Rioja2

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Mercedes CLA Q4 2019
El 9 de noviembre de 2016

Tiempo de lectura: 02:59
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Y Trump ha ganado

El sociólogo Sergio Andrés Cabello analiza los resultados de los comicios en Estados Unidos, que han llevado a Trump a la Casa Blanca.

donald trump

Sergio Andrés Cabello

Una sensación terrible iba recorriendo las elecciones presidenciales norteamericanas, se confirmaba que Donald Trump adquiría ventaja mientras caían de su lado estados como Florida, Ohio, Pensilvania, etc., claves para que Hillary Clinton se alzase con la victoria. En una noche de duermevela, escuchaba en la radio la confirmación de esa posibilidad de triunfo del candidato republicano que se convirtió en una realidad. Al final de los comicios, el mapa de Estados Unidos reflejaba una gran mayoría de estados donde se había impuesto Trump. Después, la incógnita de qué pasará con un presidente como el elegido.

Hace unos meses, durante mi estancia en Texas, la amenaza de Trump se veía como una posibilidad muy real. Aunque nuestra visión hacía casi imposible en sus inicios que Trump se alzase con la victoria, amigos y amigas, latinos y no latinos, no las tenían todas consigo. Te decían que, cuidado, que esto no era una broma, que podía ganar. Apostaban por Clinton pero siempre había una duda que se ha confirmado. Esto nos lleva de nuevo a pensar en la diversidad de ese gran país que es Estados Unidos pero también en sus contradicciones basadas en la desigualdad estructural, en la situación de las minorías y en los impactos de la globalización.

Se está escribiendo y hablando mucho sobre el triunfo de Trump y los factores son muchos y diversos. Está claro que, al igual que ocurre en Europa, el ascenso de estas corrientes está directamente relacionado con el impacto de la globalización y la desestructuración que se está produciendo en nuestro mundo occidental. Los perdedores del proceso están abrazando corrientes populistas reaccionarias que se basan en discursos muy primarios pero plausibles. Y aquí es donde la izquierda (bueno, no consideraría a los demócratas izquierda pero lo asumimos) tiene que hacer una autocrítica muy grande por haber dejado que esos otros movimientos hayan capitalizado esa reacción frente a la peor cara de la globalización.

Pero hay más cuestiones. Una victoria como la de Trump tampoco se explica sin entender cómo Estados Unidos tiene también ese lado muy conservador, especialmente en el centro y el sur del país, que legitima discursos como el de Trump. “Make America Great Again” y su declaración de reconstruir el sueño americano impactan claramente en las señas de identidad de un país basado eso precisamente, en un relato del sueño americano del que no suelen mostrarnos su cara B sino todo lo contrario. Trump ha jugado sus cartas de una forma hábil y no sólo le han votado los desheredados del sueño americano, a los que se lo vuelve a prometer, sino esa parte de la población conservadora que igual no comulga con todo su discurso pero sí con una parte.

Tampoco hay que dejar de mirar hacia Hillary Clinton como responsable de su derrota. También se ha escrito mucho sobre la cuestión, una candidata del establishment (Trump no deja de serlo), que representaría algunos aspectos que esa sociedad norteamericana considera negativos, especialmente en un mundo tan individualista. Clinton no ha sabido movilizar los votos que necesitaba para evitar el triunfo de Trump y no ha podido evitar uno de los momentos más dolorosos de la política norteamericana en las últimas décadas.

¿Y ahora qué?, pues la incertidumbre. Si Trump cumple todo lo que ha dicho en su campaña, pues la cosa está complicada. Habrá que ver qué margen de maniobra tendrá con una buena parte del Partido Republicano en su contra. Pero nos encontramos ante una muy mala noticia, una noticia que no queríamos conocer, pero que nos muestra una deriva del mundo cada vez más insolidario. Que Trump haya ganado es un síntoma y deja una sociedad muy dividida, un país que decíamos el lunes se miraba al espejo y veía sus contradicciones, pero que ahora ya va a tener que ver otras cosas. Un país que es capaz de lo mejor y de lo peor, y en el que seguro que la otra parte de la sociedad que no ha elegido a Trump no se rendirá, pero que lo tendrán muy difícil tampoco lo podemos negar.

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