Lunes 2 de Agosto de 2021Actualizado 22:09

El 1 de octubre de 2016

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Triunfo de fe y prestigio

El Naturhouse se crece en el Palacio para firmar su partido más redondo de la temporada y superar 31-30 a un Montpellier plagado de estrellas. Langaro, Sanad, Luisfe y la portería, protagonistas claves.

Aginagalde contra Guigou

Rioja2

El Palacio tiene algo. No se sabe muy bien, pero desprende un aroma diferente. Si encima se trata de una cita importante, más aún. Y lo acusan los rivales que comparecen en el recinto logroñés. Había ganas, muchas, de que este Naturhouse cuajara un partido redondo, pletórico ante un oponente de entidad. Ahí tienden a crecerse los hombres de Jota González. Ante Ademar no pudo ser, contra Barcelona faltó acierto y contra Montpellier todos, hasta los que no jugaron, se dejaron lo que tiene para que su equipo mostrara su mejor versión.

Porque cuando peor se pusieron las cosas, con un preocupante 23-25, el equipo riojano creyó en sus posibilidades, volvió a cerrar su defensa y se encomendó a sus mejores argumentos ofensivos, dígase Sanad desde el extremo o Langaro desde los 9 metros. Además, como en los grandes encuentros, la portería fue providencial. Primero con Aginagalde supremo y después con un Kappelin providencial. Pero sería injusto olvidarse del resto de piezas, desde un Garabaya que siempre suma, un Luisfe que estiró el brazo cuando más lo necesitaba el grupo, un Miguel Sánchez-Migallón que ayuda atrás y aporta desde el extremo, un Ángel Fernández que está cuando se le necesita o un Vigo siempre en orden.

AGINAGALDE, EN FORMA

El Naturhouse comenzó como si no hubiera mañana. Mandando en ambos lados de la pista y provocando errores. Ayudó un Aginagalde pletórico y capaz de intimidar a los galos desde los seis metros, además de parar dos penaltis, y también una fluidez -la que se le requiere a este equipo- que generó siempre buscar al mejor compañero. Apoyados en una intensa y concentrada defensa, los franjivinos iban lanzados. Dio igual que Montpellier inaugurara el electrónico porque tras el 4-4, los de Jota González iniciaron un dominio merecido pese a que tras un error en un cambio, los locales se quedaron con dos jugadores menos en la pista por espacio de casi un minuto. 

Tras el 7-4, el cuadro francés tenía que reaccionar, pero el rival que había enfrente no le dejaba. Es más, la ventaja iba en aumento hasta una máxima de cinco arriba (12-7 y 13-8). El Naturhouse marcacaba goles a la contra, podía correr, pero también lo hacía en estático donde Garabaya era un incordio para sus rivales y además siempre sacaba tajada, incluido exclusiones o faltas. Sanad se gustaba desde el extremo y como ante el Ciudad Encantada los hacía de todos los colores, también uno de rosca que dejaba el citado 13-8 (min. 20).

Todo iba como la seda porque Vigo asumía y ejercía de líder: si había que pasar, lo hacía, pero si tocaba asumir galones y penetrar, era el primero en tirar del carro. Defensa y ataque cuajaban. Todo cuadraba, pese a que Guigou, por Montpellier, intentaba poner algo de orden en los suyos. Con el 14-10 (min. 21) le entró un bloqueo ofensivo al Naturhouse que le duró seis minutos y medio. Por suerte, Aginagalde, salvo dos tantos seguidos de Porte, mantenía a los riojanos con ventaja, ya que tras una buena parada vino una transición para que Ángel Fernández ampliara la renta al 15-12, marcador con el que se llegaba al descanso.

DESACIERTO TRAS LA REANUDACIÓN

El acierto de Luisfe mantenía a los suyos a flote tras el paso por los vestuarios. El zurdo, con tres trallazos, impedía que Montpellier igualara la contienda. Mientras que los franceses habían aumentado su intensidad, los riojanos no contaban con el acierto del arranque del duelo. Por si fuera poco, los de Patrice Canayer eran verticales cuando Portner, el portero, tenía la pelota. El Naturhouse apostaba por el lanzamiento desde los nueve metros y ahí Langaro cogió el testigo a Luisfe.

Coincidió esa fase irregular de los franjivinos con Cacheda en el campo, que dio un descanso a Vigo en la dirección. El caso es que Montpellier le había dado la vuelta gracias a la capacidad relizadora de Greville y a un espectacular Guigou -actuando de lo que quería, central, lateral y extremo-. Truchanovicius colocaba el 19-20 (minuto 40), obligando a los riojanos a tener que ir contracorriente. Kappelin ocupaba la portería en busca de un cambio en el acierto en el lanzamiento de los galos. 

Mientras que en ataque, Sanad ayudaba para compartir con Langaro el protagonismo y poder volver a empatar -lo había hecho previamente Peciña a 22-, en esta ocasión a 25 y 26 para acto seguido obligar al entrenador de los visitantes a solicitar su último tiempo muerto gracias a que el lateral brasileño anotó y a que Ángel Fernández culminaba una contra para dejar el 28-26 a menos de 7 minutos para el final.

Kravticnik tomaba el relevo en la faceta ofensiva del Montpellier con tres goles consecutivos, pero Vigo y Garabaya mantenían la renta, 30-28 (min. 56). Kappelin dejaba su impronta con una buena parada sobre Causse y pudiendo con Guigou desde los siete metros. Había que rematar la faena y eso que Molina dejaba a los suyos con uno menos. Pero el Naturhouse tiró de oficio para aguantar la bola y aunque no marcó, agotó al máximo. 

Los franceses, ansiosos, se precipitaban y en la contra Luisfe ponía el 31-29 a 60 segundos de la conclusión. Ahora Montpellier buscaba el gol desesperado, pero la defensa riojana se parapetaba como podía. Zvizej daba angustia y más aún cuando con el tiempo ya cumplido se pitaba un golpe franco en contra. Grebille ansiaba el empate, pero el portero sueco puso las manos para dar un triunfo de prestigio a un equipo que cambia su predisposición cuando ejerce como local en un Palacio que se convierte en casi inexpugnable cuando la competición europea le visita.

FICHA TÉCNICA

Naturhouse La Rioja: Aginagalde (p), Sanad (7), Luisfe (6), Garabaya (1), Miguel Sánchez-Migallón (2), Vigo (4) y Langaro (7), siete inicial, Ángel Fernández (3), Molina, Peciña (1), Montoro, Cacheda y Kappelin (p).

Montpellier: Gerard (p), Causse (2), Truchanovicius (3), Grebille (8), Dolenec (1), Guigou (7, 3p) y Fabregas (1), siete inicial, Kavticnik (3), Zvizej (3), Bingo, Porte (2) y Portner (p).

Parciales cada cinco minutos: 2-1, 5-4, 8-6, 13-8, 14-11, 15-12 (descanso), 17-16, 19-19, 22-22, 25-25, 29-27 y 31-30 (final).

Árbitros: Mirza Kurtagic y Mattias Wetterwik (Suecia). Excluyeron a los locales Peciña (min. 13), Molina (mins. 14 y 57) y Miguel Sánchez-Migallón (min. 39)  y a los visitantes Dolenec (min. 7), Bingo (min. 18), Fabregas (min. 44) y Truchanovicius (min. 51).

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