Al abandonar el cine vienen a mi cabeza ideas retenidas en el subconsciente, fruto de distintas conversaciones mantenidas con personas allegadas, diálogos de películas, entrevistas radiofónicas o lecturas convulsivas.
En referencia a la agitación mundial en la que estamos sumidos, alguien dijo que quizás había llegado el momento en el que el ser humano necesitara conseguir una acreditación para determinar quien era digno de formar parte de la humanidad y quien no. Otro pensamiento me recuerda una afirmación aparentemente sencilla que alguien acertó a mencionar con respecto a la humanidad: "Hay dos tipos de personas en el mundo: las buenas y las malas".
Si lo pensamos fríamente quizás se trate de conclusiones precipitadas, demasiado simples y apocalípticas; cargadas de un pesimismo desbordado que ensombrece nuestra alma en momentos de crisis como la que nos visita en la actualidad. Pero tras ser espectadora de bajezas morales y éticas tan deplorables como las que narra Balagueró en "Mientras duermes" , reconozco que mi propio cerebro
experimenta un desagradable escalofrío.
En numerosas ocasiones el ejercicio de la cinematografía no solo cumple labores de entretenimiento y según mi opinión esta película es un claro ejemplo de ello; Alberto Marini, su guionista, ha conseguido llevar al extremo más perturbador el pecado capital de la envidia, creando un monstruo que carece del don de la felicidad y que se obstina en conseguirla a base de arrebatársela a aquellos que le rodean y que presumen de tenerla a su lado.
La brillante historia podría haber resultado otra fábula desaprovechada, de haber caído en manos de un director poco experimentado o incapaz de absorber los diferentes matices que regala. Afortunadamente la demostrada profesionalidad de Jaume Balagueró consigue materializar un excelente film que podría ser considerado a mi entender "una obra maestra", salvo por un par de detalles que dificultan la total credibilidad de los hechos.
Estos aspectos no ensombrecen en absoluto la calidad final del producto puesto que los aciertos son abundantes y se hacen notar en aspectos tan importantes como el excelente manejo de la cámara; el director regala unos planos perfectos tanto en el tema académico como en el estético, aprovechando las posibilidades que proporcionan los edificios de la Barcelona más modernista y burguesa.
No podemos dejar de lado otro gran acierto de "Mientras duermes" que se basa en la elección de sus actores.
Reiterar el buen hacer de Luis Tosar a estas alturas resulta reiterativo. César, su personaje, es un bombón en sus manos. No resulta facil meterse en su piel y convencer a los demás de una maldad fuera de lugar y a la vez hacernos cómplices silenciosos de sus retorcidas acciones; en algunos momentos incluso sentimos cierta lástima y simpatía por su persona.
Su pareja en la vida real, Marta Etura, es su contrapunto en el film, la persona que lo padece, que lo sufre sin siquiera reparar en ello. La "elegida" como mártir de una destrucción despiadada e imparable que pagará con creces por su enorme defecto, que no es otro que la demostración de un gran optimismo ante la vida y unas enormes ganas de ser feliz. Etura lleva a cabo una interpretación que a grandes rasgos parece sencilla, pero que si se analiza en profundidad no lo es en absoluto. Consigue estar a buena altura y hace de Clara algo tangible y real a tener en cuenta.
Impagables las escenas compartidas por Luis Tosar con la veterana Petra Martínez, que borda la imagen de la
madura vecina educada y bienintencionada que comparte su tediosa vida con un par de perros mimados. También reseñable la silenciosa actuación de Margarita Rosed, la enferma madre de Cesar, retenida en un hospital que escucha destrozada las confesiones con las que le tortura diariamente el monstruo que trajo al mundo.
"Mientras duermes" contiene elementos del mejor cine de supense, acción y drama. Se trata de una película con un trasfondo moral que inquieta nuestras inteligencias y queda anclada en nuestra memoria. Totalmente recomendable para todos aquellos que buscan algo más que disfrute cuando acuden a la sala.
Después de verla, mirarás debajo de la cama antes de dormir.