Rioja2

Miércoles 13 de Diciembre de 2017Actualizado 17:07

El 20 de septiembre de 2017

Tiempo de lectura: 06:54

Giro inesperado para un macabro final

La UDL tira un 0-2 para quedar eliminado de la Copa del Rey 4-3 por el Formentera y pese a jugar la prórroga con un jugador más. Incomprensible derrota de los riojanos.

Rioja2

Increíble. Incomprensible. 120 minutos imposibles de concentrar en unas líneas. Con el 0-2 la Unión Deportiva Logroñés se veía en el bombo jugando contra un rival que juega en Europa. Sin embargo, el Formentera apeló al pundonor, le echó valor y ganó en intensidad para empatar y forzar la prórroga en poco más de 6 minutos. Por si fuera poco, en el tiempo extra, con un jugador menos, los locales se colocaron por delante prácticamente transmitiendo que el triunfo no se les escapaba. Muneta, desde el punto de penalti, parecía revertir lo inevitable hasta que Gabri se convirtió en el verdugo de una UDL que cayó 4-3 en el Sant Francesc. 

Golpe duro en lo anímico -por la confianza del grupo- y en lo físico -por las secuelas que puede dejar a algunos futbolistas-. En lo deportivo, y en lo económico evidentemente, se ha perdido una gran oportunidad. Lástima porque lo tuvo muy cerca. A un paso. Pero el fútbol es impredecible, se pasa del negro al blanco y al revés en un suspiro. Y ese cuajo le falta a este conjunto liderado por Sergio Rodríguez. La situaciones raras, los partidos incontrolados, no son buenos para un conjunto, el logroñés que evidenció en territorio balear que debe mejorar, y mucho, sus prestaciones defensivas para aspirar a lo máximo

Cuesta asimilar cuando la UDL llegó al Sant Francesc con la lección aprendida. Al menos, desde el arranque. Quiso coger el protagonismo y la mejor manera de hacerlo era con la pelota como guionista de una historia que debía ser feliz. De partida contaba con un gran aliciente tanto deportivo como económico, luego la clave pasaba por desarrollar un nudo positivo para los intereses riojanos y culminar con un desenlace deseado. El giro que dio el drama fue digno de algún premio. Por eso, los pupilos de Sergio Rodríguez comenzaron el duelo con un punto más de intensidad que los locales. En este sentido, la derrota sufrida en El Plantío pareció notarse en una mayor concentración. Sin embargo, por ahí fue cediendo con el paso de los minutos el cuadro blanquirrojo.

Hubo cambio de sistema. Del hasta ahora 4-4-2 se pasó a un 4-2-3-1 en el que Marcos André era el referente y contaba con las ayudas de Iván Aguilar, partiendo desde la izquierda, y de Germán Sáenz que, desde la derecha, ganaba en movilidad. Por detrás, Salvador gozaba de libertad de movimientos, ya que Carlos García y César Remón daba equilibrio en la medular. En la zaga, hubo sorpresa y Caneda vio el choque desde el banquillo dejando el eje para Rarmiro -el cual se sacó la espina de los partidos disputados en Las Gaunas donde su rendimiento fue irregular- y Zubiri.

El caso es que la UDL combinando el pase en corto y en largo metía al Formentera en su campo. Faltaban las ocasiones, pero el control parecía de los blanquirrojos -que actuaron con la elástica azul- era evidente. Lo intentaba el cuadro riojano con varias faltas directas. La más clara, una de Iván Aguilar en el ecuador de la primera parte. Respondió con lucidez Marcos. Previamente, Nando sustituyó al lesioando Muñiz. Una variación que le sentó mejor al bloque anfitrión. Casualidad o no, la contienda se equilibró más. Los bermellones que apenas se habían asomado hacia Fermín, cogieron aire con una sucesión de acciones a balón parado. Primero Nando había avisado desde lejos y asistiendo para que Kingsley la pusieran en el área y Bruno no rematara con precisión porque César Remón llegó a tiempo. 

Los anfitriones, con poco, habían variado la dinámica. Ahora, a la UDL le costaba más. Sobre todo porque no conectaba con los hombres más ofensivos, lo cual propiciaba que el Formentera creyera en sus opciones. En medio de todo ello, Iván Aguilar era trabado dentro del área sin que se señalara penalti y con poco más se alcanzaba el descanso con todo por decidir. El paso por los vestuarios sentó mejor a los locales, que ganaron metros y presencia en campo ajeno. Así la tuvo Juan Antonio con un centro desde la derecha e instantes después Miguel Santos, en su intentó de despeje, golpeó en el poste de la portería de su compañero Fermín. Pero el fútbol tiene estas cosas, se sufre, se pasa mal y en la siguiente jugada se rompen las tablas. 

