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Domingo 15 de Julio de 2018Actualizado 15:41

El 11 de julio de 2018

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Expulsados de España los autores de varios robos en Logroño

Se ha acordado su expulsión a sus países de origen (Rusia y Georgia) en lugar de la condena de cárcel. 

Palacio Justicia Sala 1

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El juicio previsto en la Audiencia Provincial para este miércoles, 11 de julio, a tres personas acusadas de pertenencia a grupo criminal y robo con fuerza y que se enfrentaban a más de cuatro años de cárcel, según la petición de Fiscalía, se ha resuelto por conformidad y se ha sustituido la condena de cárcel por la expulsión a sus países de origen Rusia y Georgia, después de cumplir un año de prisión en España.

En concreto, y según información a la que ha tenido acceso Europa Press, el próximo día 6 de agosto se cumple el año en prisión de los tres acusados y, ese mismo día, se les expulsará directamente desde la cárcel y no podrán volver a España en 10 años.

Además, todo lo que se les incautó cuando fueron detenidos se repartirá entre los perjudicados.

La causa por la que se les impone dicha pena responde a que los tres acusados, de nacionalidad georgiana y rusa, se desplazaron a España "con la finalidad de entrar en viviendas ajenas y apoderarse del dinero y objetos de valor que pudieran encontrar en aquellas (principalmente joyas, alhajas u objetos preciosos)".

En el escrito del Fiscal se explicaba cómo los acusados y otros extranjeros, integrados en núcleos delictivos similares, seleccionaron los inmuebles eligiendo edificios de pisos con gran número de viviendas para pasar inadvertidos, y aprovechaban el momento en que las personas que viven en ellas no están.

Su modo de actuar se basaba en colocar tiras de plástico transparente en las juntas de las puertas. Si las personas que viven en ellas acceden a casa la tira se desprende; pero si, pasados uno o varios días, la tira sigue en su sitio es que están de vacaciones, de viaje o de alguna forma ausentes.

El Fiscal advertía en su escrito de que los acusados se caracterizaban por su alto grado de especialización, al haber abierto las puertas con ganzúas sin haber ocasionado desperfectos aparentes en las cerraduras, una técnica que requiere más experiencia, habilidad y entrenamiento. De este modo, "es difícil que se detecte de inmediato el robo".

Además, añadía, los acusados están constantemente modificando y mejorando sus propias herramientas. Así, algunas de las piezas intervenidas tienen un trozo de esparadrapo en su agarre para su mejor sujeción y manipulación.

Para cometer el delito solían distribuir sus tareas, de modo que unos seleccionaban los domicilios y los marcaban para detectar si había moradores; y otros abrían las puertas y tomaban medidas de seguridad en la ejecución del hecho.

Junto a esto, planificaban los robos para no dejar rastro: se movían constantemente por todo el territorio nacional; utilizaban vehículos de alquiler o propiedad de otras personas; evitaban alojarse en establecimientos de hospedería; cambiaban ocasionalmente alguno de sus componentes; no facilitaban ningún domicilio conocido; y no permitían la toma de muestras biológicas para la obtención de la reseña genética que les pudiera involucrar en hechos semejantes.

Robos en Logroño

Los robos que se han juzgado ocurrieron en viviendas de Logroño. El primero de ellos en la calle San Antón, el 8 de diciembre de 2016, abriendo con una ganzúa, o instrumento similar, la puerta de la vivienda tras colocar el testigo de plástico y comprobar que los residentes estaban ausentes.

Se llevaron quinientos euros en efectivo y joyas (un reloj de mujer Casio con esfera redonda de oro amarillo; una pulsera de oro; y una cadena de oro amarillo).

El 25 de julio de 2017 entraron en un piso de la calle Belchite, usando el mismo procedimiento, y se llevaron multitud de objetos de valor que ascienden a 50.088,58 euros y ocasionaron daños en mobiliario.

El 6 de agosto de 2017 accedieron a una finca de la calle Autonomía donde, tras abrir las puertas, empleando ganzúas u otros instrumentos semejantes, entraron en los pisos 3º A, 3º C, 6º C, 7º D, 8º C y 12º B, y trataron de entrar en el piso 2º A.

Fue ese día, a las cuatro de la mañana, al salir del portal al que habían accedido a las 00,35 horas, cuando, al aproximarse varios agentes de la Policía Nacional, emprendieron la huida, haciendo caso omiso a la orden de que se detuvieran, y saltando una valla con alambre de espino perteneciente a una comunidad de propietarios.

Siguiendo este escrito, para llegar a detener a los acusados los agentes tuvieron que sortear y saltar diferentes vallas y obstáculos. En un primer momento, la policía alcanzó al acusado G.O; después, al acusado I.K, oculto en los bajos de una vivienda; y, por último, al acusado A.S, que se había escondido en los bajos de otra vivienda.

Para el Fiscal, los hechos relatados constituyen un delito de pertenencia a grupo criminal, por el que les pide tres meses y un día a cada uno; y un delito continuado de robo con fuerza en las cosas en casa habitada, con empleo de llave falsa, con especial gravedad del perjuicio ocasionado, por el que les pide cuatro años y un día. Finalmente, las penas de cárcel se han sustituido por la expulsión del país de los tres acusados.


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