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El 15 de marzo de 2018

Tiempo de lectura: 02:29
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"Tengo 16 años y voy al psicólogo": Los jóvenes no se avergüenzan de ir a terapia

El tabú en torno a ir al psicólogo va desapareciendo y los niños y jóvenes ya acuden con más naturalidad para aprender a gestionar mejor sus problemas. 

psicologo

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Con 16 años, Marta había comenzado a sacar malas notas. Pese a estudiar mucho, no lograba aprobar así que, pese a los recelos iniciales, su madre logró convencerla para ir a un psicólogo. A partir de ahí, todo cambió. Marta descubrió que tras los suspensos y la falta de concentración se escondía una baja autoestima que ahora están trabajando. Y no es la única, en su clase varios compañeros también van a terapia para aprender a gestionar sus emociones. Parece que el tabú en torno a ir al psicólogo se está rompiendo.

"Se está notando un cambio en la juventud. A medida en que los padres cambian su visión del psicólogo, se lo transmiten a sus hijos", explica el psicólogo riojano José Oraá, quien celebra que poco a poco se les vaya viendo como orientadores, profesionales que no sólo tratan problemas mentales, sino también alteraciones de conducta. 

Los datos avalan esta percepción. Según la Encuesta Europea de Salud de 2014, la última publicada, en torno al 5% de los jóvenes entre 15 y 34 años acudieron a un psicólogo en los últimos 12 meses, cuando en 2009 sólo el 3% lo hacía.

Mejor desde edades tempranas

Y es que cuanto antes se acuda para aprender a hacer frente a un miedo o una obsesión, antes se podrá solucionar. "Con los años, tenemos hábitos adquiridos muy complicados de cambiar si ha pasado mucho tiempo. Cuando una situación te provoca ansiedad, el organismo la rechaza y si cada vez son más estas situaciones, te pueden llegar a anular. Cuanto antes se atajen, mejor", explica Oraá. 

Los niños y jóvenes que hoy acuden a su consulta lo hacen, sobre todo, con problemas en el estudio o en las relaciones sociales. "No tiene por qué pasar algo dramático para ir al psicólogo. Muchas veces necesitan orientación sobre cómo solucionar o gestionar esos problemas que les hacen sentir mal. A veces necesitan trabajar el tema de las afectividades". 

Y es que vivimos en una sociedad muy estresante, llena de estímulos que nos crean necesidades. Todo eso puede generarnos mucha ansiedad desde pequeños y deberíamos aprender cuanto antes a gestionarla. "No entiendo cómo no se les enseña a los niños a relajarse y a controlar la ansiedad desde el colegio. Deberíamos adquirir habilidades que luego todos vamos a necesitar, como hablar en público". 

Los padres de las nuevas generaciones se van dando cuenta de eso y cada vez son más los que llevan a sus niños a terapia. Acuden por igual niños y niñas en edades tempranas, pero cuando se hacen adultos la brecha de género se agranda y entonces son más las mujeres las que van al psicólogo: "Es fruto de la cultura machista. La mujer es más abierta a reconocer que tiene un problema de ansiedad y le cuesta menos pedir ayuda. Los hombres no lo reconocen tanto, aunque cada vez se ven más en las consultas". 

Eso sí, Oraá advierte de que ir al psicólogo no es como ir al médico. "Hay que estar motivado y poner de tu parte. El cliente debe colaborar, participar y aprender a utilizar nuevas herramientas. Puede tomar pastillas, pero no solucionan nada. Sólo atemperan el problema, pero tienes que aprender a solucionarlo". Y cuanto antes, mejor. 

 

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7 comentarios

#7
Sancho Panza 22/03/2018 08:50h

¿Por qué le ha parecido sucio? ¿Qué siente ante el cuerpo desnudo de un hombre? ¿Sueña a menudo con Cristiano Ronaldo? ¿Le gustan las películas de gladiadores?

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#6
21/03/2018 16:39h

Qué sucio eres Sancho. Como tengas tú espíritu de barro y se junte con el estiércol de tu mente te van a crecer ahí dentro los jardines de babilonia.

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#5
Sancho Panza21/03/2018 13:54h

Qué interesante el primer comentario. A juzgar por su loa a los machos, por la tensión sexual que refleja lo que usted expresa, juraría que su caso es el de un homosexual pasivo deseoso de un falo que rellene su vida. Debe usted canalizar mejor sus deseos, un macho - aunque pudiera resultarle atractivo en un primer momento- a largo plazo le casaría. El macho es un ser de actitud impostada y, por lo tanto, poco creíble.Tras esta figura ,se esconden seres inseguros y problemáticos que lo único que pretenden es camuflar, con apariencia de dureza, un espíritu de barro. Créame, Don Quijote, los machos carecen de atractivo. Ni para un polvo de una noche...

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#4
20/03/2018 11:01h

estos chavales lo que necesitan mano durase les ha dado demasiada libertad y hacen lo que se les sale de los cojones

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#3
20/03/2018 01:38h

Muerte a la democracia y al estado de bienestar.

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#2
Muera la Pepa20/03/2018 01:28h

Tanta igualdad y tanto feminismo y tanta milonga. Idiotas.

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#1
20/03/2018 01:23h

Aquí hay que hablar claro porque ya vale con la broma: hay mucho hijo de puta de profesión sacaduros, mucho idiota con carrera, una tropa de psicólogos-sexologos charlatanes a sueldo del estado y mucho acojonado por el reich feminazi y la divina inquisición democrática. Los jóvenes están cada día peor porque la familia está cada día peor. El problema básico es lo que pasa en casa y no lo que pase o deje de pasar en las putas consultas y colegios del estado. Y unas nociones básicas por si hay algún gilipollas que no lo tenga claro: no es lo mismo un hombre que una mujer, ni un padre que una madre, y una familia es padre y madre (como mínimo, luego hay tíos, primos y eso). Ya vale con la puta broma. Para crecer sano un niño necesita un padre, una madre, sentirse querido y útil (no un estorbo, ni un monito, ni tener que sufrir a unos padres neuróticos). Todo bastante sencillo no hay que tener carrera. Un padre de verdad no un sucedáneo, no un "padre" moderno implicado de estos tan en boga y tan patrocinados por el feminismo de estado: un padre implicado y macho, no una segunda madre. Ser un macho no es ser un machista, a ver si se entera toda la puta calaña porque ya no cuela que sean tan idiotas, son hijos de la gran puta. Un hombre como dios manda, bien macho y bien culto, en el que tienen que buscar seguridad a sus miedos y obsesiones es en él y no en otro lado. Si falta el padre, malo. Las cosas como son. Los psicólogos éstos tan científicos y tan pastilleros no se enteran de nada (algunos no se quieren enterar, y los que se enteran están condenados al ostracismo), con su "método científico" no se acercan ni a los suburbios del alma. Todo el puto día con el machismo un la boca: cerdos. Faltan machos. Vivan los hombres de verdad, bien machos y buenos cabezas de familia.

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