Hasta seis infracciones por arrasar sin permiso 4.000 metros de superficie forestal en zona inundable para un festival de música en Calahorra

Parcela de 4.000 m2 arrasada junto al río Cidacos en Calahorra

Olivia García Pérez

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Sin permiso del Ayuntamiento, ni del Gobierno, ni de la Confederación Hidrográfica del Ebro, con cambio de uso del terreno, vegetación arrasada, en hábitat de protección del visón europeo, en una parcela de ocupación pública y zona inundable. Las irregularidades se acumulan en la actuación que alguien ha acometido en una superficie de 4.000 metros cuadrados en el entorno del río Cidacos en Calahorra, junto a la zona en la que se celebra el Festival Holika. 

Y nos referimos a alguien, de la forma más genérica, porque hasta día de hoy nadie parece saber nada de este atropello ambiental. Ni siquiera el máximo responsable de la empresa promotora de los festivales Holika y Gran Reserva, Mario Cornago de Burcor Producciones, dice saber nada sobre este asunto, argumentando que en este momento se encuentra de baja por paternidad.

Fue el pasado martes cuando se tuvo conocimiento, a través de una denuncia pública de Ecologistas en Acción, de la tala de más de 200 árboles y arbustos en esta zona, con la clara intención de duplicar la superficie de la explanada destinada a los conciertos de Holika, el festival privado más de moda entre los adolescentes de la zona y Gran Reserva, que arranca este año.

La evidencia es clara: la parcela 9.016 del polígono 52 de Calahorra ha quedado totalmente arrasada. Lo que nadie termina de aclarar es quién es el responsable o si se tenía o no conocimiento de dicha actuación. 

Pero hay más evidencias. Las irregularidades cometidas se van sumando una tras otra ante la, hasta el momento, pasividad de las administraciones.  

Tras varios intentos de obtener información, Rioja2 ha podido constatar que en el Ayuntamiento de Calahorra no hay ninguna solicitud para la realización de esta actuación. Cualquier obra que se realice en un término municipal, sea donde sea y del tipo que sea, requiere de una autorización de la administración local que en este caso no ha sido solicitada. Ahí estaría la primera infracción. 

En el plano autonómico, las irregularidades cometidas son varias. Cualquier corta de vegetación que se realice en suelo riojano tiene que contar con la autorización de la Comunidad Autónoma de La Rioja. El propio Gobierno de La Rioja confirmaba desde el primer día que no había ninguna solicitud registrada al respecto. 

Por otro lado, esta obra supone un cambio de uso del terreno porque el soto con vegetación ha pasado a ser un terreno yermo, es decir, era una zona forestal y ahora ya no lo es. Un cambio de estas características requiere de una solicitud que conlleva, entre otros pasos, la valoración técnica para la obtención del permiso. Tampoco se ha solicitado ni, por tanto, se ha concedido. Se acumulan ya tres infracciones.

Además, esta actuación debe contar con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Ebro al ser zona en Dominio Público Hidráulico, independientemente de la propiedad de los terrenos. Sin embargo, la entidad no ha confirmado una semana después de la denuncia si contaba con los permisos oportunos y se ciñen a señalar que “trabajan en evaluar lo sucedido”.

La zona arrasada, en contra de lo que indicaban inicialmente las administraciones e incluso ha llegado a señalar la empresa, es terreno público, propiedad del Estado. En concreto, es terreno de Dominio Público Hidráulico en el que una empresa privada ha entrado, al parecer sin ningún tipo de permiso, a cambiar la superficie cambiando incluso el bancal. Según expertos consultados por Rioja2, se han metido en esta parcela aproximadamente 3.000 metros cúbicos de tierra, lo que corresponde a unas 4.500 toneladas. Esto supondría que la actuación es aun mayor de la denunciada inicialmente por Ecologistas en Acción. Según estos cálculos, se han llevado a ese terreno unos cien camiones de tres ejes. 

El cambio de perfil del terreno es especialmente relevante al tratarse de una zona inundable, por los riesgos que cualquier actuación, y sobre todo la presencia de cientos de personas en caso de ocuparse para un festival, podría suponer en esta zona.

Ninguna administración tiene constancia de esta actuación, la empresa que realiza el festival tampoco parece saber nada y la que ha realizado la obra, lo niega.

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