A las 5 y media de la tarde de ayer, en la zona de Creatividad, ha habido una mesa redonda sobre las redes sociales.

Se han contrapuesto varias visiones de estas plataformas tecnológicas (esto siempre me recuerda la diferencia de criterio entre el que tiene que sufrir un fenómeno cualquiera y al que no le afecta mayormente).
Una de las visiones era la del sentido común, defendiendo una visión completa de la vida de una persona: no hay diferencia entre las reglas que rigen la vida
off-line (vida normal y corriente) y la vida
on-line (relaciones a través de medios digitales, como las redes sociales).
Lo que no es razonable en la vida normal tampoco lo es en la vida digital.

Quizás esta sea la idea más importante de la charla y, abundando en ella, indicar que el conocimiento que tienen los inmigrantes digitales (personas nacidas antes del año 1991, más o menos) de las redes sociales es muy grande: no sobre el manejo de la plataforma tecnológica en sí (sobre todo si no son diestros en el manejo de ordenadores) pero sí en las reglas que las rigen, que son las mismas que las de la vida normal:
• Educación
• Respeto
• Veracidad
• Ética
En fin, todas esas virtudes, de las que se habla poco pero que están en el fondo de toda vida decente: ahora se ha acuñado el término ‘
reputación digital’, que es un buen resumen de estas virtudes en el mundo on line.

Otra de las ideas debatidas era
la contraposición de lo cuantitativo y lo cualitativo, sobre todo teniendo en cuenta las edades. Cuando tienes 15 años te enorgulleces de tener 200 amigos en Facebook, el problema es que hagas eso mismo con 25; a esta edad debes tener claro que la amistad no es lo que dice Facebook sino lo que siempre ha sido (un amigo es alguien que a pesar de conocerte perfectamente te aprecia).
También se ha tratado
la llegada de Facebook a los 500 millones de usuarios, siempre la cantidad, ¿cuántos de estos aportan algo positivo a la red?, ese número sería más significativo que los famosos 500 millones.

Durante la mesa redonda se ha incidido en que muchos de
los problemas que surgen en las redes sociales es por el conocimiento insuficiente de la plataforma: por ejemplo, el ciberacoso puede controlarse fácilmente a través de las herramientas de denuncia que tienen estos servicios.
Todo lo que se coloca en Internet permanece ahí sin eliminarse; a veces, aunque se borre, otros usuarios han descargado la información textual o las imágenes, pudiendo publicarlo todo otra vez y volvemos a empezar. Este problema, en el caso de las redes sociales, es muy importante ya que lo que se sube a estos servicios son nuestros opiniones, filias y fobias e imágenes personales, videos, etc.
Una cosa que tenemos que hacer es ponernos en el lugar de los jóvenes que utilizan las redes sociales y ver qué obtienen de ellas, para, de esta forma, entenderles mucho mejor. No son un capricho ni una moda pasajera sino una de las principales formas que tienen hoy día los jóvenes para relacionarse.
Hay mucha información no fiable en Internet y debemos aplicar nuestro criterio y madurez para saber explicarles a los jóvenes que no se pueden fiar de todo lo que encuentran en la red, pero hay que explicárselo en su lenguaje, con sus ideas.

Es preciso romper la brecha digital que nos separa de ellos para que nuestros mensajes les lleguen y los valoren, ya que ellos dominan mucho la tecnología pero nosotros debemos saber más de la vida y sus peligros, y podemos ayudarles a ser prudentes y razonablemente desconfiados.