“Todo debía estar más concreto y compacto”

"Todo debía estar más concreto y compacto"

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Arranque inesperado para todos: afición, jugadores y cuerpo técnico. Se intuye lo que no se hace bien y se trabaja para solucionar y poder escapar de un dubitativo comienzo de curso. Tres partidos oficiales y un bagaje de un punto en liga y la eliminación en Copa del Rey por un rival de inferior categoría, como el Calahorra en la tanda de penaltis.

Los resultados reflejan una cosa y las sensaciones van en consonancia. La falta de gol, y remate entre los tres palos, es alarmante. Cuestión clave para desterrar los malos marcadores de agosto. Cabría entender esta desconexión, falta de continuidad y ritmo si la manera de jugar de los blanquirrojos hubiera sufrido una mutación. Sin embargo, pocas variaciones se encuentran respecto a lo mostrado en las dos últimas campañas, si acaso se atisba menos desborde por los costados y menor profundidad, pese a que parece que se quiere tener más el control y la posesión.

Por eso, hay una serie de incógnitas que deben ser resueltas a la mayor celeridad. Las causas para que “todo esté como con puntillas” pueden ser desde la falta de adaptación de los nuevos, ausencia de conexión entre los futbolistas o que lo que se ordena y se trabaja no acaba de plasmarse sobre el terreno de juego. También que los rivales ya saben cómo es la UDL, cómo se le puede hacer daño, cómo se puede poner nervioso el cuadro riojano.

PUNTO DE INFLEXIÓN

En el fútbol los números mandan y todo cambia si este domingo la UDL muestra su mejor versión, o al menos se aproxima a él, y logra un resultado satisfactorio. Las Gaunas, a partir de las siete de la tarde, puede ser testigo del despegue de un proyecto, el tercero bajo la batuta de Carlos Pouso, al que se le exige lo máximo, al que no se le perdona ni un segundo de relajación. Si ante el Leioa hubo pitos cuando los vascos, con 0-1 en el marcador se toparon con el poste evitando el 0-2, veremos cuál será la reacción de los aficionados, los cuales se dividen entre los críticos, los de grito fácil, y los pacientes y confiados en la labor desarrollada las dos últimas campañas.

El caso es que enfrente habrá un oponente, el Rayo Majadahonda, que querrá pescar en río revuelto. Con 4 puntos en su casillero merced al empate sin goles en la primera jornada ante el Sestao y su victoria 3-2 contra el Arenas el domingo pasado, los madrileños acuden al campo municipal sin presión, sin los agobios que sí rondan a los blanquirrojos. En este sentido, el técnico vasco incide en mantener el respeto a un conjunto que “es más que un equipo apañado: tiene buena salida del juego, cuenta con gente rápida en bandas, un media punta con calidad y un buen delantero”, señala de forma general.

Pese a todo, a Pouso le preocupa más lo que él puede controlar, su equipo. “Se me ha tildado de 'amarrategui' y hemos perdido esa solvencia que sí teníamos atrás”. De hecho, admite que “debemos tener más continuidad en las acciones”. No se explica los motivos que provocan que “las cosas están como en puntillas” cuando “la cosa debía estar más concreta y compacta después de un mes y medio de trabajo”. Es lógico que afirme que “las cosas no están saliendo como me esperaba”. El propio entrenador asume que algo falla. “Sabemos a lo que jugamos, otra cosa es que no esté saliendo bien”. Por eso concluye que “no estamos tan fluidos con balón ni estamos siendo tan agresivos sin balón”.

Encontrar soluciones y de manera urgente es lo que le preocupa. Para ello, tendrá que hilar fino en el once del domingo, ya que deberá tener en cuenta tanto la carga física vivida por algunos futbolistas tras el tropiezo de La Planilla (caso de Adrián León o Pazó, fijos hasta la fecha) como el hecho de buscar nuevas opciones. Sin Thaylor sancionado, el preparador blanquirrojo seguro que da un giro a su alineación, donde se espera que sean de la partida Miguel, bajo palos, Julio Rico, Javi Rey, Chevi, Sergio García o Mendi, entre otros.

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