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Martes 12 de Noviembre de 2019Actualizado 22:58

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El 16 de septiembre de 2017

Tiempo de lectura: 04:13
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La defensa enseña el camino

El BM Logroño logra el triunfo ante Valladolid (34-30) gracias a un gran arranque de segunda mitad. Ángel Fernández, Garciandia y Castro se gustan con 22 goles entre los tres.

Partido balonmano Logroño Valladolid

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Se presentaba, de manera oficial, el nuevo BM Logroño en el Palacio y había expectación por conocer los derroteros deportivos del bloque franjivino después de las derrotas sufridas en Supercopa, ante un poderoso rival como el Barcelona, y en Asobal, contra un Granollers que se podía considerar de su liga. Vista la primera mitad, la sensación era una. Acabado el duelo, la percepción era distinta. Todo porque se intuye potencial, bastante margen de mejora en el juego colectivo y, sobre todo, en la consistencia defensiva de un conjunto que cuando aprieta los dientes, cuando imprime un punto más de agresividad en sus acciones mejora sus prestaciones una barbaridad.

Eso sucedió para que los de Jota González pasaran del desquiciente empate a 16 al ecuador -máxime cuando Chiuffa falló un siete metros y en la siguiente acción, casi sin tiempo, Garza empataba instantes antes de que sonara la bocina- al alegre 34-30 con el que finalizó la contienda. El triunfo se construyó gracias a un parcial de 5-0 en poco más de cuatro minutos. Tiempo más que suficiente para romper un partido equilibrado en el que las destacadas actuaciones de principalmente tres jugadores locales - Ángel Fernández, Garciandia y Castro- contribuyeron al despegue definitivo del BM Logroño que, pese a todo, aumentó su intensidad en la parcela defensiva.

Del 20-21 se viró a un 25-21, minuto 41, en el que Ángel Fernández pudo correr. El cántabro, autor de 9 goles sin fallo -7 en la segunda mitad-, junto al buen hacer de Garciandia, 7 goles y presencia defensiva, además de la buena defensa de Miguel Sánchez-Migallón y Garabaya durante minutos de calidad tiraron por tierras las intenciones de un Valladolid que creyó en el triunfo, pero que tuvo que resignarse con la derrota. La máxima ventaja llegó a 12 minutos del final con un 30-23 demoledor. Los riojanos podían permitirse el lujo de rotar, de dar descanso a Garabaya, y de dar opciones a Cadarso -jugó los últimos 6 minutos-, además de poder comprobar que tanto Del Arco, algo errático este sábado, como Castro - decidido en el lanzamiento- pueden ser esos jugadores sobre los que echarse el ataque cuando las cosas no vayan bien. Necestian confianza para creer en sus posibilidades.

Porque este BM Logroño no cambia el concepto. Puede que sí la cantidad de las piezas pero la idea es la misma que en otras temporadas: defender y correr, si se puede; además de dar movilidad a su ataque. Quizá la diferencia haya que encontrarla en la constancia defensiva y en la fluidez ofensiva. Ahí le cuesta, por el momento, encontrar el punto medio al bloque de Jota González. Evidentemente, este equipo sin defensa se convierte en vulnerable, mientras que si no encuentra el ritmo en ataque demuestra tener serios problemas para mantener el tipo cuando la parte de atrás de los franjivinos no está operativa.

EQUILIBRIO EN EL MARCADOR

​No fue la excepción ante un Valladolid que llegaba al Palacio con la lección aprendida. Los riojanos venían de ceder en Supercopa y en el arranque liguero. Ante el Barcelona la diferencia de los bloques fue patente, ante el Granollers fue más una cuestión de irregularidad. Por ahí debe mejorar el conjunto logroñés. Y durante muchos minutos, 37 en concreto, se podía aplicar el mismo cuento para que el Valladolid siguiera vivo en el partido. Los pucelanos comenzaron con buen pie, mandando en el marcador, aunque con distancias mínimas, 3-4, 5-7  y 7-8. Los franjivinos, a impulsos, daban la vuelta al electrónico, 16-14, pero la impresión era que se podía hacer mejor. 

También peor porque Chiuffa pudo colocar el 17-15 al filo del descanso, pero falló un siete metros y Garza, sin tiempo casi material, empató ante cierta permisividad defensiva de los anfitriones, que se mostraron blandos en determinados momentos por su zona central. Como si Jota hubiera leído la cartilla a sus jugadores, los logroñeses mostraron otro vigor tras el paso por los vestuarios. Aunque el Valladolid se las veía muy felices con el 20-21, el BM Logroño dio un golpe encima de la mesa con 4 minutos de lujo en ambos lados de la pista. Los de Nacho González habían desaparecido. Garabaya mandaba, Miguel Sánchez-Migallón ejecutaba, mientras que Ángel Fernández y Garciandia ayudaban con goles y trabajo. 

Suficiente para resquebrajar emocionalmente al Valladolid. Tocó fondo. no se levantó. Tampoco le dejó el BM Logroño. Un acierto. Los logroñeses superaban a César gracias al tino del extremo cántabro, del lateral vasco y de Castro -autor de dos 'fly'-. El 31-24 invitaba al éxito cuando apenas faltaban 8 minutos para el final. Jota introdujo cambios, dio paso a Kukic y Cadarso para refrescar el ataque pese a que el nivel defensivo pudiera bajar. El choque iba sucediéndose sin estridencias hasta que Castro fue frenado por un codazo. Eso se vio en el Palacio. Menos los árbitros, que consideraron falta en ataque. Tensión, intercambio de pareceres entre el central franjvino y el banquillo visitante y momentos que enturbiaron la alegría local por sumar los dos primeros puntos el día que comienzan las fiestas de San Mateo. También porque hay mimbres para ilusionarse ante una temporada en la que tocará sufrir para ganar cada jornada.

FICHA TÉCNICA

BM Logroño: Krupa (p), Miguel Sánchez Migallón, Montoro (1), Muñoz (3, 2p), Garabaya, Kukic (2) y Ángel Fernández (9), siete inicial, Del Arco (1), Kusan (2), Castro (6), Garciandia (7), Paredes, Chiuffa (2) y Cadarso (1).

Recoletas Atlético Valladolid: Javi Díaz (p), Adrián (4), Fernando (3, 1p), Río (3), Serdio (3), Gonzalo y Víctor Rodríguez (5), siete inicial, Nicolás (3), Garza (1), Serrano (2), Roberto (3), Turrado (1), Diego Camino, Héctor, Miguel Camino (2) y César (p).

Parciales cada 5 minutos: 2-2, 5-6, 7-8, 11-11, 13-14, 16-16 (descanso), 19-18, 23-21, 27-22, 30-23, 32-27 y 34-30 (final).

Árbitros: Jesús Álvarez Menéndez y José Carlos Friera Cavada. Excluyeron a los locales Garabaya (min. 11), Chiuffa (min. 32), Paredes (min. 51) y Kusan (min. 56) y a los visitantes Garza (mins. 8 y 31), Diego Camino (min. 27), Serdio (min. 35) y Miguel Camino (min. 46).

Incidencias: 800 espectadores en el Palacio de los Deportes.

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