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El 16 de diciembre de 2018

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La intensidad del Arenas se come a la versión gris de la UDL

Empate sin goles en el último partido de los blanquirrojos en Las Gaunas en 2018. Miguel evitó la derrota.

Alineación de la UDL ante el Arenas

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La fase de ascenso se aleja. De haberla saboreado durante 7 días a verla ahora a 4 puntos. Esto no es nuevo, ya que la temporada pasada se hizo demasiado la goma para al final sumirse en una pájara que echó por tierras las ilusiones. Daba la impresión de que los resultados ante Real Sociedad B y Mirandés (1 punto de 6) no eran preocupantes ante el juego desplegado por el cuadro logroñés: intensidad, ocasiones, dominio de la situación durante muchos minutos... Sin embargo, el duelo ante el Arenas devolvió a la UDL a su realidad. Las múltiples caras que exhibe este equipo dan qué pensar. Generan dudas en el momento de pensar a lo grande. Porque la visita del cuadro vizcaíno debía servir para confirmar el buen momento, aparente, que atravesaba el bloque riojano y para recuperar la senda victoriosa. 

Se despedía este 2018 en Las Gaunas y el aficionado se va contrariado del campo municipal. Una lástima. Pésimo arranque liguero. Reacción con con 5 triunfos seguidos en casa y sin encajar, para después firmar dos empates, el último en un partido en el que la UDL sólo estuvo como quiso durante 11 minutos. Después, el que mandó fue un Arenas que apeló a su intensidad para impedir la elaboración plana de los anfitriones, que trabó el choque para llevarlo al terreno de las segundas jugadas donde el bloque anfitrión tiende a naufragar y que gozó de las mejores oportunidades para llevarse los 3 puntos. Miguel, con dos buenas intervenciones a Güemes, evitó el desastre.

Sergio Rodríguez admitió que se pudo equivocar en el planteamiento. Quizá lo peor sea que tampoco hizo mucho por variar esa situación, puesto que sólo utilizó dos sustituciones, jugador por jugador, y no buscó alternativas. Carrio, portero rival, no tuvo que erigirse en protagonista como, por ejemplo, sí sucedió ante el Vitoria y Real Sociedad B, donde Cebriá y Zubiaurre, fueron determinantes para que los riojanos no ganaron con mayor solvencia al filial del Eibar y no vencieron ante el filial blanquiazul. Ante el Arenas, el exportero del Haro, sólo sufrió en una chilena de Ander Vitoria en el comienzo y en dos faltas directas -Andy y Ñoño- que acabaron sin consecuencias tras golpear en el barrera. Escaso bagaje para un conjunto que quiere ansía arriba.

El Arenas no se escondió en Las Gaunas. Sólo estuvo agazapado cuando estuvo con diez en el campo. Fue en el arranque cuando Espinosa en la disputa del balón con Flaño se quedó inmóvil junto al banquillo local. 7 minutos eternos para los visitantes en los que el conjunto de Jabi Luaces se encontró a merced de una UDL dominadora y que intentaba mover la pelota de un lado a otro con el afán de buscar el espacio. En este escenario el cuadro blanquirrojo combinó con criterio por el costado izquierdo para que Ander Vitoria, de chilena, se encontrara con una buena parada de Carrio.

Con la entrada en el terreno de juego de Güemes, obligando a Zamorano a escorarse a la derecha, el Arenas fue sintiéndose mejor. Obligaba a su oponente a golpear y presionaba con fuerza. Tanta que el duelo se trabó bastante con diversas interrupciones, incluidas un par de faltas laterales favorables a los getxotarras que obligaron a los riojanos a retroceder su ímpetu por gobernar el choque. Los vizcaínos estaban a gusto sobre el césped municipal pese al temor por dejar mucho espacio a las espaldas de su defensa. El problema, para los de Sergio Rodríguez, radicaba en que no podía combinar ante el buen hacer de su oponente.

Pasada la media hora, el encuentro estaba controlado por un Arenas intenso, correoso, pegajoso, activo en las segundas jugadas y con las ideas claras cuando tenía el cuero. Otra cosa es que Miguel tuviera que intervenir. Las imprecisiones de los locales aumentaban. Apenas encadenaban pases. Las conexiones eran inexistentes, sobre todo, para enlazar las líneas. Si se lograba hilvanar alguna acción, generar algo de peligro, quizá el panorama, nublado hasta el momento, se podía despejar. Pese a ello, en la recta final del primer tiempo Ñoño pudo encarar a su lateral para después centrar y provocar un remate en el primer palo de Rayco que se fue lamiendo el poste.

El segundo período comenzó igual que el primero: con un córner visitante antes del minuto inicial. Una declaración de intenciones de por dónde iba a continuar la marcha de la contienda. Los de Sergio Rodríguez habían asumido lo que había enfrente, por lo que no les tembló el pulso en insistir en varios centros laterales y en un juego más directo, por momentos.  Ahora, Carrio tenía trabajo al tener que ir arriba a por los balones. Algo es algo.

Pasada la hora de partido, Víctor López sustituía a Rubén Martínez -y eso que el cambio se demoró dos minutos porque le faltaban las espinilleras al riojano-. Y a renglón seguido, Güemes obligaba a Miguel a emplearse a fondo con un remate acrobático tras una falta lateral. Daba la impresión de que tras esta acción, la UDL recuperaba la idea de hacerse con el esférico. Sin embargo, de nuevo Güemes pudo poner a sus compañeros por delante de no haber mediado el capitán logroñés. Balón dentro del área, control, busca el hueco para chutar y el tiro impacta en la espalda de Caneda y cuando parecía que llegaba el gol apareció la mano salvadora de Miguel.

La reacción del preparador riojano fue poner a Santos a escena por César Remón para los últimos diez minutos. Casi ni se acusó este movimiento. La UDL pisaba campo ajeno y el Arenas daba por bueno el punto aunque sin renunciar. Eso sí, tomaba más precauciones, lo que le hacía retrasar sus líneas. La última oportunidad para remediar las tablas la tuvo Ñoño en una falta directa desde la frontal, pero su tiro golpeó en la barrera.

Por si fuera poco, el Arenas finalizó el encuentro sacando un córner. Ahí murió un duelo en el que la UDL nunca estuvo cómodo, como a merced de lo que impuso un cuadro vizcaíno firme, sólido y trabajador en todas las facetas. La intensidad, las ganas por robar, por apretar, por buscar cosas pudieron ante un conjunto sin pólvora, apagado por momento y triste en su desarrollo del juego. Una lección que debe aprender cuanto antes para estar donde quiere. Quizá sea mejor retomar el concepto de ir al límite.

Ficha técnica

UD Logroñés: Miguel; Juan Iglesias, Caneda, Bobadilla, Flaño; Rubén Martínez (Víctor López, min. 63), César Remón Santos, min. 80), Andy, Ñoño; Rayco y Ander Vitoria.

Arenas Club de Getxo: Carrio; Jordan, González, Llerena, Gayoso (Lozano, min. 80); Espinosa (Güemes, min. 11), Uranga, Uche, Jimmy; Urkiza (Dani López, min. 75) y Zamorano.

Goles: No hubo.

Árbitro: Álvaro López Parra (Comité Cántabro). Amonestó al local Caneda (min. 76) y a los visitantes González (min. 24), Uche (min. 48) y Llerena (min. 90).

Incidencias: 2.898 espectadores en Las Gaunas, según informó el club organizador.

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A favor 2 En contra 2

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