Rioja2

Miércoles 13 de Diciembre de 2017Actualizado 17:07

El 4 de diciembre de 2017

Tiempo de lectura: 03:32

Los hombres cada día se preocupan más por su belleza

Cada vez más hombres usan máquinas para cortarse el pelo.

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Los tiempos en los que solamente las mujeres se dedicaban a procurar por su propia belleza han sido dejados atrás. Desde hace años la sociedad ha ido evolucionando, palpándose en ella un progresismo que en la actualidad afecta positivamente a innumerables ámbitos de la vida.

Uno de los más evidentes hace referencia a la apariencia física que preocupa más que nunca a los hombres, llegando a niveles similares a los de las mujeres. Anteriormente el género masculino prácticamente no procuraba por lucir una buena imagen, pero actualmente varios motivos dan pie a que el mismo trate de hacer gala de la máxima belleza posible no solo con fines relacionados con el flirteo, sino también para el día a día.

Así lo demuestra el incremento de hombres que se vuelcan en cuerpo y alma en dar forma a una cabellera que resulte bonita en términos visuales. Para ello algunos optan por acudir a una peluquería de manera regular, mientras que muchos otros se decantan por hacer uso de las diferentes maquinas para cortar el pelo que a nivel económico resultan una excelente elección.

Y es que tras un único desembolso el individuo no se ve obligado a pisar la peluquería nunca más. La mayoría de cortes pueden ser llevados a cabo individualmente con la ayuda de espejos sobretodo para tratar la parte trasera, incluyendo los degradados que tan de moda están y que con máquinas cuyos precios van desde los quince euros es posible plasmar en la cabeza sin demasiadas dificultades.

Ciertamente al principio es algo complicado cortarse el pelo uno mismo evitando los temidos trasquilones, pero con el paso del tiempo las manos van adaptándose para hacer todo el recorrido y conseguir el resultado deseado. A nivel de comodidad la opción preferida sigue siendo la de las peluquerías, pero en tiempos de crisis el ahorro marca las pautas de la economía doméstica, aspecto que ha producido el aumento de las ventas de las mencionadas máquinas para cortar el pelo.

Dichos productos no son los únicos que han empezado a venderse más entre los hombres. De hecho, el maquillaje masculino está en pleno auge. Antiguamente se creía que acicalarse la cara era cosa únicamente de las féminas, pero el tiempo ha acabado demostrando que individuos de cualquier género pueden verse enormemente beneficiados por este tipo de elementos.

Los maquillajes para hombres son comprados por sujetos que desean reafirmar su belleza, amén de individuos que tienen afecciones en la piel como dermatitis seborreica y rosácea. Éstos últimos ven en determinados correctores la posibilidad de ocultar de forma natural las imperfecciones que les caracterizan recuperando la autoestima que acostumbra a estar en niveles verdaderamente bajos a causa de los problemas psicológicos que causan las enfermedades dérmicas, las cuales pasan a ser historia a nivel visual con determinados cosméticos cuya composición evita los alcoholes y otros componentes agresivos para no dañar sus respectivas pieles.

En otros tiempos los hombres antes de salir se pasaban muy poco tiempo en el baño dedicándose a la belleza personal, pero todo ha cambiado en los últimos lustros. Tanto es así que algunos sujetos pertenecientes al género masculino prácticamente invierten la misma cantidad de tiempo que las féminas, empleando ciertos artilugios como los recortadores que sirven tanto para la nariz como para las orejas.

Antes de salir de casa son muchos los hombres que desean hacer gala de una presencia óptima en todos los sentidos no solamente en el centro educativo en el que estudian, sino también en su puesto de trabajo y en los diversos lugares de ocio a los que acuden solos o acompañados. Para tal fin la mayoría han perdido la vergüenza producida por el qué dirán ciertos conocidos al saber que hacen uso de algunos productos que en épocas anteriores estaban considerados como exclusivos para las mujeres.

En décadas atrás los neceseres de las féminas estaban repletos de elementos, mientras que algunos hombres ni siquiera disponían de los mencionados estuches para albergar en ellos sus productos de higiene y belleza. Con el paso de los años y a raíz del cambio progresista en la sociedad la balanza se ha equilibrado y ya no es de extrañar el hecho de observar el neceser de un hombre a rebosar de geles faciales, maquillajes masculinos, cremas hidratantes y espejos para cerciorarse de que el pelo y la cara permanecen en perfectas condiciones durante todo el día.

Es por todo ello que cada vez se ven por la calle a más hombres que destilan una gran belleza, lo cual agradecen enormemente las féminas que por fin pueden deleitarse contemplando a personas que se cuidan y no se avergüenzan en absoluto de ello. Y es que contrariamente al pensamiento que surgía en tiempos más retrógrados a fecha de hoy un joven o señor que se preocupa por su belleza y lo demuestra actuando en consecuencia está muy bien considerado y es valorado positivamente por el resto de individuos de cualquier género.


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