| 09/03/2009 |
|
|
|
|
El primer paso en el tratamiento de la osteoporosis es la adopción de una serie de medidas saludables, que muchas veces deben complementarse con tratamiento farmacológico, cuyo objetivo es prevenir el desarrollo de la enfermedad y reducir el riesgo de fracturas, por lo general, mediante la reducción de la remodelación ósea y la prevención de la pérdida ósea adicional que podría aumentar el riesgo de fractura osteoporótica. Entre las familias de fármacos disponibles, los bisfosfonatos son actualmente el tratamiento de elección; actúan inhibiendo la actividad de resorción ósea de los osteoclastos, lo que resulta en un incremento de la masa ósea y una reducción de la incidencia de fracturas osteoporóticas.
Sin embargo, la falta de cumplimiento de las terapias por parte de las pacientes es uno de los grandes problemas en el manejo de la osteoporosis. Así, tres cuartas partes de las mujeres que inician el tratamiento para la osteoporosis no cumplen bien el tratamiento durante el primer año; de hecho, aproximadamente el 50% de ellas lo interrumpe.
Por ello, aunque existen desde hace años diferentes tipos de bisfosfonatos en el mercado, que varían según su eficacia, perfil de efectos secundarios y vías de administración, es importante elegir aquel que ofrezca mejor adherencia al tratamiento y regímenes posológicos más simples.