Pasamos 4 años de nuestra vida haciendo fila

Rioja2

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Comprar entradas para nuestro artista favorito, para el cine o en un restaurante, hacer la compra, facturar tu equipaje en el aeropuerto, realizar una gestión en el banco, esperar tu turno para pedir cita en el médico...son múltiples las ocasiones en las que hacemos cola a lo largo de nuestra vida. De hecho, se calcula que el ser humano del siglo XXI pasa cuatro años a lo largo de su vida guardando fila, casi los mismos que a comer, según refleja El Mundo.

Lo cierto es que formamos colas normalmente de manera espontánea, sin reglas escritas, y solemos comportarnos civilizadamente, esperando que llegue nuestro turno. Es, según el profesor de Derecho de la Universidad de Houston, Dave Fagundes, “un caso excepcional de orden sin ley”, lo que confirma la teoría de que los humanos somos inherentemente altruistas. Según Fagundes, si alguien se la salta es identificado como una amenaza para el orden. A veces se le ignora y otras se le reprende.

Sin embargo, esto no implica que no desesperemos haciendo cola, sobre todo ahora, que vivimos inmersos en la cultura de la impaciencia. Esta impaciencia se reduce si no entretenemos, si nos desplazamos mientras esperamos y si nos van informando del tiempo previsto de demora. También si la espera se divide en varias partes.

CÓMO GUARDAMOS COLA

La mejor táctica es ignorar el reloj y distraerse. “Esa es la razón de que haya espejos en las paredes de los ascensores: cuando se erigieron los primeros rascacielos en Manhattan, los usuarios se quejaban de su lentitud. A alguien se le ocurrió la genial idea de forrarlos de espejos. De este modo lograron que sus ocupantes se distrajeran durante el viaje arreglándose el pelo, olvidándose de contar los minutos”.

Según los expertos, cuando una cola tiene más de 6 personas nos lo pensamos dos veces antes de unirnos a ella. Además, si la cola detrás de nosotros es larga, rara vez la abandonamos, y entre una fila corta que va despacio y una larga que avanza rápido, escogemos erróneamente la primera.

Además, necesitamos 15 centímetros de separación con el anterior y el siguiente y es mejor elegir la cola con más hombres, ya que son más impacientes y suelen abandonar si la espera se prolonga. También son mejores las colas con poca gente aunque tengan carros llenos, puesto que retrasa más la interacción con los clientes que pasar los productos. Por último, las colas más rápidas son las que quedan a nuestra izquierda, ya que los diestros eligen inconscientemente la cola de su derecha.

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