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¿Debería reorientar sus objetivos la Unión Europea?
17/12/2009  
La República de Irlanda, Polonia y los checos, finalmente, se han unido al tren de Lisboa. Un paso más de la Unión Europea ¿hacia dónde? Esa sería la gran pregunta. La respuesta/s complicada/s. Tras la Presidencia sueca, España tendrá varios frentes cuantitativos y cualitativos que superar.

Vayamos por partes. Nadie debe extrañarse de que los irlandeses hayan dicho que sí. Ya habían actuado en tal sentido en el pasado reciente (v.g Niza). En cuanto a checos y polacos darán mucho que hablar en el futuro, pero de momento no entorpecen el discurrir institucional. Cuestión distinta son los conservadores británicos, pues éstos, aunque parece que el referendo (sobre Lisboa) lo han apartado,  han prometido guerra, sobre todo, cuando cada vez se ven más cerca del número 10 de Downing Street.

Con todo ello, la nota para la UE en este otoño sería un aprobado, sin más. Los temas prioritarios siguen sin resolverse y en algunos casos, sin afrontarse. Con Rusia se contemporiza en exceso, dando una excesiva importancia a los suministros de gas, no deja de alimentar las ansias de grandeza del Kremlin; al mismo tiempo, se demora la cuestión de Ucrania o Georgia. China y Estados Unidos adelantan a Bruselas por la derecha y por la izquierda, tendiendo a establecer una agenda bilateral en cuestiones fundamentales como cambio climático, comercio…por citar sólo algunas.

Otro contexto bien distinto es su relación con los ciudadanos (europeos). Ahí las cosas no mejoran, sino que tienden a empeorar. Hasta ahora las soluciones por las que apuesta la UE son simples remedos, el último de ellos, el doble nombramiento (Van Rampuy y Ashton). Más allá de que sean dos grandes desconocidos, cualquier europeo lo percibe como un aumento de cargos cuya eficacia, eficiencia e incluso necesidad, está por demostrar. Quizás, si el objetivo era dotar de visibilidad y publicidad a la Unión, un buen candidato hubiera sido Tony Blair pero ya se sabe: tiene el sambenito de euroescéptico y atlantista (¿no sería más correcto definirlo como euro-realista?)

Finalmente, todo el proceso de designación (de Ashton y Van Rumpuy) ha estado rodeado de oscurantismo, cesiones de unos, presiones de otros, tiras y afloja…lo que tampoco ayuda mucho. En escenarios como las negociaciones con Corea o Irán, primordiales desde el punto de vista de la seguridad, la UE debería tener mucho más que decir, sin embargo, están siendo otras potencias las que marcan la hoja de ruta, mientras que aquélla va a rebufo. Asumir esta verdad sería el  principio para invertir la situación o dicho con otras palabras: la UE debería plantearse hacer menos…pero hacerlo mejor. Esta fue una de las grandes tesis de Blair, de Thatcher…
 
ALFREDO ALCÁZAR
Licenciado en Ciencias Políticas y Ciencias de la Información, es diplomado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Investigador Agregado del Instituto de Estudios Agregados.
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