Lunes 18 de Octubre de 2021Actualizado 17:01

El 15 de junio de 2016

Tiempo de lectura: 02:02
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Un paraiso turístico sin vino de Rioja

Aunque hay algunas excepciones, la isla caribeña se resiste a la implantación de caldos de la Denominación de Origen Calificada. Sin embargo, un grupo bodeguero de Rioja Alavesa ha conseguido introducir alrededor de cuarenta contenedores de vino al año en un mercado difícil y en el que el ron y la cerveza se llevan el protagonismo.

Uno de los locales hosteleros más conocidos de La Habana

Roberto Muro

Pudiera parecer que un paraíso turístico como Cuba representaría un destino interesante para la venta de vino de Rioja, pero nada más lejos de la realidad. Aunque si existe alguna excepción que rompe la regla, aunque pocas.

En primer lugar, la balanza comercial entre Cuba y La Rioja es negativa. Según datos de hace dos años la Comunidad Autónoma compra productos cubanos por valor de 32,7 millones de euros, fundamentalmente tabaco. Por contra, La Rioja vende a la Isla por valor de dos millones de euros. De esta cantidad, 613.000 euros son de conservas; 383.000 de maquinaria y repuestos; 250.000 de material quirúrgico; y 199.000 euros del sector bebidas.

Hay otros factores que frenan las relaciones comerciales con Cuba, como los plazos de pago, que pueden demorarse hasta 360 días dependiendo siempre de la escasez de divisas; la complejidad de los ‘papeleos’ o sencillamente, “el ritmo de trabajo propio de Cuba”, tal y como señala Rafael Villar, del grupo bodeguero RM de Rioja Alavesa.

Precisamente este grupo empresarial, con plantas en Laguardia y Lapuebla de la Barca, representa una de las excepciones en las relaciones comerciales con Cuba. El año pasado vendió “40 contenedores” de vino a la isla caribeña. Muy lejos de las bodegas catalanas Sardá, implantada en Cuba desde hace dos décadas y que según Villar vende en la ‘Isla’ más de tres millones de botellas al año.

A mediados del pasado mes de mayo, RM Rioja participó en la Feria Internacional de Turismo de Cuba con una amplia representación de vinos de la Denominación de Origen Calificada y las sensaciones siguen siendo positivas. Eso si, hay que luchar, insiste Villar, “contra la velocidad de la gente de allí”. Es quizá, la única, o de las únicas voces que hablan de las ventas a Cuba con total satisfacción y que han visto en la 'Isla' un nicho para colocar el producto.

Se trata por tanto de un mercado difícil, con poco poder adquisitivo, donde la restauración, fuera de los complejos hoteleros, es inexistente, en el que la economía está dirigida por el Gobierno y cuyas compras al exterior están basadas principalmente en el aprovisionamiento de productos básicos.

Otro dato significativo de lo que actualmente representan las relaciones comerciales con la ‘Isla’ es que en la década de los noventa había 500 empresas riojanas con licencia de exportación a Cuba. Actualmente ronda las cien.

Palacios Remondo, de Alfaro, es otra de las bodegas riojanas que cada año vende vino a Cuba a través de un importador. Exactamente, tal y como señalan desde la propia bodega, “enviamos 20 cajas de vino al año”.

No obstante, no todo ofrece una perspectiva negativa sobre la implantación y el consumo de vino en Cuba. Ha habido iniciativas para fomentar su consumo, si bien, el ron sigue siendo la bebida alcohólica preferida (59%), seguida de la cerveza (39%).

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