Internada de Paredes, pase atrás para que Iván Aguilar se gire, busque hueco y la ponga en el fondo de la red. Tanto de esos anímicos. El Formentera estaba obligado a cambiar intenciones y piezas. Pero antes de eso, pudo Carlos García encarrilar el pase de ronda. Con todo a favor, puso el cuerpo hacia atrás y mandó el balón al limbo. Y si  el cuadro balear metía a Riera para aumentar sus posibilidades de éxito, Muneta aparecía en escena para asegurar un mayor control de pelota. Aunque el susto lo solventó Zubiri sobre la línea tras una mala cesión de Paredes.

REMONTADA LOCAL

Insistían los de García Sanjuán por los costados y otra vez por su derecha obligaban al central navarro a mandar el esférico a córner anticipándose al remate franco de Juan Antonio. Quería recuperar la pelota la UDL, pero las intenciones no se traducían en realidad, ya que los riojanos apenas daban continuidad a sus acciones. Hasta que Fermín sacó en corto para César Remón, el logroñés condujo, levantó la cabeza y cedió para Paredes. El madrileño le hizo el lío a su par y jugó con Iván Aguilar. El malagueño se la devolvió a al lateral, el cual la puso en el segundo palo para que Marcos André, de cabeza, elevara sobre Marcos para colocar el 0-2 y enfilar el último cuarto con algo más de tranquilidad.

El duelo se volvió algo más áspero entre un equipo que tenía mucha prisa y que cuando presionaba dejaba siempre el pie frente a otro que buscaba ralentizar el ritmo y confiar en que el tiempo pasara rápido. El Formentera apretó los dientes y encontró su premio para darle emoción. Balón al área, barullo y de media tijera de Bruno que ajustaba el marcador. A sufrir. Minutos de incertidumbre porque cualquier balón era susceptible de ser enviado sobre la meta de Fermín. Los locales se partían en aras del empate y a la UDL le faltaba dar un poco de pausa. Era complicado. Y tanto. Kingsley cogía un rechace, peleaba por el cuero, se lo llevaba y buscó fortuna desde lejos. La pelota impactó en un defensor y vuelta a empezar.

Lo difícil quizá era revertir la situación tras haber desperdiciado un 0-2 en poco más de seis minutos. Al menos, la lesión de Bruno dejaba a los riojanos con superioridad durante la media hora extra. Pero no se acusó porque el Formentera estaba de dulce. Más lo estaría cuando Dailos lograba la remontada ante la incredulidad de la UDL. Imposible, pero cierto. Los ánimos de los riojanos estaban por los suelos. Había que recomponerse. Se consiguió. Más por inercia y necesidad de los locales de retrasar y estar cerca de Marcos que por empuje o iniciativa de los logroñeses. Pese a ello, Samuel le hizo falta a César Remón dentro del área. Mucho menos que la acción no pitada de Iván Aguilar en la primera mitad. Muneta asumía el reto y superaba con parsimonia a su oponente.

Restaba un cuarto de hora. 15 minutos en los que Gabri desató la euforia del Sant Francesc cuando su tiro con la izquierda golpeó en un defensor riojano y modificaba la trayectoria del cuero impidiendo la reacción de Fermín. Como cabía esperar, en la segunda parte de la prórroga no se jugó nada. Pérdidas de tiempo constantes y un par de opciones para firmar la tanda de penaltis. Pero poco más. El desenlace fue el enésimo mazazo de un partido loco que lo tuvo todo. Alegrías, lloros, tristezas, alegrías, emoción, remontada, esfuerzo para sobreponerse a las adversidades y muchos goles. En esa mezcla de cosas, la UDL naufragó. De ahí la decepción. Más allá de la derrota, por la forma en la que se produjo, por haber desperdiciado un 0-2, dejarse remontar, recobrar la esperanza empatando y volvió a echar por tierra lo logrado en acciones puntuales. Si la mayor intensidad del Burgos fue clave para entender la primera derrota del curso, quizá haya que aceptar que esta UDL, por unas cuestiones u otras, pierde el rumbo cuando enfrente hay un punto más de agresividad en las jugadas. Toca recuperarse de este golpe anímico porque el domingo hay liga.

FICHA TÉCNICA

Formentera: Marcos; Kingsley, Rosa (Riera, min. 62), Samuel, Bonilla; Liñán; Bruno, Muñiz (Nando, min. 20), Garmendia (Gabri, min. 75), Dailos; y Juan Antonio.

UD Logroñés: Fermín; Miguel Santos (Caneda, min. 74), Ramiro, Zubiri, Paredes; Carlos García, César Remón; Germán Sáenz (Muneta, min. 64), Salvador, Iván Aguilar (Rayco, min. 80); y Marcos André. 

Goles: 0-1, min. 52: Iván Aguilar. 0-2, min. 72: Marcos André. 1-2, min. 82: Bruno. 2-2, min. 88: Kingsley. 3-2, min. 95: Dailos. 3-3, min. 103: Muneta, de penalti. 4-3, min. 107: Gabri.

Árbitro: Ávalos Barrera (Colegio Catalán). Amonestó a los locales Bonilla (min. 47), Liñán (min. 56), Gabri (min. 77), Samuel (min. 102), Gabri (min. 107) y a los visitantes Iván Aguilar (min. 3)y  Miguel Santos (min. 67).


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