunistas sin siquiera tener edad para tener una conciencia política", señala. "En el 64 me lo pusieron tan difícil que me tuve que ir a Francia pero pronto volví para hacer el Servicio Militar porque si no me iba a convertir en prófugo". 

Para él La Barranca es "símbolo de mucho cariño porque ir allí era un día de fiesta. Hoy eso se ha transformado en orgullo". Este 1 de mayo Pedro Navarro volverá a ese cementerio que guarda bajo tierra mucho más que la vida de 400 personas. Guarda para él la dignidad y el recuerdo de una historia que debe ser preservada y respetada para evitar que vuelvan a abrirse las heridas. 

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10 comentarios

#10
02/05/2019 15:29h

Paz,Piedad,Perdòn. Dijo Azañá en 1.938

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#9
02/05/2019 15:16h

Aquello marcó su vida para siempre. "Por ser nieto de uno de La Barranca se me ha represaliado, cada vez que pasaba algo en Villamediana, nos llevaban a mí y mis amigos al cuartel de la Guardia Civil. "MENTIROSO"

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#8
01/05/2019 23:09h

En España han habido varias guerras civiles, y de todas solo hemos sacado muertes y pérdidas humanas y económicas para nuestro país. Parece que no queremos aprender de ellas. Y casi todos las guerras iniciadas por secesionistas, separatistas o republicanos... La última también, según nos contaban en historia ya se empezaba a liar el cisco en el 1934, en el norte de nuestro país. Los que sabéis más de historia sabréis que pasaba entonces para que se terminase liando del todo en el 36....y haber si aprendemos y no repetimos...y ya vale para algunos que no hacen nada más que exagerar y meter mierda, lo digo por el #7...exageras y lo sabes,... mis abuelos lucharon en esa guerra, cada uno en un bando, y hablaron juntos de lo que vivieron y yo les oí, y creo que muchos de la gente de los pueblos lo único que querían era vivir tranquilos, trabajar sus tierras y cuidar de sus familias,... a ver cuándo los políticos y los historiadores exagerados y nada objetivos dejan de meter mierda y nos permiten vivir tranquilos al resto de los ciudadanos.... qué solo queremos trabajar, cuidar de nuestras familias y vivir tranquilos....

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#7
El cid01/05/2019 20:09h

Para los que se empeñan en tratar a víctimas y verdugos cómo iguales, yo les pregunto... Son iguales las víctimas de ETA y sus verdugos; es lo mismo 40 años escondidos, huido, amenazado, diezmado, obligado a vivir con otro nombre, encarcelado y bajo el yugo de la dictadura... Sois pesadisimos diciendo que Carrillo tal y que los rojos cuál; por supuesto que animales, bestias y salvajes hay en todos bandos y en todas las guerras. Pero fue una parte mayoritaria del ejército quien dio un golpe de estado contra la democracia. Los que tras la guerra implantaron una dictadura y la cultura de limpieza étnica de rojos que prosiguió durante los 40 años, daba igual tus ideas políticas, todo aquel que fuera opuesto, era acusado de tal, y acusado y juzgado sin defensa y sin juicio. Esa es nuestra memoria histórica, ser el segundo país del mundo con más cadáveres en las cunetas... Mientras tanto la mayoría de los países de Latinoamérica, Ruanda o Camboya (ostia tu son unos rojos y unos busca huesos de vete a saber quién) ya han abolido sus leyes de amnistía y llevado al banquillo de los acusados a sus criminales de guerra y dictadorcillos... Los mismos que dicen que hay que olvidar y pasar pagina, seguro que piensan igual de un tal Karadjic, un asesino de la guerra Yugoslava que limpio étnicamente en una sola noche a miles de personas... Eso tiene un nombre: asesino. El mismo nombre que tienen los que ganaron la guerra y instauraron una dictadura. Tomos estamos de acuerdo en que hay que acabar con la ley de amnistía y esclarecer los crímenes de unos y de otros... Pero ojo, los amigos de los nazis, son los que enviaron a campos exterminio a Francia y Alemania a españoles a morir gaseados. Podemos luchar por hacer ver que una guerra no tiene sentido, ni se tiene que volver a repetir, y maldecir las actitudes de unos y de otros. Pero nunca blanquear a unos dictadores, amigos de los nazis y terroristas que se dedicaron 40 años a perseguir al rojo, matarlo y rematarlo. No sé cómo no le da vergüenza al ser humano blanquear a asesinos dictadores... (Ejemplo claro y actual los herederos batasunos de bildu, blanqueando a asesinos...)

