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El 28 de noviembre de 2017

Tiempo de lectura: 03:27
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La seguridad de una buena suspensión mecánica en el coche

Este sistema garantiza el correcto contacto de los neumáticos con la carretera.

pieza vehículo

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Circulas con tu coche por la carretera y notas que el vehículo no es estable, que rebota más que antes y que cualquier bache supone un movimiento exagerado. Si has notado esto con tu vehículo es posible que tengas que cambiar la suspensión neumáticas del mismo, ya que estos movimientos no son normales y pueden suponer un riesgo en la carretera, tanto para ti como para el resto de conductores que circulan a tu alrededor.

Por ello, al notar un movimiento inesperado en la conducción o un ruido extraño que tenga que ver con los amortiguadores es conveniente revisar esta parte de los vehículos que, a día de hoy, se ha convertido en una de las partes más importantes de los coches. El motivo de su importancia es muy sencillo: la suspensión neumática es la que hace de intermediario entre los neumáticos, primer contacto del coche con la carretera, y la propia carrocería.

No obstante, el movimiento y la falta de estabilidad no son los únicos riesgos que existen cuando se circula con un coche que tiene la suspensión en mal estado o desgastada. Entre otro factores de riesgo que provoca la falta de mantenimiento destaca el aumento de la distancia de la frenada, lo que puede provocar que choquemos con el coche de delante a pesar de mantener una distancia que pudiera parecer a priori suficiente.

Ante tales riesgos, lo necesario es renovar la suspensión mecánica del vehículo. Esto, además, nos va a permitir evitar daños mayores y una reparación más cara en caso de que retrasemos esta reparación a lo largo del tiempo. Y es que la suspensión mecánica incluye otros elementos de la seguridad del coche como son las rótulas, los cojinetes o los brazos, a lo que se suma que una suspensión neumática en mal estado también incide en un mayor desgaste de los neumáticos y un mayor gasto de combustible.

Además, la conducción con una suspensión en mal estado también puede incidir en aspectos como la dirección, el diferencial o la caja de dirección. En cuanto a su incidencia en el estado de los neumáticos, uno de los mayores riesgos que puede generar es el denominado “aquaplaning”, lo que provoca el vehículo patine sobre la carretera cuando está mojada por el agua o la nieve, incrementado muchísimo el riesgo de tener un accidente al poder perder el control del vehículo.

La vibración del volante, otro síntoma

Uno de los síntomas que provoca el mal estado de la suspensión es la vibración en el volante cuando se va a una velocidad alta o cuando se pisa el freno. En estos casos, según señalan desde AUTO-SPEED, “es probable que el amortiguador delantero del lado exterior del viraje esté defectuoso, o que la ballesta de ese lateral esté dañada”.

Debido a su importancia, los fabricantes de los vehículos incorporan en sus diferentes modelos una serie de tablas en las que se especifican el número de kilómetros recomendados para proceder a la renovación de la suspensión neumáticas. Si bien es cierto que estos kilómetros varían de una a otra marca, lo cierto es que la cifra suele oscilar entre los 60.000 y los 90.000 kilómetros.

No obstante y antes de cambiarlos, lo procedente es realizar revisiones periódicas para que los expertos nos informen sobre la necesidad o no de sustituirlos por unos nuevos, ya que si toda la suspensión no falla es posible que alguna de las piezas que configuran todo el sistema puede estar dañada. Según explican desde AUTO-SPEED, una empresa española con más de 50 años de  experiencia en la sustitución de suspensiones, “lo adecuado es proceder a una revisión cada 30.000 kilómetros como mucho”.

De cualquier modo, estas cifras de kilómetros son solo una recomendación, ya que el cambio de la suspensión mecánica depende mucho del tipo de conducción que se realice en el coche y del tipo de calzada sobre la que solamos circular. No es lo mismo ir por carretera asfaltada que, por ejemplo, por terrenos de tierra y con muchos baches, unas situaciones que generan un mayor deterioro de los amortiguadores, de la misma suspensión y de los neumáticos.

A la hora de adquirir una suspensión mecánica para el vehículo existen múltiples plataformas que venden estos productos. No obstante, la confianza de adquirirlas en empresas con una trayectoria contrastada es fundamental a la hora de que “no nos den gato por liebre”, ya que cada vehículo requiere un tipo de suspensión mecánica. En este sentido, AUTO SPEED también cuenta con un portal de venta en el que se pueden encontrar las suspensiones de los fabricantes más importantes.

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