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Geoparque
El 7 de febrero de 2017

Tiempo de lectura: 04:32
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Logroño, la tercera ciudad más barata para tener una cita romántica

El precio medio de una cita romántica en Logroño es de 69,33 euros. Si ese día optas por el cine, Logroño ocupa el puesto 20 entre las capitales más baratas ya que el precio de dos entradas es de 13,66 euros.

Logroño San Valentín de noche

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San Valentín está a la vuelta de la esquina y seguro que muchos ya están pensando qué hacer ese día con sus parejas. Y la gente de Logroño, está de enhorabuena porque según un estudio elaborado por kelisto.es coloca a Logroño como la tercera ciudad más barata para tener una cita romántica.

Según la web, el precio medio de una cita romántica en Logroño es de 69,33 euros, lo que convierte a esta ciudad en la tercera más económica del país y la séptima capital más barata para pagar una cena para dos (38,41 euros de media) y la segunda más económica para  tomar dos cócteles en el bar de un hotel (8,71 euros).

En lo que respecta al precio del cine, el precio de dos entradas en Logroño es de 13,66 euros, lo que permite que esta ciudad ocupe el puesto 20 entre las capitales más baratas. Logroño ocupa una posición intermedia (23º) entre las ciudades más caras para realizar un recorrido de 5 kilómetros en taxi con tarifa nocturna

Además, esta web también ofrece una guía de consejos para que la economía en pareja sea éxito. 

1. Decidir entre separación de bienes o bienes gananciales
Elegir el régimen económico matrimonial es algo fundamental, sobre todo si uno de los dos miembros de la pareja tiene una empresa o un patrimonio importante. En el régimen de bienes gananciales, los cónyuges se reparten las ganancias, los beneficios y las deudas que contraiga cualquiera de los dos. Por tanto, si la empresa de uno de ellos debiera un dinero a un tercero, los dos miembros de la pareja tendrán que responder con su patrimonio. Por el contrario, en el régimen de separación de bienes, cada uno de los cónyuges tiene su patrimonio, con total independencia del otro.

No obstante, incluso si se elige el régimen de bienes gananciales, hay cosas que siempre seguirán siendo de uno de los dos miembros de la pareja, tanto si las ha ganado antes de casarse como si lo ha hecho después. Es lo
que se conoce como “bienes privativos”, un término que engloba a herencias, donaciones o, por ejemplo, lo que uno de los cónyuges comprara antes de casarse.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que, si una pareja no manifiesta lo contrario, al casarse siempre se aplicará el régimen de bienes gananciales, salvo en Cataluña, Baleares y Valencia (donde se aplica la separación de bienes por defecto), o en Navarra, Aragón y País Vasco, que tienen regímenes propios con ciertas particularidades. Ahora bien, siempre que haya acuerdo entre las partes, el régimen económico matrimonial se puede modificar mediante las denominadas “capitulaciones matrimoniales”, que deben firmarse ante notario e inscribirse en el Registro Civil, por un precio aproximado de 60 euros.
 

2. Realizar la declaración de la renta juntos o de manera individual

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) grava las ganancias individuales de cada contribuyente. Ahora bien, si una persona está casada o tiene hijos, podrá optar por hacer la declaración conjunta, pero tendrá que evaluar los pros y contras.

Debido al sistema de reducciones que aplica Hacienda de forma individual o por unidad familiar, lo más frecuente es que, cuando los dos miembros del matrimonio trabajan, interese más la declaración individual. En cambio, si uno de ellos está en el paro o cobra un salario muy bajo, sería más conveniente hacerla de forma conjunta.

Además, si el matrimonio está pagando una hipoteca (de una casa adquirida antes de 2013) también sería más interesante hacer la declaración de manera individual. De esta forma, ambos podrían beneficiarse de la deducción por inversión en vivienda habitual.
 

3. Poner a mi pareja como cotitular de la cuenta de ahorro

El dinero que un consumidor tenga en su cuenta bancaria está protegido por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), un organismo del que forman parte las entidades financieras y que permite respaldar los ahorros de cualquier cliente en caso de que un banco quiebre.
La normativa establece que el FGD debe garantizar los depósitos del consumidor, hasta un máximo de 100.000 euros por entidad y titular. Esto quiere decir que, por ejemplo, si se dispone de una cuenta nómina con 3.000 euros y, además, un depósito, con 110.000 euros, en el caso de que la entidad quebrara, el FGD solo garantiza que se puedan recuperar 100.000 euros. Los 13.000 euros restantes se recuperarían dependiendo de cómo se gestione la quiebra de la entidad y de los pagos que ésta pueda afrontar.
En caso de que el consumidor y su cónyuge figuraran como titulares de la cuenta y el depósito, el desenlace sería bastante distinto. En este caso, el FGD garantizaría 100.000 euros por cada uno de ellos, es decir, 200.000 euros. Por tanto, no habría problema en poder recuperar los 113.000 euros que, en total, tendrían en su entidad.

4. Contratar una hipoteca solo o en pareja

Cuando se analizan diferentes ofertas hipotecarias, es importante fijarse en el diferencial que aplicará el banco y en los requisitos y exigencias que impone la entidad para poder acceder a ellas. Además de contratar varios productos extra (como seguros o planes de pensiones), muchas entidades piden a sus futuros clientes unos ingresos mínimos que pueden llegar a ser inalcanzables para muchos ciudadanos u ofrecen un diferencial más bajo cuanto mayores sean los ingresos del titular o los titulares del préstamo.

En este sentido, pedir la hipoteca solo o en pareja también será un factor a tener en cuenta. Por ejemplo, hay hipotecas con las que hay que disponer de unos ingresos mínimos, independientemente del número de titulares que vaya a tener el préstamo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la Hipoteca Variable de Banco Santander, que exige unos ingresos mínimos de 2.000 euros al mes. En cambio, con otras, los ingresos mínimos que exigirá el banco varían en función del número de titulares. Por ejemplo, el Hipoteca Vivienda Habitual de Oficina Directa requiere unos ingresos mínimos de 3.000 euros al mes si la hipoteca es firmada por dos personas. En cambio, si la hipoteca es firmada por una, los ingresos que habrá que acreditar bajan hasta 2.000 euros.
 

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1 comentarios

#1
riojanoman11/02/2017 12:55h

Propaganda del amor romántico = propaganda del complot varonil machista para la sumisión histórica de la mujer = delito de exaltación de la violencia de género

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