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#6
Miguel01/05/2019 15:41h

Desde mucho antes del 18 de julio del 36 había un plan para aterrorizar a todo el país, matando indiscriminadamente a cualquiera que no se sometiera a los golpistas. Así se coordinaron perfectamente los curas que denunciaban, los guardias que detenían y los requetés que fusilaban. Y con ninguno se ha hecho justicia.

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#5
01/05/2019 15:28h

En las cuñetas también hay personas que fueron muertos por los rojos, por los republicanos. También hubo mujeres de negro llorando la pérdida de sus maridos o hijos que fueron asesinados en muros y cunetas. También hubo asesinados y asesinadas en iglesias y conventos, solo por rezar sin armas.... Cualquier guerra civil es lo peor para un país o un pueblo, para una familia....La memoria histórica es por ley para todos por igual, no solo para uno de los bandos.

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#4
01/05/2019 14:15h

OCLOCRACIA Aunque conocido, el término es poco utilizado. Alguien lo ha vuelto a poner en candelero. La oclocracia es la degeneración de la democracia. Esta representa los intereses del pueblo. Aquella, los del populacho ebrio de poder que manipula y enfrenta. Un escrache es un fenómeno protagonizado por oclócratas. Las diadas de los últimos años son manifestaciones de esta laya impulsadas por la banda que hoy se sienta en el banquillo de los acusados. Lean a Polibio o a Voltaire. Y entiendan que la fortuna de los ricos, según ellos, está en consonancia con un abundante suministro de pobres. Estos no dejan de ser, en suma, sino barriles de petróleo. Los círculos de indignados de la Puerta del Sol constituían muestras genuinas de movimientos oclocráticos. Al frente de los mismos, un grupo selecto de universitarios frustrados que ambicionaban alcanzar la cima gobernante. Engañaron, y en ello prosiguen con menos éxito, a todos. Decían, y manifiestan, que la voluntad popular se debe imponer, primero, en la calle y, luego, en las urnas. Los mensajeros del rencor reconducían las actitudes de los ignorantes hastiados. Entre ellos y el abismo, la grey obediente que anuncia un futuro horrendo. Desde la Secta a El País, los medios de comunicación abonan esta planta carnívora. La democracia es aceptable, afirman, cuando satisface a sus conveniencias. La explosión del golpismo se basa en este fenómeno que describieron los clásicos griegos. Cualquier acción gubernamental, parlamentaria o judicial es calificada de fraude democrático por los violentos de Junqueras y de Otegi. La decisión de la Junta Electoral Central de prohibir a Puigdemont presentarse a las elecciones europeas, excusa barata para atizar el fuego del conflicto territorial. La oclocracia encuentra en las bandas organizadas a los sembradores del mal. No importa que sean potentes empresas de comunicación, ya facciones políticas enriquecidas por los ríos revueltos de la mentira, ya mafias que se autoblanquean en el tráfico de inmigrantes ilegales. Hay que echar carbón humano a la máquina infernal del ferrocarril negrero.

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#3
01/05/2019 11:34h

LA VERDADERA MEMORIAMHISTORICA ES ESA QUE AFECTO TANTO A LA DERECHA COMO A LA IZQUIERDA , PORQUE SE HABLA DE LA MEMORIA HISTORICA DE LO NQUE MATO EL FRANQUISMO , PERO NO SE HABLA DE LO QUE MATOCARRILLO , O LA PASIONARIA, O COMPANY O TODOS O NINGUBO

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#2
30/04/2019 23:41h

Desoladoramente inane

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#1
30/04/2019 22:53h

Tan "ateo", tan republicano, tan democrático, tan hortera; parece el cementerio de Epi y Blas. Cruelmente desolador. Comparad las fotos. Esas mujeres; la dignidad, el dolor, la resignación, la dureza, el estilo, la grandeza. España ya no es más que un recuerdo predemocrático. Definitivamente no somos españoles. Si levantasen la cabeza los que están ahí y vieran lo que se ha conseguido, quién sabe...

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